sábado, 15 de mayo de 2010

CASTILLO DE LA ISABELA


Una vista del castillo

Hacía tiempo que deseaba hacer una visita al mal llamado por mí, “Castillo de Alcolea”. Edificio que se divisa desde la Nacional IV, un par de kilómetros pasada la cuesta de “La Lancha”, en la orilla izquierda del Guadalquivir. El día que decidí hacerle la visita no era muy apetecible por la lluvia intermitente.

A la llegada

Pasé el Puente de Alcolea, que “tiene bastantes tiros”, aunque no vi “… aquello que reluce en lo alto de aquél cerro. Las “quijás” de Novaliches, que se las está comiendo un perro”. Giro a la derecha hacia la Barriada del Ángel, paso el viaducto de la vía convencional del ferrocarril, que a partir de allí enfila la recta de Los Cansinos, y nuevo giro a la derecha. Nada más coronar una subida que conozco bien de hacerla muchas veces en bicicleta, ahora plagada de badenes, seguramente para controlar las altas velocidades de algunos automovilistas que la bajen, porque supongo que no será para los que la suban y, otro giro a la derecha.

Vista torre norte y oeste, y fachada noroeste

Esta nueva carretera se introduce en los terrenos de Galapagar Bajo, o de la Dehesilla, o la Isabela, o el Castillo, vía que supongo construyó la explotación de áridos que allí existe”El Castillo”, para sus camiones, cuyo tráfico es intenso. Ahora a la izquierda –ya era hora- un campo de energía solar, cientos de paneles fotovoltaicos que, vistos desde el ángulo adecuado presentan una visión plateada brillante de su conjunto, y contribuyen a un aporte de energía limpia en la red eléctrica.

Puerta principal

Y otra vez a la derecha, ahora se presenta majestuoso el castillo o mansión, rodeada de un par de frondosos eucaliptus y una palmera, amén de bastante matorral y una hermosa higuera. No hay camino, el cereal estaba recién cortado y era fácil caminar por él, pero la humedad del suelo lo hacía incómodo. La finca primitiva, era propiedad del noveno Conde de Torres Cabrera y del Menado, D. Ricardo Martel y Fernández de Córdoba (1831/1917), que fue Jefe del Partido Conservador y alcalde de Córdoba en 1864 y 1867. El 10 de abril de 1877 fue senador vitalicio por Córdoba. También fue Gobernador Civil y director del órgano del partido conservador La Lealtad.

Detalle escalera de caracol

Casado con Doña María Isabel de Arteaga y Silva, Carvajal y Téllez-Girón, tuvieron varios hijos: María Fernanda Martel y Arteaga ( 16/12/1868) Casada con Joaquín Fernández de Córdoba y Doñamayor; María del Carmen Martel y Arteaga (27/03/1871) Casada con José María López de Carrizosa y Garvey, 2º. Marqués del Mérito; María Casilda Josefa Daniela Elena Victoria Luciana Ramona Lutgarda de Todos los Santos Martel y Arteaga ( 10/04/1876) casada con Nicolás de Bari Francisco de Paula Antonio Ramón de Albornoz y Portocarrero, y Alfonso Martel y Arteaga, 10º. conde de Torres Cabrera (15/09/1878) casado con María del Pilar de Cárdenas y Sancristobal, 8ª. Condesa de Valdehermoso de Cárdenas.

Escudo del dintel

Era la época de ese paternalismo empresarial, creó una Colonia que se llamó Santa Isabel en la que se cultivó remolacha e instaló una fábrica de azúcar en 1882. De ahí puede venir que se la llame en algunas instancias como castillo de La Isabela. La finca, actualmente Dehesilla del León, tenía entonces una extensión de aproximadamente unas setecientas hectáreas. A finales del siglo XIX, decidió el Conde edificarse una residencia familiar en su hacienda.

Hornacina en la fachada noroeste

El 24 de octubre de 1871 se puso la primera piedra y en la cimentación de la torre norte, la octogonal o principal, se depositó una caja con un escrito en el que figuraba reflejado lo siguiente:

“En el nombre de Dios. Hoy día 24 del mes de octubre, festividad del Santo Arcángel Rafael, Custodio de Córdoba: en el año 1.871 de la era cristiana, vigésimo sexto de la exaltación al Trono Pontificio de nuestro Santísimo Padre el Papa Pío Nono; y tercero de la emigración de España de S.M. la Reina Isabel segunda de Borbón, y de la real familia; los Sres. D. Ricardo Martel y D. Fernández de Córdoba, Bernuy y Gutiérrez de los ríos y de Doña María Isabel de Arteaga y Silva, Carvajal y Téllez -Girón, conde de Torres Cabrera y del Menado, emprende estas obras, con el objeto de fomentar el cultivo de estos terrenos, y la señora Condesa con su propia mano, coloca la primera piedra de estos edificios y el primer árbol de su planteras, sirviéndose para ello, de la misma pala con el que el excelentísimo e Iltmo. Sr. D. Juan Alfonso de Alburquerque, actual obispo de Córdoba, inauguró los trabajos de la línea férrea que une a Córdoba con Sevilla. Los que abajo firman, saludan a las generaciones futuras: demanda al que esto leyere, que ruegue a dios por sus almas; y piden a la divinidad misericordiosa que hagan cesar las perturbaciones que hoy afligen a la Iglesia y el Estado.

Firmado: El Conde de Torres Cabrera; La Condesa de Torres Cabrera; El coronel Ramón de Ciria, Contador de la casa; Amadeo Rodríguez Arquitecto; Antonio López Carrillo, Maestro de obras; Miguel Crespo, Jardinero y Juan Cristóbal Serrano, Hacedor de Campo.“

Escudo de la fachada

El edificio de planta cuadrada, de unos doce metros de lado. Tiene una planta semisótano de dos enormes habitaciones abovedadas, donde estaban instalados la parte correspondiente a los servicios, cocina, bodega despensa, etc. Cada una de las torres redondas está orientada a un punto cardinal, tres de ellas parten del primer piso, y la cuarta, la mayor, ochavada mira al norte y sustenta la escalera de caracol y la puerta de entrada, a la que se accede por una escalinata desde el jardín. Tiene tres plantas en un estado ruinoso, con una cubierta almenada, la entrada es peligrosa por el estado de los pisos superiores cuyos suelos dejan ver las vigas derruidas que los sustentaban. Sus coordenadas geográficas son: 37º 55’08.36” N y 04º40’51.73”O.

Bóveda del semisótano

Está rodeado de un cerca casi derruida, que cierran unos torreones redondos almenados en cada una de las cuatro esquinas. El perímetro de la cerca es de unos cuarenta metros de lado. Tiene el conjunto un nivel de protección D, según la ordenanza de Edificios Protegidos de la GMU, y está especificado ese nivel en su Capítulo Tercero, Sección 4ª, Artículo 13,3,18.

Otra vista del semisótano

En cuanto a su estilo, una Licenciada en historia del Arte, que me merece mucho respeto, me catalogó a voz de pronto el edificio. Dijo que parece un pastiche historicista que mezcla varios estilos: neomudéjar por el torreón octogonal, neogótico por los torreones menores, y algo cercano al modernismo en la decoración de las ventanas.

Vista de una de las torres

Posteriormente en los años cincuenta del siglo XX, pasó a propiedad de D. Francisco Amian, quien la utilizaba con su familia por temporadas. Cuando se referían a la finca la llamaban la Dehesilla del León, tenía ganadería de reses bravas y una pequeña placita de toros. En los bajos vivía un matrimonio de empleados con sus dos hijas, además de Carmen la cocinera y su marido. El cortijo estaba algo alejado de la mansión, dónde vivían los jornaleros y cuidadores del ganado, la cocinera se llamaba Rafalita y Frasquito su marido, que era el encargado. En la red he encontrado una referencia a una capea, que se celebró el 30 de septiembre de 1959, de un congreso de oftalmología que se celebró en Córdoba.

Es una hermosa mansión, en suma, merecedora de su protección, e incluso su reforma. Es bien sabido que no están los tiempos para veleidades, pero a lo mejor una empresa le ve la punta a su utilización en la rama de la hostelería y todos salimos ganando, pero cuidado… la casa matriz de la cerca de Lagartijo que también estaba protegida, ahora está en el suelo.

Detalle de la base de una de las torres

Fachada sureste

Vista desde el muro y torreón

Torreón del muro exterior

Torreón este
Vídeos del Castillo








Vídeo de las fotografías




Bibliografía: A. Carbonell, J. Mariscal y otras fuentes variadas.
Fotografías del autor.

15 comentarios :

Jerónimo Sánchez dijo...

Joder, Paco, yo no tenía ni idea de que "esto" existía... es una pasada... ¡¡ vaya catálogo que te estás pegando del patrimonio cordobés !!! enhorabuena, y sigue trayendo estos pequeños retazos de nuestra historia...

Paco Muñoz dijo...

Es muy bonito, no tiene valor posiblemente arquitectónico, pero es romántico. No he puesto ni la mitad de la documentación, no por estar haciendo ninguna tesis sino porque iba a aburrir al respetable, y además por la reducción obligatoria del cinco por ciento -por la crisis-. Como voy solo me da repelús (miedo), meterme en determinados sitios pero se puede subir por la escalera de caracol, y ver las plantas superiores. Tengo fotos de una capea celebrada allí en el 59 del S.XX. Sabrás quién es la Licenciada ¿no?.

Saludos.

José Manuel Ben-saprut dijo...

Otro lugar cordobés un poco menos olvidado a partir de hoy gracias a ti. Siempre he creído que el acceso al castillo estaría cortado por alguna valla o algo, así que nunca me ha dado por ir a verlo, pero su silueta se perfila muy claramente tanto desde la carretera como desde el AVE.

En Asturias o Cantabria los palacios que les llaman de Indianos están magníficamente cuidados, algunos como hoteles o museos, y otros como casas particulares. Aquí, sin embargo, se nos caen, como la Cerca de Lagartijo o este palacete, que espero no tenga el mismo final.

A ver si alguien con pasta te lee y se anima a quedarse con él y lo restaura adecuadamente aunque sea para un particular, ya que no creo que ninguna administración pública vaya a hacerlo. Al menos se mantendría en pie.

Con algo más de arboleda y una buena restauración, quedaría un lugar con mucho encanto. Y lo del valor arquitectónico habrá que verlo más detenidamente, que hay pastiches y pastiches.

Nuevamente agradecido por tu información. Un abrazo.

Jerónimo Sánchez dijo...

Me hago una idea de la licenciada, je, je.... si es que la tía sabe de to, la puñetera....... y lo de la tesis, bueno, nunca es tarde si la dicha es buena: con lo que tú tienes en el blog algún cátedro de copete tendría para varias tesis y no menos libros. Pero claro, están muy ocupados asesorando a imagineros para sus tallas o escribiendo novelitas de dudoso gusto y ningún éxito en lugar de hacer su trabajo (no se olvide que en la universidad se les paga también por investigar, no sólo por dar clases).
Gracias otra vez ....

ben dijo...

No le veo mucho interes arquitec
tónico,ni creo que nadie se atreva
con él ,para restaurante.Por lo que
se irá perdiendo en el tiempo,pero
aquí queda,en la red,para siempre.
Estupenda labor la que haces,que
envidia me das,te imagino con tu
bicleta y tu cámara,por esos cami
nos disfrutando de aire sano y de
todos esos paisajes cordobeses.
"ben"

Puerta de Osario dijo...

Y además es uno sitio magnífico para coger egragrópilas, las bolitas de pelo y hueso que echan por el pico las rapaces después de digerir el alimento. Debe estar lleno de rapaces nocturnas, porque una vez que fuimos el suelo estaba sembrado.

Puerta de Osario dijo...

Egagrópilas, perdón.

Paco Muñoz dijo...

José Manuel Ben Saprut, yo es que le echo mucha cara, entro y una vez me dice alguien algo le pido el correspondiente permiso. No hay valla desde luego, tiene, que no lo he puesto, una especie de alberca en el jardín que tuvo que ser una monería. En una visita posterior comprobé lo que me parece es un aljibe.

Jerónimo si que sabes quién es la Licenciada y si que sabe ella. Esta mañana he estado en el -bueno lo que queda de él- Castillo de Kant-Hisn para algunos, de Alcolea para otros, la zona un paraíso para los cazadores, conejos, palomas torcaces, perdices y... alguna vaca pajuna, que mosquea.

Ben, llevas razón, arquitectonicamente no es valioso, pero tiene ciento cincuenta años. Y es coger los bártulos y darte un paseo. Luego pensé subir a la torre de comunicaciones de Chancillarejo, pero no tenía tiempo. Y el que aprende soy yo, todos los días, de muchas cosas.

Puerta, esa mañana parecía el rodaje de los pájaros de Alfred Hitchcock. Una aguililla -nomenclatura mía- por poco me tira de la escalera de caracol, otras salían por las ventanas. Una vez salieron se posaron en las almenas y alrededores, que me hizo pensar ahora me atacaran, y "yo con estos pelos", no conozco esos elementos que citas, lo más que llego es a conocer los excrementos de las cabras, vacas y caballos, pasando de esos ya estoy suspendido en "mierda de animales".

Molón Suave dijo...

Preciosa entrada, Paco. Yo había visto el "castillo" desde la carretera, pero no sabía que se podía acceder a él. Y desde luego desconocía toda su historia. Si algún día quieres un acompañarte, yo iría encantado.

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Me temo que esa ordenanza que nombras de nível de protección, sirva solo para dejarle como esta, no poder tocarlo y que se vaya callendo poco a poco es lo que pasa con estas cosas. Reformarlo para cualquier cosa pública, si es que no es privado sería lo ideal, merece la pena.

Paco Muñoz dijo...

Molón por mi parte de acuerdo. Esta mañana he estado allí con un amigo, porque íbamos a la torre vigía de Chancillarejo y luego al castillo de Kant-Hisn entre Puente Mocho y Villafranca, no hemos podido llegar hasta él por estar en un coto de caza, y las alambradas. Pero estamos en contacto.

Eduardo, llevas razón las Ordenanzas están ahí y el cumplimiento de las mismas es otra cosa distinta. Siempre pasa lo mismo.

Lisístrata dijo...

Pues yo tp tenía ni idea de este edificio.
El lucimiento en imágenes y descripciones es de primera, Paco.

Me sumo a las felicitaciones del resto de los compañeros q te visitan por tu buen trabajo.


Saludos afectuosos para ti y tu Conchi tb

Paco Muñoz dijo...

Gracias a ti.

Pero la Conchi no es mía es de sus nietos. Si el "marío" pintaba poco antes, ahora de abuelo, cero.

Ahora venimos los dos solos del Arroyo Bejarano de dar un paseo. Precioso el campo, sonidos, color, olor, hasta una rosa silvestre con un aroma intenso como supongo tienen las tuyas. Muy chiquita pero fragante y preciosa.

Un bosque de ribera espectacular.

Tilos, alisos, olmos,labiérnago, coscoja, arrayán (que ya quisiera el Canal Sur), madroñeras (hasta octubre no se harán revolucionarias con el rojo de su fruto), jara de todas las marcas; morisca, blanca, pringosa... muchos alcornoques (aunque se donde hay más, es un sitio con dos leones en la entrada), etc.

Se nota la oxigenación ¿verdad?

Feliz domingo, abuela en proyecto.

hal dijo...

Sr. Francisco Muñoz, he leido su blog y concretamente, su entrada sobre el Castillo Sta Isabela, de Alcolea. En mis indagaciones sobre la historia familiar que estoy llevando a cabo, encuentro que a finales del siglo XIX la colonia Santa Isabel del Conde Torres-Cabrera está en plena producción de remolacha azucarera y es allí donde nacen tres hijos de una familia procedente de Alcalá la Real, Juan Gª Romero y Lorenza Machuca.

Estoy tratando de acceder a la documentación de la Fundación Torres-Cabrera para saber de los aparceros de la colonia. Estoy casi seguro que están perfectamente localizados en dicha documentación puesto que el Conde Torres-Cabrera era una persona muy instruida y rigurosa en el control de la colonia. ¿Sabe donde se encuentra dicha Fundación ubicada y si Vd ha accedido a la documentación de la misma? ¿A quien me podría dirigir para visitarla y consultarla? Mi direccion email es hal16366@gmail.com y mi nombre Leo García. Muchas gracias.

Paco Muñoz dijo...

Leo, en primer lugar gracias por su comentario pero sobra lo de señor. Mis datos son de buscar allí y acá, y pocas veces de documentación de profundidad. Por otro lado he tenido la suerte de tener una amiga que hizo una tesis, muy interesante sobre este lugar, y la desgracia de haberla leído después de la publicación de esta entrada.

El fondo documental de la Fundación que alude está depositado en el Palacio de Viana, me imagino que dirigiéndose allí le facilitarán el acceso a ellos. Ahora esto es de una entidad bancaria, no sé si los fondos si también. Yo nunca los he consultado.

Un abrazo y feliz año