jueves, 1 de julio de 2010

BREVE HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA EN MI CASA


Cámara Kodak de box

Mi padre, José Muñoz, fue un notable aficionado a la fotografía en la familia. Todo su afán fue perpetuar momentos agradables para la posteridad. Compró en el 1945 una cámara Kodak Junior, con un objetivo SIX-20 “Brownie”, para película de 6x9, que le dio muchas satisfacciones.

Otra Perspectiva de la cámara

La edad de la cámara de box (cajón) es fácil de calcular, 55 años de vida en el siglo XX y diez en el XXI, es decir sesenta y cinco años. La cámara se destinó después a juegos y experimentos infantiles, cuando compró una Werlisa. El deterioro actual es notable, pero hay que tener en cuenta la edad.

Porta negativos

La mayoría de las fotografías de mi infancia están realizadas con la Kodak de box. Aún conservo los clichés, del tamaño señalado anteriormente. Siempre me hablaba de la calidad del objetivo, un amigo fotógrafo, “el Sordo”, del que se fiaba, decía referido a algunas fotografías, que tenían mucha nitidez y detalle. Luego en las postrimerías de su vida, su amigo quiso venderle un equipo profesional que éste uso durante mucho tiempo, pero que yo le convencí que no lo comprara.

Objetivo
Eran tiempos de mi ampliadora Carranza, y laboratorio de blanco y negro, de mis deseos inalcanzables de comprar una Yashica Minister D, y dejar de lado la Werlisa, que dicho sea de paso funcionaba bastante bien. Construí un telemetro manualmente, artesano, con espejos, para conseguir mejorar los trabajos, y poder jugar con las profundidades de campo. Y un fotómetro que aún estará en una caja con negativos. Un disparador automático de cuerda espiral, Self Timer, Made in Japan, y uno de cable manual, y un trípode casi artesano. Eran los tiempos de cuatro lámparas de flash sobrevoltadas.

Tapa trasera

De cuarto oscuro, y de la inexplicable sensación de ver como poco a poco, como por arte de magia, de la nada, iba saliendo la imagen en el papel en la cubeta. Del baño inmediato en la cubeta de paro, con el ácido acético para frenar la acción del revelador y luego el fijado. De montaje de laboratorio portátil en un dormitorio, con tabla encima de la cama, para soportar las cubetas. Con carga del tambor de revelado de 35 mm. debajo de la colcha, a tientas. Temperatura constante al baño maría, y termómetro. De “líneas de telégrafo” en las películas, de errores de paralaje, de positivos duros por pasarse de rosca.

Disparador automático y cable

Después fueron los 8 mm. los super 8 y luego el salto al video, un JVC con maleta incorporada, y unas baterías de “camión”, que grababa en cinta VHS. Se me olvidaba, muy anterior, el proyector de manivela con películas realizadas por mí sobre papel cebolla, de dibujos animados, antes que el cine Exin. Luego confección de estampas para verlas en relieve -ahora es 3D- con las gafas de celofán rojo y azul, después de haber visto con mi padre "Los Crímenes del Museo de Cera" en el Duque de Rivas. Con el “tomavistas” super 8 -que pasamos de contrabando de Ceuta, debajo de una Trenca-, fotograma a fotograma realicé una película de dibujos animados, un laborioso trabajo que funcionó. Lo que decía mi madre, aprendiz de todo y maestro de nada, como ahora.

Abandono lógico de la fotografía de blanco y negro. Nunca toqué el color. Regalé el laboratorio completo a mi amigo Antonio Sánchez, que se lo llevó a Sevilla. Un regalo de Conchi de una Kónica, que se “escacharró” y salté a lo digital, también Kodak. Este año me regaló mi hijo Gabriel una Olympus demasiado automática, pues ella es la que manda siempre. Desde luego es cuestión de ver quién es más cabezón. Y este es el breve recorrido de una historia de fotografía casera, del quiero y no puedo, y la envidia de la calidad fotográfica y artística, que ves en los distintos almacenes fotográficos de la red, estoy pensando en Paco Madrigal, R. Jiménez, y Vértice -este último aúna, calidad, aventura, y movilidad que roza la ubicuidad-.

Fotos del autor.

14 comentarios :

Eladio Osuna dijo...

Paco, otra vez has tocado la fibra sensible de la nostalgia. A mi amigo Rafael Porcel le regaló su padre, allá por 1964, una máquina con cliché de 9x12. Comprábamos los carretes a medias y cada uno se pagaba el revelado de sus fotos en Foto Linares de la calle Concepción. Así estuvimos varios años. En 1970, con mi primera nómina, fui a ver a Paco Linares y le compré mi primera máquina, una reflex Practika con la que he hecho la mayoria de mi fotos antiguas y que aún conservo y funciona. Pero lo que recuerdo con mas cariño es el trato de Paco:
Llevaba tanto tiempo viendo nuestra afición que a cada pregunta mía "quiero una reflex", "a plazos", "también un flash" me miraba sonriendo y me decia "la que tú quieras", "los que tu quieras"...
Eran 8.000 pesetas en 6 plazos. Y sin firmar nada.
Eran realmente otros tiempos.

Paco Muñoz dijo...

Eladio que historias, que tiempos.
Creo que Paco Linares era uno de los últimos romáticos, el clásico enamorado de la fotografía. Juan Saez, un amigo, trabajaba allí de dependiente y luego se estableció, y por eso conozco algo de esa casa. Pero lo que cuentas es cierto, posiblemente por eso no se hiciera rico.
Una Practika reflex ya eran palabras mayores, aunque ustedes erais casi profesionales y lo requería, teniendo en cuenta que ocho mil pesetas era mucho dinero. Lo mío era por capricho y podía esperar.

Talbanés dijo...

Mira que han cambiado las cosas en cuanto a tecnología... sin embargo creo que la ilusión de la persona que busca la fotografía, el lugar, el momento de apretar el botón... eso sigue igual o muy parecido. En mi casa nunca hubo cámara fotográfica durante mi niñez, cuando querían retratarnos llamaban al fotógrafo del pueblo, Rafalito "La Chafa" le decían al hombre, en paz descanse, y venía y nos hacía una foto. A mi me encanta hacer fotos, de hecho siempre estoy haciendo fotos por la calle, por el campo, etc. Un saludo Paco, una entrada muy emotiva.

Paco Muñoz dijo...

Es cierto lo que dices, algo bueno tendría que tener la sociedad de consumo, lo que pasa es que debemos ser prudentes con ella para no caer en la trampa.

¿Quién iba a tener antes una cámara fotográfica? Lo importante era comer, y cuando era necesario al fotógrafo ambulante o con estudio en casa. Ese que menciono “el Sordo”, era -creo que falleció- a la vez que amigo de mi padre, el suegro de un íntimo amigo, y era además un prenda. Como el de tu pueblo. Hacía fotografías por la calle, muchas que tienen mis padres –instantáneas por la calle Gondomar o Concepción, o por cualquier otra-, las hacía sobre la marcha y luego te las llevaba a casa, ya que tomaba la dirección. También estaban los fotógrafos de los jardines, dentro en la caja estaba el laboratorio de revelado, y las cubetas de fijado y lavado fuera, colgando del trípode. La caja era una simple cámara oscura y dentro estaba el papel y el revelador. Si querías más copias tenía un soporte a una distancia estudiada para repetir sobre el original.

Hoy ya es otra cosa, una cámara la tiene incorporada cualquier artilugio. Una cámara antes había que revelar y luego llevarte el desengaño de velarse, se salir movida o con la cabeza cortada, esto último era muy usual en ayudantes ocasionales, seguro que miraban por fuera del visor. Ahora puedes hacer cien y quedarte con las que desees. Imprimirlas o llevarlas a imprimir seleccionadas.

Talbanés, “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” (La Verbena de la Paloma).

Un abrazo.

Eladio Osuna dijo...

Yo también tengo una foto con mis padres en la calle Concepción, junto a la puerta de Gallegos hecha por Nazario que era paisano mío -de Nueva Carteya- y que después anduvo por un grupo musical cordobés.
A mí también me costó pasar de la fotografia de carrete a la digital -aún me quedan varios carretes vírgenes-, pero una vez que pruebas... te rindes a la tecnología. Pienso que ninguna otra generación va a vivir el cambio tecnológico que hemos vivido nosotros.(Por ejemplo de la caja oscura de los jardines a la digital)
En la escuela siempre he tenido un Club de Fotografía y siempre he gozado al ver la cara de los alumnos-as cuando en el cuarto oscuro empezaba a aparcer en la cubeta del revelador lentamente la imagen latente que hay en el papel, y que si te pasas se vuelve completamente negro.
-¡Es magia, profe! solían decirme. Y yo no, es sólo química.
Pero pienso que ellos llevaban razón.

Paco Muñoz dijo...

Leyéndote pensé, que podía firmar lo que tú has escrito. Que poco variaban las generaciones. La que yo tengo es en Gondomar esquina Gran Capitán delante de lo que era Campanero, - creo que todavía no lo era, con mis padres y hermana.

No estoy de acuerdo, aunque en parte sí, con lo del cambio. Ahora es verdad que los cambios son cada vez más rápidos partiendo de uno importantes avances, y puede que nosotros los viviéramos más lentos. Un tema que he conocido en profundidad y que han sido las comunicaciones, dio un salto bestial. La primera emisora que tuve, a válvulas, con unas grandes tensiones en placa de los pasos finales, construida por mí y un receptor adaptado. Luego el salto a componentes de estado sólido, transistores, y luego circuitos integrados, íbamos a trancas y barrancas –los experimentadores-, adaptándonos. Con la telefonía digital, el salto fue geométrico, asociado una integración brutal, y unos componentes que para trabajar con ellos había de hacerse con una gran lupa. El soldador de aire caliente. Una tecnología de locos, pero estoy seguro –si llega uno- que en un par de años el salto va a ser tan grande como el anterior, si algún bestia no rompe la baraja.

La verdad es que era emocionante ver la magia que dicen tus alumnos, salir de un papel blanco la imagen. Eso lo cogen los clérigos en la edad media y se hinchan de ganar dineros con los milagros.

Acabo de llegar de la central eléctrica de El Carpio, a la que hemos ido Paco Madrigal y yo, y luego aprovechado para que el, con un excelente equipo y su arte, haga trabajos en un sistema –me lo explico hace unos días- que se llama HDR, cinco tomas, cada una con una exposición distinta, la central la estándar y dos abajo y dos arriba, que luego un programa informático las une y salen unas fotografías perfectas.

En fin como le decía arriba a Talbanés no es plan de repetir lo de D. Hilarion.

Un abrazo.

Eladio Osuna dijo...

Paco estoy de acuerdo contigo en que si vivimos, veremos aún cosas maravillosas, pero el salto que hemos pegado nosotros, no creo que vuelva a producirse. Te pongo un ejemplo:
Los primeros periódicos escolares los haciamos en la vietnamita, -la "carne membrillo" en el argot-, después pasamos a aquellas multicopias de cliché -que por cierto estaban controladas por el régimen. A mi siempre me ha gustado la columna periodistica, imagínate los sudores para hacer con la máquina de escribir la partición silábica al final del renglón en los clichés. A continuación vinieron los clichés electgrónico. Después con los primero ordenadores -Spectrum, PCs- haciamos las columnas por la impresoras, las recortábamos, las "imponiamos" en la página y la reproduciamos. Despues vinieron los programas de edición....
Cuando me fui del colegio, los alumnos-as escibían en el ordenador de su clase, me enviaban los trabajo por la red interna, yo editaba del tirón el periódico entero, los imprimnía en PDF y los mandaba directamente por Internet a la imprenta...
Pasar de la viatnemita al PDF creo que no volverá a vivirlo ninguna otra generación.
Perdona el rollo y gracias una vez más por tu amable acogida

Paco Muñoz dijo...

Si estamos de acuerdo, lo único que quiero añadir es que tendremos que ver –si llegamos-saltos más grandes. Que a nosotros nos parecen espectaculares los vividos, y los son, pero siempre lo vivido directamente parece único, sin restarle el valor que verdaderamente tiene.

Desconocía el argot que has empleado y me resulta muy didáctico. Yo estuve durante un tiempo trabajando en Gráficas Demos, con Juan Perea, Daniel Morcillo, Antonio Carmona y Paco Mayorga, que era el plantel de socios. Ellos tenían una vieja máquina de impresión, fotocopiadora y cuatro útiles más. Para los textos una IBM de bolas intercambiables, y en algunos textos especiales usábamos los transferibles. Después se montó el laboratorio fotográfico en el que colaboré, y las planchas se hacían allí para el offset. No se descomponía el color, se le llevaba la cuatricromía a una pequeña empresa hoy muy importante que se llamaba Casares en la calle Céspedes. Adquirieron después una Heidelberg, que ya tenía una prestancia.

Hoy en día el ordenador, como tú has dicho, permite todo. Una amplia o interminable gama de tipos, fotografías, composición, etc. Conozco algunas empresas de impresión y es un mundo futurista, totalmente distinto al artesano que yo conocí. Si eso lo comparamos con los tipógrafos de antaño, con esas cajas enormes de tipos, que cuando pasaban a mejor vida se mezclaban con el “plomo” en las platerías porque al ser de antimonio le daban una cierta dureza. El plomo era una herramienta, pues en él se troquelaban piezas sin necesidad de construir complicadas matrices para las prensas.

Creo que, a medida que te contesto, me estoy dando cuenta que la cuestión son tus años y los míos. Un periodo amplio, afortunadamente, en ambientes creativos o seudocientíficos, en los que se ve ese salto cualitativo, que es el mismo para todas las facetas. Seguro que si le preguntas a tu vecino de igual edad o cercana a la nuestra y no se pregunta lo que nosotros. Estoy tratando de mirar para otros sitios y creo que es igual, adaptado a cada disciplina. Es cierto que, por ejemplo el siglo XIX se dispararon los inventos en la humanidad, que antes seguía una lentitud, cuyos tiempos marcaban las religiones. En esa época se inventó casi todo. Luego los ordenadores y la industria del silicio marcaron la pauta y dotaron a los inventores de herramientas con las que no contaban antes, que multiplicaban casi geométricamente las posibilidades. Mira la aviación en un par de siglos o menos, levantarse del suelo y subir a las estrellas. Una curiosidad la estación MIR que tanto tiempo estuvo en el espacio, tenía un ordenador para el control de la estación, que se lo das a un chaval hoy y te lo tira a la cara.

Conclusión; que somos antiguos Eladio, que son muchos platos de habichuelas y cocido, los tomados. ¡Ah! Y “Pasar de la vietnamita al PDF creo que no volverá a vivirlo ninguna otra generación”, seguro pero pasar de la computación –por ejemplo- actual, a otro sistema totalmente distinto seguro que sí, porque el “pdf” será una antigualla, más que yo, y dirán no sabemos cómo podían trabajar con esos sistemas antiguos.

Eladio Osuna dijo...

Paco: provocas mis recuerdos.
La primera vez que fui a El Correo de Andalucía, lo que más me impresionó fue la nave de linotipias: alli habia varias docenas de esas impresionantes máquinas más altas que una personas en las que otros tantos hombres volvían a escribir todos los artículos en metal. Cada linea de la columna era una pieza metálica. Despues las piezas se ensamblaban dentro de un marco metálico y se hacían las columnas y se añadían los titulares a base de tipos procedentes de otras docenas de cajones... Del marco plano salía despues la teja -medio cilindro tambien hecho a fundición con la página en relieve.
Uceda hizo la primera transformanción informática: los artículos se escribían en una máquinas especiales que los transformaban en cinta perforada. Esa cinta se llevaban a una impresoras que tenían unos discos perforados con el abecedario y un potente flash. A medida que entraba la cinta perforada el disco giraba y avanzaba formando líneas y columnas y el flash disparaba ¡cada letra era un disparo sobre papel fotográfico!. Después se revelaban los papeles que ya tenían
forma de columna, se iban pegando sobre una plantilla de página, los filetes y corondeles era por transferencia como tú apuntas y cada cuatro páginas se fotografiaban para hacer el fotolito y la plancha de aluminio para la rotativa de ofssef.
Y aquello ya era revolucionario.
Cuando hicimos Nuevo Diario, ya vinieron las primeras impresoras láser, los primeros ordenadores personales.
Un conocido exdirector, expolitico, exconsejero gritaba "estais locos, querer hacer un periódico sin taller"
Visión de futuro que tenía el mozo.

Paco Muñoz dijo...

Bueno Eladio la provocación es mutua, por aquello de que lo que es igual no es ventajoso.

Es muy interesante ese mundo que explicas, con la salvedad que a los curiosos nos parecen todos los mundos que desconocemos interesantes.

Nunca he visto en persona ese mastodonte, en fotografías si. Hoy en día está el redactor en Pontevedra y el periódico en Córdoba y está a su vez realizando su columna. Bueno hasta ahora pues también le auguran un final al papel, aunque sin pensar como el exdirector, creo que no pus también decían eso de la radio cuando salio la televisión. Al final cada cosa busca su hueco.

Un abrazo.

ben dijo...

vaya mano a mano que habeis hecho
entre Eladio Osuna y tú Paco,me
habeis refrescado todo esos recuer
dos de avances tecnólogicos,que
han representado la base del bienes
tar actual,por eso los que hemos
vivido todo eso no nos dá miedo el
momento económico actual y sabe
mos que el progreso seguirá ade
lante,con nuevas tecnologias que
representarán bienestar para todos.
"ben"

Paco Muñoz dijo...

Ben como se ve que te aproximas a nuestra generación, arriba o abajo.

Yo también espero lo que tu.

El otro día vi un trabajo de Werribee, y me acordé de ti con la fuente en una fotografía delante del Chimeneón, donde mi tío José María, el marido de mi tía Antonia trabajaba de capataz. También un plano de la zona cuando aún no estaba la parroquia y ni las casas de los trabajadores de la Fábrica de Easo. Supongo que eso si te despertaría recuerdos. Se ve por una esquina de la fotografía hasta el chimeneón.

Antonio Jimbel dijo...

Una bonita (como todas las tuyas) y nostálgica historia familiar sobre la cámara Kodak Junior, sus características y las vivencias familiares... después de leer el mano a mano como dice Ben, y con el nivel dialéctico que habéis empleado!, poco me atrevo añadir, solo por dejar una pincelada en este apartado de comentarios, digo que mi primera cámara fotográfica fue, como muchos de nosotros una Werlisa Club color, que al poco tiempo mi hermano menor Paco me la perdió poniendo fin a la historia de una clásica cámara fotográfica, osea como veis es hasta triste?
Felicidades a Paco Muñoz y a Eladio Osuna por ese estupendo duelo!

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Antonio. Eran unos momentos en los que no era normal tener una cámara como la tenía mi padre, por eso yo tengo fotografías de la niñez y mi hermana cinco años menor no, cuestión de la que se queja. Creo que la Werlisa fue como la mobilette, la vespa, el sesicientos, y ya el consumo total. Nunca tuve una reflex. Lamento lo de tu cámara, creo que la mía no la tengo por ningún sitio, los artilugios sí. Ahora estoy pensando en preparar un porat 35 mm. para poder escanear muchos negativos que tengo. Antonio Cuidado Eladio es un profesional, de la escritura, de la fotografía y de la docencia. Su colección de fotos antiguas de Córdoba es muy buena. Un abrazo.