lunes, 17 de agosto de 2009

INAUGURACIÓN DEL MONUMENTO DEL GENERAL LÁZARO CÁRDENAS (1994)




La inauguración del busto del General Lázaro Cárdenas (1)

La realidad siempre es mayor que la ficción. Si Berlanga hubiese realizado una película sobre la inauguración del Monumento del General Lázaro Cárdenas, el día de San Rafael, ¡el día de San Rafael!, que se las trae, todos hubiéramos dicho hay que ver, que ocurrente es este Berlanga. Pero fue verdad, el 24 de octubre de 1994 se sucedieron los hechos.

Calle Córdoba de Veracruz. Una nueva y bonita calle abierta de San Hipólito a Ronda de los Tejares, que había dejado de ser callejón sin salida. Policías locales de gala. Un visitante ilustre, D. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (2) banderas y gallardetes, banda municipal. El Alcalde en su papel, parte de la Corporación de gala también para la foto. El momento lo requiere, se pretende inaugurar, con la presencia de altos personajes de la República de México, un monumento, un busto, del ex Presidente mejicano, General Lázaro Cárdenas. Al General se le agradecía la acogida que dio, sin ninguna cautela, a los exiliados y a los niños de la guerra civil, que México recibió con los brazos abiertos. La banda toca el himno nacional mejicano. El Sr. Cuauhtemoc Cárdenas da un paso adelante. El Alcalde ceremonioso, quizás emocionado -aunque los políticos profesionales son muy poco dados a las emociones-, tira del cordón inaugural, se separa la bandera y, ¡zas! se descubre el monumento, y los presentes, como siempre, como los asistentes a los programas televisivos, aplauden a rabiar.

Don Cuauhtemoc Cárdenas, con una prudencia exquisita, pero asombrado, se acerca al busto, lo remira por delante y por detrás, es decir le da una vuelta completa y se dirige al regidor municipal diciéndole casi al oído:

-¡Sr. Alcalde, este Sr. no es mi padre! -susurró casi.

Las caras se empiezan a alargar como si fuesen para un posado del Greco. Todos se miran. Nadie reacciona.

-Taparlo por favor. -se oye mascullar al más resolutivo.

-Venga vámonos a tomarnos la copa. -parecen decir otros.

Los colores de los munícipes cambian según para donde miren. La oposición esboza sonrisas sibilinas, a la vez que se solidarizan -de boca hacia fuera- con el empequeñecido Alcalde. Perdió unos centímetros en el acto, de verdad. Cábalas, muchas cábalas. Y caras de póker, muchas caras de póker.

-Que sí, que es el General. -decían unos, creo que con ganas de quitar hierro.

-Que es Pancho Villa. -decían otros.

-¡Que no, que es el General Lázaro Cárdenas, lo que pasa es que el escultor como es de estos modernos lo ha sacado algo cabezón y un poco raro! -comentó alguno un poco más "tiralevitas".

- Pues la verdad, no es General Cárdenas. -decían algunos de la delegación mejicana, pero siempre procurando no crear un problema internacional.

- Pero esto tiene fácil arreglo, -concluyeron- se hace otro y ya está.
Se le dijo al Sr. Cuauhtemoc:

-Cuauhte, -porque después de todo los humanos somos así, enseguida tomamos confianza, y como se supone es de izquierdas pues más amigo. -denos usted una foto de su padre, a ser posible de medio cuerpo. -y, ante la intención del Sr. Cuauhtemoc, de entregar una fotografía pequeña de carnet de identidad, se le aclaró:

-¡No! No, esa es muy pequeña y el escultor ya ve usted la que nos ha liado.

Se acaba el problema tapando el busto, que no era el del General Don Lázaro Cárdenas. Seguro que la recepción, el jamón y las copas hizo milagros. Aunque no sé si ese día se inauguraba también la calle del Polígono Guadalquivir y hubo que esperar un poco.

Volvemos al acto. En ese momento los trabajadores municipales, con carácter de urgencia -cosa rara pues las urgencias, y si son culturales duran algo más en ejecutarse- retiraron el busto. El pedestal quedó fríamente vacío por culpa de un "malaje", desangelado como se dice por aquí, bueno lo digo yo, copiado de mi madre que lo decía; malaje (que tiene mal ángel); desangelado (puede ser muchas cosas).

Día siguiente, reunión en el ayuntamiento. Se decide constituir una Comisión, siempre en el fragor de las inutilidades y los despropósitos, lo mejor es una Comisión. Las Comisiones callan a todo el mundo, otra cosa que es sirvan para algo. La oposición prudente, solidaria, no está mal es la verdad, no hizo leña del busto caído. No hay comisión. Se opta por encargar un estudio-informe a la Cátedra de la Historia de América de la UCO.

General Lázaro Cárdenas

 
Sr. Juárez

Diciembre. Casi mes y medio después. Resultado del informe la Cátedra. Éste sentencia formalmente, que el busto es de Benito Juárez. Del General Lázaro Cárdenas ni hablar, nada de nada. Ignoramos como se llevó a cabo el estudio. Si hubo que desplazar a una Comisión investigadora a México. Si hubo intercambio de experiencias con la Universidad de México D.F. o qué. Lo cierto es que era Benito Juárez. Se llega a la conclusión que hubo una confusión en los almacenes municipales, seguro por un trabajador contratado, que no reunía adecuadamente los méritos para el puesto de especialista de comprobación de bustos de ex presidentes Mejicanos, y que habría que rescindirle el contrato. Siempre pagan lo mismos.

Se recibió un nuevo busto casi un año después (3), sin fastos, himnos, policías de gala, fotografías, casi con nocturnidad, pues la alevosía ya se había empleado en el trabajador"culpable", se coloca el busto, pero...

-¡Joder, que cabeza tiene el tío éste! -Dicen los instaladores, pero cariñosamente, pues cabezón no es un insulto, es una cuestión genética, no vayamos ahora después de casi año provocar una ruptura de relaciones diplomáticas con la nación hermana.

Pues bien, al comprobar que la cabeza del General D. Lázaro Cárdenas era mayor que la de Benito Juárez, y podía caerse por estar en equilibrio casi inestable en su pedestal, vuelta el busto, ahora el verdadero, el certificado por la UCO -con una etiqueta para evitar errores de otro trabajador y rescindir otro contrato-, nuevamente al almacén.

Pedestal vacío nuevamente y creación de una comisión para decidir si se agranda la base del pedestal, o se achica la cabeza. Más tiempo de espera. Más o menos como lo del Hombre del Río y, ¡tata chan! Un día, sin que nadie se lo esperara el General D. Lázaro Cárdenas, ex presidente de la hermana y bienhechora, con los españoles republicanos y los niños de la guerra, República de México, aparece en su pedestal señorialmente, majestuosamente, como debía de haber aparecido en el acto de tirar del cordón. Asunto resuelto.

Otra cuestión es la necesidad que ha habido, hace unos días, de la limpieza de la cabeza del General D. Lázaro Cárdenas por la actuación de los vándalos de siempre.

¿Es, o no es, la realidad mayor que la ficción? Creo que sí.

Busto del General Lázaro Cárdenas
Notas:
(1) Aclarar, por aquello del respeto a las personas, sobre todo a las mexicanas, que esta historia, bueno historieta, está tratada en clave de humor, ya que los hechos así lo requieren.
(2) Político mexicano, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) líder moral del PRD, tres veces candidato a la Presidencia de México. Cárdenas es considerado un político de izquierda. Fue muy crítico de los gobiernos priístas de Carlos Salinas y de Ernesto Zedillo, así como del de Vicente Fox. Enemigo declarado del neoliberalismo, partidario de una política social fuerte y del control estatal de las empresas estratégicas, en especial las energéticas. También declarado partidario de la austeridad y la honradez en las instituciones, del laicismo y sobre todo de la soberanía México. Hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, quien fue Presidente de México de 1934 a 1940.
(3) Una versión que se aproxima a la realidad. Con motivo del hermanamiento de nuestra ciudad con Córdoba de Veracruz, y ante la necesidad de adornar con un monumento la nueva calle dedicada a esa ciudad mexicana, el Consistorio de la ciudad mexicana, se comprometió a enviar como regalo el busto del presidente Cárdenas al que se quería homenajear en Córdoba por su entrega con los españoles exiliados, pero la empresa mexicana que lo construyó remitió erróneamente el del Presidente Benito Juárez.
Aquí, que no conocían ni a uno ni a otro, ni tampoco tenía porque haber en las Atarazanas municipales bustos de varios presidentes mexicanos para elegir, prepararon el recibido para la inauguración. Tampoco se preocuparon los técnicos y mucho menos los políticos de comprobar nada, aceptaron que habían enviado el busto del Sr. Cárdenas y ya está. Las diferencias son ostensibles D. Benito no tenía bigote y sus facciones son más indígenas, D. Lázaro si lo tenía y sus facciones, aunque duras también, son sustancialmente distintas.
Parece ser que, Don Cuauhtemoc Cárdenas se responsabilizó para aclarar lo ocurrido en México, e incluso se comentó que sufragó de su bolsillo el deshacer el entuerto.


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