sábado, 9 de julio de 2011

HOSPITAL DE LA MISERICORDIA

Fuensantilla, a la izquierda la casa de los locos (Hospital de la Misericordia)

En la entrada de la Tumba monumental del Palacio de la Merced, hicimos referencia al Hospital de la Misericordia, con motivo de unas lápidas que se encontraban junto a la Tumba romana. ¿Dónde mirar primero para encontrar referencias? En el manual de consulta por excelencia de D. Teodomiro Ramírez de Arellano, que es, sin duda alguna, Paseos por Córdoba. Obviando los detractores que lo acusan de utilización de otros textos posiblemente sin garantías. Pero recordamos cuando escuchábamos el programa radiofónico Paseos por Córdoba, en la decana de la ciudad, la emisora EAJ24 Radio Córdoba, que nos llevaba por nuestra historia cercana.

Triunfo de la entrada

Para situarnos diremos que el Hospital de la Misericordia, fue un hospital de humilde nacimiento. En 1640 un tal Gregorio Ponce compró a los Padres de Gracia un  pequeño terreno de su enorme huerta, y construyó una pequeña ermita cercana a la Puerta Excusada, con un crucifijo al que llamaba de la Misericordia. Cincuenta años después, como consecuencia de las muchas defunciones que ocurrían extramuros, sin existir quien trajera a la ciudad a los infelices para enterrarlos, surgió un grupo de personas con una cierta humanidad, del grupo de los piconeros, que se organizaron en una Hermandad, para solucionar aquel problema de dar sepultura a esas personas.

Plano de 1851, detalle Hospital y murallas.

Hicieron una Constitución, que le aprobó Fray Pedro de Salazar, que era el obispo de la ciudad, y comenzaron su trabajo. Una ONG del siglo XVII. Delante de la ermita se exponían a los cadáveres para ver si alguien los reconocía. Esta modalidad de exposición se hacía también en dos sitios distintos de la ciudad; en los poyos de los Marmolejos (hoy Capitulares, antes San Salvador) y en el Arco Bajo de la Corredera.

Calle Fernando de Lara

Una leyenda, de las muchas que circulaban por esa época. El origen de la Misericordia fue motivo de un “milagro”. Un ciego, al que por mucho que lo trataban, no lograba recuperar la vista, entró en la ermita, lo acercó el lazarillo al altar y dándole un palo a la imagen del Cristo, le dijo: 

- Si no puedes devolverme la vista ¿para qué sirves?  

En ese momento gritó porque el ciego había recobrado la vista e incluso un “hematoma” casi sanguinolento que le había causado a la imagen. Por eso la gente le colocó el apelativo de la Misericordia, pues a pesar de la ofensa el Cristo le ayudó. Que cada uno opine lo que quiera.

Muro del Hospital

Estaba próximo a terminar el siglo XVII, cuan Andrés Francisco de Murga compró al nieto de Gregorio Ponce, la casa y los derechos de la “ONG” y construyó una enfermería para los tísicos (tuberculosos) y asmáticos, que normalmente no los admitían en todos los hospitales. En 1729 Sebastián de la Cruz Gimena, canónigo, cuando había aumentado el volumen de ingresos por limosnas y aportaciones, decidió construir dos enfermerías más, que las limitaba la calle Fernando de Lara.

Ventanal en Fernando de Lara

Por esas fechas estaba a cargo del Hospital una congregación similar a la del Hospital de San Jacinto. Don Clemente de Lara, cuya lápida es una de las que citamos, junto con un doctor D. Cayetano Carrascal, tesorero de la Catedral, construyeron otras dos enfermerías unidas al muro de la ciudad. Ya en el siglo XVIII el ayuntamiento le concedió al hospital una rinconada fuera del muro, y allí hicieron algunas dependencias más y el cementerio que estuvo usándose hasta 1839. 

Muro dirección oeste

El patio de entrada era una calleja que también se le añadió al complejo.  No se sabe el número exacto de enfermos que pasaron por el hospital, porque los libros fueron robados antes de 1872. Se supone que tendría entonces dos decenas de camas. Luego el hermano Lucas Rodríguez, que murió con fama de excelente persona, las aumentó hasta unas sesenta. A partir de 1872 ya existen referencias de sus anotaciones, y es significativa la cantidad de muertes por peleas, suicidios y similares. Posteriormente fue declarado Hospital de Crónicos y su capacidad aumentó a unas ciento sesenta camas.

Almenas desde Nieves Viejas

En 1834 se disuelve la Hermandad primitiva, y se hace cargo del Hospital una Junta, que presidía Fray José de Jesús Muñoz y otros. En 1850 pasó a ser provincial y a partir de ahí fue reformado varias veces. En el año setenta y dos del citado siglo XVIII, se incorporaron al hospital seis monjas de la Congregación de San Vicente de Paul. El cinco de agosto de 1872, se declaró un gran incendio que obligó a sacar a los enfermos al campo, como podían, unos a hombros, otros en sus camas, con la colaboración del barrio. Se consiguieron salvar las enfermerías, quedando destruidos la cocina, que fue el foco principal, y unas habitaciones de un patio llamado hondo o de la fuente.

Puerta de la Fuensantilla (esta puerta es actual)

En la entrada existía, un triunfo de San Rafael, el mismo que está aún en el pequeño jardín,  que lo compró la Hermandad en el s. XVIII. La capilla -sigue diciendo D. Teodomiro-, era de una sola nave. En el altar estaba el Cristo con una virgen al pie, a ambos lados había dos urnas que simulaba los sepulcros de Jesucristo y la Virgen. Otros dos altares con dos cuadros, uno del Descendimiento y otro con San Pedro. Cercanos a la puerta estaban los altares de la Virgen del Rosario y San José. San Rafael, San Cayetano y una Virgen de los Dolores estaban en unas repisas. En la sacristía había un crucifijo de marfil.

Fuensantilla Actual para comparar con la primera fotografía

Otra curiosidad citada. En la Puerta que se llamó del Santo Cristo; de la Misericordia, Excusada, del Alquerque y también Quemada, se han notados las variaciones que ha sufrido el lugar desde que se construyó el hospital. La última con su desaparición, ya en nuestros días, allá por finales de los sesenta del siglo XX. Pues bien, dice textualmente:  

Plano de alineamiento de Ollerías s.XIX

“Por detrás de éste viene la muralla desde la esquina de la Fuensantilla, y al llegar a la puerta, se ve la gran distancia que queda atrás del muro llamado de a Misericordia; por consiguiente, se comprende la existencia de otro lienzo de muralla que, uniéndolos formaba con los otros dos ángulos encontrados, haciendo por la parte del campo una gran rinconada y en ella la puerta en tiempo de los árabes llamada de Alquerque, nombre que conservó después de la conquista; así se la cita en un privilegio de Alfonso el Sabio, que original existe en el archivo del Ayuntamiento.


Jardín interior y edificación

Su oculta posición le alcanzó el dictado de Excusada a cuya frase se le da tradicionalmente esta explicación: con el objeto de entrar por aquel punto los carneros para el abasto de la población, en tiempo de los árabes, se mandó abrir una puerta en el muro y venciendo la opuesta voluntad del rey moro, quien al saber luego que por allí entraron parte de los cristianos cuando la conquista, exclamó: "¡Bien lo dije que era excusada esa puerta!". Esta anécdota tiene más visos de cuento que de histórica.”

Restos y bloque de viviendas

El derribo de la Puerta se acordó en 1877, junto con la alineación de Ollerías. No se llevó a efecto hasta 1882 (A.M.C. A/C Sesión de 9 de octubre). El terreno que no utilizó la fábrica de los señores Portilla, era de unos dos mil y pico de metros cuadrados, que se anexionó el Hospital, como puede verse en el plano adjunto de la citada alineación.

Lápida del Hno. Benito Sánchez

La referencia más antigua que he encontrado, de la utilización del Hospital de la Misericordia como “Casa de los locos” u Hospital Psiquiátrico, es la de 1927, fecha en la que tomó posesión su primer director, que fue D. Manuel Ruiz Maya. El Dr. Ruiz Maya, fue asesinado por los fascistas el 14 de agosto de 1936, en la Cuesta de los Visos. Ya estaba retirado de la medicina, pero había sido republicano. Luego por 1969 se inauguró el nuevo Psiquiátrico de Alcolea, que también, de acuerdo con los nuevos dictados terapéuticos también dejó de tener lugar. Ahora está allí el Centro de Disminuidos Psíquicos Profundos de la Diputación de Córdoba.

Lápida de D. Lucas Rodríguez

La Diputación ha sido desde 1850 la propietaria del Hospital. Si el cementerio, punto de partida de esta entrada, por los restos del mismo depositados al lado de la Tumba romana, desapareció en 1839, nos imaginamos que las citadas lápidas se trasladarían cuando dejara de ser Manicomio el centro, a finales de los sesenta. Por lo tanto la duración del Hospital de la Misericordia fue desde 1690 hasta 1927, 237 años, o 339 hasta su desaparición definitiva, en este caso sumándole los cuarenta y dos como Hospital Psiquiátrico. 

Una lápida sin nombre

Los, Hnos. Benito Sánchez, que murió el 24 de abril de 1738 a los 89 años 7 meses y 14 días; D. Juan Cabello de 69 años de edad, sin fecha; D. Lucas Rodríguez que murió el 28 de abril de 1814,  con 82 años, 6 meses y 4 días, y fue Hermano Mayor durante 24 años; otro en 1782 (sin nombre) y D. Clemente de Lara sin fecha (este seguro sería por el siglo XVII). Se observa que, a pesar del trato con la enfermedad, y la época que les tocó vivir, sus vidas fueron largas, seguro que el hacer el bien es algo así como el elixir de la eterna juventud, aunque algunos que yo conozco han sido unos criminales y han vivido también lo suyo.

Lápida de Clemente de Lara

Lápida de D. Juan Cabello

Cuadros en estas direcciones que están en el Museo de Bellas Artes de Córdoba y pertenecían a la Capilla del Hospital de la Misericordia



Fotos y vídeo del autor, una de AMC
Bibliografía de D. Teodomiro Ramírez de Arellano
Paseos por Córdoba

7 comentarios :

RECOMENZAR dijo...

Es maravilloso como escries las imagenes llenan la mente a medida que te vamos leyendo.Un abrazo desde Miami

María dijo...

Me gustan las imágenes, es un deleite para la mirada.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias por vuestras palabras.
Saludos.

Diego Cardador dijo...

Me gusta mucho este sitio.

Paseaba mucho por esa calle por la que discurre la muralla y por supuesto, siempre me preguntaba que qué era exactamente ese lienzo.

Igual que qué pintaba un triunfo de San Rafael ahí en un patio de bloques de pisos modernos.

Muy buena la entrada Paco, un buen recuerdo para esta gente que tanto bien hizo por los demás en aquella época, empezando por los piconeros y terminando por el Dr. Ruiz Maya.


¿Sabes si se entra a la parte de atrás de los edificios que están entre Ollerías y la muralla, se ve algo especial?
¿Restos de habitaciones o alguna zona relevante del hospital?

Paco Muñoz dijo...

Diego, lo que ves es el trozo de pared que discurre hasta casi la Fuensantilla (Calle Fernando de Lara), pero por dentro, sólo en una zona tiene un poco más de construcción que se ve en una de las fotografías. Y en lo que era la Delegación de Hacienda, es la entrada del sótano, por lo tanto no hay nada. Esa calle es muy bonita, pero antes no salía a la Fuensantilla como podrás ver en el plano de 1851, el trozo de la Fuensantilla era de los Padres de Gracia que, con la venta de parte del Huerto (Jardín y adosados) hicieron una operación urbanística de categoría, como los Salesianos con los pisos.

Carlos Marín Mesa dijo...

Hace mucho tiempo escuche una leyenda en la que se afirmaba que en el tiempo de “La hambre”, la gente de Las Costanillas se comió una cigüeña que anidaba en "La Casa Los Locos". Seguramente sería un bulo, pero a mí siempre me resultó gracioso. ¿Has oído algo de esto?
Gracias, lo paso muy bien con lo que escribes.

Paco Muñoz dijo...

Carlos muchas gracias, no he oído eso concretamente pero nada de extraño tiene y seguro no sería la primera vez que ocurriera un caso así, si sé a ciencia cierta de comerse gatos y no en las Costanillas concretamente y era muy habitual. Las Costanillas era un barrio muy peculiar para muchas cosas.
Un abrazo.