domingo, 19 de julio de 2009

El infierno de D. Joseph


Hace unos días D. Joseph, ha recordado usted que el infierno existe como una posibilidad real, sobre la que no se puede pronunciar con contenidos precisos. ¿Cómo va a pronunciarse si en ningún lugar de su libro sagrado figura ninguna alusión al mismo? Esto es un invento católico, medieval, para asustar a sociedades primitivas, como el del fin del mundo en el primer milenio.

D. Joseph, desde 1981 usted fue prefecto para La Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano cuya función era custodiar la correcta doctrina católica en la Iglesia. Sucesor de la antigua "Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición", fundada por Pablo III en 1542, fomentada por quien años más tarde fue Pablo IV, y en cuyo Pontificado, el Santo Oficio se convertiría en su arma más poderosa. Por ello, los ciudadanos que no estamos sujetos al respeto de lo que llaman su infalibilidad, no vemos raros los pasos atrás que da en la aplicación de ciertas normas, más de siglos pasados que de estos días.

Para mí, y desgraciadamente para muchas más personas, su infierno D. Joseph está aquí. Entre nosotros. Infierno es, el no poder llegar muchas familias a fin de mes -como la Sra. Aguirre, la cólera de… Gallardón-, con sueldos de miseria. Infierno es, no poder sus fieles usar el preservativo, para traer al mundo sólo niños deseados, o simplemente para evitar el Sida en el mundo. Infierno es el que pasaron ciudadanos de países, cuyos gobernantes bendijeron ustedes y metieron bajo su palio, como han hecho a lo largo de los siglos. Infierno es ver como más de tres cuartas partes de la humanidad pasa hambre y penalidades, mientras acumulan ustedes riquezas y más riquezas. Infierno es el que han pasado muchas civilizaciones por su obstinación en hacerles creer su verdad. Infierno es la cercanía al calentamiento corporal, que pasó Galileo por contradecir lo que hoy es una realidad; la teoría heliocéntrica. Infierno es el que pasaron los menores por los múltiples abusos de sus ministros americanos, cuyo silencio tapan esas diócesis con millones de dólares. O escuchar también a otros más cercanos, insulares, hablar de abusos a menores que le hacen pensar a uno aquello de “Cree el ladrón que…”. Infierno es tener que soportar los mensajes de la CEE, que podrían hacer llegar a sus fieles a través de las Hojillas Parroquiales. Infierno es tener que soportar esa moral “sui generis” que pretenden inculcarnos a todo el mundo, incluidos los que no les creemos.

Como ve, existen aquí muchos tipos de infierno D. Joseph. Guerras, injusticias, sinrazón, hipocresía, olvido, miseria, hambre, etc. etc. Estoy seguro que usted tiene muchas papeletas para optar al que preconiza. No lo dude. Porque sería muy descorazonador, que su Dios justo, de la razón a su proceder premiándole con lo contrario.

Francisco Muñoz-Febrero 2008