martes, 20 de julio de 2010

LA FUENTE DEL CAÑO GORDO


Fuente del Caño Gordo

No es obligatorio para los cordobeses conocer la fuente que hoy queremos citar, el “Caño Gordo”, pero seguro que la mayoría la conoce. El nombre de la fuente, que está adosada a la pared de la Mezquita, entre la puerta del mismo nombre -que lo adquiere de la misma, y el altar de la Virgen de los Faroles, frente a la calle Comedias o actual Velázquez Bosco-, como no se puede ignorar, le viene del enorme caño de bronce de gran diámetro que, en sus mejores tiempos se quedaba pequeño por su gran caudal.

Esta fuente de mármol negro, desde tiempo inmemorial fue referente para los vecinos del barrio, indiscutiblemente menos que la del Olivo, pero muy importante también. Otra que también tuvo su importancia, en este caso para las caballerías, fue la de la Plaza de Santa Catalina que se llamó del “Moquillo”, por el hilillo de agua que vertía en el pilón o abrevadero. La fuente de Santa Catalina, junto con el Arca del Agua del principio de la calle, y la que nos ocupa del Caño Gordo, son las tres construcciones hídricas adosadas al muro exterior de la Mezquita.

Fuente de Santa Catalina o del Moquillo

A primeros del siglo XX, la fuente del “Caño Gordo” tenía una relación directa con una arropiera que tenía su pequeño comercio de arropías, y muchos amores incipientes se incrementaron con la venta de jazmines -que también formaban parte de su mercancía-, que les regalaban los jóvenes a sus novias.

Respecto al producto de la fuente, el agua, era considerada basta por el vecindario –hoy no es potable-, y se prefería la del Olivo. A pesar de ello los “aguaores” llenaban de ella sin escuchar las recomendaciones de la gente de allí, por lo que no era raro ver alguno proveyéndose de agua con sus borricos.

Continuamos en la máquina del tiempo, en los primeros años del s. XX. Contaban que por esa fecha, un pintor inglés, romántico postrero, se extasiaba en esa parte de la Mezquita. El Caño Gordo y la Virgen de los Faroles eran sus preferidos. Tomaba apuntes y luego se cabreaba, manifestando desesperación por no poder pintar un “buro negro con el pico rosó”, como decía.

Virgen de los Faroles y Fuente

“Rafalica” era la titular del puesto de arropías, ésta tenía un competidor cercano que era “Hoyito”, aunque nunca llegaba la sangre al río. La mercancía estaba expuesta en una pequeña mesita pintada de azulillo. La mercancía; dulces variados, piñonate, suspiros de canela, cartuchitos de anises microscópicos de múltiples colores… y a su lado jarras con agua fresca, y al otro los jazmines, la maceta de altramuces en el suelo y la de las almezas.

Arca del Agua de la calle Cardenal Herrero

En los ratos libres que, mientras no coincidiera con la salida de los colegios, que tenía que estar con todos los ojos de mundo para controlar a la chiquillería, hacía calceta o bien charlaba con las comadres, o con “Miguelete”, un “ciceronne” aficionado, de los escasos turistas aventureros que entonces nos visitaban –si hubiera sido en los cincuenta o sesenta le hubieran aplicado la Ley de Vagos y Maleantes-. Éste valoraba más las leyendas urbanas del colmillo y cautivo, que las maravillas arquitectónicas de valor reconocido, y para acabarlo de empatar se permitía decir que las hojas de la Puerta del Perdón eran de corcho.

En los atardeceres era un verdadero placer ver a las muchachas acercarse, con sus novios o pretendientes, al puestecillo, a beber agua o a adornarse el pelo con los jazmines. Por esa época corría una leyenda de que un inglés había matado a su guía, Torres Heredia que era gitano, en la mismísima torre. El suceso arrancaba exclamaciones a personas de la misma etnia gitana, del tipo:

-¡Probetico, quién iba a decirle que moriría como las aguilillas, en la torre!

Con el toque de ánimas los corrillos desaparecían y sólo quedaba el olor a jazmines y a albahaca.

Hoy el agua del “Caño Gordo”, no es aconsejable beberla, no por basta sino porque no corre. Hubo un tiempo más contemporáneo nuestro que el descrito, que la farmacia de D. Agustín García Solano, que era laboratorio, fue el centro intelectual del barrio. Era frecuente verlo sentado a la puerta de la farmacia delante de la Virgen de los Faroles en sus asientos de mimbre. D. Agustín, D. Antonio Moyano, director del Colegio San Eulogio, y el poeta D. Juan morales Rojas, junto con otros, fueron los impulsores de la verbena de ese barrio, la de agosto. Los niños del colegio hacían flores de papel de seda, que llenaban de pinchazos con alfileres, para que después tapizaran el mármol del altar de la Virgen de los Faroles. La calle se llenaba de casetas de feria, de venta desde los productos de la temporada; chumbos, algarrobas, etc. hasta caballitos de cartón, cuyo constructor tenía su taller o fábrica en la calle Siete Revueltas, sin olvidar a las famosas campanitas de barro. Por aquí se mantiene que eran antes que las de la Fuensanta.

Fuente del Olivo

Luego los cacharritos; barquillas, en las que se les daba “tableta” a los valientes que volaban alto; la noria del “chin, chin, pun”, que vino a dar el nombre de música de noria a aquella música de cadencia molesta. La pequeña noria estaba amenizada por un hombre orquesta que tocaba a la vez platillos y bombo, generando sinfonía, a la vez que ésta daba vueltas con su pasaje infantil. También el pianillo de “La Coja”, tocando música de zarzuela y el vejete llevando el compás con un palillo dando entre los radios de las ruedas.

Poco después, el boom turístico de Atesa, con los autobuses llenos de “franceses”, todos mayores, que nos hacia preguntarnos si no había jóvenes detrás de los “Pirineos que nos separaban de Francia” –ellos habían inventado el Inserso-. Sin embargo el “Caño Gordo” continuaba allí, mudo testigo de los cambios urbanos y comerciales, frescor de los picapedreros, a los que alivió en los ratos de descanso, del manejo de los largos y flexibles martillos de picar, cuando estaban reparando la calle. El colegio estaba presto a desaparecer. De las tres farmacias en la zona no queda ninguna, se han transformado en, hoteles, restaurantes, heladería, tiendas de “souvenir” sobre todo. Curtidos Varo en bar y tienda. De lo expuesto ahora es otro mundo totalmente distinto, sólo queda la fuente del Caño Gordo.


Bibliografía de R. de Montis.
Fotografías de color del autor, las otras de autor desconocido.
(Si alguien reclama su autoría se retiran y en paz.

19 comentarios :

Talbanés dijo...

Hola Paco, muy interesante la entrada. Estaría muy bien que hicieras una entrada dedicada a todas las fuentes antiguas que hay en Córdoba, a mi una de las que más me gusta es la de la Fuenseca. Un saludo amigo.

Paco Muñoz dijo...

También me gusta a mi esa fuente bastante. Tomo en consideración tu propuesta, muchas gracias.

Un abrazo.

ben dijo...

Pues esa fuente,Paco,del Caño Gordo
en un principio se surtía de agua
del Cabildo,creo,ya que en la zona
muchas de las casas vecinales que
habian sido palacios venidos a menos,tenian una fuente en medio del patio,donde los vecinos con
cañas largas huecas llenaban los
cántaros,pues no tenian suministro
de agua potable en sus pisos,con
el tiempo lo fueron poniendo,pri
mero los más "pudientes".Se dió
el caso que algunas fuentes dejaron
de emanar agua,seguramente porque
el distrubuidor de dicha agua de Ca
bildo,tendría otras "necesidades"
y los vecinos que aún no habian
contratado el servicio de agua,lle
gaban a un acuerdo con los que lo tenian,poniendose precio por cán
taro.Todo con buenas maneras,muy
legal.Mi mujer que es del lugar
me lo cuenta,como algo digno de
admirar en las relaciones entre
personas,entre vecinos.Y los dos
vecinos,tanto el que tenía el grifo
como el que llenaba el cántaro no
trataban de aprovecharse,dignidad
cordobesa.Eso pasaba a finales de
los 50 y principio de los 60.."ben"

Paco Muñoz dijo...

Es muy interesante lo que dices Ben. Dices que tu mujer es de la zona ¿De qué calle? Es curiosidad ya que yo nací en esa calle pero en el otro extremo.

Laurentino dijo...

Paco, la verdad es que me sorprendía eso de que la gente considerase "basta" el agua de esa fuente y prefiriese la de la fuente del Olivo, cuando tenía entendido que ambas se abastecían de las Aguas de la Fábrica Catedral (no de las Aguas del Cabildo; éstas últimas nacían por la Aduana y la Huerta de Hierro y conformaban una red que prácticamente cubría toda la Villa, mientras que las Aguas de la Fábrica, que nacían por la Albaida y la Arruzafa sólo abastecían edificios en el entorno de la Catedral).

Picado por la curiosidad acabo de releer a López Amo y... tiene su explicación, porque explica que el venero de la Fábrica Catedral llegaba originalmente por atarjea hasta la mezquita, donde el repartidor principal era la llamada Casa del Agua (más o menos por donde hoy está el Caballo Rojo). En el XVIII, ante el mal estado de la conducción, desde el Campo de la Victoria sustituyeron la atarjea por tuberías y construyeron un nuevo depósito-repartidor que es el que pones en la foto adosado al muro norte. Pero como los veneros son como son, por la antigua conducción seguía llegando parte del agua, así que, mezclada con la del nuevo depósito, la aprovechaban para algunas fuentes, entre ellas la del Caño Gordo y el Mocosillo, pero no la del Olivo, que sólo se abastecía del depósito, es decir, de agua más "limpia" que venía en su recorrido urbano por tuberías y no por maltrechas atarjeas.

Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Desde luego Laurentino da gusto leer todas esas cuestiones, que para los normales pasan desapercibidas.

El criterio del agua basta no es mío, viene de Ricardo de Montis, y a éste de la gente de calle de finales del XIX. De ese Arca del Agua me habló en cierta ocasión mi admirado amigo Pancho, e incluso me facilitó un plano de distribución, lo que ocurre es que no lo encuentro, y posiblemente justificaría lo que tú dices.

Ese Arca de la fotografía lo conozco –en teoría- desde el año 1947- era la visión que tenía cuando me asomabas a la reja o la ventana de mi casa, hasta el año 68 poco después del terremoto, que nos fuimos a Ciudad Jardín.

Los razonamientos que das justifican perfectamente el deterioro del agua. Luego la consideraron no potable, aunque esto sería un decir, ya estaba el agua en todas las casas y había que pagar. En la calle Medina y Corella, la casa que está al lado de la Filmoteca, fue una casa de vecinos en la que vivimos también, y tenía una fuente y pilas con un hermoso caño que nunca se cortaba, posiblemente fuera toda del mismo sitio, aunque me parece recordar que en el plano de Pancho venía de la Puerta de Almodóvar, pero no estoy seguro.

Muchas gracias por las enseñanzas, pero lo que más me gusta es que, yo aprendo todos los días cosas, y a vosotros los expertos os sirve de estimulo para pensar y discernir dudas. Por ello todo esto es muy positivo.

vértice dijo...

No tengo mas que daros las gracias, a ti Paco por sacar este tema, para mi apasionante y del que se bastante poco y al amigo Laurentino por enriquecerlo con sus comentarios.
Un Saludo.

Laurentino dijo...

La verdad es que es una gozada para todos mirar cada este blog por lo que puede uno encontrase.
Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Lo que es una gozada es tener unos lectores de tanta categoría. Tus conocimientos en materia de aguas subterráneas, el detalle y la documentación que aportas está siempr muy por encima de lo normal, por lo menos para mí. Y que decir de la calidad, variedad y profesionalidad de Vértice, si quieres consultar cualquier tipo de monumento, lo puedes hacer en sus cientos de albumés que seguro lo encuentras. Hoy por hoy el mejor archivo de patrimonio cordobés que conozco.
Gracias a los dos.

Francisco Madrigal Aznar dijo...

Interesantísima la entrada. Paco no sé si tendrás documentación sobre la fuente que existía a la izquierdade la iglesia de San Miguel.

Recién instalado en Córdoba (Sept. 1963) recuerdo que al pasar por allí siempre encontraba a mujeres con sus cántaros en plena faena.

Saludos.

Paco

José Manuel Ben-saprut dijo...

Otra de tus grandes semblanzas. Las personas, siempre las personas... y sus costumbres.

Muy interesante, si señor.

Paco Muñoz dijo...

Esto dice D. Teodomiro sobre esta fuente, pero seguro que Pancho o Laurentino pueden decir muchas más cosas sobre ella

"En uno de sus lados hay una raquítica fuente surtida de agua del Cabildo. Estuvo primero en una plazuela que había en la calle del Paraíso, frente a la de Juan de Mena. Vendido el solar la trasladaron contra la tapia del jardín botánico del Instituto, y hundida ésta para colocar la actual verja en 1845, la trajeron a la plazuela donde la encontramos."
Claro no sé si es a ésta a la que te refieres.

Paco Muñoz dijo...

José Manuel, es que las personas son las que configuran la historia, y la modifican constantemente, son el "estaba escrito" de los musulmanes, o el "está de Dios" de los cristianos o el "sino" de otro, lo del "sino" lo interpreto como el si y el no de las cosas, por eso siempre te pillan con lo del "esta de Dios", porque sea de una forma u otra siempre es lo que quiera, pero la realidad es quien modifica es el ser humano.
Una vez vi una obra de teatro en la que se veían las dos o tres opciones de una decisión y como modificaban lo que tenía que pasar, pero eso es en la ficción y, a pesar de ello, al final no estaba nada escrito siempre lo escribía alguien.

PD: Espero que se te hayan ido los albañiles, nada hay más peligroso que tenerlos en casa.

José Manuel Ben-saprut dijo...

Pues sí, Paco, se marcharon. Y a pesar de todo, los he visto sudar tanto que los despedí con un refrigerio en mi patio y unas patatitas y aceitunas. Si es que en el fondo los voy a echar de menos.

A ver: ¿Quién me va a llenar ahora el suelo de la casa de pisadas de yeso?

¿Síndrome de Estocolmo o algo parecido?

Paco Muñoz dijo...

Yo creo que si, es el síndrome.

Me alegro.

Un abrazo

ben dijo...

Por si alguno quiere indicarme,
porque veo entendidos en la materia
de aguas y fuentes,Paco,de joven
por los años 60,casi cada día del verano me bañaba en una playa de arena en el rio,que se formó cerca
del molino-museo.Bueno pues en esas
arenas jugabamos unos tremendos y
agotadores partidos de fútbol,de vez en cuando parabamos y nos tirabamos al rio y a seguir con el juego.Pero cuando al final acababa
mos nos ibamos hacía la escalera
de las barcas y ante de llegar,nos
parabamos hta un enorme chorro de
agua transparente y fresca que salía del muro y caía al rio.Nos
entregabamos al enorme placer de
ponernos debajo de aquel chorro
de agua fresca,yo la bebía con
verdadero placer,nunca me dió
dolor de barriga.Y lo que quiero
saber es de dónde venía tal can
tidad de agua y que se perdia,ya
para colmo saber si el agua era
buena para beberla,aunque la verdad
muy mala no lo sería,por supuesto
de sabor,para mi con tanta sed,divina me parecia.Un saludo
para todos y para ti Paco,el reco
nocimiento por la cantidad de trabajo que haces,impagable.."ben"

Paco Muñoz dijo...

Ben voy a tratar de organizar mentalmente lo que dices. Primero para ubicar la fecha y luego para poder contestarte dentro de mis posibilidades que desde luego no llegan ni siquiera a la altura de la alpargatas de los expertos en materia de aguas que tenemos por la red, Laurentino y Colina, sin que importe el orden, ya que el de los factores no altera nunca el producto.

Hablas del Molino de Martos, y de la playa que se formó, luego ya no se podían bañar y saltar desde su trampolín, razón por la que nos aproximamos a unas fechas más cercanas. Mis cuñados, que nacieron como mi mujer, en la calle Mucho Trigo, eran unos expertos en materia del río, sobre todo Antonio y Rafalín, estos, seguro te podrían explicar sin lugar a dudas lo que preguntas. Sobre todo los nombres de los sitios. Creo que te refieres a un chorro que le llamaban la “chorrera”, en una especie de cuadrado construido que había en lo que se llamó en sus tiempos los pelambres, una islita con muchas piletas, que la dedicaban al curtido de las pieles y que se ve en algunos planos de la ciudad. El lugar que tú dices estaba pegado al murallón. Yo lo he conocido, pero como soy de secano no lo he usado para ducha, si para beber alguna vez.

En el otro lado del Molino, la parte más cercana a la cuesta de la Pólvora o mejor a la Ermita de los Mártires, la actual no el convento, había unas huertas a las que se bajaba por una puertecilla en una pared adosada al molino, lugar donde el gitano asesinó al joven http://notascordobesas.blogspot.com/2009/07/un-anonimo-defensor-de-los-derechos.html

que iba con su novia, y se metió a redentor, no haciendo caso de su novia, cuando el primero le estaba propinando una paliza a su mujer. En ese lugar había un pilón y una fuente también muy usada para lavar y coger agua, pero esa seguro no es a la que te refieres. Aquí me quedo Ben, la procedencia de agua requerirá o el concurso de esos expertos mencionados, o buscar en algún lugar por si suena la flauta, desde luego como al burro, por casualidad.

Aquí me quedo Ben, la procedencia de agua requerirá o el concurso de esos expertos mencionados, o buscar en algún lugar por si suena la flauta, desde luego como al burro, por casualidad.

¡Ah! Y respecto a la aportación es fruto, por ejemplo, de esta pregunta tuya que hace que entre nosotros nos esforcemos buscando en el baúl de los recuerdos.

Un abrazo.

PD: No me contestaste de que parte de San Pedro era tu mujer. Ya que veo que entre las Margaritas y San Pedro te has movido mucho.

ben dijo...

Mi muger,Paco,de pequeña vivió
cerca de la parroquia del Sagrario
de la Catedral,casi enfrente.Yo
nací en las Margaritas,me movi muchisimo por toda la barriada y
mis correrias llegaban hasta trasierra,cosa natural entre los
chicos de entonces,que no tenia
mos miedo ni a los "cacos",ni
"sacamantecas",ni a los coches
qye había pocos.Despues mis
correrias se trasladaron a la
parte de San Pedro.Y despues,el
presente,en el centro,centro..Va
mos,que ya mis correrias,son de
vinitos y tapitas..."ben"

Paco Muñoz dijo...

La calle Magistral González Francés, Caño Quebrado o Cardenal González. Exactamente frente a la puerta del Sagrario, en la grada estaba la Posada del Sol. El Horno de San Luis en la esquina del Caño Quebrado, y en la esquina de frente ponía una señora, en el pequeño rinconcito que hace la casa, que ahora es -no se vivirá- de un Sr. Gitano que se llamaba Antón, las hijas seguro; Julia, Victoria y un hijo Antón, igual que el padre. Esta familia fueron vecinos nuestros en Medina y Corella, muy buena gente. Estos niños, bueno andarán por los sesenta y tantos.

Hace unos pocos años Ben