domingo, 28 de mayo de 2017

VALLE Y CASAS DEL HUERTO DE SANTA ANA DE LA ALBAIDA


La capacidad de asombrase uno con los bellos rincones de nuestra sierra, deberá ser lo último que se pierda. Al visitar la Fuente de Santa Ana de la Albaida he visto un lugar que tenía ganas de visitar, que sólo lo conocía en las fotos de satélite y desde la Carretera de las Ermitas (que no Cuesta del Reventón). Es un valle precioso, repoblado de pinares, posiblemente a mediados de la década de los 50, según podemos ver en los vuelos de 1956 y el ministerial posterior de 1973, donde se ve el abancalamiento del terreno. Y posiblemente talado en su momento -de esto último carezco de datos-.

Plano topográfico de primera edición siglo XIX

 Vuelo serie B de los americanos 1956


Detalle del nombre "Camino al huerto", chozos y fuente

Vuelo interministerial de 1973, detalle de la repoblación

Ese camino lo llaman en el catastro de 1950, Camino al Huerto y en la zona señala una casa y unos chozos. Tanto una como otros, son ruinas de las que solo podemos ver los muros. La casa sin embargo, de momento, sólo tiene el tejado como ruina, vamos que está más completa de muros, lo que hace suponer que se construyó o reformo después que los chozos. En el citado plano se sitúa a la casa más al sureste y los chozos al noroeste. Ese camino está en el plano raster del IGN y finaliza en el límite de la propiedad, pudiéndose estimar que fuese construido para la explotación forestal. 

 Plano raster de IGN, se señalan los arroyos

 Vista aérea de Apple, desde la Carretera de las Ermitas

Aérea de Google, con señalización de las construcciones

El plano del Ejército llama Loma Larga al saliente que escalonadamente baja desde Piquín, hasta casi a la altura de la unión del arroyo, que hemos venido en llamar de Ntra. Sra. del Rosario con el de Valdegrajas. Toda la Loma Larga del plano de los militares es el cortafuegos. El valle seguro tendrá su nombre pero no hay cartografía que lo represente. El nombre más cercano es el Huerto según lo titula el Catastro. Y la fuente de Santa Ana, que figura en otra entrada exclusiva.

Camino privado de acceso

 Abajo Valdegrajas

Grandes adelfas

Desde allí se ve majestuoso el Cerro de la Cárcel con las Ermitas. La cueva llamada de Los Pobres y las carreteras que recorren las alturas, incluida la intermedia Carretera de las Ermitas, que no Cuesta del Reventón. Adelfas de un tamaño considerable, y buenos ejemplares de pinos, arropan una serie de colmenas, situadas en la margen derecha del Valdegrajas, cuyas inquilinas fertilizarán el valle.

 Vegetación exuberante

Colmenar

Camino

El valle se desarrolla por las cotas de los doscientos y pocos metros, irregular. Visto desde el aire parece un circo cuya salida se realiza en el valle del río grande. Está modelado por tres arroyos, como puede verse en el plano raster del IGN, uno corto más al oeste, que también alimenta la fuente; el que baja de Ntra. Sra. del Rosario, con un precioso roquedal al entrar en el valle y que allí se une al de Valdegrajas que rodea la Loma Larga, para enfilar al sur.

 Centenaria higuera

 Carreteras: CO-3314, arriba, de las Ermitas y roquedal del arroyo

Al fondo el cerro de la Cárcel y el final del cortafuegos de López

Casilla y Fuente (Apple)

Más abajo, casi en la heredad, embalsa Valdegrajas en un charcón, que por lo menos permite a los animales beber. Creo recordar que el nieto de Victoriano Porras, mencionaba la casa del valle como la del guarda de Santa Ana. Y de seguro que tendrían relación de proximidad con ellos. Estimando la proximidad en unos 500 m en línea recta -750 m. por el cortafuegos-, desde la antigua casilla de Peones Camineros, y unos 130 m. de desnivel.

 Una de las cinco ruinas, la más al este

Otra

Otra

Y otra

Un paraje maravilloso cerca de la ciudad no más de un par de kilómetros desde la carretera de Trassierra, pasando la urbanización de Santa Ana, y luego el esplendor que tuvo la Heredad y las canteras. Ojo, es privado como es hasta el último milímetro cuadrado del territorio, y dependiendo del celo del que se supone debe guardarlo, habrá o no problemas. También se puede bajar por el cortafuegos que en algún sitio he leído lo llaman de López, sería el que lo hizo.

Muros

La penúltima por el oeste

Fachada sureste de la casilla principal

Puerta

Valdegrajas por ahí tiene bosque en galería. La incorporación del arroyo que viene de Ntra. Sra. del Rosario se hace en una zona de espesa vegetación. No hay nada de siembra, todo pasto, parece que sin uso. En los datos catastrales dicen pastos arriba y pinar maderable en el valle. Esto último acrecienta la suposición de la carretera del raster, que se construyera para la explotación de la madera. Un lugar maravilloso cerca, muy cerca de la ciudad.

Fachada noroeste de las casilla pral.

 La heredad desde lejos

El pequeño embalse de Valdegrajas





Otra entrada referida a Santa Ana de la Albaida:

Fotos y vídeos del autor, de GoolZoom, Ejército y Apple

sábado, 27 de mayo de 2017

FUENTE DE SANTA ANA DE LA ALBAIDA

Alcubilla y fuente de Santa Ana de la Albaida

Como un Julio Verne cualquiera, que conocía el mundo y escribió tan maravillosa obra a base de escudriñar mapas desde su casa. Es cierto que viajó bastante, pero no lo es menos que era un excelente documentalista, y da un no sé qué pensar, si hubiera tenido entonces los medios de consulta actuales de Internet, o como yo, los planos que me facilitó M. Trujillo y la página web A Desalambrar.

 Hoja catastral de 1950

 Detalle de la hoja anterior

Hojeando estos mapas citados, concretamente el Catastral de 1950, vi que en las cercanías de la confluencia de los arroyos Valdegrajas y ese que cito (no sé aún su nombre) que baja de Ntra. Sra. del Rosario, del que ya hemos hablado, todos en el feudo de Santa Ana de la Albaida, cuya frontera por arriba es en su mayor parte la Carretera de las Ermitas, que no Cuesta del Reventón, había señalada una fuente.

Plano raster del IGN con la posición de la fuente

Lo primero consultar la Web de A Desalambrar, y allí estaba citada pero sin más, señal que no había datos sobre ella. Luego la página de Conoce tus Fuentes de la que soy colaborador, tampoco la tenía allí datada. Entonces lo más sano y rápido era ir en un momento. Normalmente cuando salgo no tengo planificado nada, sé que debo de salir, a pesar de mi lesión de talón con la que convivo más o menos adecuadamente y sobre la marcha tomo el rumbo que estimo oportuno.

Cabecera cirílica

Subí a la urbanización Santa Ana de la Albaida y desde allí busqué la forma de llegar a la fuente sin tener que saltar ninguna cerca, ni ninguna prohibición expresa, evitando tener que pedir permiso que, de antemano, no te va a dar el "encargadillo" -me permito el diminutivo, porque conozco casos en los que son peores que el propietario, mucho más asequible a la autorización-. Reconozco que son trabajadores, pero "si quieres saber quién es Manolillo dale un carguillo". Este refrán con las cautelas de que toda generalización es mala, es muy real en un porcentaje muy elevado.

Cubierta abovedada de la alcubilla

Considero que una persona, como yo, que no tira un papel en el suelo, y que pasa por un camino estropeando solamente la hierba que inevitablemente toca debajo de su bota, que ni siquiera pisa la fila de un hormiguero, ni corta una simple flor, poco daño puede causar por visitar esos lugares tan hermosos que tenemos. Pero la vida es así, el Manolillo de turno, por las razones que sean, a lo mejor justificables, en función de ese sentido estricto de la propiedad, normalmente no lo ve así. 

Cubeta exterior

Para no dar más cuartos al pregonero, llegué sin problemas a la Fuente Ana, y me llamó la atención que la ene que figura en el nombre, es la "i" del alfabeto cirílico (debería ser sancionable poner un rotulo malamente), eso sí que es un crimen, no pasar por un camino, aunque sea privado como lo es todo. Deberían haber puesto AHA, que es Ana en ruso, en el supuesto que se pretendiera escribirlo cirílicamente. Pero bromas aparte, allí está la alcubilla, la FUENTE ANA.
Salamandra

Una puerta verde destrozada en sus bisagras, sujeta con una piedra, es la antesala de la alcubilla que está sellada en el conato de mina, según puede verse en las fotos y la cubierta. Una salamandra que haría las delicias de Rafa Tamajón -buen biólogo y mejor amigo-, flotaba en el agua transparente. El entorno vegetal aprovechando la humedad de la fuente, exuberante, esperanzador, para soportar la temporada que se ha adelantado. Y el entorno geológico una verdadera maravilla, visto en el plano del IGN es una especie de circo, que abre el arroyo Valdegrajas al valle del Guadalquivir, cuya salida guarda la casa Nueva de la Albaida en los planos -no Manolillo-, el hermoso cortijo de Santa Ana de la Albaida. 

Pared frontal

Me imagino que cuando estuviera habitada la casilla sería fundamental su agua. El símbolo de la actualidad, una manguera de plástico verde, deja salir un hilo plateado de agua a un pequeño barrizal, con bastantes huellas de animales libres. Eso es todo. Pero bueno ahí está la fuente, no hay datos -que los habrá en archivos escondidos- y su estructura es similar a la mayoría. Su agua no afecta al arroyo que pasa por su puerta, se queda en el barrizal. Luego comprobé que Valdegrajas, a pesar de que por arriba está seco tiene algunos lugares con agua, lo que determina que habrá otras surgencias que lo alimenta. Ahora la vuelta, mucho más cómoda pues la pendiente es favorable, y seguí el camino.

Manguera

Al llegar a la heredad unos gritos desaforados me señalaban a mí. Un viejo mastín y dos provocadores más pequeños me rodearon, que mantuve a raya.
-Eh, eh, eh. 
Esa interjección que se emplea para: preguntar, llamar, despreciar, reprender o advertir, según el diccionario, me la estaban aplicando en tercera y cuarta acepción. Me volví al Sr. que me gritaba los Eh, Eh, Eh (estimo que hubiera sido más correcto un Oiga Sr.) y le pregunté:
-¿Es conmigo señor? 
-Sí, Sí, contigo -y continuó diciendo- este camino no es público. No puedes pasar por el. Está prohibido.
-Y entonces ¿por dónde paso? yo vengo desde la carretera de las Ermitas. (los acusados podemos mentir) 

Casilla vista desde el cortafuego de López

-Pues por allí te vuelves -creo que dijo. 
Estaba pendiente de los tres perros y a uno le roce en el hocico con el bastón, desde entonces se lo pensó mejor. El mastín se volvió y otro siguió ladrando hasta quedar casi ronco, pero no se acercaba a la vista de lo sucedido a su compañero (eventual seguro).
-De acuerdo señor -sin perder de vista a los perros- no se preocupe, lo tendré en cuenta, en lo sucesivo. Buenos días.

Coordenadas aproximadas

Fotos del autor, GoolZoom y Catastro.
Los personajes son ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

jueves, 25 de mayo de 2017

NUEVA REFORESTACIÓN DEL ARROYO BEJARANO

Zona reforestada

Esta mañana por el camino que corre a la vera del arroyo de San Juan, hemos ido al cortijo del Bejarano. Es la ruta más corta y más cómoda desde la urbanización de las Siete Fincas. Sólo hay que seguir el camino de la Umbría y cuando giras a la izquierda para subir a la Plaza de los Halcones, te encuentras a la derecha el sendero peatonal. El arroyo tiene aún algunas charcas y corre en algunos sitios, poco, pero corre. 

 Cortijo del Bejarano

 El sendero arado

 Un esbelto ejemplar

Otro

Luego en lugar de bajar al camino que viene de la Alhondiguilla y va después al Bejarano y Trassierra, subes a la izquierda, en dirección al primer venero. Lo primero que te encuentras es que el sendero ha sido arado. Es cierto que esa senda está en una propiedad privada, pero no lo es menos que podía el del arado haberlo dejado de linde. Seguro le han dicho, tantos metros desde la cerca y el ha dicho, y este camino para qué, pues me lo paso por el arco. De todas formas no debe saber que se hace camino al andar.

El precioso entorno despejado

Dos supervivientes

Más del entorno

Antiguos olmos

Unos cuantos compañeros de las dos ruedas, en poco tiempo lo crean de nuevo. Ahora ya vemos el majestuoso cortijo del Bejarano. Tuvo que tener su enjundia en sus mejores tiempos. Quien tuvo retuvo, dice el refrán. Pero lo que había venido a ver no era el cortijo, sino el trabajo de tala de olmos enfermos y secos y nueva plantación de ejemplares adolescentes, de diversas familias. Para mi gusto -no soy un experto de casi nada-, han hecho un buen trabajo.

 Más restos de olmos que se llevó la plaga maldita

 Otros ejemplares cortados

 La vista es muy hermosa

Sujetando al joven

Es verdad que algunos no veremos esos ejemplares de adultos, pero por lo menos las generaciones venideras los verán y ese espacio seguirá siendo lo que ha sido, hermosísimo. El arroyo está más expedito. Toda la zarza que se comía la salud de los antiguos plantones ha sido retirada. Los tocones de los olmos centenarios siguen de testigos. Cruzamos a la Fábrica de Paños, siempre me llama la atención su enormidad, su altura, la importancia que tuvo que tener un día.

El llamamiento a la solidaridad de una niña que si verá el árbol mayor

 Los restos de todo lo talado en el margen izquierdo

La invitación al riego

Otro trozo de paisaje

El trazado fosilizado del canal de alimentación por su parte alta, canal que viene desde la presa rota del primer venero. El precioso prado superior. El horizonte ahora está más despejado y sigue siendo bello el lugar. Me acordé de la tesis del Prof. Recio que dice que el venero importante tuvo que ser el segundo, que es el que posiblemente labró ese cauce tan profundo. Claro nos trasladamos a la prehistoria. Las garrafas colgadas para que las almas caritativas, en tiempo de sequía, rieguen los arboles nuevos. Todos ellos etiquetados.

Camino a la Fábrica de Paños

Una nueva bajada a la Fábrica

Los muros centenarios

Muros 

Un cartel en un álamo blanco, apadrinado por una niña, que ruega el riego para su árbol. Hay que reconocer el esfuerzo de personas a nivel individual y colectivos (no hace falta dar nombres porque están en la mente de todos), en el mantenimiento de ese lugar para goce y disfrute de los sentidos de los demás. Su premio será ver esa plantación hacerse mayor, y seguro que la verán muchos, porque hoy son algunos duendecillos. Para todos ellos mi respeto, admiración y agradecimiento. 

El destrozado y abandonado cartel

 Los árboles caídos

El primer venero

He dividido la serie de fotografías realizadas, en tres apartados y vídeos: El 1er Venero, que tiene ahora unos árboles caídos -hacía tiempo que no lo visitaba-; la zona reforestada del entorno del Arroyo; y la Fábrica de Paños. Por lo menos dejamos constancia del trabajo realizado en el sector, deseando que éste sea todo un éxito traducido por el agarre y crecimiento de las especies plantadas. Y esperar que en una próxima visita, nos congratulemos de que van para arriba los árboles plantados.

Fotografías y vídeos del autor