martes, 10 de noviembre de 2009

EL GOBIERNO VIEJO, DE LA CALLE ALFONSO XIII.

Fachada principal del edificio

Fachada Principal del edificio a Alfonso
XIII, con el detalle del balcón
.


Desde 1605, la familia de los Fernández de Córdoba tenían vivienda en el lugar, en 1764 se construyen en él un palacio, los Duques de Almodóvar o Marqueses de la Puebla (1), lo habitan y casi cien años después, en 1875, les compra la finca la Diputación, a la Sra. Elisa Martel Fernández de Córdoba, por 150.000 pesetas. El solar tiene 4131 m2. El Gobierno se traslada al edificio por los años ochenta del siglo XIX, que aún tenía una parte dedicada a vivienda.

En 1906, con casi treinta años de uso, se decide, ante el deterioro que presentaba el edificio, derribarlo y construir otro nuevo. Adolfo Castiñeyra es el autor, diseña un sobrio edificio, en el que la fachada es fundamental. Como la vez anterior la Diputación no se traslada al edificio y éste ha sido ocupado parcialmente por distintos vecinos. Por una parte lo que siempre se llamó la “Escuela de Peritos”, que tenía entrada por Carbonell y Morand. Fue también el Colegio Mayor Lucio Anneo Séneca, del SEU. En el portal, en una habitación a la que se subía por una escalera a la izquierda, tuvo su sede durante algún tiempo la Unión de Radioaficionados Españoles. Luego, a finales de los setenta, la Diputación le cedió el uso del edificio al Radio Club Córdoba, que lo utilizó como sede durante un tiempo. En ese tiempo se descubrieron, en unas buhardillas que tiene el edificio, montañas de libros tapados por el polvo, de los requisados en la guerra civil para quemarlos, y que seguramente un alma caritativa los protegió allí salvándolos de la sinrazón. La Directiva del Radio Club Córdoba dió aviso a la Diputación quien los recuperó. Salvo algunos ejemplares, de D. Antonio Jaén Morente y otros autores, que alguno guarda como oro en paño.


Esquina del edificio
La esquina de Alfonso XIII con Carbonell y Morand

En 1985 cede el edificio la Diputación a la Junta de Andalucía para la ampliación del Politécnico, que se transforma en el IES Maimónides en 1997 (en el año 1988 se produce la entrada al centro por Alfonso XIII). La sede de EAJ24 Radio Córdoba estaba ubicada también en el edificio. Su antena de onda media –quien no se acuerda de esa torre sobre el horizonte de la ciudad- estaba en un patio lateral cercano al edificio del Circulo de la Amistad, que ahora es una pista deportiva. Un día, Miguel Serrano y yo subimos a la misma –la verdad es que subió Miguel, ya que a quien suscribe, el temblar de rodillas, le impidió pasar del primer rellano. Creo que dejé marcados en la barandilla mis dedos, como si esta hubiera sido de plastilina-. También estuvo allí ubicado el Catastro; Contribución; el Colegio Oficial de Secretarios, Interventores y Depositarios de la Administración Local; el Colegio Oficial de Arquitectos; la Jefatura Militar de Mutilados de Guerra, y el gabinete psicotécnico para los permisos de armas y carnet de conducir, todos ellos tuvieron un lugar en el edificio.

En abril de 1987 se recepcionan las obras, de una primera fase. Se derriban los tabiques que separaban los colegios, que tenían entradas distintas el Politécnico por Carbonell y Morand y los otros organismos por Alfonso XIII. El Politécnico ocupa ya la totalidad salvo la emisora EAJ24 que fue el último organismo ajeno que lo abandonó. Donde se ubicaba la antena se construye una pequeña pista deportiva. El Politécnico se traslada a Menéndez Pidal y la última fase se realiza. En 1988 se recepcionan las obras y la ocupación es plena por el IES Maimónides en esa misma fecha. Le encargan un busto de Maimónides a la Escuela de Artes y Oficios, que se instala en el primer patio delante de la majestuosa escalera de mármol.


Antena de EAJ24 Radio Cordoba

Antena de EAJ24 Radio Córdoba que estaba en un patio del
edificio que ahora es una pista deportiva.

Recuerdo que Rafael Torrero, primo hermano de mi madre, me contaba que cuando la proclamación de la II República -él tenía cinco años-, estaba sentado las rodillas de mi bisabuela Antonia Carreras, en la casa que habitaban en la esquina del Bailio, cuando sintieron la algarabía de la celebración, y bajó a verla a la calle Alfonso XIII, a la esquina del Gobierno Viejo, y desde el balcón del edificio hubo vítores al esperanzador nuevo sistema de gobierno de España, que despertó en la ciudadanía mucha ilusión, que duraría el tiempo que la sinrazón y la intransigencia, y sobre todo la ambición de las clases "bendecidas" -caciques y socios, con la puñetera manía de salvarnos-, como siempre, tomaran la iniciativa secundados por quienes tenían el deber sagrado de defender el orden constitucional.

Un breve recorrido, que puede ser mucho más amplio sobre un soberbio edificio, que desde sus orígenes “nobles”, ha pasado a ser "bebedero" de enseñanza. Las fotos demuestran su grandeza que, en una ocasión comparé, exagerando como siempre, con la visión que ofrece el milenario acueducto de Segovia cuando sube -si es en sentido del agua baja-, por la calle de Ruiz de Alba, en la que el Mesonero Mayor de Castilla, de plato, cochinillo y NODO, Cándido, tiene en la esquina su establecimiento.

Carbonell y Morand Carbonell y Morand en Segovia

Carbonell y Morand(Córdoba), Ruiz de Alba (Segovia)


Teodomiro Ramírez de Arellano dice en Paseos por Córdoba, refiriéndose a dicha casa:


(1)”La casa de los Marqueses de la Puebla


Formando frente a la Calle del Arco Real (Actual María Cristina) vemos unas magníficas casas, cuya fachada construida en 1764 se adolece del mal gusto de aquella época, si bien revela la grandeza de la familia a que han pertenecido. Ésta es una de las varias principales que han tenido los Fernández de Córdoba. Era de la rama conocida por los señores de Zuheros, hasta que en 28 de marzo de 1664 el rey Felipe IV concedió a su dueño don Luis Giménez de Góngora el vizcondado de la Puebla de los Infantes, convertido en marquesado, poseyéndolo don Francisco Fernández de Córdoba y concediéndole la grandeza honoraria en 1772. Dicho título se unió después al ducado de Almodóvar del Río. Éste fue primero de marqués, concedido también por Felipe IV en 1663 a don Juan Giménez de Góngora, elevándose a duque por Carlos III en 1780, poseyéndolo don Pedro Giménez de Góngora y Luján, a quien se le concedió grandeza de segunda clase.


Por estas concesiones la casa de que nos ocupamos ha sido conocida por la de los marqueses de la Puebla o duques de Almodóvar, poseyéndolos primero del oficio de alférez mayor del Pendón Real, por lo que eran destinados a hacer las juras de los reyes, saliendo de sus casas con el estandarte que se tremolaba junto a los Reales Alcázares, que estaban donde hoy la Cárcel.


Los mayorazgos que representaban aquellos señores recayeron libres en el señor don Joaquín Fernández de Córdoba y Pulido, quien los dejó al morir a una hija única y pequeña que también falleció a poco, heredándola su señora madre doña Elisa Martel Fernández de Córdoba, actual duquesa de Almodóvar del Valle, quien ha vendido la casa a la Diputación Provincial, que proyecta trasladarse a ella con todas sus dependencias.


No hace muchos años, cuando se embaldosó esta calle, desaparecieron dos gruesos mármoles con cadenas que había delante de la puerta principal de las casas de los marqueses de la Puebla. Ése era un privilegio concedido a los señores que hospedaban alguna vez a las personas reales, y este título lo hizo con Carlos IV y su mujer cuando estuvieron en Córdoba.


Otros muchos personajes de distinción han estado en aquellas hermosas casas, entre ellos el gran cardenal de España, como dijimos al ocuparnos de la venida de Felipe II, y últimamente, en 1843, el regente del Reino don Baldomero Espartero, duque de la Victoria, pocos días antes de embarcarse para el extranjero, desenlace de los sucesos políticos de aquel año. Dicho general estuvo en el balcón dirigiendo la palabra al pueblo, que inundó aquella calle durante el tiempo que permaneció entre nosotros.”