domingo, 19 de julio de 2009

MANUEL CEULAR, "EL DIRECTO"



Manuel Ceular “El Directo”

Otro de los personajes curiosos cordobeses, y si nos aprietan entrañable, era Manuel Ceular “El Directo”. Cuántas veces los niños hacíamos corrillo para verlo torear en las plazuelas. Cuántos pases de pecho daba a la bicicleta que se aventuraba por el adoquinado e improvisado ruedo, arrancando oles en el respetable. Creemos que vivía por la Piedra Escrita.

Su ídolo era Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Directo no se perdía una corrida de éste, y aunque su disponibilidad económica dejaba mucho que desear, como la de todos en la época, su amistad con el torero le permitía conseguir de él, la mayoría de las veces, una entrada que éste le regalaba. Algunas veces se cuenta que se las valía como podía para ir a verlo torear incluso en plazas lejanas. No sabemos si esto forma parte de la exageración popular, pero cierta vez dicen que fue a Barcelona a una corrida del torero cordobés. El apoderado del diestro, al verlo, le preguntó:

-¿Pero cómo éstas aquí, cómo has venido?

-En los topes de un mercancías. -le contestó.

Y a lo mejor fue cierto.

La afición que profesaba Manuel a los caldos de Montilla, el famoso “veinticuatro”, era muy similar y en ocasiones mayor a la que le tenía a Manolete, su ídolo. Una cosa si es cierta, no se metía con nadie. El a lo suyo, a torear en todas las plazuelas y calles en las que le venía en gana, a parodiar todos los tercios de la corrida, desde el paseíllo hasta el arrastre, con sus toros invisibles, jaleado con oles del condescendiente público que le seguía la corriente.

Más de una vez estuvo a punto de ser atropellado por algún vehículo, al que daba pases con la improvisada muleta, y que evidentemente no lo conocía, porque los conocidos se arrimaban a él colaborando en los lances. Su suerte fue que los tiempos en que le tocó mal vivir, no eran los actuales y para ver un vehículo a motor por una calle había que esperar un buen rato. Las bicicletas, o el improvisado toro-espectador que salía del público eran los usuarios de la plaza, y si faltaba bicicleta o espontáneo colaborador, siempre tenía su toro invisible a su disposición.

Cuentan una anécdota suya en la que Manuel de la Haba “Zurito”, que había toreado como banderillero en una plaza cercana, y como tenía que irse a su trabajo, e iba con la hora justa, pensó dejar el traje de torear en casa del diestro Manuel Rodríguez “Manolete”, en la Avenida de Cervantes. Después se encontró con El Directo y le encargó la misión de recoger el traje de allí y llevarlo a su casa. Nuestro personaje fue muy diligente, pero como sumaba algún que otro medio de “veinticuatro” de más, le dio por ponerse el vestido de luces, y hacer el paseíllo y torear alguna corrida por la ciudad. Alguien aviso a Zurito y éste tuvo que ir a la carrera para que se desvistiera y le entregara el traje.

Nunca, como dijimos anteriormente, Manuel Ceular “El Directo” fue un patoso, ni pretendió molestar a nadie. Si alguien le recriminaba algún aspecto de sus “corrías” dejaba de torear sin protestar y se marchaba a otra plaza con público más complaciente.

Cuentan, que un día estaba por San Agustín enfrascado en una corrida, que por cierto se le estaba dando muy bien, cuando un gracioso, o tunante, o como le quieran llamar, sacó del bar cercano una cubeta con agua, que le vació en la cabeza empapándolo desde ésta hasta los pies. Directo, con toda la tranquilidad del mundo, sin soliviantarse, totalmente empapado, sin hacer comentario alguno, recogió la chaqueta del suelo echándosela al hombro, y con el porte juncal de quién parecía continuar el paseíllo dijo:


-¡Señores!, se suspende la corría por la lluvia.


Y se marchó torera y elegantemente.


2 comentarios :

Antonio Jimbel dijo...

¡Señores!, se suspende la corría por la lluvia.

Que grandes faenas han sido; la vida e historia del personaje entrañable, Manuel Ceular “El Directo” y tu faena (relato) contándolo a tu especial manera!
Dos orejas y salida a hombros por la puerta grande del coso de Córdoba; al maestro “El Directo” por sus buenas faenas en sus plazas de Córdoba y faena grandiosa e impecable para “Paco”, como ya nos tiene acostumbrados a todos los aficionados!

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Antonio. Se trata de demostrar que en el mundo hay buenas personas que no se meten con nadie y que no tienen la culpa de tomarse una copa de más. Luego eran unos grandes aficionados a los toros.