domingo, 24 de septiembre de 2017

LA CASA DE BAÑOS DE SÁNCHEZ PEÑA DEL CAMPO DE LA MERCED

Fotografía de la casa de las aguas potables antes de su derribo (Foto Ricardo)

Hablaban los árabes de 600 casas de baños, los romanos tendrían sus termas también, los visigodos creo que ninguna, y los cristianos si leemos a los viajeros románticos, era la suciedad lo dominante. Hoy en día hay dos baños públicos en Córdoba, bien es verdad que desde que Monsieur Bidét inventó su artilugio casero la cosa ha cambiado. Claro antes estaba el baño de cinc, que desgraciado el último en usarlo, tenía toda la sustancia del cabeza de familia para abajo. 

Plano de 1900, ya estaba abierta la calle del silencio al campo de la Merced 
y vemos el redondel del Reñidero de Gallos, de la misma casa.

Ha caído en mis manos una guía de Córdoba, LA INDISPENSABLE. GUIA DE CÓRDOBA Y SU PROVINCIA PARA EL AÑO 1875. POR Yodob AsiuL (Seudónimo de Luisa Bodoy), que es una delicia, te trasladas a una ciudad mucho más provinciana que ahora, que tenía 49.755 habitantes, seis veces menos que ahora. Y habla de dos elementos de la ciudad de los que aún me acuerdo. Uno, el Reñidero de gallos de la Plaza de las Doblas, 10, al que  me llevó mi padre alguna que otra vez; y la "casa de las aguas potables" que como es lógico yo no la conocí activa, pero si he pasado muchas veces por delante.

Otra fotografía de la Casa de Baños a la izquierda, de refilón (Foto AMC)

Está estaba en el Campo de la Merced. En mi casa se ha llamado siempre así a lo que ahora se llama Colón, a la calle Cruz Conde, Málaga, y la Avda. del Generalito, "isimo" es aumentativo, Avd. de Canalejas. Son costumbres. No he encontrado fotografías de la casa, pero con la encontrada de prensa y otra de refilón, nos podemos hacer una idea de la casa. Dos pabellones, un patio, y una reja con cancel de entrada, y en el fondo una fachada con un reloj que fue significativo.

Vuelo de 1956 USAF, se ven el jardín de la entrada y el redondel del Reñidero (GoolZoom)

Dice el pie de foto de Ricardo, que en el fondo es una esquela mortuoria del edificio, lo siguiente: "Otro edificio que cede un asiento a la moderna construcción. Allí en la Plaza de Colón, la imagen popularmente conocida por la "casa de las aguas potables" es muy familiar para los viandantes, tanto por su fisonomía con reminiscencias románticas como por su público reloj, precisamente uno de los pocos que en la ciudad anduvieron siempre con su maquinaria en marcha para la orientación de infinidad de personas. Ahora, dentro de poco, hemos presenciado como las viejas paredes van sucumbiendo y con ellas, como sucede siempre, recuerdos y suspiros. Todo sea para bien y para que el hermoso Campo de la Merced esté dotado de edificios a tono con su categoría." 

Anuncio de prensa de los Baños (De Cordobapedia)

La guía dice de los Baños: "Casa de Baños.—Hace tiempo que venía sintiéndose la necesidad de este establecimiento, y el Sr. D. José Sánchez Peña vino á llenar este hueco, construyendo las que se ven en la plaza de las Doblas núm. 10 y en un buen local, de cuyas buenas proporciones, vistas y sitio, podía haber sacado mucha más utilidad su constante actividad si no fuese otro Penélope: la entrada de los baños la tiene por el campo de la Merced, donde los cierra una buena verja de hierro, y á derecha é izquierda está el despacho de billetes de cada galería, el guardarropa, la caja de campanillas que indican á los bañeros el cuarto donde son llamados, y el salón de descanso; 

Otro anuncio (De Cordobapedia)

desde ellos se pasa á la galería donde están los baños, que la de la derecha es baja y la de la izquierda alta, constando cada uno de siete departamentos, en los que se hallan una pila de mármol blanco de metro y medio de largo por seis decímetros de ancho, con dos grifos de metal, donde sale agua fría y caliente con que el bañista gradúa la temperatura que le conviene, un espejo, silla, escupidera, percha y tiro de campanilla que comunica con la caja del despacho de billetes; tienen una ventana alta que les presta luz, y un reverbero de gas para los que se bañan de noche: 

Y el tercero cuando se trasladó a San Álvaro (De Cordobapedia)

El último baño de cada galería es doble, para los matrimonios que deseen bañarse juntos. Después de este baño doble, en el lado izquierdo hay una alberca general también de mármol blanco para los acogidos de beneficencia, que mide cuatro metros y cuatro decímetros de largo por tres y tres de ancho, y correspondiente á esta alberca hay en el lado derecho una sala para piano y un baño para el dueño del establecimiento. En el lienzo de enfrente, se ve la entrada de la plaza de las Doblas, y en él se encuentra un extenso depósito de agua y un molino de viento que hace su extracción con una máquina de vapor, para cuando este no funcione: en el centro hay un pequeñito jardín que sirve de recreo á los bañistas, y en lo demás del establecimiento se encuentran las habitaciones del dueño y las de los dependientes. Prepáranse en él toda clase de baños medicinales."

D. José Sánchez Peña (De Cordobapedia)

Luego la búsqueda por la red. Primero buscar en la enciclopedia cordobesa Cordobapedia, de A. Romeo y allí estaba, con recortes de prensa de publicidad. Me remitía también a un blog cordobés Puerta Osario, que había hecho un artículo en 2010, y después leí un artículo de mi malogrado amigo Miguel Salcedo, donde con fino humor, su irónico humor de siempre, relataba la Casa de Baños de Sánchez Peña, el prócer cordobés, creo que como siempre poco agradecido el pueblo de Córdoba a su gente ilustre. Dice la citada enciclopedia cordobesa de él:

La casa de su nacimiento en la Ribera (foto Goggle)

"A mitad de los años 40, decide comprar la antigua cárcel sita en la Plaza de la Corredera por valor de 104.986 reales, invirtiendo posteriormente 120.000 reales en su remodelación. Nacía así la primera fábrica de sombreros que empleaban máquinas de vapor el día 23 de agosto de 1846. En 1850 ya contaba con 120 trabajadores fabricando 30.000 sombreros calañeses y 3.500 sombreros finos a la inglesa. Ávido de búsqueda de nuevos productos, viajó constantemente por Europa lo que le permitió recibir medallas y diplomas en sucesivas ocasiones, entre ellos en la Exposición Universal de París.

Placa que aún perdura en la casa nueva de la Ribera, menos mal (De Cordobapedia)

Fue un pionero en ofrecer salarios justos y asistencia sanitaria a todos sus trabajadores, experimentando entre otros, la instalación de baños en la fábrica, así como compartir los beneficios de la misma con éstos. Construyó en el reloj público de la actual Sede del Mercado de Sánchez Peña para beneficio de todos los vecinos del entorno de la Corredera, llegando a poseer toda la manzana para ampliación de sus negocios. A partir de 1873, comenzó a dejar el negocio en manos de su hijo José Sánchez Muñoz, retirándose a la finca que poseía en Mirabueno, no dejando de promover en esos años nuevos negocios como la Casa de Baños "La Merced" en el año 1877 y de la Casa de Baños "La Salud" en el Arroyo de las Piedras."

Fachada del mercado

Nació en el Paseo de la Ribera, en su casa ha habido siempre una placa, y en la nueva se ha traspasado, pero salvo el nombre de la plaza del mercado, suya como es lógico poco hace este pueblo desagradecido con su gente. Reloj en la Corredera, Fuente en la Salud cerca de su finca y murió en 1883, casi acabando el siglo de las luces e inventos, con 82 años. Había nacido con él. Innovador como ha podido comprobarse, en el grabado de Guesdon de 1860 se ve la chimenea de la fábrica de sombreros de la Corredera. 

Derribo del mercado de la Corredera

Y mi malogrado amigo Miguel Salcedo dice citando a un comentarista que había hecho un artículo sobre la Casa de Baños:

"Después de este baño doble, en el lado izquierdo hay una alberca general, también de mármol blanco, para los acogidos de beneficencia, que mide cuatro metros y cuatro decímetros de largo, por tres y tres de ancho...". Después de esta minuciosa descripción, mi buen comentarista realiza otra que me produce cierto asombro. Porque dice: "...y correspondiente a esta alberca hay en el lado derecho una sala para piano y un baño para el dueño del establecimiento". La verdad es que llama la atención una sala con piano. ¿Era para amenizar las delicias del baño mediante un suplemento económico? ¿Se trataba de un delicado obsequio para los usuarios de los cuartos matrimoniales? Se me queda la incógnita.

Depósitos de Aguas Potables en construcción

No resultaba fácil el habitual funcionamiento cotidiano de la casa de baños cordobesa. En el muro que daba a la plaza de las Doblas se apoyaba interiormente un enorme depósito de agua. Este se abastecía por la acción exterior de un molino de viento, que era el encargado de impulsar la extracción de las aguas de los pozos. Pero cuando no corría ni una ligera brisa y el molino se mantenía inmóvil, se ponía en marcha una máquina de vapor -quizás la primera que se instalara en Córdoba, y así se resolvía la recogida de aguas.

Baños de la calle Almanzor

En el centro de la Casa de los Baños existía un pequeño jardín, para solaz de los bañistas. También había que contar con las habitaciones del dueño y la de los dependientes, que trabajaban en régimen de internos. El establecimiento también estaba para dar baños medicinales; pero... la casa y los baños no tuvieron éxito. Tras un tiempo de decadencia por falta de clientela, el negocio terminó en la ruina y acabó siendo suprimido."

Baños de corregidor Luis de la Cerda

Hoy quedan unos baños de antaño, los del Alcázar, los de Santa María en la calle Comedias y otros por la Ribera, y dos comerciales los de Corregidor Luis de la Cerda y Almanzor, que afortunadamente se van manteniendo. Los de Sánchez Peña pasaron a la calle San Álvaro y luego desaparecieron. Es mala señal que en aquellos tiempos de baño de cinc calentado al sol, no tuvieran clientela, pero por otro lado hay que tener en cuenta que costaba un dinero.

Fotografías de la red, Córdobapedia, GollZoon y Ricardo
Bibliografía de Cordobapedia, Guia Citada, blog citado y articulo de prensa de M. Salcedo

sábado, 23 de septiembre de 2017

LA ODISEA DE LOS RABADÍES. MANUEL HARAZEM.

Portada del libro

La agradable noche del viernes tuvo lugar en la sede de la Círculo Cultural Juan XIII, la presentación oficial del libro de Manuel (Harazem), La Odisea de los Rabadíes, un interesante libro sobre la revuelta y el exilio de los habitantes del arrabal de Saqunda, arrasado por el poder, en el meandro del Guadalquivir, lugar que ocupó Villa Cachonda y siempre el Barrio Viejo del Campo de la Verdad. Exiliados que vagaron por el norte de África y fundaron un país en Creta. Amenizado con los aromas de la dama de noche de la entrada y de los dos jazmines  del fondo.

El libro

 Responsable de Círculo en su introducción

Presentó a los presentadores, y valga la redundancia, un responsable del Círculo que glosó la importancia del autor y de su obra. Le pasó la palabra a Rafael Martínez, doctor en Arqueología que se extendió sobre el lugar del hecho concreto, el arrabal, y en función de los restos encontrados, normalmente de huesos de animales, justificó el carácter arabizante que tenía en esas fechas, por no haber encontrado restos del prohibido cerdo.

Rafael Martínez y Manuel (Harazem)

Rafael Martínez durante su presentación

Citó la importancia del patio en el que nos encontrábamos, antiguo Hospital medieval de San Andrés, y hasta hace pocos años, quizá demasiados, colegio. En una de cuyas ventanas de la Plaza del Vizconde de Miranda, se ponía, posiblemente la portera, a vender jazmines, que yo le compraba a mi novia, cuando íbamos al cine de verano Andalucía. Aún está en el patio seguro que un descendiente de ese jazmín. La importancia del patio es porque cada uno de los capiteles pertenece a un orden y edad distinta. Romano, Visigodo, y Árabe.

Harazem en faena con su disertación

Una parte del público asistente

Se detuvo en la importancia del libro, que será sin lugar a dudas, un libro en el que los futuros historiadores de esa parte de la historia, tendrán que beber por su profusión de datos. Dijo cariñosamente, que no pegaba un seudónimo que debería llevar el nombre completo del autor, pero que es secundario esto por la importancia del contenido y la rigurosidad del mismo.

Manuel terminando su exposición.

Capitel califal

Luego el autor desgranó a lo largo de tres cuartos de hora, que se hicieron cortos, la génesis de la obra y las vicisitudes y anécdotas que estaban en su rededor. Destacó que un amigo le había dijo, que podía haberlo desglosado en tres libros cuando menos. Eso mismo pensé yo al leerlo, no coincidí en el número en el que debía haberse desglosado pero me pareció extenso y variado. Pero para opinar hay que leerlo, es sin duda una maravillosa y rigurosa obra de consulta.

Capitel romano

Capitel ¿visigodo?

Si el rato fue agradable, lo fue aún más por ver amigos y amigas de las redes, algunos que no conocíamos personalmente, otros que si conocíamos y alguno que no nos hubiera gustado ver. Esa es la variedad de nuestra fauna urbana, filias y fobias: Manuel Ortas; Diván de Nur; Lisistrata; Molón Suave y Lola; Werribee y esposa; Lucas León; Máximo Reyero; Pepa Moll; Amalgama; etc. etc. seguro que se me olvidan otros, unos con su nombre y otros con su seudónimo de las redes, y dejando constancia gráfica, como siempre, mi querido amigo Paco Madrigal.  

El audio completo del evento, para el que quiera escucharlo.






Fotos y audio del autor

viernes, 22 de septiembre de 2017

OTRO PASEO POR LA LOMA DE LOS ESCALONES

Característico de los escalones de la loma

En la curva que sube al Santuario de Linares y el puente que cruza el arroyo del mismo nombre, casi adulto ya, que viene desde Torreárboles, donde fue niño, seco como todos los arroyos en este estío prolongado, comienza el camino. A la izquierda tenemos Los Velascos, luego dejé la desviación hacia Las Pitas y subí acusadamente, ya que no lo hice por la puerta de San Cebrián Bajo, con sus terrazas de frutales, su alberca, su mina de agua y lo que parece la torre de un molino de viga.

Inicio del camino en los Velascos

Buscando el collado

San Cebrián Bajo

Pasamos -pluralizo aunque iba solo, bueno con mi circunstancia, que ya somos dos-, un pedregoso camino que nos lleva a la zona de plegamientos pizarrosos, que en tiempo de lluvia son muy hermosos y afloran sus fósiles. La derruida casilla de los pastores arriba a la izquierda. Pasamos el collado, donde se le une la cuesta que viene de San Cebrián. Luego dejamos a la derecha el camino de San Cebrián Alto y el valle que originó el arroyo de la Balanzonilla con la advertencia de que es privado, a cuyo principio llega un nuevo camino de la cantera maldita.

Zona de los plegamientos

 Detalle de los plegamientos

Primera cancela que hay que cerrar

Iniciamos la Loma de los Escalones, camino tallado en la roca posiblemente por el imperio de Roma, para bajar de los dominios de los Marii, el producto minero de la sierra. Para llegar con el mineral, como escribió el director del Museo del Cobre, Fernando Penco, al mismísimo panteón de Roma para forrar sus puertas. El adn del mineral de cobre es como una huella dactilar y no miente.

Separación para San Cebrián Alto y la Balanzonilla

Cartel informativo

Nuevos marmolillos

A la izquierda abajo discurre el valle que labró el arroyo de Linares y el camino por su orilla izquierda, me parece que el 51. Arriba, a la izquierda por la ladera, ya vemos el trazado de la vía del antiguo ferrocarril y la finca de Luis Muñoz, "Las Albarizas", brillante de color albero, que parece que siglos atrás fue propiedad de los Venegas, que luego conquistaron o antes, a saber, Colombia. La fotografía parece una acuarela, dentro de lo mala, por confirmar aquello de que no hay mal que por bien no venga.

Las Albarizas con el sol del amanecer

 Otro trozo de camino

Bastante pedregoso

Estamos de lleno en el equilibrio que hace el camino, el ancestral de la Loma de los Escalones, entre la cicatriz a ambos lados, que ha dejado allí la cementera, esa que ahora quiere contaminar el aire de la ciudad con otros productos. Casi ocho hectáreas, dos a la izquierda oeste y seis a la derecha, este. Bienaventurada explosión de la burbuja del ladrillo, que nos salvó parte del pasado. Horroroso. 

Es la tónica en este trazado

A la derecha vemos parte de la talla

Aquí es más acusada

Un pino majestuoso vio cortada su copa, y un árbol singular, el algarrobo, cercenado por su mitad, para que pasaran tres cables de alta tensión. Vamos que no pudieron los listos que trazaron la línea echarla diez metros a un lado y mantener la singularidad de ambos ejemplares de árboles. Pero no, posiblemente sería para conseguir el máximo aprovechamiento de la piedra, unos metros más.

Detalle

La cantera oeste 2 Ha

Otra vista de la cantera anterior

A la izquierda San Enrique, también de amplio porte. A la derecha la bajada a la finca de la Balanzona y a la importante estación, que fue del mismo nombre, de la línea a la salida del gran túnel del trazado. También a la izquierda la bajada a la Huerta de Mena. Toda esta zona es de anchura considerable para que pudieran pasar los camiones que se llevaban el material serrano, las rocas para luego hacer hormigón o cementar lo que sea. Pero cal, arena y cenizas del Vesubio, permiten que dos mil años ha, esté todavía aquí el romano, y el otro, en algunas ocasiones está enfermo.

La cantera este 6 Ha

El algarrobo singular herido vista desde el sur

El algarrobo singular herido vista desde el sur

Y la curva del Frenazo y Villa Enriqueta. Ese fue el actual paseo. Ahora la vuelta. de los 450 m.s.n.m. a los 250 de la partida. Entre medias la señales de la talla en la calcárea y blanca roca, del camino ancestral que después la Mesta y el trasiego de ganado usó, cuando el último mineral se lo llevaron los ingleses, en el siglo XIX, o principios del XX, por la recién construida línea de ferrocarril. Siempre hemos sido un país de almoneda, siempre la riqueza se la ha llevado un país extranjero.

Y el pino con media copa

San Enrique

Un último tramo

Ahora es el aceite de oliva, por señalar algo. Y fin del paseo mañanero con, eso sí, una temperatura primaveral en el último día del verano que batió todos los récords, más de treinta días con temperaturas superiores a los cuarenta grados centígrados. pero ya amainó afortunadamente aunque es necesaria la lluvia como el comer. 

La cicatriz casi curada del gaseoducto

El puente romano, lo que queda

Y se me olvidaba, lo mismo que lo tiene olvidado la administración, "com", o "incom", petente, el puente romano de un solo ojo del arroyo de Linares y la calzada correspondiente. Eso sí unas marcas de un invento nuevo, de connotaciones religiosas, unos marmolillos con una señal de almeja de Santiago, el apóstol que no vino a España, pero que llegó a ser patrón del Estado y contribuyó, eso sí, al trasiego comercial y cultural con Europa. 

Más entradas sobre la zona:


Fotos del autor.