lunes, 5 de julio de 2010

PRESA EL SALTO, SOBRE EL RÍO GUADALQUIVIR


Arco de la torre de control

El mismo sábado de los girasoles, tres de julio, visitamos la presa de El Salto, sobre el río Guadalquivir que se construyó paralela a la Central eléctrica de Mengemor, allá por los años veinte del siglo pasado. Está situada en el kilómetro tres y medio de la carretera Pedro Abad Adamuz. Es de estilo neomudéjar. En ese lugar del río existían unas antiguas aceñas. Tiene una superficie de unos 376 Ha, y una capacidad de 18 hm3. Su uso principal es dotar a la central de alimentación de agua por presión, por medio de un túnel de un kilómetro de longitud que va a salir a una piscina de la Central eléctrica, pero ésta es motivo de una entrada exclusiva.

Caseta colgante de control de compuertas

La situación es un lugar hermoso de uno de los muchos meandros del río Guadalquivir. Desde la orilla derecha de la presa, se divisan las laderas del Tío Salas y a la izquierda de éstas el cerro de Las Huelgas de 288 mts. coronado por una pared rocosa, que cae sobre el arroyo Tamujoso que divide ambos accidentes de la serrezuela. La balsa de agua rodeada de juncos con el cortijo Alcurrucén y el cerro del mismo nombre en el margen izquierdo del río, en cuya orilla pasta ganado vacuno y el espejo de sus aguas es cortado por el surco de una colonia de patos rompiendo su quietud y transparencia.

Arco de la torre de control y los seis contrafuertes

Tiene la presa dos estribos construidos a ambos lados del río y cinco contrafuertes interiores que contienen las compuertas y el puente por el que cruza la carretera, a su vez soportan la estructura donde están las máquinas que las acciona. En la parte derecha se levanta un arco que simula una puerta a la carretera. Desde aquí se accede a la cabina de control, tiene en su lugar más alto una torreta octogonal almenada con merlones y tuvo en sus tiempos una cúpula. La mayoría de los componentes de esa fachada son neomudéjares; las ventanillas de la escalera y ventanas del pasillo superior. La obra está revestida de bloques a soga y tizón señalados imitación a sillares.

Compuerta

La estructura metálica de viga soporta un enrejado donde están situados los motores para la elevación de las compuertas. De la viga superior cuelga una cabina de madera donde se aloja el trabajador encargado de accionar los dispositivos, ello sirve también para elevar si es necesario motores y engranajes. Todo es un conjunto artístico de un perfecto diseño, que está en un aceptable estado de conservación, teniendo en cuenta los noventa años de uso.

Compuerta central

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía acordó el 29 de julio de 2003:

“declarar Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, el conjunto de la Presa El Salto, situado en el municipio cordobés de El Carpio y considerado uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura industrial andaluza de principios del siglo XX.

Esta obra, proyectada por el arquitecto Casto Fernández Shaw, se construyó entre 1918 y 1922 en el Guadalquivir para atender las demandas de energía eléctrica de la pujante economía cordobesa de la época. Sus valores artísticos la hicieron merecedora en 1921 de la Medalla de Oro de la Exposición de las Artes Decorativas de París.

Integrado por una presa móvil de seis compuertas, una central eléctrica y una cámara estanque de almacenamiento de agua, el conjunto destaca por la utilización de elementos constructivos de inspiración mudéjar, especialmente en las bóvedas de las cubiertas, los accesos, las ventanas y las barandillas.

La presa, situada a la altura del kilómetro 3,3 de la carretera Pedro Abad-Adamuz, en el Guadalquivir, está construida en hormigón y tratada exteriormente con un revestimiento de bloques que imitan a los sillares tradicionales.”

Carretera de la presa

Para terminar una semblanza del arquitecto diseñador de la presa y Central, Casto Fernández Shaw de Iturralde, que hace la web www.madridhistorico.com:

“Casto Fernández Shaw de Iturralde. 1896-1978. Arquitecto.

Natural de Madrid, inició sus estudios en la Escuela de Minas pero acabó por titularse en la Escuela de Arquitectura en 1911. Junto a su profesor Antonio Palacios va a realizar sus primeros trabajos e ira cogiendo experiencia en las grandes construcciones.

En la década de 1920, junto al arquitecto Julián Otamendi Machimbarrena, realiza una extensa labor para la Compañía Madrileña Urbanizadora en la edificación de las nuevas avenidas que confluyen en la glorieta de Cuatro Caminos, donde cabe destacar su proyecto y construcción de los Edificios Titanic en la avenida de la Reina Victoria, 2, 4 y 6 (1919-1921). Durante esta época Fernández Shaw presenta una faceta imaginativa, el perfil del arquitecto creativo, con proyectos como la Ciudad del Silencio (1906), el Cementerio Ideal (1912), o los más pragmáticos como el Salto del Carpio (1922), el Salto de Alcalá del Río (1924), la Gasolinera Porto Pi en la madrileña calle de Alberto Aguilera (1927) o el Salto del Jándula (1929).

A partir de 1930 se irá introduciendo en las corrientes funcionalistas pero sin renunciar a la imaginación y el futurismo, especialmente en la concepción de los rascacielos, como se desprende en la construcción en Madrid del Edificio Coliseum de la Gran Vía (1931-1933) -en la imagen-, proyectado junto a Pedro Muguruza Otaño, o en la realización de la fachada del Banco Hispano de la Edificación en la Gran Vía (1943-1944).

Fiel a su talante, fundó la revista Cortijos y Rascacielos y la Sociedad de Amigos de los Castillos.”
Patos en la presa

Un lugar cercano para visitar.


Golondrinas en la presa, o avioncillos

Un "pato" despistado o ave limícola

Salida de la presa

Fotografía dibujo del arco


Fotografía cedida gustosamente por su autor, Werrybee.


Bibliografía de www.madridhistórico.com
Fotografía de la presa Werrybee.
Resto de fotografías del autor.

7 comentarios :

ben dijo...

Esa foto de las malvasias o patos en el rio,me gusta,con esas tonali
dades.La verdad que cantidad de lugares nos queda por ver cercanos
a nuestra ciudad,deberían las agen
cia turísticas crear un ciucuito
provincial,para que pudieramos des
cubrir y fotografiar todo ese mun
do tan cercano y maravilloso,claro
que ellos no tienen tu sensibilidad
por descubrirlos...."ben"

Paco Muñoz dijo...

Ben muchas gracias, de verdad que merece la pena dar una vuelta por todos esos sitios, ya que cada vez van quedando menos.

Conchi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Muy bonito lo del salto, pero no es una golondrina, sino un avioncillo, y tampoco es un pato, sino algún tipo de limícola. Saludos

Paco Muñoz dijo...

Anónimo.

Está claro que para mí, toda ave de patas cortas, alas largas -que si cae al suelo no puede levantar el vuelo por su envergadura-, esos colores y cola partida es una golondrina. Y aquella que tiene los dedos palmeados y nada es un pato. Lo que demuestra que mis conocimientos de la fauna son simples y limitados. Pero también parece que a ti no te interesa la arquitectura industrial.
Muchas gracias por la aclaración, y pedirte que te extiendas algo más para rectificar los pies de fotos erróneos.

werrybee dijo...

Interesante artículo. Yo no tenía tanta información sobre la presa, así que queda muy bien como complemento. Los girasoles, espectaculares.

Paco Muñoz dijo...

Tus fotos si que son buena Antonio.
Un abrazo.