sábado, 31 de octubre de 2009

ARTE CONTEMPORÁNEO EN 16 PATIOS DE CÓRDOBA, CUATRO MÁS HOY, NOS QUEDAN NUEVE.(2)

megafono ambulante

Hoy finales de octubre, con una temperatura atípica para la época del año, nueva visita a la exposición de Arte Contemporáneo en 16 patios de Córdoba. Cuatro nuevos patios, ya van siete y restan nueve, todo se andará.

En primer lugar Martín de Roa, 2, en el barrio del Alcázar Viejo, una hermosa casa adosada a la muralla de la ciudad, en cuyo patío, al que le hace sombre un viejo torreón, se exhibe una obra llamada Megáfono ambulante (Ambulant Megaphone), de la artista libanesa Mounira al Solh. ¿Cómo podemos hacer esto sin una fotocopiadora? Tres pantallas de plasma, tres megáfonos, y toda una serie de notas colgadas con alfileres en unos tendederos por todo el espacio del patio.


 Ceguera blanca

Después San Basilio,17, el patio de los muchos premios del concurso anual, cuya propietaria Blanca Ciudad, que fue concejala, nos atendió amablemente. Aquí la obra es de Nina Yuen, hawaiana, residente en Ámsterdam. Su obra se llama Ceguera Blanca (Whithe Blindness), consiste en un vídeo sobre la muerte, por lo menos eso entendí, ya que trataban de dar instrucciones como amortajar a un difunto. Para tocar madera por lo menos. Intentaremos documentarnos más sobre el significado real que el artista quiere expresar. Esto es lo que tiene el arte contemporáneo, hay que recibir alguna explicación previa.



 Plastilina y pintura

El tercero en San Basilio, 50, el patio de la Asociación de Patios, en el que además del colorido de sus plantas, estaban tapizadas sus paredes de una especie de tapiz multicolor, de plastilina y tinta, llamado El Espejo de Tinta (The Ink Mirror). Magdalena Atria, chilena donde “ha alcanzado un nuevo registro. Un registro donde la materia y el color fluyen como nunca antes por el patio, trepando y serpenteando por doquier”. Bueno pues eso.



 ciudad de hormigas y azucar

El cuarto en el antiguo Hospital de Agudos del Cardenal Salazar, hoy Facultad de Filosofía y Letras, que nos ha permitido disfrutar de su claustro y su patio, del busto descomunal posiblemente de un patricio, y de su austera escalera, no tanto de una ciudad de azúcar con hormigas, de Carlos Garaicoa, cubano de La Habana. Su obra Principios para destruir (Basic Principles to Destroy), no se si la destrucción a que hace mención se refiere a la muerte de las hormigas, bien por empacho o una diabetes galopante, lo cierto es que las pobres están listas la mayoría, sobre la dulce maqueta imitación a una ciudad dentro de una urna de metacrilato.

Me quedé lo mismo, menos mal que luego al retorno disfruté de la Judería y mi antiguo barrio, no sin varias veces rechazar a las pesadas señoras que te ofrecen romero.

2 comentarios :

Lisístrata dijo...

Este post evidencia que has pasado un sábado fenomenal paseando por tu Córdoba.

1 saludo

Paco Muñoz dijo...

Pero ha sido más amplio, la pasarela del Arco del Puente, la Calahorra, el río, iba a haberlo cruzado pues está seco por el puente, vamos cruzado, bajado a la base del puente para desde allí tener una perspectiva distinta a la habitual, pero me dije ¿y si me llaman la atención? bastantes broncas le meten a uno para tener que soportar otra. Entré también al patio interior del Palacio del Obispo. Ya lo pondré.

Salud