jueves, 31 de diciembre de 2009

INDICE DE ENTRADAS NOTAS CORDOBESAS AÑO 2009

INDICE 2009 ( 206 ) NOTAS CORDOBESAS

MAYO ( 11 )


JULIO ( 53 )


AGOSTO ( 23 )




OCTUBRE ( 35 )






INQUILINOS ETERNOS DE SAN HIPÓLITO.


 Tumbas de Fernando IV y Alfonso XI
Tumbas de Fernando IV y Alfonso XI


Cuando recordé el paseo por la ruta del Bailón (Zuheros), dije haber tenido conocimiento, por primera vez, de la existencia del Libro de la Montería de Alfonso XI, éste era bisnieto de Alfonso X “El Sabio”, hijo de Fernando IV, y padre de Pedro I “El Cruel”, y también que me causó asombro que se citase en el libro el lugar de la Fuente Fría, como lugar de caza de osos y "puercos".


 Retratos de Fernando IV y Alfonso XI
Retratos de Fernando IV, "El Emplazado" y Alfonso XI, "El Justiciero"


Después de haber comentado también en el blog, una comunión obligatoria en San Hipólito, y haber visto las urnas del cuarto Fernando y onceno Alfonso, el primero en el lado del Evangelio y el segundo en el de la Epístola, dentro de dos arcosolios, construidas con mármol rojo de San Jerónimo en 1846, a petición de la Comisión de Monumentos, para quitar los despojos reales de unos ataúdes de madera en los que estaban, encima de unos algodones, hablaré de los inquilinos eternos de San Hipólito.


 Texto tumba
Texto encima de la tumba de Alfonso XI


Encima de la tumba de Alfonso XI, hay una inscripción que dice: "Ésta losa / mandó facer /el muy noble e /muy alto e muy /poderoso señor /don Alfonso por /la gracia de Dio /s rei de Castilla / e rey de León e la r / eina Dona María / su muger este / rei ganó la villa / de Alcalá e ven / ció a los reyes de Benam / arín e de Granada / sobre la cerca de / Tarifa e ganó la / noble cibdad de Algecira."

Alfonso XI fundó la Iglesia de San Hipólito en 1343, para destinarla a Panteón Real, y en agradecimiento a la corte celestial por haber ganado la batalla del Salado en 1340. En 1347 fue elevada al rango de Colegiata por Clemente VI, para dotarla de la solemnidad máxima. Una Colegiata es de rango inferior a la Catedral pero de gobierno casi similar, tiene un cabildo y la dirige un Prior. Ésta tenía nueve Canónigos.

Dar un paseo por la vida de esta familia, puede resultar cuando menos interesante para valorar como vivía esta gente, y poder compararla con la miseria del pueblo.

A saber: D. Fernando IV, el Emplazado (1285-1312) (27)(*), era hijo de Sancho IV el Bravo y María de Molina, y nieto de Alfonso X el Sabio. Se casó con Constanza de Portugal (1290-1313)(23) en 1302, y tuvieron tres hijos; Leonor de Castilla (1307-1359)(52), Alfonso XI (1311)-1350)(39) y Constanza (1308-1310)(2).

A este señor Fernando IV, le llamaban el Emplazado, porque en una de sus hazañas, mandó despeñar a los Carvajal desde la peña de Martos (Dice el refrán: “Si la peña de Martos fuera de azúcar, estarían las marteñas, chupa que chupa”. En la década de los setenta del siglo pasado tuve la osadía de subir a ella –se las trae- y estuve dónde dice la leyenda que los despeñó y luego abajo, dónde dicen que acabaron.). Estos lo emplazaron al “juicio divino” antes de caer, diciéndole que lo esperaban allí. No sabemos si fue por el emplazamiento, lo que sí pasó es que a los treinta días le dio una embolia y murió. Lo querían trasladar a Castilla, pero como el verano en Andalucía es lo que es, y por si “las moscas”, lo trasladaron a Córdoba y sepultaron en la Mezquita.

Heredó el trono su hijo Alfonso XI con un año. Fueron regentes Doña María de Molina, su abuela, su madre Doña Constanza de Portugal, D. Pedro su tío, y D. Juan de Haro, entre otros. Alcanzó la mayoría de edad a los quince años, en 1325. Era rey de este país con un año menos de los que hoy día deben tener las mujeres para tomar la decisión de abortar. Paradójico ¿verdad? un joven era quien regia los destinos de Castilla y León, que es casi lo mismo que decir este país, pues gobernaba, las mencionadas Castilla y León, Toledo, Galicia, Sevilla, Córdoba, Murcia, Jaén y el Algarve. Claro estas familias eran reales por la gracia de Dios.

En 1325, Alfonso XI “El Justiciero”, se casa con Constanza Manuel de Portugal, que tenía nueve años (otra cuestión a tener en cuenta, nueve años), el matrimonio dicen que no fue consumado y la repudia en 1327. Su padre la reclama pero Alfonso XI dice que no se la da, lo que provoca una guerra por la negativa, aunque un año después se la devuelve. Después se casa, en 1328, con María de Portugal, de quince años. Tienen dos hijos; Fernando que muere antes del año, y Pedro I, que fue el heredero. Un año después se dedica a fabricarle niños a otra señora, en este caso de diecinueve años. Doña Leonor Muñoz de Guzmán (1310-1351)(41), que era tataranieta de Alfonso IX de León, y tienen diez: Pedro Alfonso, Primer Señor de Aguilar (1330-1338)(8); Juana Alfonso, Señora de Trastamara (1330-¿); Sancho Alfonso, Señor de Ledesma (1331-1343)(12); Enrique Alfonso, Señor de Trastamara (1333-1379)(46) que luego fue Rey de Castilla y León con el título de Enrique II; Fadrique Alfonso, Señor de Haro (1333-1358)(25), gemelo de Enrique; Fernando Alfonso (¿), Tello Alfonso, Señor de Aguilar de Campoo y Lena (1337-1370)(33), Conde de Vizcaya y Marqués de Aguilar de Campoo; Juan Alfonso, Señor de Badajos y Jerez, (1341-1359)(18); Sancho Alfonso, Conde de Alburquerque (1345-1352)(7), y Pedro Alfonso, gemelo del anterior (1345-1352)(14).

Ya ven, la media de edad de una familia real, pudiente, suponemos que bien alimentados y atendidos por los mejores doctores del momento, es bajísima. Si esto es así ¿cómo sería la vida del pueblo llano, que además de tener que soportar todos los males de la miseria, tenían también que soportar a la realeza, a las guerras y todo lo que eso conllevaba? Una verdadera pena.

Alfonso XI siguió con sus hazañas y campañas. En 1350, se contagió de la peste en Gibraltar y murió. De momento lo llevaron a la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, junto a sus antepasados. En 1371 lo traen a la Mezquita y allí lo sepultan de nuevo, en la Capilla Real al lado de su padre. En 1571 Felipe II visita Córdoba, manifiesta el deseo de ver a sus antepasados y le abren los ataúdes para verlos.

En 1729, es decir 379 años después de muchas peticiones de los canónigos de la Colegiata, Felipe V autoriza el traslado de los restos. Pero es el 8 de agosto de 1736 cuando son trasladados definitivamente a la Colegiata, una vez terminada la obra de la Iglesia, y hasta hoy. Por lo tanto, los despojos reales llevan en San Hipólito unos 273 años.

A la Iglesia de San Hipólito le fue suprimido el título de Colegiata en 1852, y a finales del siglo XIX se la cedieron a la Compañía de Jesús, que es quien la administra a perpetuidad porque así fue la cesión. Este templo requiere una entrada exclusiva, pero como en esta vamos de inquilinos eternos, es decir de tumbas, debemos decir que en 1844 se trasladó el cenotafio (tumba sin cadáver) del cronista de Felipe II, Ambrosio de Morales, después del derribo del Convento de los Mártires, donde estaba.


 Ambrosio de Morales
Ambrosio de Morales

El epitafio dice: “Mortalis jacet hic vitam qui in morte reliquit / Hoc tumulo sabis est, explicuisse notis, / Nomen, fama, genus, patria, et solemnis honorem / Gloria, viventum soIlicitent animos. /Nos, quibus est vita, et vita sunt cuncta peracta / Te tantum, Lector nunc monuisse decet, / Ut tibi mors felix contingat, vivere disae: / Ut possis felix vivere, disce mori. / Obiit anno Domini MDXCI aetades LXXVIII.”


 tumba patronos
En la Capilla de Santiago del lado de la Epístola, en un nicho de medio punto están las urnas de los patronos, Condes de Baena, Diego Fernández de Córdoba y su esposa Sancha García de Rojas, con dos escudos y coronas de laurel. Y D. Teodomiro Ramírez de Arellano dice que, en el panteón de la Capilla Mayor de esta Iglesia están sepultados; “don Gonzalo Fernández de Córdoba, primer señor de la casa de Aguilar, y su mujer doña María García Carrillo, don Pedro Fernández de Córdoba y doña Elvira de Herrera, padres del Gran Capitán, el hermano de éste, el famoso don Alonso de Aguilar, y otros varios ilustres caballeros de la esclarecida casa de los Córdobas”


(*) Las fechas entre paréntesis son: nacimiento y fallecimiento y edad con la que murieron.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

EL PALACIO DE GELO


Palacio de Gelo


Una de las grandes actuaciones urbanísticas, y como siempre especulativas, fue la del Gran Capitán. El conocimiento por personas de lo que se proyectaba y la complacencia municipal, les hicieron sacara una sustanciosa tajada económica al proyecto. En su primer tramo, por poner una muestra; los edificios que van desde la actual Conde Robledo hasta Tejares, eran, antes de que acabara el siglo XIX de cuatro propietarios.

Finca nº 824, Parc. 18, José López de Carrizosa y Garvey, 1899, 2724 m2
Finca nº 7603, Parc. 15, Eduardo Leon Hormaeche, 1896, 3712,62 m2
Finca nº 7614, Parc. 16, Silvestre Putzi y Klas, 1896, 769,38 m2
Finca nº 4073, Parc. 17, Encarnación Casares López, 1887, 1450,74 m2


Parcelas
Boceto de las parcelas

Estas fincas formaban parte del Huerto del Águila y del Vidrio, ambas propiedades del Duque de Medinaceli, según figura en escritura de 1861, un año antes de que se abriese el Gran Capitán lo que demuestra el conocimiento del proyecto a la hora de comprar los solares.


Ilustración Iberica
Hoja de la Ilustración Ibérica donde figura un dibujo del Palacio


El edificio que vamos a citar, es el que ocupó la parcela número 017, que perteneció al huerto Chico del Vidrio. Hacía esquina con la proyectada avenida del Gran Capitán y la calle Huerto del Vidrio, actual Conde Robledo.

En este solar se construyó lo que se llamó el Palacio del Marqués de Gelo, fotografía de la cabecera, que en 1944 fue modificado como es en la actualidad, y se transformó hasta la democracia, en la sede de los sindicatos verticales. El titular Fernando de Vienlant y Villanueva (Marqués de Gelo), fue Alcalde de Córdoba durante los periodos; 07/01/1876 al 07/08/1876 y del 13/04/1877 al 15/05/19778.


Placio de Gelo
Parte del Palacio del Marqués del Mérito, Cafetería Puzini y el Palacio de Gelo.


La parcela siguiente la número 016, de 769,38 m2 y propiedad de D. Silvestre Putzi, fue durante las primeras décadas del siglo XX, la estación de los autobuses de la Graells de Sur. A continuación estaba la numerada con el 015 propiedad del Sr. Leon Hormaeche, que ocupó el Teatro Duque de Rivas, siendo la mayor de todas; y en la esquina la numerada con el 018, el Palacio del Marqués del Mérito, sede del Gobierno Civil en la Guerra. Estas últimas configuraron hace unos años lo que hoy se llama el edificio Gran Capitán, agregándolas todas, y construyendo un garaje subterráneo enorme que, seguramente “no tendría restos arqueológicos”


PlacioMeritoCafePuzini
Esquina Palacio de Gelo, Cafetería Puzini y Palacio del Marqués del Mérito


Existe un extraordinario y didáctico libro, del malogrado Francisco R. García Verdugo, “Córdoba, Burgesía y Urbanismo”, al que tuve la suerte de conocer, que detalla minuciosamente todo lo someramente expuesto aquí.



Bibliografía: “Córdoba, Burgesía y Urbanismo”, Francisco R. García Verdugo.
Fotografías: "Cartografía y Fotografía de un siglo de Urbanismo en Córdoba" (1851/1953)