sábado, 17 de julio de 2010

PALACIO DE LOS MUÑICES

Puerta principal del palacio.

Esta hermosa casa-palacio de los Muñices del barrio de la Magdalena, recibe su nombre de la familia Muñiz de Godoy, y a su vez támbién da nombre a la calle, Muñices.

Vista desde la Magdalena.

La familia Muñiz de Godoy pertenecía a los conquistadores de la ciudad, cuya rama se extingue. En el siglo XVII pasa a la familia Díaz de Morales, castellanos de Soria, por medio del matrimonio entre doña Catalina Muñiz y Pedro de Venegas, de los Venegas Señores de Luque. Don Pedro había antepuesto a su apellido paterno el de Venegas. Sus descendientes continuaron llamándose Díaz de Morales.

Escudo de los Díaz de Morales.

El palacio de los Muñices fue la casa principal de los Díaz de Morales, hasta mediados del siglo XIX, en ella residió Don Rafael Díaz de Morales y Bernuy, suegro de Don Teodomiro Ramírez de Arellano, y último de los Caballeros Veinticuatro de Córdoba.

Fachada.

El Catalogo de Bienes Protegidos del Conjunto Histórico de Córdoba, figura con la denominación MA-18, y la describe de la siguiente manera:

“Tipología: Casa solariega. Cronología: Siglo XVIII. Portada de 1795. Patios: Patio de acceso (con palmera), patio principal, y jardín a fachada. Espacio libre de juegos recayentes a c/ Santa Inés. Estructura: Muros de carga en casa solariega y estructura de hormigón en nueva construcción. Fachada: Dos plantas, con huecos recercados con piedra y portada principal rematada con balcón volado y frontón curvo con escudo familiar. Transparencia del jardín a calle. Cubierta: Mayoritariamente inclinada de teja cerámica. Uso: Colegio público San Lorenzo. Conservación: Buena. Propiedad: Pública. Consejería de Educación. Junta de Andalucía.”

Ventana y reja.

Esta es la catalogación del bien. Fue durante mucho tiempo casa de vecinos. Todavía recuerdo algunos amigos que vivían en ella. La casa de la plazuela enfrente de la entrada, que se llamó la casa del Burro, fue de la Bodega Ordoñez. Tiene fachada de piedra con el escudo de los Díaz de Morales.

Escalera principal del palacio.

Don Teodomiro Ramírez de Arellano tenía del palacio un conocimiento especial y comenta en su libro Paseos por Córdoba lo siguiente:

“Esta casa es de las mejores de Córdoba, ocupa una superficie de más de cinco mil varas; tiene puerta falta a las callejas de Santa Inés, muchas y buenas habitaciones, oratorio, cuatro patios, jardín, huerta con tres pajas y media de agua de la Fuensantilla, corral, grandes y buenos graneros, caballerizas y cocheras. La escalera principal es de piedra caliza, tendiendo en uno de sus escalones incrustada una gran concha, y formado su techo con un lindo artesonado que ya ha sufrido algunas reformas.

Ventana y reja.

En su oratorio se veneran con auténtico, la cabeza de San Bonifacio y otra porción de reliquias, en dos urnas de caoba cerradas de cristales. La extensa fachada de esta casa fue hecha en 1795, y nada ofrece que merezca mencionarse: sustituyó a otra con altos relieves, de los que se conservan dos medios cuerpos en el jardín. El embalsado que tiene delante, fue puesto a fines del siglo XVIII, siendo su dueño de los primeros que iniciaron esta mejora, que aún no hemos visto terminada. En esta casa nació el distinguido patricio, orador y escritor D. Francisco Díaz de Morales, diputado a Cortes por esta provincia en las de 1820 a 1822.

Una vista del jardín.

Noticioso el Ayuntamiento, que muy en breve visitaría a Córdoba S.A. El Conde de Artois (Enrique VIII) invitó al Sr. D. Francisco Díaz de Morales y Alfonso de Sousa, dueño a la sazón de la ya expresada casa, para que hospedase en ella el sobrino del Rey, y dicho señor, no solo se prestó a ello, sino que hizo grandes preparativos, entre estos una entrada en forma de rampa desde la plaza de la Magdalena al cuarto preparado al efecto, hasta donde el día 11 de agosto de 1782 subió el carruaje con el Príncipe, quien se marchó sumamente agradecido a los obsequios del Señor Díaz de Morales; mas el pueblo que siempre encuentra motivo a su crítica, y más los que se dedican a hacer versos, dieron lugar a que los chicos del barrio cantasen la siguiente redondilla, que sin duda no haría mucha gracia a la persona aludida.

Otra vista del jardín.

‘Don Francisco Díaz Morales, caballero principal, ha recibido al Infante por la puerta del Corral’

Este mismo D. Francisco, ya en los últimos años de su vida, quiso dar ensanche a la calle delante de su casa, a fin de que los carruajes pudiesen volver a ella, y hundiendo parte de las casas que poseía y aún posee su señor hijo, formó una pequeña plazoleta que dedicó a la memoria del fundador de su principal mayorazgo, y así en las dos esquinas, que son de mármol negro, se lee en letras doradas, en el lado de la Magdalena, “Plazuela de Lope Ruiz de Baeza” y en el contrario “Terrible año de 1805”. En el centro se ve una gran puerta: en lo alto tuvo un San Rafael, que quitado en 1841, se colocó en el oratorio de la casa descrita. La gran puerta del centro fue hecha con la idea de comunicar a la calle de Abejar y que desde allí entrasen los carruajes, en aquella época muy elevados, y largos de batalla.
Puerta y escudo de la casa del Burro.

Dicho señor murió al poco tiempo, y durante la menor edad de su hijo, gobernaba la casa su señora madre y tutora Dª María Josefa Victoria Bernuy, hermana del entonces Marqués de Benamejí, y con ella vivía y le ayudaba su hermano político D. José Díaz de Morales, teniente retirado del regimiento del Príncipe, y persona que por sus extravagancias era muy conocida, si bien todos lo querían.

Plano catastral.

En este estado llegó el año 1808: vinieron los franceses al mando del general Dupont, disponiendo, entre otras cosas, recoger las mulas de los carruajes, destinándolas a la artillería, dando lugar a que no quedasen en Córdoba más coches que los del Obispo y el de esta familia, porque D. José Morales escondió las mulas y le colocó dos bueyes, saliendo a dar sus paseos como si fuese con el mejor tiro de caballos; de noche hacía que el lacayo llevase en la mano un hacha de viento, como un alarde de ser el único que conservaba el coche en aquellas tristes y azarosas circunstancias. Este mismo señor mantenía para su servicio un hermoso burro blanco a que llamaba el Pajarito, al que tenía un gran cariño: en su testamento dejó la casa número 25 de esta calle, a su señora sobrina Dª Rosario Díaz de Morales, con la precisa condición de cuidar bien a aquel animal mientras viviese, y de aquí viene el que todo el barrio conozca la expresada casa por la del Burro.”

Un negro vigilante del jardín.

Afortunadamente la utilización como Colegio significa su protección definitiva y es una hermosa casa-palacio que no sucumbió a la piqueta destructora de los siglos XIX y XX como si lo hicieron muchas a pesar de que voces autorizadas lucharon por evitarlo.

Bibliografía: Paseos por Córdoba, Gerencia de Urbanismo de Córdoba.
Fotografías: del autor salvo la de la escalera que es de la Gerencia de Urbanismo.

7 comentarios :

vértice dijo...

Como siempre, bien documentado y mejor explicado.
Un Saludo.

José Manuel Ben-saprut dijo...

Este es uno de esos edificios que pasan desapercibidos para la mayoría, por su ubicación y austeridad exterior. La portada barroca es preciosa si la miramos bien, con unas proporciones y decoración muy elegantes.

Recuerdo una vez que subía al centro y me detuve a asomarme por una de las ventanas que había abiertas. Alguien me vio desde el interior y me soltó:

- ¡Eh, que aquí no hay nada que ver!

Por mi juventud entonces, porque iba yo solo, y por mis pocas ganas de enfrentarme a nadie, me di media vuelta y seguí mi camino sin decir ni pío. Pero pensé: "Seguro que este no tiene ni idea del edificio donde trabaja" Era el portero del colegio.

Paco Muñoz dijo...

Llevas razón José Manuel, pues ha sido casa de vecinos. Hubo un tiempo que nos juntábamos los chavales en el Campo de la Merced (allí había unas nenas que nos gustaban, unas de una saga de toreros y otras vecinas- y la mayoría de la "charpa" era de Muñices. Uno que era carpintero, recuerdo vivía en esa casa. Luego estaban unos mellizos de la familia de la bodega Ordoñez. Por los callejones de Santa Inés, tienen una pequeña puerta a una calleja sin salida. En fin.

Francisco Madrigal Aznar dijo...

Amigo Paco:

Tu reportaje me trae el recuerdo de mis primeros meses en Córdoba.

Del 19 de Septiembre al 31 de Diciembre de 1963, estuve habitando en una de las viviendas que existian en aquella época en este antiguo palacio, concretamente al final de la escalera principal, puerta de la izquierda.

Estupendo y muy documentado todo.

Paco Madrigal.

Paco Muñoz dijo...

¡No me digas Paco! Qué casualidad, yo tenía allí un par de amigos, un que era carpintero, pero nunca pasé del primer patio y tu has vivido en él. Supongo que tendrás vivencias bastantes, de la distribución, etc.

Un abrazo.

Rafael Pulido Jurado dijo...

Paco, viendo esta entrada y otras de edificios históricos de Córdoba, se me ocurre ofrecerte mi ayuda e información para que si te apetece, puedas preparar una entrada sobre el Palacio de los Marqueses de Benamejí, que creo que no trataste nunca en tu blog. Como sabes, es la actual Escuela de Arte Dionisio Ortiz, donde tengo la suerte de trabajar. Creo que puede ser interesante con muchos matices y anécdotas.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Rafael por el ofrecimiento, nos ponemos de acuerdo en ello. Prepara tú si te parece oportuno el capítulo que conoces de anécdotas y le sumamos el aspecto arquitectónico e histórico. No obstante nos ponemos de acuerdo. Mi correo es 7fmc@wanadoo.es

Un abrazo