domingo, 19 de julio de 2009

LA PORTADA BARROCA DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO

Portada barroca c/ Marqués del Villar

Hace algún tiempo, Antonio, un buen amigo, muy erudito en materia de arte, un todavía no muy lejano día, en el que paseábamos por la calle Marqués del Villar, me comentó someramente sobre la portada barroca, que no da a ninguna parte, bueno si a un patio, ubicada en la parte de atrás de la casa de los Páez, posteriormente de los Sres. Trevillas. Según me comentó, esta portada vino de un pueblo de la campiña cordobesa allá por los primeros años de la década de los cuarenta, del siglo pasado.

Santa Ana
Santa Ana (Lucena)

La curiosidad me llevó a investigar sobre algunos porqués del asunto. Localicé el útero urbanístico dónde se gestó la portada, y ello me llevó al convento de las dominicas –otros franciscanas- de Santa Ana, sito en la calle Eulate, de Lucena. Dos columnas salomónicas con capitel corintio, alzadas sobre elevados plintos flanqueando el vano de medio punto con una hornacina en la que figura Santa Ana, que lo preside. En algunos documentos referidos a la autoría de la mencionada gestación, ésta se le atribuye a Leonardo Antonio de Castro Hurtado, con una gran influencia de Francisco Hurtado Izquierdo, otros la atribuyen totalmente al segundo.

Cuestezuela de Baena
Cuestezuela de Baena

En los primeros años, después de la sangrienta guerra civil española, problemas de ruina acuciaban a las moradoras del citado convento de Santa Ana. La piqueta era la única salida a las obras de arte existentes en la sede conventual, y los medios después de la desastrosa guerra no permitían reconstruir. Por ello, el retablo del convento acabó en Cabeza del Buey (Badajoz) y la portada en el lugar donde está ubicada, junto a la litigiosa calleja sin salida escalonada con reja, llamada antaño Cuestezuela de Baena -litigiosa por el pleito municipal con el propietario de la misma donde se trató de dilucidar la propiedad de ésta-.

Portada que puede verse en todo el esplendor que le permite la anchura de ese tramo de la calleja, cuando se baja la de Ambrosio de Morales (docto jerónimo cordobés que intentó castrarse para evitar tentaciones, no químicamente, sino dolorosamente con la tapa de un arcón), ubicación que según algunos lucentinos, y algún que otro cordobés, es indigno lugar para tan hermosa obra de arte, primero porque no puede estar uno mucho tiempo en su contemplación, ya que el lugar sirve para que uno u otro incontinente, por abuso del alcohol o inflamación prostática, lo use para sus menesteres, así como los canes del barrio, y claro la pituitaria amarilla se queja en demasía. Hechos fisiológicos realizados todos, al amparo de la recoleta soledad de la mencionada calleja, antaño del Corpus Christi, dedicada hoy a D. Juan Pérez de Saavedra, Marqués del Villar, por el atentando que sufrió en ella en 1717 y que le costó la vida.

Compás de San Pablo.
San Pablo

Una portada barroca de un templo, sin templo detrás. Quizá llego al más claro estilo de los castillos que se llevaban al Norte de América, los ricachones yanquis, para llenar su país de lo que sobraba en este, historia. Quizás el traslado contribuyó a su salvación de la piqueta. Nos inclinamos por el segundo quizás.

Llama la atención otra que existe, muy similar -anterior a la que nos ocupa-, creo que fechada en 1706, como portada del compás (espacio situado entre la puerta de entrada al recinto y la propia iglesia) de San Pablo, y firmada posiblemente, según algunos textos, por Andrés del Pino y Ascanio y Bartolomé de Rojas.

Prácticamente son iguales ambos trabajos, salvo el color del mármol, pues el de la adosada a la trasera del Museo es rosado y podría ser de Cabra.

Portda barroca de la Diputación.
Diputación.

Las preguntas que se vienen a la mente son: ¿Por qué se colocó en este lugar esa portada barroca? ¿No podría haberse ubicado dentro del propio museo, en el patio al que accede, como otro expositivo elemento del mismo? ¿Quizás su juventud arqueológica no le permite codearse con las adultas y maravillosas piezas exhibidas en el interior? ¿No sería más oportuno devolverla a la ciudad de Lucena?

También hay otra de parecido estilo -al modo de ver de un lego en la materia-, en la Diputación Provincial, en Plaza de Colón. Se comprende que en el momento artístico era la línea influyente. Y varias más en la ciudad, y el mencionarlas es por manifestar que no hay carencia en Córdoba de ese tipo de portada.

Interior de la fachada del museo.
Patio interior del museo

A la izquierda está el patio interior, antes creo que la entrada a talleres, del Museo Arqueológico Provincial de Córdoba, hermoso patio a donde se accede por la portada barroca.

Lamentablemente no tengo las respuestas, aunque cierto es que me gustaría conocerlas. Seguro que el cambio, si se produjese, ni el Marqués del Villar, ni Don Ambrosio de Morales, lo echarían de menos.

No me canso de repetir que el rigor científico, en estos lares, no es mi patrimonio, sólo es una opinión, evidentemente rebatible, que expreso con la mejor de las voluntades, y si obtengo repuesta de los eruditos mucho mejor para mi.

Fotografías del autor