miércoles, 7 de abril de 2010

JUAN DE MENA, POETA CORDOBÉS


Grabado en el que Juan de Mena le entrega a Juan II su "Laberinto de Fortuna"

La calle Juan de Mena es una calle del centro de la ciudad, antes se llamó del Hilete, parece ser porque en una de sus viviendas se trabajaba el hilo de la filigrana, importante y casi único ramo de la platería genuinamente cordobés. De mis conocidos vivía en ella Emilio Molleja, radioaficionado como yo, pero de los primeros de esta ciudad, su casa tenía (¿?) la entrada o unas de las entradas al misterioso aljibe de las Tendillas, o al lago famoso como dicen otros. Por lo menos eso nos dijeron una vez cuando la visitamos.

También en esa calle vivió el disoluto Deán Juan Fernández de Córdoba. Es una corta calleja, que va desde Jesús María a la “calle del Palacio del Cine”, que era la forma de llamar a la antigua Paraíso y actual Duque de Hornachuelos, con fachadas a la misma del Conservatorio Superior de Música, de los Maristas y de la Iglesia de la Compañía. En la otra acera una pensión, varias casas y Simago, el de “los pollos con mala cara”, hoy ampliación del Corte Inglés.

Pero el motivo de esta entrada en el blog no es hablar de la geografía urbana, sino del personaje que da nombre a esa calle, el poeta cordobés, Juan de Mena.

Juan de Mena nació en Córdoba, en 1411. No existe documentación relativa a sus progenitores, por lo que deducen algunos biógrafos que eran posiblemente judeoconversos. Quedó huérfano muy joven. Algunos citan que fue nieto de Almenara Ruy Fernández de Peñalosa, y que su padre, un tal Pedrarias actuó de jurado en Córdoba, pero ninguna cuestión familiar es fidedigna.

Inicio sus estudios en Córdoba, ya mayor, posiblemente con veinte años o más, y luego los continuó en Salamanca, dónde se graduó en 1434 como Maestro de Artes. Seguro que no se llamaba en ese tiempo graduación. Por esos lares conoció al Cardenal Torquemada y viajó en su séquito a Florencia y Roma. Después a la vuelta a Castilla, que no a España porque no existía como tal entonces, entró al servicio de Juan II de Castilla, del que fue secretario de Cartas Latinas. Todo ello por el gran conocimiento del idioma imperante, el latín. También compaginó ese cargo con el de caballero Veinticuatro en Córdoba.

En el plano político supo mantenerse al margen de las consabidas familias y disputas políticas. Siempre cercano a Juan II de Castilla y a Álvaro de Luna. También fue amigo del Marqués de Santillana. Junto a este último y a Jorge Manrique fueron la trilogía de los poetas del siglo XV. Muy original y de fácil verso. Su obra no fue muy prolífica pero si importante. Su “Laberinto de Fortuna” también llamado “Las Trezientas”, por el número de estrofas, inspirada en “El Paraíso” de Dante, fue de las más importantes. La última de sus obras, inacabada, fue “Coplas de los siete pecados capitales”.

Calle dedicada a Juan de Mena en Torrelaguna"

Fue el primero que usó un lenguaje de altura en la poesía, distinto del habitual. Muchos autores le citan como un “renovador eficiente del castellano”. Usaba palabras del latín que dominaba y las sustituía por las usadas del castellano. Ej. Exilio, por “destierro”, o poluto, por “sucio”, por citar algunas. Su ritmo es sonoro y elaborado. Tradujo por primera vez en Castilla la “Iliada en romance”, un breve compendio de la obra de Homero.

Juan II lo nombró Cronista Oficial del reino, aunque parece que no es suya la paternidad de la Crónica de Juan II, por la que ha sido cuestionado por algún erudito. Murió en 1456, con 45 años, en la muy noble ciudad de Torrelaguna, cuyo “Cronista Virtual” José Eduardo de Vicente, amigo de la red, y mantenedor del blog “Crónicas de Torrelaguna” que es en cierta medida el que me ha inspirado –no quiero decir incitado, porque en el fondo no me parecía adecuado que en Torrelaguna valorasen a nuestro poeta más que en su localidad de nacimiento, por lo menos igual- a realizar esta entrada, que estimo se merecía nuestro paisano. Me ha facilitado Eduardo muchos datos y varias fotografías, una de un cuadro de un pintor cordobés, que fue donado al Ayuntamiento de Torrelaguna en el curso de un acto conmemorativo sobre Juan de Mena, amén de una pequeña crónica que al final expongo.

Los motivos de su muerte no están muy claros. Unos dicen que murió de pulmonía, mal que coincide con otra causa de su muerte que la llaman dolor de costado. Y también con la leyenda urbana fomentada de que se cayó de una mula y lo arrastró –podía haberse caído y dado un golpe en el costado y ser esta caída la causa de su muerte-, como Gonzalo Fernández de Oviedo citó en su obra “Batallas y quincuagenas”.

Escudo heraldico de Juan de Mena
"Nunca la suerte fue buena para la casa de Mena"

A su muerte el Marqués de Santillana mandó construir un suntuoso sepulcro, del que no existe rastro. En la crónica del “Viaje de España” de Ponz, del siglo XVIII, cuenta que, en las gradas del presbiterio de la Iglesia de María Magdalena dónde está enterrado, halló una inscripción de caracteres góticos en una piedra que dice:

/Patria feliz, dicha buena,/ escondijo de la muerte/ aquí le cupo por suerte /el poeta Juan de Mena/.

Unas dudas para terminar, si Juan de Mena nace en 1411 y muere en 1456, tenía pues 45 años de edad, y en el grabado parece un anciano, lo que pudiera ser que el grabado se hiciera a posteriori y fuese una visión del grabador. Con el cuadro pasa lo mismo, el cuadro está en el Ayuntamiento y está referido a él, pero en este caso es todo lo contrario. Se puede interpretar como se quiera. La primera interpretación que ni una ni otra son fidedignas representaciones de Juan de Mena.

Y esta es la breve reseña de un paisano ilustre que está enterrado en Torrelaguna.

Oleo de Juan de Mena "

Texto que cito de Eduardo del blog “Crónicas de Torrelaguna”

“Mena si llegó a residir en Torrelaguna fue poco tiempo, lo que sí era muy amigo de la nobleza y poeta de la corte de Juan II, hasta la corte portuguesa le tentó para que fuera con ellos. En esa época era donde podía haber algo de cultura. Esta amistad que tuvo, con dos nobles que fueron enemigos como Álvaro de Luna e Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, de los que y con los que se escribió, fue por lo que pasó por estas tierras invitado por los dos varias veces, pues el marqués de Santillana tenía tierras y palacio apenas doce Km. de aquí, donde Mena le visitaba. Álvaro de Luna también tenía un castillo, que hoy no existe a menos de 40 Km.

Lo que está claro es que murió aquí, unos dicen que de doble pulmonía, otros dolor fuerte de costado y también está extendido lo de haber caído de una mula y ser arrastrado, esto último yo creo que es más leyenda popular, pues él había escrito una poesía satírica sobre un monje que le vendió una mula resabiada.

El marqués de Santillana pagó su entierro en esta villa y en la iglesia de María Magdalena está, a pesar de haber intentado llevárselo a Madrid a un panteón de hombres ilustres.

A mí me regalaron hace tiempo un libro: "Juan de Mena, Obras Completas - Edición, Introducción y Notas de Miguel Ángel Pérez Priego" - Planeta / Autores Hispánicos, que creo es de lo más completo en cuanto a su obra, pues he visto y ojeado algún otro. En él habla bastante de su vida. Estudió hasta los 23 años en Córdoba y luego partió para Salamanca y después Italia, viajó mucho, pero volvió varias veces a Córdoba. En su obra "La Coronación del Marqués de Santillana", también habla más de Córdoba, refiriéndose a cordobeses ilustres en el terreno cultural, aunque es pesado leer por estar en castellano antiguo.

La bliblioteca de la villa de Torrelaguna, lleva el nombre de Juan de Mena. En su tumba junto a la placa que le dedico el Marqués de Santillana hay otra de la Real Academia de la Lengua.

En algún sitio leí de alguien de su tiempo que lo describía como delgado, pálido y demacrado por pasarse las noches en vela estudiando latines y escribiendo poesías o algo parecido decía".


Fotografías de Eduardo de Vicente.
Grabado de Wikipedia.

3 comentarios :

Eduardo dijo...

Gracias Paco por lo de "cronista virtual", solo añadir como ya te puse en los comentarios de la entrada a Eugenio Noel (en los que nos conocimos virtualmente), que también la bliblioteca de la villa lleva el nombre de Juan de Mena.
En su tumba junto a la placa que mencionas que le dedico el Marqués de Santillana hay otra de la Real Academia de la Lengua.
En algún sitio leí de alguien de su tiempo que lo describía como delgado, pálido y demacrado por pasarse las noches en vela estudiando latines y escribiendo poesías o algo parecido decía.

Paco Muñoz dijo...

Gracias a ti Eduardo por tu inestimable ayuda. Si te parece que creo que si, añadiré tu comentario a la entrada por su interés.
Un abrazo

Paco.

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Aprovechando la correspondencia entre blogs he escrito hoy una entrada sobre Mena