jueves, 13 de agosto de 2009

ACABAR COMO EL ROSARIO DE LA AURORA



En primer lugar el significado que se le da a la frase hecha "Esto va a acabar como el Rosario de la Aurora" se refiere a que la cosa acabará mal, como acaban las cosas mal hechas de antemano.

Encontrar el origen de la frase es algo más complicado. Circulan multitud de versiones, cada una de ellas acomodada al pueblo o la ciudad en la que se utiliza, de la que se apropia.

El denominador común es que proviene de un rosario que se rezaba cantado, y en algunos lugares aun se reza, de madrugada, a las cinco de la mañana y en procesión por la calle.

Empezaremos por la versión que siempre he conocido referida a nuestra ciudad, con las cautelas de que lo más normal es que sean leyendas urbanas, como decimos antes apropiada de otros, ¿en qué pueblo o ciudad, o barrio si me aprietan, no existen unos genitales de una Bernarda cualquiera?.

El citado rosario se rezaba en procesión por las calles, y cada cofradía, o parroquia tenía el suyo. Esa competencia la vemos en multitud de manifestaciones religiosas -y no nos centramos solamente en la católica-, en las que cada uno tiene la propiedad divina de su parte para poder emplearla a su antojo. Ejemplos claros la multitud de vírgenes de distinto nombre -en este caso si es la confesión católica- que por toda la geografía existen, y la soberbia acaparadora de los favores celestiales de la hermandad, parroquia o simplemente ermita titular de la misma.

Pues bien, una vez definida la competencia divina, ésta existe inclusive por barriadas, y por esa razón cada una de las parroquias tenía su procesión del Rosario. En tiempos no tan lejanos bastaba con ponerse en marcha y recorrer las calles que se les antojaba a los directivos. Hoy parece que sucede algo distinto y debe existir planificación, pero no, aunque solo sea un ejemplo; no hay nada más que ver el número de cabalgatas de reyes magos, que cada enero hay, en cada barriada o peña, que tiene la suya, con la natural confusión monárquica de la chiquillería que sufre una incomprensible invasión de éstos, como si no bastara con tres. Pero no os confundáis chavales, los reyes ¡ s o n l o s p a d r e s !.

Como eso no se puede cambiar y forma parte de lo genital -genético- de cada organización, estas procesiones sin ruta establecida iniciaban su recorrido y, en la mitad del camino o en los dos tercios del mismo, qué más da, en lo intrincado de una estrecha callejuela, se encontraban casualmente con otra que llevaba el mismo recorrido pero en sentido contrario. Se pedían paso, y como ninguno iba a ser menos que el otro, ambas exigían que se apartase la contraria, invocando su derecho por ser más antiguos, o por otra causa, sin que la caridad, la humildad, se supone que ambas virtudes cristianas, hiciese acto de presencia en alguno de ellos. Al final los faroles, los cirios y las manos acababan lo mal empezado. Es decir "acababan como el Rosario de la Aurora".

En otros lugares se referían a que, si tenemos en cuenta que a esas horas de la madrugada andaban rondas de jóvenes pendencieros -y no tan jóvenes- por las calles, y que hasta no hace mucho eran frecuentes las confrontaciones por motivos políticos o religiosos, la cuestión acababa también en bronca.

Otras veces eran los propios vecinos, los que al ser despertados por los rezos y cánticos cofrades, los increpaban y acababan por salir a la calle y dirimir la discusión, una vez ya despiertos por la vía más rápida.
Otra versión, esta de Sevilla de la www.rosario.org (1).

"En 1840 se producen graves desórdenes en el Rosario del convento de San Jacinto y el propio Ayuntamiento solicita a la Mitra la prohibición inmediata de todos los Rosarios que salen en Triana por los incidentes que preocupaban, entre ellos, el uso amenazante de navajas, peleas continuas, expresiones deshonestas expresadas en alta voz, etc... con la particularidad complementaria de la presencia frecuente de jóvenes de corta edad, a los que se convencía llevasen las insignias. La Hermandad asume los hechos, pero hace firme prometimiento de no reincidir, afirmando que ha renovado totalmente su junta de gobierno, depurando antiguas responsabilidades y asegurando el orden de los rosarios que a partir de ahora salgan. El Arzobispado, tras nueva insistencia del municipio, ordena la supresión del Rosario."

En Cádiz el pueblo de Espera tiene su propia versión, basada en lo mismo. La Cofradía del Rosario de la Aurora, coincidió con otros ciudadanos que no estaban de acuerdo con la procesión y al final se dirimió el desacuerdo a base de guantazos y farolazos. Claro allí se dice que "vas a acabar peor que el Rosario de Espera", es decir dirimir el debate a tortazo limpio.

En resumen que, el motivo más común para la bronca es el de siempre "yo soy más que tu, y por eso tú te quitas", o "vaya coñazo a las horas que esta gente canta y reza sin tener en cuenta el descanso de los demás", que no deja de ser otra forma de abuso, o "iros a tomar por el c.. con vuestros cánticos".

Y vamos a ir acabando porque si no "podemos acabar como el Rosario de la Aurora". La similitud es grande: el coñazo mañanero a la hora de teclear esto, y lo soporífero del tema aunque curioso, pudiera ser motivo de ello.

Recuerdo en la niñez, haber escuchado y visto, con los extrañados ojos de un niño, entre las gitanillas y los geranios, chinos y normales, de una ventana, una fantasmagórica hilera de hombres y mujeres con faroles que colgaban de sus manos, y unos cantos que se acercaban al gregoriano por las bandas, y que decían: "Las cuentas del Rosario son escaleras, para subir al cielo las almas buenas ¡Viva María!, ¡Muera el pecado!...", que se iban perdiendo en la lejanía de la calle, junto con las luces de los faroles, quedando sólo el eco y lo tétrico de la visión, que impedía después al niño volver a coger el sueño. Eso lo asimilaba a una lectura de una obra que se llamaba "El Tribunal de la Sangre", de Ortega y Frías, que trataba sobre la inquisición y sus crímenes, en el siglo XVI.

Pudiera ser que este recuerdo, estuviese asociado a una visita que las vanguardias católico-apostólico-romanas en otros mundos incultos, ignorantes y ateos, se dignaron hacer a Córdoba, y que multitudinariamente llenó la Mezquita, de actos litúrgicos, de sermones, y de presencia de barbudos frailes que les llamaban y que eran, como no, "misioneros", con el ánimo proselitista de reclutar adeptos en la "reserva espiritual de occidente", y más que eso fondos. 

La visita obligatoria en masa de colegios, a presenciar los actos, podría suponer que en algún niño se despertase la "vocación", para contrarrestar el "alarmante comunismo" (luego a la hora de los votos,resulto ser una decepción porque muy poca gente voto a los que habían sido los únicos luchadores contra la dictadura e incluso muchos de ellos dieron su vida por un mundo mejor), que estaba desparramándose por el mundo y generando esperanza en millones de explotados. Esperanza, a la que el Estado y la Iglesia consideraban no tenían derecho, pues ya disponían de eso que llamaban resignación cristiana, como siempre cercana al régimen y único antídoto permitido contra la desesperanza y el hambre.


Salto de la verja en el Rocio
Esto no es el Rosario de la Aurora, pero las formas son parecidas en cuanto a la defensa de la propiedad, o de lo que creen es suyo.


(1) No estoy suscrito pero es interesante y, además el saber no ocupa lugar. Porsi.
Fotografía de cabecera del libro del libro "El Rosario de la Aurora y sus coplas" de Carlos J. Romero.