jueves, 7 de julio de 2011

LA CAPILLA DEL PERRO

La capilla del baptisterio y San Matías

Rótulo de la capilla

Existe un interesante libro manuscrito, del que circulan varias copias, que se llama “Casos Raros ocurridos en la ciudad de Córdoba”, que es una recopilación de historias, más o menos exageradas teniendo en cuenta la época en la que se desarrollan, muy dada a toda clase de apariciones, castigos divinos, etc. pero que difieren poco de lo que sucede en la realidad, e incluso trasladándolas a nuestro tiempo, encajarían con unos mínimos retoques.

Portada del libro

Una de ellas se llama el “Caso del entierro del perro”, y se circunscribe a una capilla de la Mezquita, en el ala este, que se llamó de San Matías y posteriormente del Baptisterio, tiene el número 34. Está capilla tiene una pila bautismal en el centro, que fue traslada a ella en el s. XVII (la fecha de la capilla en la reja es 1619) cuando el obispo Alfonso de Salizanes decidió edificar la Capilla de la Concepción. El retablo está situado a la derecha y está pintado al fresco, representando esculturas y columnas salomónicas, que se estima realizó un artista llamado Pedro Moreno. En el retablo se representa, en su ático un escudo ovalado, un luminoso parque celestial en el centro y en el inferior el Padre Eterno. En el centro un pasaje de un salmo está escrito: "Pluviam voluntariam segregavis Deus heretati tuae”, en el frontal existe un cuadro de Vicente Carducho que representa la aparición de la Virgen y San Pedro a los discípulos de San Hugo. Tiene un artesonado que diseñó para ella exclusivamente Velázquez Bosco. Pero como lo que nos interesa de momento es el caso, nos referiremos a él:

Cabecera original del caso

 “9º Caso del entierro del perro.

Por los años del señor de 1430, el Alcalde Mayor de Córdoba Alvar Núñez de Herrera, aquel que en el año 1428 socorrió a Ruy López Dávalos, condestable que fue de Córdoba, depuesto de esta dignidad sin culpa a influjo de D. Álvaro de Luna fundó en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba una capilla con la advocación de San Matías para su entierro y demás descendientes. Y en el año de 1470 su hijo Gómez de Herrera, Veinticuatro de Córdoba hizo dotación en ella de un blandón de cera que ardiese perpetuamente delante de una imagen de plata de María Santísima que colocó en dicha Capilla.

Fresco de la Capilla

Esto es sabido vamos a lo especial en el año de 1586, acaeció que uno de la familia de los fundadores, poseedor de dicha capilla y casa, cuyo nombre se calla, le asaltó una enfermedad de la que murió y por disposición divina fue visto que el cuerpo del difunto se desapareció acabado de espirar. La familia atemorizada y atónita del caso, no sabiendo que hacerse para que no saliese al público la desgracia y permaneciese oculta entre ellos por la nota y deshonor que se les podía seguir, mataron un perro lebrel que tenían y habiéndole amortajado lo metieron en la caja que prepararon para el difunto. Llegó el día del entierro y lo hicieron con toda solemnidad y aparato correspondiente en su capilla de San Matías de la Catedral, con cuyo hecho quedó oculto al parecer el suceso. 


Una página manuscrita del libro


Pero como es de fé que no ha de haber nada oculto; pasados algunos días se empezó a divulgar por la ciudad, que el cuerpo de D. Fulano se lo habían llevado los pecados y que en su lugar se dio sepultura a un perro. Con esta voz que andaba más que viva en Córdoba se determinó por el Ordinario Eclesiástico el que se inspeccionase la certeza del hecho, y para practicarlo fueron a la capilla, abrieron el hueco,  sacaron la caja, y hallaron en ella el perro amortajado. Sacáronlo, echáronlo al río, y se procedió contra la familia la que confesó y declaró por verídico el hecho, y avergonzada se ausentó de la ciudad.

Perro amortajado

El Obispo que lo era D. Antonio de Pazos y Figueroa en vista de tan inaudito delito y acontecimiento, para evitar en lo sucesivo otro hizo contribución de que los difuntos se enterrasen en adelante en andas o parigüelas, descubiertos los rostros, y no en cajas de madera. Guardóse en Córdoba y su obispado esta Constitución hasta el día 10 de junio del citado año de 1586 que el Real Consejo de Castilla despachó su carta dad en Madrid y refrendada de Cristóbal de León para que el reverendo Obispo de Córdoba D. Antonio de Pazos no hiciese novedad en el sepelio de los difuntos, y que se suspendiese la Constitución, que sobre ello había hecho; lo que se ejecutó como su majestad mandaba; disponiendo dicho Obispo que en lo venidero a todos los que se enterrasen, al tiempo del último  vale le descubriesen en las cajas y diese fé el cura. La capilla con el motivo espuesto quedó desierta, no volviendo a enterrar en ella nadie de la familia, aunque residía en Córdoba, ni menos han litigado su Patronato, o porque desde el caso del perro no han querido litigar su pertenencia y propiedad, por nombrarse la capilla del perro hasta hoy.”

Artesonado de Velázquez Bosco

Que elementos se presentan en este caso raro ocurrido en la ciudad de Córdoba ¿el entierro de un perro en lugar de un difunto? Parece que no, el caso raro es la desaparición de un cuerpo que era de un descendiente de Don Alvar Núñez de Herrera. ¿Qué podemos suponer? ¿Qué fue D. Fulano a por tabaco? Pues no, lo que se puede suponer, partiendo de la imposibilidad de la desaparición de nadie, a no ser que lo tirasen o enterrasen en otro lugar, es que D. Fulano se las agenció para desaparecer por alguna razón concreta, que solo pensamos puede deberse a alguna cuestión de "entrepiernas", bragueta que son cuestiones que mueven "cielos y tierra" si es necesario. Leemos que a D. Fulano se lo habían llevado sus pecados, y que pecados podían ser si no esos. Este señor seguro preparó su “muerte” para que nadie le buscara por ningún sitio, y se marchó. Luego la papeleta le quedó a la familia que no supo, posiblemente creyendo que su marcha obedecía a un castigo divino, solucionar el caso. Cuestión que desde luego no desmintió el poder eclesiástico, como siempre. D. Fulano disfrutando de su nueva vida, sin su perro, pero seguro que acompañado de su nuevo amor y la familia en entredicho en la ciudad. El Obispo legislando y el Consejo Real diciéndole que no se pasara.
Pila bautismal que da nombre nuevo a la capilla de San Matías


Otras curiosidades

En el centro del fresco existe un hombre de color, un etíope, que parece decir una frase "laubisme & superhiuem de albabor", un hombre de olor recibe el agua de dios. Abajo del fresco se refleja otro texto: "baja raudal divino, agua bellísima misteriosa, que amante dios previno, lluvia por tantos títulos graciosa ven, que mi tez oscura espera de tu gracia la hermosura." Aquí se da por hecho que el hombre de color no es bello y que espera el agua divina para serlo. A la derecha existe otro texto semiborrado que no se puede leer. Luego está el armario con los útiles para el culto y la tres jarras de los óleos. Y la cortina roja de la izquierda, que es la que tapa la puerta de salida a la calle, una de las siete que existen en la fachada este.

Armario de los óleos

Rejilla en el suelo

Azulejo con argolla

Banco pared norte

Puerta de la fachada este

Intervención en Córdoba TVé de Ptv Telecom Córdoba, sobre la Capilla del Perro


Bibliografía Casos Raros de la Ciudad de Córdoba
Vídeo de PTV Telecom Córdoba
Fotografías del autor

4 comentarios :

ben dijo...

Simpático caso,aunque supongo que
no dejará de ser una broma,el librito.Recuerdo cuando enterraron
a Fray Albino,que nos llevaron a to
dos los alumnos de la escuela de las Margaritas,que era parroquial,
la enorme parafernalia y ritos pa
ra enterrarlo,además de la misa,re
cuerdo a los mayores comentar,que
tenían que venir notarios para cer
tificar el enterramiento,además se
enterró a cara descubierta.Seguro
que en el archivo de la Catedral,
hay documentos notariales de todos
los entierros.Conociendo el valor
sagrado que tenía el lugar,no podían cometer un error como ese,
lo mismo ocurría,si el finado no
tenía una hoja de servicio a la
fé inmaculado,aunque en este caso
sí que se pudo colar alguno con
sangre no límpia al 100%.
Es que me encanta,la novela histo
rica,Paco.
Saludos.

Eduardo de Vicente dijo...

Curiosísimo el caso, digno de una novela.

Saludos.

Diego Cardador dijo...

¡Y hasta se volvería a casar por la iglesia con su nueva mujer! jajaja

¡Qué curioso! Un saludo, Paco

Paco Muñoz dijo...

Carlos no es broma, es un libro serio, lo que seguro era broma era el tiempo de los personajes. Mira a lo mejor esa parafernalia de dar fe de las cuestiones procede de cosas parecidas.

Eduardo, si que lo es pero más o menos así son la mayoría de los casos, en un momento histórico de incultura generalizada.

Diego, esa es mi suposición pero otras cosas hay más lejos.

Saludos a los tres.