domingo, 3 de julio de 2011

EL LAVATORIO DE ALMANZOR

Canalizaciones del lavatorio en el Hotel Conquistador

La arqueóloga Belén Vázquez Navajas, del programa Arqueología somos todos, 10 años haciendo historia, nos guió en esta visita, dentro de la Ruta que está dedicada a Velázquez Bosco, el arquitecto restaurador de una Mezquita derruida, vieja, deslucida, que consiguió rehabilitar las fachadas de la misma, a lo mejor no con la rigurosidad histórica adecuada, pero desde entonces es la imagen que tenemos de la Mezquita. Vamos que no es la que se llevaron los viajeros románticos, que fue penosa.

Posada del Sol, edificio del Cabildo y Hotel Conquistador,
 a la izquierda parte del muro oriental de la Mezquita

La religión musulmana tiene muchas referencias, ni mejores ni peores que otras religiones, y muchas similitudes con otras ramas del tronco común. Ejemplo, el mojar las manos los cristianos, optativamente, en agua, se supone que bendecida, para entrar al templo ya purificado. Sin embargo, en la religión musulmana, la importancia de la purificación antes de la oración es, un precepto principal. Existen distintos tipos de ablución, entre ellas destacamos la mayor y la menor, esta última llamada también hadat.

Una vista aérea cuando aún no estaba construido
 el hotel ni el edificio del Cabildo (a la derecha la zona terriza)

Todas las mezquitas tenían o tienen, unas dependencias relacionadas con la ablución de los fieles, con el lavado para que los creyentes cumplieran con el rito de la ablución, de la purificación previa. Estas salas eran conocidas  como salas de abluciones, o lavatorios, mida’a. Esa imagen forma parte de los ritos de la religión musulmana.

Una vista de los sillares y distintas canalizaciones

Hasta nosotros había llegado, por los textos medievales, la existencia de lavatorios en Andalucía. Cuando se produce la conquista, que no "re", estos establecimientos desaparecen al no tener sentido esa purificación previa. En estos casos no se puede privar uno de hacer el chiste fácil, y decir que los conquistadores no eran muy dados al contacto con el líquido elemento purificador en los árabes e higienizante en lo general.

Desde el pasillo de entrada

Se tienen referencias de cuatro lavatorios en el Califato de Alhaken II, en las fachadas oriental y occidental de la Mezquita de Córdoba, pero las evidencias arqueológicas no están confirmadas del todo. Evidentemente tenemos la seguridad de que éste, de la fachada oriental de la Mezquita, si es cierto. Lo que me pregunto es  ¿Antes de la ampliación de la Mezquita hacia el este, toda esta zona era zona de viviendas, luego puede que debajo de la propia Mezquita existan restos de este tipo de edificios?

Restos, al fondo la plataforma del comedor

La sala de abluciones que excavó Pedro Marfil, en el costado del oratorio de la Mezquita de Abderramán  I, fechada por el s. VIII, de la época de Hixen I, tenía 15 m. de ancho por 20 de largo, y era una plaza rodeada de fuentes y letrinas, esta sala parece que es la más antigua que se ha excavado. A mediados del s. X se construyen algunas más, para mujeres y para hombres, a ambos costados de la Mezquita. Estas construcciones son un ejemplo claro de lo avanzada que estaba la sociedad islámica cordobesa de esos años.

Una estupenda vista de la perfecta integración.

Pero centrándonos en el lavatorio, decir que en el año 98 del s. XX, con motivo de una excavación, se localizan restos de un edificio, que se identifican con uno de los lavatorios reseñados de la Mezquita. Estos restos después de su estudio y catalogación, son perfectamente integrados en el Salón Almanzor del Hotel Conquistador. Es una prueba que aun a pesar del aumento de costo que supone la integración y la pérdida de metros en el edificio, la revalorización del mismo es evidente, ahora pueden estar los huéspedes almorzando o cenando y debajo estar disfrutando de los restos arqueológicos.

Restos de un mosaico romano

Su planta es rectangular, de 16 metros de ancho por 28 metros de largo, teniendo en cuenta que no se puede comprobar el largo por continuar debajo de otro edificio. Su construcción es de enormes sillares de piedra. Como nota principal, como acontece en un edificio de baños, la infraestructura hidráulica es importantísima, con una intrincada red de canalizaciones y elementos de evacuación.

Restos de otro mosaico romano

El agua como hemos dicho es el elemento principal de estos establecimientos, y como no podía efectuarse su almacenamiento o depuración, tenemos que considerar el enorme consumo continuo que tendría. Se componía de un vestíbulo, un lugar al sur destinado a las letrinas, posiblemente por la cercanía a la evacuación final al río, y al norte en la entrada natural del agua el patio de abluciones, de abluciones, porque supongo que el error del cartel descriptivo será rectificado algún día.

Pasillo acristalado de entrada al comedor

Según los textos árabes, sabemos que la construcción se puede atribuir a Almanzor, además de otros dos que empezaron a funcionar por el año mil. Esto puede que revoque mí teoría profana de los restos debajo de la Mezquita, aunque cuando la línea de fachada este de la misma estaba más al oeste, debía haber algún tipo de establecimiento cercano a su muro.

Muro con las dos primeras hiladas a tizón

Cuando llegan los conquistadores, como hemos dicho, se quedan sin uso. No obstante queda su uso anterior reflejado en la herencia del nombre con el que se conoce al lugar en 1363, “Casas del Lavatorio”.  Esta zona de la ciudad es muy interesante, los solares inmediatamente detrás del lavatorio fueron la Alcaicería o mercado de la seda. La parte central de esa manzana que llega hasta la Plazuela Abades y la calle Alfayatas, era el gran espacio donde estaba ese mercado. Wingaerde en su grabado de 1567 la refleja.

Restos de canalización

Luego el lugar se usa como hospital, el de San Sebastián, que ocupa el sitio hasta 1512, que se traslada a la calle Torrijos, hoy Palacio de Congresos y antes Hospital de San Jacinto y casa Cuna. En ese hospital muere Ambrosio de Morales. El solar del hospital, de Magistral González Francés, se vende y es usado como posada, la llamada del Sol, que conocí porque estuvo en uso hasta los años setenta del S. XX.

Sillares

Un episodio muy novelesco tuvo lugar en la Posada del Sol, en la que intervinieron, mi padre, mi primo Cándido y Julio Galisteo, que me contó con pelos y señales el último de los participantes citado, y que merece una entrada exclusiva. Yo lo catalogo de novelesco, aunque estoy seguro que mi madre lo hubiera catalogado de otra manera menos literaria. Todos los “delitos” han prescrito y los personajes no están en este mundo, salvo Julio que me parece que afortunadamente aún está. La pena de estas cosas es que la siguiente generación es la mía.

Placa informativa se la sala de "Abduciones"

Es llamativo  que bastantes siglos después, cuando menos diez, el lavatorio de Almanzor se siga utilizando como establecimiento público. Esa acera de la calle Magistral González Francés, contenía casi en su totalidad, salvo en la zona de la posada y ya en la confluencia con Cardenal González y Caño Quebrado, casas de una sola familia. También estaba el portal de Juanito el piconero, un establecimiento de venta de carbón y picón, y en sus últimos tiempos de petróleo.

Plano catastral del lugar, en rojo los límites del Hotel, en azul los de la casa del Cabildo.

Allí tenía su casa un conocido anticuario, la familia Adarve, pioneros de los establecimientos  de “recuerdos”, como se les llamabas a las tiendas para el turismo, y creo que su casa era la que hoy es la primera fase del hotel –este establecimiento fue propiedad de esta familia-, luego debajo del edificio del Cabildo, entre el hotel y lo que fue la Posada, están una serie de canalizaciones que en su momento se dijo se integrarían igual que los restos del hotel, ignorando la situación de esos restos.

Fachada o muro oriental de la Mezquita antes Mezquita.

Este es un ejemplo claro de, como el mantenimiento del patrimonio, puede perfectamente integrarse, en este caso en la hostelería, e incluso puede ser un reclamo importante para el establecimiento. Además de ello, es un lujo poder estar al lado, de la historia, de la cultura  de otro tiempo no tan lejano, en momentos de esparcimiento y ocio.



Fotos y vídeo del autor.

6 comentarios :

Mucha de la Torre dijo...

Tus fotos son maravillosas.¿Es tu profesiom arquitecto?

Paco Muñoz dijo...

No Mucha, lo maravilloso será por el interés que se le pone a las cosas. Muchas gracias. Soy "aprendiz de todo y maestro de nada", eso es lo que decía mi madre. Trabajo en la administración.

ben dijo...

En lo que hoy día es el Hotel Con
quistador,si mal no recuerdo vivía
un tal Badi,labrador,en la cochera
vendian melones propios,toda la zo
na compraba sus melones.
No sabía de esos restos arqueológi
cos,tendré que tomarme un fino en
ese lugar y contemplarlos.
Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Es cuestión de entrar sin preguntar e ir al comedor, como si fueses un huésped. O hacerlo bien y pedir permiso, aquí se corre el riesgo de que te digan que no se puede. Depende de las fechas a que te refieras, yo me fui del barrio de la Mezquita en el año 69. De antes me acuerdo, Posada del Sol, Piconero, una señora que en la esquina con el Caño Quebrado, en el rinconcito, tenía un puesto de arropías, esa casa la compro para tienda Antón, una familia de gitanos de pro, Victoria su mujer y tres hijos, Julia, Victorina y Antón, muy buena gente. Saludos.

marti dijo...

Siguiendo con tu curioso, cuidado, y documentado relato de restos arqueológicos y mosaicos,¿hay alguno de estos últimos, digno de ver, en la casa solariega de la familia Cruz-Conde? -C/Conde de Torres Cabrera- Si lo hay, ¿cómo se accede a verlo?

Paco Muñoz dijo...

No lo se pero seguro que los hay. Rara es la casa de cierta enjundia que no tenga un capitel algún mosaico, columnas, etc. Y además era lógico porque estaban construidas sobre las otras.