jueves, 7 de enero de 2010

DESCRIPCIÓN DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA


Puente Romano
Puente romano sobre el Guadalquivir


Esta descripción de nuestra ciudad, Córdoba, nos da la idea de la grandeza de su pasado y nos debe hacer sentir orgullosos de él. La impronta que han dejado en ella todas las civilizaciones, aun considerando que ha sido importante, creemos que no se puede comparar a la brillantez del Califato, considerando que en ese tiempo la ciudad de Paris era una pequeña aldea en una no menos pequeña isla del Sena…:

“Córdoba es la sede de al-Andalus, su polo y su región más importante, su metrópoli y morada, residencia de los califas y capital real tanto con los cristianos como con los musulmanes, ciudad de la ciencia y asilo de la sunna y de la comunidad islámica. (...)

Se alza a orillas del Guadalquivir y se encuentra en el centro del país, entre el Levante y el Poniente.

Es una ciudad grande, fundada en tiempos remotos por los antiguos, de buen agua y agradable clima; la rodean por todos lados huertos, olivares, aldeas, castillos, aguas y fuentes. En su jurisdicción se halla un gran campo de labor, sin comparación en todo al-Andalus por su fertilidad.

Posee una mina de plata y muchas más de otros minerales. Una de sus maravillas es el rejalgar (rahy al-gar), que crece en la comarca de la aldea de Bastana, según dice Ibn al-Yazzar en su Kitab —Aya ‘ib al-dunya, es muy beneficioso para los cerdos si se pulveriza y se esparce sobre ellos.

Al hablar de Córdoba dice al-Razi: Es la metrópoli y el ombligo de al-Andalus, la sede real en la antigüedad y en la actualidad, en la Yahiliyya y con el Islam. Su río, que es el mayor de al-Andalus, nace en las montañas de Segura y es cruzado por un puente enorme de prodigiosa factura que fue reconstruido por al-Samh, cumpliendo órdenes del Príncipe de los creyentes Umar b. ‘Abd al-’Aziz; por su fábrica y su perfección constituye una de las maravillas del mundo. También destaca Córdoba por su mezquita aljama, la mayor del mundo musulmán.

Dice al-Dawlabi en su obra: Córdoba es la meta y el lugar donde se planta la bandera, metrópoli y sede de hombres virtuosos y piadosos, corazón de los distritos y fuente de donde manan las ciencias, cúpula del islam y residencia del imán.

Dice Ibn Hayyan: Córdoba es la sede real de los omeyas y antes lo fue de Rodrigo el cristiano (rumi); es ciudad agrícola y ganadera, productora de innumerables especies frutales; el interior de la ciudad es agradable, su entorno, maravilloso y vasto, su aspecto, hermoso y radiante y su forma, extraordinaria y admirable; su agua es dulce y su clima, templado; por todos lados la cercan arboledas frondosas y jardines abigarrados; es morada de Tabi—un y de tradicionistas y sus habitantes son ortodoxos y fieles a la comunidad islámica; es sede del califato, eje del reino y orgullo de la Tierra. En ella se establecieron dos de los Sahaba, o tres, según dicen otros.

En tiempos de los omeyas las edificaciones de la ciudad se extendían por una superficie de ocho parasangas de largo por dos de ancho, cantidades que, expresadas en millas, corresponden a veinticuatro de largo por seis de ancho, todas ellas pobladas por casas, alcázares, huertos, mezquitas, alcaicerías, albergues, zocos y baños que se alzaban a lo largo de la orilla del río llamado Guadalquivir, el único que lleva nombre árabe en todo al-Andalus.

Córdoba creció continuamente desde que fue conquistada por el Islam en el año 92 de la hégira (711) hasta el 400 (1009-1010). A partir de ese momento comenzó a decaer y despoblarse paulatinamente hasta que se adueñó de ella el enemigo cristiano el 23 de sawwal del año 633 (29 junio 1236).

Las dimensiones de la ciudad de Córdoba, sin incluir los arrabales, es decir, lo rodeado por las murallas, eran de 1.700 codos de norte a sur y de 1.400 de este a oeste.

Tiene siete puertas:

La del Puente (Bat’ al Qantara) situada al sur, en cuyo exterior hay infinidad de jardines, norias, molinos y huertos sin solución de continuidad.
La Puerta de Hierro (Bab al-Hadid), al oeste.
La Puerta del Judío (Bab al-Yahudi), al norte.
La Puerta de ‘Amir (Bab-Amir), al oeste, llamada así porque cerca de ella se habia establecido Amir b Umar b Wahb b Abi Zara b Umar b Hisam b Abd Manaf.
La Puerta de los Perfumeros (Bab al-A ttarin), también al oeste.
La Puerta de Abd al Yabbar (Bab Abd al-Yabbar), llamada así por ‘Abd al-Yabbar b. Jattab, mawlá de Mu’awiya b. Marwan, que se había establecido cerca de ella.
La Puerta del Nogal (Bab al-Yawza).

El perímetro amurallado de Córdoba a lo largo de sus arrabales es de 33.000 codos, siendo el del alcázar real de 1100 codos.

El alcázar cuenta con seis puertas.

La Puerta de la Azuda (Bab al-Sudda).
La Puerta de los Jardines (Bab al- Yinan).
La Puerta de la Justicia (Bab al-Adl).
La Puerta de la Fábrica (Bab al-Sina-a).
La Puerta Real (Bab al-Mulko al-Malik).
La Puerta del Sabat (Bab al-Sabat), por la que salía el imán omeya hacia la mezquita aljama.

Los arrabales que la rodean son veintiuno, cada uno de los cuales sobrepasa en longitud y anchura la milla. Todos ellos cuentan con mezquitas, zocos y baños suficientes para proveer las necesidades de sus habitantes sin que tengan que salir de ellos.

Estos arrabales son: Secunda, Almunia, al-Rayhani, los Pergamineros (al-Raqqa-gin), Mezquita de la Cueva (Masyid al-Kahf), Palacio de Mugit (Balat Mugit), al-Abur,, Mezquita de Sifa’ (Masyid Sifa), Mezquita de Masrur (Masyid Masrur), al-Rawda, la Cárcel Vieja (aI-Sijn al-qadim), Puerta del Judío (Bab al-Yahudi), Ruzafa, Sabular, Furn Bali, la Torre (al-Burfi), Almunia de ‘Abd Allah munyat Abd Allah). al-Mugira, al-Zahra, la Medina y la Ribera (al-Ydwa). La alcazaba real se alza en medio de todos ellos.

Después del año 400 de la hégira (1009-10), Córdoba comenzó a decaer y quedó en su mayor parte asolada. Así, en tiempos de los amorávides Lamtuna y de los almohades Masmuda el número de casas de los súbditos era de 100.013, mientras que las de los gobernantes, servidores y militares eran 6.300. Los baños quedaron reducidos a 711 y las mezquitas a 3.877.”

Creemos que a lo mejor se alarga en el número de mezquitas pero… y qué más da. Lo cierto es que es para sentirse orgullosos de ella simplemente con la mitad de lo descrito. ¿o no?



Calahorra
Castillo de la Calahorra.


“Una descripción anónima de Al-Andalus”, Luis Molina, Madrid. 1983

4 comentarios :

Talbanés dijo...

Si que es para estar orgullosos. Hubo una época en que Córdoba fue como Nueva York en nuestros días por poner un ejemplo... fue la ciudad más poblada y más culta del planeta... cosa que ninguna otra ciudad española ha conseguido hasta la fecha. Que pena que en la actualidad, por la desgana y la apatía de los cordobeses en general y por la falta de apoyo por parte de las Administraciones (sobre todo la andaluza) se haya convertido en una ciudad de 2ª e incluso de 3ª categoría en España. Ojalá que algún día Córdoba vuelva a brillar si no como antaño, al menos mucho más de lo que lo hace hoy día, posibilidades y base tiene de sobra, lo que falta es que los cordobeses nos lo creamos y vayamos todos a una a poner a nuestra ciudad donde se merece. Parafraseando a los yankees y sin que sirva de precedente: "NO TE PREGUNTES QUÉ PUEDE HACER CÓRDOBA POR TI, PREGÚNTATE QUÉ PUEDES HACER TU POR CÓRDOBA". Un saludo Paco.

Paco Muñoz dijo...

Llevas toda la razón Talbanés, es increíble como fue cuesta abajo después del Califato, la edad media y la religión romana la sumió en un pozo sin fondo, y los motivos que tu aludes hicieron el resto. Es cierto que ha habido un repunte, a partir de la segunda mitad del siglo XX, pero no lo es menos que lo han tenido todas las ciudades. Luego está la idiosincrasia exclusiva de aquí, y el inmovilismo, y para acabarlo de empatar la moda de subvencionalismo, que mata la iniciativa esperando que te lo den todo hecho. Gracias y viva Talbania también

Ben-saprut dijo...

Cuando uno nace en una ciudad como esta, con un pasado tan aplastante, y posteriormente tan concientemente aplastado, se hace difícil intentar recuperar su esplendor a través de sus ciudadanos y políticos. La presión es tan intensa que cualquier gesto se hace pequeño en comparación con lo que hubo. A mi entender, no se trata de llegar al Everest, sino de observar desde Sierra Morena. Y a mirar y llamar al mundo desde ahí. Para cualquier comunidad, lo mejor de ella son sus habitantes, su personas, su felicidad, la relación entre ellos.

Los tiempos han cambiado y las prioridades también. Berna, Skopje, Kioto, El Cabo, Tijuana, Brasilia... son ciudades con un pasado distinto, pero son sus habitantes los que las hacen hermosas, porque sus habitantes se sienten orgullosos de ellas, porque son felices viviendo allí.

Nuestro tiempo requiere de solidaridad, justicia, igualdad, sostenibilidad,... y todo con el máximo de los respetos a ese glorioso pasado, sin que suponga una meta, sino más bien una lección. Seamos lo que Córdoba fue entonces, pero en los valores que nuestra comunidad requiere, y volveremos a ser la perla del mundo que todos añoramos.

¡Joder! Parezco un político.

Paco Muñoz dijo...

Bueno a lo mejor lo que pareces es un ciudadano actual convencido.

Un saludo

Paco