viernes, 31 de diciembre de 2010

EL CASO RARO DE LA CASA DE LOS ANGULOS

Fachada de la supuesta Casa de los Angulos.

Todos los días cuando paso por la plaza de San Andrés, me llama la atención el caserón que hay en el número uno de la misma. Tiene un enorme patio interior y una palmera en el centro del mismo. El libro de los Casos Raros de Córdoba, recogen un caso que sitúan en lo que llaman Casa del Marqués de Villaverde, y D. Teodomiro Ramírez de Arellano discute ello por estimarlo un error, primero porque nunca vivieron en esa casa, y segundo porque el título nobiliario es posterior su concesión a la fecha del caso, 1597. D. Teodomiro sitúa la leyenda, por tanto, en la Casa de los Angulos.

Cuando en su libro hace una descripción de la plaza de San Andrés, después de citar la casa que entonces era propiedad de Antonio Castilla, de fachada renacentista, con dos ajimeces similares al que hay en la actual calle Barroso, dice también que enfrente: “...hay unas hermosas casas de pobre exterior, propiedad del señor don Rafael Cabrera, quien las adquirió del señor marqués de Villaseca. Es la solariega casa de los Angulos, una de las familias más ilustres de España, y a quien principalmente representan los marqueses de Guadalcázar por el señorío del Alizné...”, y continúa aclarando: “Entre los conquistadores de Córdoba figura el nombre de Martín Sánchez de Angulo. Aquí estableció su casa, ya casado con doña María Freire de Andrade,”  por lo que podemos entender que el error es el de cambiar Villaseca por Villaverde.

Ajimeces de la casa renacentista.

Expuesta esta aclaración pasamos a la leyenda o al caso raro, como queramos llamarla. Cuenta que la plaza del Salvador fue un lugar de contratación de mano de obra, una mañana posiblemente por obtener un trabajo, que a todas luces debía ser mísero como los tiempos, se generó un altercado entre los ansiosos obreros por poder llevar algo de dinero a su casa, y en el mismo resultó muerto uno de ellos. El causante de la muerte –nos sabemos quién fue el agresor- corrió San Pablo abajo perseguido por los aguaciles, y cuando iban a alcanzarlo se metió en la casa de los marqueses. El titular había fallecido esa noche y aún estaba el duelo en la casa. Los aguaciles pidieron permiso a la viuda para buscar en la ella, pero ésta les dijo que allí no había entrado nadie y que se sentía muy incomodada por que la molestaran en tan tristes momentos.

Uno de los perseguidores se quedó en la puerta y otro fue a ver al corregidor D. Jerónimo de Mendoza –debo aclarar también que he buscado en los corregidores que ha habido en ésta ciudad y no he encontrado ninguno con ese nombre, cuestión  posiblemente errónea también-. Este hombre, continua reflejando el caso, era pequeño y delgado pero irascible y bastante duro, equilibrando con el genio las otras carencias físicas. D. Jerónimo se personó en la casa y le manifestó a la reciente viuda su contrariedad por no colaborar con la justicia en permitir el registro de la casa, y que por ello podría escapar el culpable. La compungida marquesa le explicó que, no era el momento de revolver su casa con el drama de la muerte de su esposo y más aún estando de cuerpo presente, diciéndole que, seguramente, si había entrado, ya habría huido de allí.

El corregidor entró en una acalorada disputa con ella, no atendiendo a sus razones, dando órdenes a los aguaciles para que registraran la casa. La marquesa haciendo alarde del orgullo característico de los aristócratas se levantó y salió al balcón a ordenar a sus criados que impidieran el registro y expulsaran a los alguaciles de su casa, en esto el corregidor la cogió del brazo y eso hizo que ella hiciera un movimiento que, sumado a su corpulencia y a poca del corregidor, hizo a éste caer por el balcón muriendo en acto.

Vista aérea de la supuesta Casa de los Angulo.

Si importante fue el revuelo por impedir el registro, mayor fue por la muerte accidentada de la primera autoridad de la ciudad. Llegó mucha gente y el Alcalde de Justicia, quien hizo registrar la casa pero no fue hallado el buscado. Decretó que la casa se constituyera en prisión para la marquesa poniendo una guardia en ella. Al día siguiente se efectuaron ambos entierros y con una gran rapidez se celebró el proceso, y aún a pesar de los ruegos de la nobleza cordobesa fue condenada a muerte la marquesa, más como estaba embarazada se le dio un plazo de unos meses hasta que diera luz a la criatura.  En evitación de que ocurrieran más desgracias, el rey -no dice la leyenda cual, pero por las fechas debía ser Felipe II (1556-1598)-, dio orden de que se trasladará a Madrid y que el Duque de Osuna –posiblemente Pedro Téllez–Girón y Velasco-, se hiciera cargo de ella en su casa. El Duque trató de influir en el rey, pero este se mostró inflexible, no obstante pasó el tiempo y ya próximo el parto, volvió a pedir el Duque audiencia y le dijo al monarca que: “no iba a pedirle la vida, porque sólo era digna de la muerte, pero sí que por lo que más amase en el mundo sacase de pila y tomase bajo su amparo al infeliz fruto de sus entrañas, que al venir al mundo se encontraba sin padre y a su desgraciada madre en el camino de la eternidad. La triste situación de esta señora, unida a sus relevantes prendas de hermosura, nobleza y gallardía, conmovieron al rey, quien le dio palabra de acceder a su demanda.” O sea que la belleza era también, entre otras cosas, un atenuante penal para la aristocracia.

Bautizóse el hijo póstumo del marqués, y el Duque con otros miembros de la nobleza intercedieron nuevamente ante el rey que accedió a que no volviera a Córdoba, si no a Écija dónde fijo su residencia. Y colorín colorado… Como se podrá ver, como en casi todas las leyendas o casos extraños, las imprecisiones son notables. Ya en nuestros días, en la casa de al lado, un establecimiento de bebidas –que aún está pero cerrado- sucedió otro accidente, creo que con resultado de muerte.

Bibliografía: Casos Raros de Córdoba y Paseos por Córdoba.
Fotografías: de Google.

8 comentarios :

Manuel Estévez dijo...

Amigo Paco


De esa casa de los Angulos, tengo en la memoria dos cosas simpáticas.

Una sería en el año 1952, y estando en San lorenzo, vimos pasar por primera vez un "hombre anuncio" que iba montado en un MONOCICLO, y eso nos llamó la atención y le seguimos por el Realejo arriba.

Curiosamente al llegar a esa casa y en la ventana de reja que tiene dicho HOMBRE ANUNCIO, se agarró a la reja para descansar, y se quitó la chistera que llevaba y se secó el sudor.(anunciaba el Circo Price)

En otra ocasión 1966, y gracias a Alcaide, sacristán de San Andrés con el que coincidí en el Parque de Automovilismo, me recomendó a la dueña, UNA CABRERA, con la que tenía mucha amistad, para que mi cuñado y yo, cogieramos más de dos kilos de caracoles gordos.

Al bueno de Alcaide, le di para que los probara.


FELIZ AÑO PARA TODOS LOS QUE AMAN A CORDOBA.

Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Manuel, si que era buena persona Alcaide, fue compañero mío de trabajo. Luego entraste dentro de la casa es un gran patio con bastante vegetación y una escalera al frente. Tu contaste también, en cierta ocasión lo que ocurrió en el bar cerrado que hay al lado ¿Qué fue concretamente lo que pasó, un accidente, una pelea?

Talbanés dijo...

Sí que es una historia rocambolesca esta Paco, gracias por compartirla, con blogs como el tuyo no para uno de aprender cosas de nuestra Córdoba. Un saludo y feliz 2011.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Paco


El local que hay cerrado con una cancela o reja al lado, formó parte de las dependencias del BAR MAZA.

En esta dependencia había una especie de patio cubierto anexo al citado Bar, allí estaban los servicios, y en mitad del patio había un futbolin. El más chico de los "chatos Roldan" de la calle Mancera, jugaba maravillosamente.

Lo que era propiamente Bar, fue absorvido con la casa que obraron a la izquierda.

El accidente que ocurrió es que el DINTEL DE LA PUERTA, se le cayó materialmente a una chiquilla encima y la mató.

Ya no era Bar Maza, sino que se llamaba Bar Limonar, que ya estuvo marcado por esa desgracia.

Por otra parte yo conocía al bueno de Alcaide, desde él ENTIERRO DE ANTONIO CAÑERO, el fue sacristán y yo monaguillo.

El tenía una gran influencia con la Sra. Cabrera, actual dueña de esa casa.


Saludos

Laurentino dijo...

Saludos,

En la empresa que estuve antes, hará unos 6 años ya, cuando los compañeros iban a cobrar a esa casa contaban que allí vivía una mujer mayor, con la casa prácticamente abandonada (en especial el patio) y rodeada de gatos. ¿Será la misma señora Cabrera?

Feliz 2011 a todos.

Paco Muñoz dijo...

Talbanés

muchas gracias por tu lectura.

Manuel

Esa era la cuestión que me faltaba, creo que me la dijiste un día.

Laurentino

Ignoro lo que preguntas, posiblemente Manuel. Yo he visto muy pocas veces abierta esa casa. Una vez estuve tentado por pedir permiso y entrar a hacer unas fotos del patio, pero no lo hice.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Paco y Laurentino


La dueña actualmente de esa casa es la señora Maria Cabrera y Diaz de Morales. Esta mujer debe de estar muy mayor.

Efectivamente la casa estába hace poco llena de gatos, que daban buena cuenta de los caracoles.

Durante mucho tiempo Alcaide, la "asesoró" contra un sobrino que continuamente la "saqueba".

Primo segundo de esta señora era Antonio Cabrera Díaz, empresario de espectáculos y cines.

Este hombre bajito y con su eterno lazo negro al cuello, fue mentor de DORA LA CORDOBESITA, Y el que hizo debutar por primera vez en un escenario a Antonio Molina, que lo hizo en el Duque de Rivas.

Este hombre se hizo muy popular en Córdoba, porque era el que con un puntero en la mano EXPLICABA EL CINE MUDO.


la casa de "PEPITO EL SEVILLANO"

La esquina que presentas de la casa de "Pepito El Sevillano", se corresponde con su despacho taller.

Este "Pepito el Sevillano" fue una institución en el arte de la plata y durante muchos años, llenó las tertulias de Córdoba, con su arte y sus platicas. El Marques de la Ensalada y el Duque de la Ribera, fueron sus grandes acompañantes.

Por la "ventana rincón" que nos muestras, se pudo ver desde la calle, LA CUSTODIA DE ARFE de la Catedral, que fue reparada por él a principios de los sesenta.

En la peana de esta custodia se ve el grabado de dicha reparación, al lado de otra del maestro Damian de Castro.


Saludos

Paco Muñoz dijo...

Propietario del Salón Ramírez, Duque de Rivas, Palacio del Cine, y los de verano, España, Coliseo etc. etc. en la época dorada del cine y el teatro en Córdoba. No sabía de su parentesco con la dueña actual de esa casa.

Y todo el que ha tenido una relación con la joyería cordobesa tiene a Pepito el Sevillano como una institución en ella, siempre lo catalogaban como el mejor, y al peor un Sr. que se llamaba Obispo.