jueves, 22 de julio de 2010

LA CALLEJA DE PEDRO JIMÉNEZ, DE LOS RINCONES DE ORO, O EL PAÑUELO.


Calleja de Pedro Jiménez, lo más estrecho.

Es uno de los rincones con más encanto y vírgenes aún de la ciudad. La fiebre comercial se ha quedado en la entrada, a pocos pasos, por eso aún se puede disfrutar de ella, de su frescor, de la sinfonía que genera su fuente, herencia del respeto y admiración de los habitantes del Califato, aunque sea medieval su fábrica posiblemente.

Casa de los Portichuelo.

La manzana que comprendía la calle Encarnación desde la esquina de la Mezquita, a Rey Heredia, luego Portería de Santa Clara, Plaza Abades y Martínez Rücker, y la Grada Redonda, era la llamada “manzana de la Reina”, luego se abrió la calle Osio partiendo la manzana en dos. Una de las casas importantes de la calle Osio es la que da a la placita de la calle Pedro Jiménez, concretamente su número cinco.

Entrada de la calle .

Vamos a centrarnos primero en la calle Martínez Rücker. Esta calle era un eje desde la Plaza de Santa Catalina, en la Mezquita, a los Baños de la Pescadería. Entramos por la Plazuela Abades, frente en el rincón, nos encontramos una casa restaurada que siempre ha sido de mucha vecindad, y en la que antaño vivieron Los Portichuelos.

Otra perspectiva.

Es una casa con torre de antepecho de azulejos, en algunos textos hablan que tenía en su fachada un cuadro de la Virgen de las Angustias, que parece estuvo hasta 1841. Los cuadros en las calles tipo altar eran muy habituales en el S. XIX.

Placita interior.

A continuación, a la derecha está la Plaza de la Concha, allí está lo que fue la casa de los Sres. Concha, es del siglo XVII, que luego fue propiedad de Pedro Alcántara Trevilla. Hoy lo es de la Institución Teresiana. Tiene una portada adintelada y su zaguán esta pavimentado de chino cordobés. Dentro tiene elementos como una escalera circular, capilla, cripta y algún artesonado.

Pilón.

En esa misma plazuela está la calle que nos ocupa, pero la dejaremos para la vuelta. A la salida está otra calleja que es adarve, y que se llamó de los Ahumada, por habitar allí esa familia. Como dato curioso y significativo decir que en ella murió D. Pablo de Céspedes.

Un chorrito agradable.

La calle Pedro Jiménez es una calleja sin salida, o azucaque, que parte de la Plazuela de la Concha, en la antigua calle Carniceros, actual Martínez Rücker, por vivir en ella en su tiempo comerciantes de ese gremio. Los azucaques eran calles medievales para dar acceso a casas interiores de las manzanas.

Hacia la Plaza de la Concha.

Ahora la calle Pedro Jiménez –que es su nombre actual-, parece que por un vecino que allí vivió, sin tener, creemos, nada que ver con el soldado de los Tercios de Flandes que trajo la famosa uva. También se llamó de Arnold Toynbee, y de los Rincones de Oro, este último nombre se le decía antaño en un tono irónico, por la suciedad que contenía.

La salida o la entrada según se mire .

Hoy la conoce la gente por la calle del Pañuelo, ya que en su parte más estrecha el ancho lo cubre la diagonal de un pañuelo. Esta calle sólo tiene tres números uno, tres y cinco. La acera de la derecha es la pared de la casa de las Teresianas, cuya entrada la tiene por la Plaza de la Concha.

Al fondo la Plaza de la Concha.

Está rematada por una placita con una pileta cerámica cuyo surtidor en el silencio de la noche se puede considerar como una agradable sinfonía líquida. Tiene un par de naranjos. La calle es un hervidero de turistas por estar dentro del circuito habitual de estos.

Calleja de los Ahumada.

Es evidente que la calle tiene un natural encanto y para los foráneos mucho más. Es un rincón agradable que posiblemente los oriundos no valoremos en su justa medida. Hay que visitarla sólo para hacer fotos de ella -no muy temprano- o con el amor de tu vida para gozarla -da igual la hora-, porque a los encantos propios se sumaran otros y la mezcla puede ser inolvidable.

La manzana de la Reina.
Fotografías y vídeos del autor

6 comentarios :

Francisco Madrigal Aznar dijo...

Como todos, este trabajo está fenomenal.

Saludos.

Paco

Paco Muñoz dijo...

Gracias Paco.

Un abrazo.

Lisístrata dijo...

Esta calle es de las catalogadas en mi percepción particular como "puertas a otro mundo", lugares de ensueño que sólo traspasarlos te elevan a la fantasía y a la magia, y no sólo por el fabuloso impacto que producen la primera vez q conoces el lugar, sino porque ese impacto se repite cuantas veces accedas a él.

un abrazo a los dos Pacos >:0]

José Manuel Ben-saprut dijo...

En esta entrada me has recordado mucho a Don Teodomiro Ramírez de Arellano y Gutiérrez de Salamanca, en sus Paseos por Córdoba. Se nota su influencia en ti (también en mi pero con un resultado menos fructífero que el tuyo).

Es cierto lo que dice Lisis: da igual las veces que vayas, que siempre te encontrarás como en otro mundo, algo distinto, aunque seas de aquí. Es que en esta aldea global estos lugares, como otros muchos que existen en el mundo, son los que marcan esa diferencia.

Por cierto, que las veces que he ido con foráneos y les he dicho que es la calle del pañuelo porque es lo que mide su anchura, algunos caen en la tentación de sacarlo para medir, y comentan:

- Pues esto es más ancho que un pañuelo, ¿eh?

- Pero hombre, -les digo yo- no te saques el pañuelo de los mocos; se refiere a un pañuelo del pelo.

Todavía no me ha tocado nadie que saque un kleenex, pero si eso ocurre, lo mejor es que no siga enseñándoles nada más y me los lleve de vinos.

Paco Muñoz dijo...

Lisis es que lo dices de una forma... con un toque poético siempre.
Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Ben es que la mayoría de la bibliografía que uso parte de ese punto, aún a pesar de estar convencido de que mucho fue de su cosecha particular. Un poco de aquí o allí y tus vivencias, o preguntas dónde crees puedes encontrar respuestas. Muchos entendidos lo acusaban de falta de rigurosidad muchas veces, pero ¿dónde esta o queremos que esté la rigurosidad? La mayoría de las veces es más satisfactorio lo novelesco o mitológico que lo oficial, entra mejor.
Un abrazo