lunes, 21 de junio de 2010

EL CENOTAFIO DE AMBROSIO DE MORALES


Cenotafio de Ambrosio de Morales.

Ambrosio de Morales -cordobés-, humanista, historiador, arqueólogo, etc. nació en 1515 y falleció en 1591. Su padre, Antonio Morales fue médico y tuvo una cátedra en la Universidad de Alcalá de Henares. Su tío Hernán Pérez de Oliva fue rector de la Universidad de Salamanca. La realidad es que los mimbres del niño vaticinaban un buen cesto de conocimientos. Fue sacerdote de la Orden de los Jerónimos e impartió clases de retórica en la Universidad de Alcalá de Henares. Felipe II le nombró cronista y le encargó un viaje por los reinos de León, Galicia y Asturias, de ahí salió un libro titulado, titulada “Viage de Ambrosio de Morales por orden del Rey D. Phelippe II a los Reynos de León, y Galicia y Principado de Asturias”, uno de los muchos títulos que componen su obra.

Epitafio del Cenotafio de Ambrosio de Morales.

La Comisión de Monumentos de nuestra ciudad, a mediados del S. XIX proyectó construir un panteón de cordobeses ilustres. Esta idea empezó a tomar cuerpo con el traslado de los restos de Ambrosio de Morales, a la Colegiata de San Hipólito, restos que estaban en el antiguo Convento de los Mártires en la Ribera, cerca del Molino de Martos, en el mausoleo que D. Bernardo de Sandoval y Rojas, Cardenal y Arzobispo de Toledo, había mandado construir para su maestro Morales. sepulcro de mármol rojo y negro, cuya construcción fue efectuada por Luis González en 1620. Corría el año 1844. El traslado se realizó con gran pompa y solemnidad, y estuvo aderezado con un excelente discurso de D. Rafael Joaquín de Lara y Pineda, éste en 1865 fue vicepresidente de la Diputación Provincial, y siempre fue destacado benefactor de la cultura cordobesa. Tuvo una notable influencia en la salvación de gran parte del tesoro artístico cordobés y fue cofundador de la Escuela de Bellas Artes.

Cenotafio de Ambrosio de Morales.

Los restos del notable cordobés Ambrosio de Morales están ahora en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid, otro proyecto, éste a nivel estatal, creado por el Ministro de Fomento, Sr. Ruiz Zorrilla. Su traslado se efectuó el 4 de julio de 1869. Fue honrada su partida en la Colegiata, con un notable parlamento de D. Francisco de Borja Pavón. Fue muy importante la afluencia de público el que acompañó a la urna hasta la estación de ferrocarril. Allí se hizo cargo de ella la Comisión Provincial que fue la encargada de entregarla en Madrid.

Puerta de entrada al claustro de San Hipólito.

El edificio de la Real Colegiata de San Hipólito, tiene una portada por el Gran Capitán, y sobre la cual aparece el escudo de Felipe V, rodeado por el Collar del Toisón de Oro. Ésta puerta es la entrada al claustro, y éste es de estilo barroco, de arcos de medio punto, parte de los cuales están transformados en dependencias cerradas. En su lado occidental está lo que ahora es el cenotafio y antes fue su sepulcro.

Claustro barroco de la Colegiata de San Hipólito.

Consideramos importante conocer el texto que se refiere a Ambrosio de Morales en Los Casos Notables de la Ciudad de Córdoba (1) que dicen textualmente, en su caso treinta y tres:

"Ambrosio de Morales fue bien nacido de gente honrada. Desde niño fue dado a las letras, y así, fue en ellas aventajado a los de su tiempo. Viendo los peligros del mundo, trató de entrarse en religión, y como prudente, consideró que en ninguna podría estar donde con más comodidad pudiese salvarse que en la del glorioso doctor de la Iglesia San Jerónimo. Púsolo por ejecución. y procedió con tanto ejemplo de vida que los frailes de San Jerónimo de Córdoba, que era donde tomó el hábito, le estimaban por observantísimo religioso, y por sus muchas letras, por las cuales era conocido de todas las religiones de aquella ciudad.Sus parientes tenían concebidas grandes esperanzas, así por sus merecimientos como porque estaba en una religión a la cual la Majestad del Rey Felipe Segundo hacia más conocida merced que a ninguna de las demás, pues, en opinión de todas ellas, le dió a esta santa religión la famosa casa que él había edificado y que se llama San Lorenzo el Real del Escorial, y por otro nombre la octava maravilla del mundo, que sin encarecimiento es la planta ida perfecta y acabada, y la mas rica, suntuosa que se conoce en el mundo.

Al fin, estando en este infeliz estado, y con tantas esperanzas, sucedió que después de grandes molestias y tentaciones que tenía, y particularmente un día, diciendo misa, fueron tantas las imaginaciones feas que tuvo, que en toda ella no hizo sino pedir a Dios favor y ayuda para librarse de una pelea y combate continuo; fue creciendo esta tentación más y más, en que echó de ver que la fomentaba Satanás. Al fin quedó con esto tan escarmentado, que, acabada la misa, se resolvió de hacer un hecho que sólo de oírlo pone temor; y fue quitar la ocasión de su inquietud, y como lo pensó, la puso por obra. El modo de ejecutar el suplicio fue de esta manera. Levantó una tapa de una arca grande, puso en el canto una cosa delgada, y puso a peso el sacrificio, y dejando caer la tapa, el gran peso que de suyo tenía, y lo que se le aplicó, dividió de su tronco lo que había sido tan conatural. Dió con el mucho dolor que sintió muchas voces, a ellas acudieron los frailes, y viendo el caso tan ajeno de un hombre de razón, temiendo no se les muriese, le aconsejaron se pusiese bien con Dios. Como era de buen entendimiento, conoció su culpa, y con muchas lágrimas pidió a Dios perdón de ellas. Juntamente con esto, enviaron a las voladas a Córdoba a llamar a su padre, que era famoso médico y preguntándole su mujer que tenía, viéndole tan turbado, respondió: "Yo loco, y vos loca, ¿qué había de nacer sino un hijo loco, que ha hecho este disparate?"

Envió a las voladas que, mientras él iba, quemasen unos sombreros viejos, y con aquella lana quemada le restaño la sangre, y se comenzó a curar, haciendo extraordinarios remedios, con que se aseguró su vida.

Supóse el caso en la ciudad y as! chicos corno grandes quedaron admirados. Al fin, quien sintió esto más de cerca fue su convento y religión, y así, cuando estuvo sano, con acuerdo de todos lo echaron de San Jerónimo de Córdoba. Luego que se vido fuera y perdidas toda sus esperanzas, las puso en irse a la Corte, adonde fue ayo de los hijos de los grandes que había en ella, los cuáles le recibieron con mucho gusto, por tener tanta satisfacción de su virtud y santidad. Salieron todos estos señores tan bien disciplinados, así en las letras humanas como en la urbanidad y cortesía que todos los que hoy viven de estos señores no se hartan de ser agradecidos a su maestro. Dice por excelencia que de los niños que crió, tuvo trece arzobispos y más de sesenta obispos. Justa paga de su santo celo y trabajo.

Estando en ese estado, la Majestad de don Felipe Segundo le pareció que fuera (bien) escribir las grandezas de su Monarquía; nadie le pareció mejor que Ambrosio de Morales, y así lo escogió por su cronista, con que dejó aquellos principales, y acudió a lo que Su Majestad le mandaba; y en lo que principalmente puso los ojos fue en la mucha falta y descuido que los otros cronistas habían tenido en no escribir notables grandezas de España: y así, las recogió, y sacó a luz muchos libros muy curiosos y de grande erudición en los cuales fue injiriendo el árbol de los reyes de España; su asiento fue en Córdoba, en el Hospital de San Sebastián adonde le vi yo hartas veces.

Los señores de Granada, después de haber hecho aquella famosa portada de quien don Luis de Góngora dijo en la descripción de Granada: “A culpas que eran de cera (eran) condenaciones de jaspe” añadiendo que fue hecha “de condenaciones de cámaras”, le inviaron a llamar, y le suplicaron que hiciese unos versos para que se pusiesen encima de la portada. Él los hizo dignos de la grandeza que representa toda aquella majestad, de dentro y de fuera. Fueron recibidos con mucha satisfacción de aquellos señores y del mismo Rey, a quien se los inviaron antes que se esculpiesen. Después de esto volvió a Córdoba adonde sacó sus libros a luz, y prosiguiendo sus crónicas, le llamó Dios para pagarle sus trabajos. Murió en su Hospital de San Sebastián, y enterráronle en la iglesia mayor, en una capilla con epitafio que declara quién es el que está allí enterrado. Honrarónle en muerte no menos que en vida, acudiendo toda la ciudad a su intierro. Su padre de este famoso cronista está enterrado en San Jerónimo de Córdoba, junto a la capilla de San Miguel, en cuya sepultura está una piedra, y en ella unos versos de Ambrosio de Morales, que dicen con mucha elegancia quién fue su padre. Y los años que vivió, con el día de su muerte y el año que murió”.

Ambrosio de Morales.

Esta es en lineas generales un simple pasaje del final de la vida de Ambrosio de Morales y una de sus anécdotas más renombradas. Sabemos muchos lo del arca y pocos hemos leído (yo tampoco) sus obras, pero la vida es así de cruel, aunque hay que reconocer que para crueldad la que él tuvo con sus nobles atributos.


Vídeo del Claustro



Fotos: del autor.
(1) Editorial: Francisco Baena Altolaguirre, Nov 2003

13 comentarios :

Carol Guerra Hidalgo dijo...

Interesantisimo como siempre y buenas fotos del pos anterior de tu amigo Madrigal. Felicidades a los dos.BESOS AMIGO

Lisístrata dijo...

No creo q tengan nada de interesantes, al menos para mi, las obras de un nota q se mutila en vez de echarse unas pajillas y disfrutar tranquilamente de lo q la naturaleza le pone a mano (sentido literal, ejeje)y haberse rodeado e instalado placenteramente en cuantas "imaginaciones feas" le hubiesen surgido de su tarada y contaminada razón.

Lástima de mutilación mental previa al autocapamiento (joder! como duele na más pensarlo)

Buenas fotos Paco Madrigal, buena crónica Paco Muñoz. ah! y buen cambio de formato, se lee mejor.

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Joder Paco que historia, como estaba de la cabeza, de todas las formas no se le puede juzgar por ese momento de locura, claro que el hecho no tuvo remedio.
Sus relatos no los conozco, pero los hizo pasados estos hechos, a lo mejor son interesantes como crónicas de su tiempo.
ANGEL DEL MAL, nos ha dejado un mensaje en la entrada "DEL VINO" de mi blog.
Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Gracias Carol, ya sabes lo que te digo, Madrigal es como tu en la materia fotográfica.

Lisis
El problema es como estaría ese hombre para pensar que por las tentaciones iba a ir al infierno. Pero lo que llama la atención es que era un intelectual.

De pensarlo te hace apretar las rodillas.

Y el formato creo que es más cómodo, gracias. Siempre eres la primera en darte cuenta o por lo menos en decirlo.

José Eduardo.
Esta mañana mirando en escritos y algunos libros viejos, leí que Juan de Mena estaba también en el Panteón de Ilustres de la capital del Reino. Lo que pasa es que son contradictorios los datos. Si es así lo que tenéis en la muy noble ciudad de Torrelaguna es otro cenotafio. Debías de comprobarlo. Ahora miro lo del Ángel.

ben dijo...

Pues creía que ese cenotafio era un
simple adorno en la decoración,nun
ca me molesté en preguntar,pero
ahora ya me he enterado.Si sabía
que San Hipólito era Colegiata y
por lo tanto podian enterrarse en ella reyes.
Por otra parte,recuerdo de esta
parroquia la cantidad de gente
que asistia a su misa mayor de
los domingos,la gente escuchaba
tanto en el recinto como fuera
en la plaza de la entrada,todos
muy bien vestidos,de domingo,como
correspondia por estar situada
en el centro.
No sé,Paco,si tú te acuerdas que
de esta iglesia sacaban al esterior
a la parte del bulevar,altavoces
que emitian sermones a toda "pas
tilla",asi que paseabas y escucha
bas lo "pecadores" que eramos,con
lo malo y travieso que era por aquella época,evitaba pasar por
el lugar.Eso era en los años 50 y
me parece que algo de los 60....
"ben"

Paco Muñoz dijo...

Si Ben, en primer momento estaba en el Convento de los Mártires, y su discípulo mando hacer el sepulcro. Éste que nos ocupa, pues lo dice en la parte de abajo, luego lo trasladaron aquí aprovechando el proyecto de creación del panteón ilustre, pero no cuajó, nadie quiere soltar a sus muertos, sin embargo después el Estado reclamó y muchos fueron para Madrid, al final otras peleas y cada mochuelo a su olivo nuevamente. Tengo unos documentos (copias se entiende) de la petición de vuelta de los restos, pero nadie reclamó nada más y allí se quedaron.

Perfectamente dibujado lo de iglesia de ricos, debes de tener en cuanta que es la Cia de Jesús la administradora de la Colegiata, y que es Real, casi "na".

Y lo de la utilización de los medios megafónicos también es una cosa que ocurrió así como dices.
Luego cuando mayormente se visitaba la calleja del Gran Teatro era por la tarde con el cine, y ver los cambios de estampas y de tebeos, el "caballo roto" era la difícil de la colección del Ladrón de Bagdag, o el portero del Sevilla la "firma" de las de fútbol. Y la "tía el panduro" y los "aguaores" en botijo en la puerta. Todos eran los personajes de la calleja de al lado de San Hipólito.

Yo como los amigos que tengo en el clero, son humildes, bastante humildes algunos, y fieles a eso que se llama cristianismo que no practican muchos católicos. Porque no te quepa duda de que si Jesucristo existió -cosa que no dudo, sí sin embargo el aspecto divino del asunto-, no era católico desde luego.

El catolicismo es la adulteración de una obra de una persona, o varias, o modo de vida.

ben dijo...

Pues sí,cada colección de cromos
tenía un cromo que era el "dificil"
y que iba sellado.Con toda la cole
cción completa,en casa Venancio,de
la calle Almonas,Cachinero te daba
unos patines con ruedas de madera,
todo un sueño infantil entonces.
Me rio,porquer yo conseguí unos,
que los rompí en 4 días.Cachinero
hijo,entonces,que bruto era,se
cargaba los futbolines,de la calle
Almona,el dueño del bar,lo veia
entrar y temblaba.Cachinero fue
compañero en la Academia Espinar,
que partidas,a muerte,nos juga
bamos,viendo al pobre dueño,porque
el cadaver era,claro,el futbolín.
..."ben"

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Hola Paco, primero darte las gracias por el trabajo que me has impuesto, "sarna con gusto no pica", pues he investigado algo mas sobre lo de Juan de Mena, ya sabes que me gusta el tema y segundo perdona si no pongo acentos pues no mes salen a veces del teclado.
A lo largo de los siglos no hemos dejado en paz nunca la tumba del poeta cordobes, despues de que costeara el marques de Santillana su entierro en la villa, no se porque se le movio de su ubicacion original, que ademas ha sufrido otras dentro de la misma iglesia y yo personalmente he conocido dos. Esperemos que esta ultima sea la definitiva, por lo menos en agravio ahora esta el dia de la poesia en que le llevan flores a su tumba y recitan algun poema.
Como ya te conte en tu entrada de Juan de Mena sus restos fueron llevados a Madrid en el s.XIX, para el panteon de hombres ilustres que iba a construirse en la iglesia de San Francisco el Grande, el cual no se hizo y fueron devueltos a Torrelaguna.
Tambien durante la guerra civil los restos con ootros objetos de valor material y cultural fueron trasladados al Museo Arqueologico y del Prado de Madrid para su seguridad siendo devueltos en 29-6-1945, en presencia de una comision de la Real Academia de la Lengua.
En los años ochenta del siglo anterior, volvieron a ser exhumados bajo la autoridad del forense y catedratico del Anatomico Complutense de la universidad madrileña, Doctor D. Juan Manuel Reverte, dentro de un programa de investigacion sobre las caracteristicas anatomicas de personajes celebres, con el secretario de la Real Academia de la Lengua como uno de los tetigos, siendo estudiados y certificados, esperemos que ya queden en paz por los siglos en su nueva ubicacion.
Para terminar y en nuestro descargo por tanto movimiento decirte que en Torrelaguna, tiene una plaza, biblioteca y hasta la Coral del pueblo con su nombre.

Paco Muñoz dijo...

Ben, siguió igual de brutote. Yo tenía mucha amistad con Juan Hernández y Cesar, Ruiz de Valdivia (ambos fallecidos)cuñados. César llevaba la tienda de la madre de la cerámica en la Corredera. Aquí puedes ver a Cachinero
http://notascordobesas.blogspot.com/2009/10/almonas-siglo-xx-xxi.html
Esos futbolines no los he usado, si en cambio otros que estaban en la calle Ángel de Saavedra, frente al Conservatorio, antes de llegar al tacón de Santa Marta.
Saludos

Paco Muñoz dijo...

José Eduardo, tu has visto la de cosas que me estas enseñando del paisano, que merecen incorporarse a su entrada. Es verdad como se fuerza la investigación. Muchas gracias.

Un abrazo.

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

Tienes razón Paco, yo he hecho un pastiche copiando tu pregunta y mi respuesta y la he incorporado a los comentarios de la entrada sobre Juan de Mena de mi blog. Por lo menos despeja dudas que yo también tenía, pues hace poco leí, lo que tu me cuentas, de que estaban los restos en Madrid.

José Manuel Ben-saprut dijo...

Un personaje, a veces denostado por sus errores de bulto, y otras veces querido por su interés por la historia local.

Yo me quedo con lo segundo, pues considero que lo primero es su consecuencia.

Lo que dice Lisis es verdad: lo que la naturaleza te pone en la mano, no lo desperdicies. Y si no lo quieres se lo "das" a otra persona, que ella sabrá lo que hacer. El caso es aprovechar nuestros recursos.

P.D. Yo también me he dado cuenta del cambio de formato, pero como soy hombre, pues no he dicho nada (lo de la única neurona, ya sabes)

Paco Muñoz dijo...

Coincido contigo José Manuel, en la primera parte y desde luego con Lisis, y muchas gracias por lo segundo.