sábado, 3 de septiembre de 2011

NOVIO A LA VISTA (1953) LUIS G. BERLANGA

Cartel de la película

Seguro que Antonio Mercero vio y soñó con ese verano en las playas del norte, de Berlanga en la película: “Novio a la Vista”, y seguro que se inspiró para su éxito de Verano Azul en la playas del Sur. No hay nada nuevo bajo el Sol. Cuando hace bastantes años, disfrutábamos con la serie televisiva, yo no podía dejar de acordarme de la película de Berlanga. Siempre le encontraba muchas similitudes. 

En el castillo, el gordo, Loli y Enrique

Era una pura historia de amor de juventud, truncada por las razones de la vida, y el pronto dejar la adolescencia de la mujer, antes que el hombre. Enrique (Jorge Vico),seguía de niño-adolescente y Loli (Josette Arno) despegaba. Luego, cada uno en su entorno, buscaba la similitud con Loli de cualquier chica. Nosotros siempre la imaginábamos como la Loli, que todos los años venía desde Madrid –eso decía-, a visitar a sus parientes y se hospedaba en el cine Goya, que nosotros valorábamos, no sé si por ser de Madrid, o por guapa, que lo era. Esta Loli, la de aquí, no la de la Película, era también, otras veces, la Beatriz de Diego Valor, el piloto del espacio, de la novela de las ocho y los tebeos, pus se le parecía.

Con Federico en el baile

La acción de la película "Novio a la Vista"se desarrolla en el verano de 1918, vacaciones en un playa, posiblemente del norte, pero la película se rodó en el levante, en Benicássim. Manuel Vincent, en un extraordinario artículo habla de ella y cita que en la película un matrimonio francés, que se hospedaban en el hotel Voramar -que fue hospital de sangre del frente popular en la guerra civil- tenían una niña rubia, que sólo quería salir como fuera en la película, después la niña se llamó Brigite Bardot, y ya despuntaba entonces en atributos. Su bikini fue famoso en Benicássin.

Josette Arnó (Loli en la terraza del Balneario)

Sumada a la nostalgia de la distancia, la película era de una considerable ternura. Un dibujo de la sociedad pueblerina, provinciana y cursi, de señores "de bien", de familias tan ortodoxas, como hipócritas católicas apostólicas, con mantenidas de los maridos aceptadas, al margen. El reparto era de los grandes elencos familiares, de las sagas de actores españoles de nuestro cine. 

Otro cartel o programa de mano

Decía Manuel Vicent en su artículo:

“Aquellos veraneantes, sentados en sillones blancos de mimbre, entre refrescos de granadina, hablaban de novenas de baños, de cálculos de riñón, de aguas saludables para la vejiga, y a la hora de discutir de política se dividían todavía en dos bandos: unos habían sido anglófilos y otros germanófilos respecto a la guerra europea recién terminada. Una madre estaba empeñada en casar a su hija adolescente con un estudiante de ingeniería de caminos, vástago de una familia muy rica, pero la niña se negaba a crecer y prefería seguir jugando con los chicos de su pandilla. La protagonista, una adolescente bellísima, me tenía obsesionado. Desde la terraza de mi habitación la veía entrar y salir de escena; seguía todos sus movimientos, trataba de encontrarme con su mirada en los pasillos y algunas noches soñaba con ella. En la película se enamoraba de un muchacho gordito de su misma edad, sin porvenir en la vida, al que ese año habían suspendido en todas las asignaturas. Había una escena en que la niña daba lengüetazos morbosos, demorados, llenos de inocente malicia a un cucurucho de helado de chocolate.”

Disfrazados de adultos

Está perfectamente dibujada. Aquellos vejestorios como abuelos Cebolletas, estrategas de butaca de la guerra, germanófilos y anglófilos, que ascendían de empleo cada verano. Destape de extranjeras que exaltaban la moral de las Peláez, unas hermanas cacatúas. Chavales que jugaban a los espías. Eran los tiempos de la Mata Hari. Amigo gordo, como el Piraña, Ganas de poner de largo a Loli, para tratar de conseguirle un buen partido, y quien mejor que el lechuguino de turno, un ingeniero algo mayor que ella –un jovencísimo y cursi José María Rodero-. Pero eso no le gustó a la pandilla, huyeron y se refugiaron en el castillo, y allí la batalla contra los mayores, piñas, cohetes, y un desertor de los adultos Amorós, y sobre todo dos besos, el de Enrique a Loli en la cara y el de Loli a Enrique en la boca.

El beso de Enrique

El beso de Loli

Un joven José Luis López Vázquez, y una no menos joven también Terele Pavez (María Teresa Ruiz Penella, hermana de Enma Penella); Antonio Riquelme; las Caba Alba; Juana Ginzo del elenco de actores radiofónicos de Radio Madrid, la de la novela Ama Rosa y Diego Valor, y una extensa plantilla de actores de aquel tiempo. Berlanga se quejaba de las mutilaciones que la censura le hizo a su película, pero conociendo el paño demasiado le permitieron, nos parece a algunos. La escena de la despedida de Loli a Federico, y detrás de Loli una mujer adulta también le dice adiós al ingeniero, un mensaje de lo que era la sociedad.

Otro cartel

Y se acabó el verano, otro más. El viento soplaba sobre la playa, los papeles volaban, la puerta de una caseta daba portazos. El examen de septiembre suspendido nuevamente por Enrique García Hurtado, se olvidó de los cambios políticos en la Europa de la “Belle Epoque”. La lluvia y el frío empañaban los cristales de la ventana de la galería del colegio, donde Enrique escribió el nombre de Loli, que borra inmediatamente, pero lo mantiene en el corazón.

El final de Enrqiue

Ella, Loli Villanueva, por el contrario, se asoma a la ventana de su casa, se queja de la lluvia, de no poder salir a la calle, coqueta se prueba un vestido, baila y le dice a Kaiser, su perro, el nombre del chico que ha conocido en el verano, y lo escribe en el empañado cristal de la ventana, “Federico”, el ingeniero lechuguino. Ya no se acordaba de Enrique ¿Porque será la vida así?

El final de Loli

Hace 58 años del rodaje y 93 de la acción. Un Berlanga igual que siempre, un guión sobre una obra de Edgar Neville compartido por el propio Edgar Neville, Juan Antonio Bardem, José Luis Colina, y Luis G. Berlanga. “Novio a la vista”. Una desconocida de la obra de José L. Berlanga. Un recuerdo que se mezcla con los infantiles, amalgama de nostalgia, sueños, amores incipientes..., inocencia en suma.

A la derecha Antonio Riquelme

La película, para quien la quiera ver. Novio a la Vista

Vídeo del Hotel Voramar de Benicássin
Película del blog pccine.blogspot.com 

7 comentarios :

Carmen dijo...

aquí he llegado como casi siempre se llega en internet a todo, pegando saltos

cuando te he visto en ese cuadrito tan sonriente he dicho ¡coño, si es Paco!

te curras muchísimo tus actualizaciones, he leído ésta y he echado un vistazo por lo alto y aquí no se puede venir con prisas. Tiempo (desde que no tengo la jornada de aquel bendito ayto en el que compartimos algunos ratos) no tengo mucho, pero ya te tengo localizado y por tanto fichado

De vez en cuando vendré a darte vuelta (como decían las madres de entonces)

Un beso

Carmen

Paco Muñoz dijo...

Carmen, bienvenida. Está en tu casa y muchas gracias, ya sabes donde estamos. Yo en marzo tendré más tiempo porque me llega la hora. Espero que estés bien y la cosa marche.
Un beso

Molón Suave dijo...

Supongo que la hora de la que hablas será la pasar al, para dentro de no mucho, selecto club de los jubilatas, porque la expresión tiene tomate. Como lo tiene tu rememoración de esa estupenda película de Berlanga -¿cuál de este hombre no?- ahora que de nuevo parece que entramos en tiempos de besamanos y de hipocresías.

ben dijo...

Que bien,Paco,al club de los jubilatas en marzo.Ya sabes ahora
toca buscarse un nuevo trabajo,nada
de visitar los clubs para tales,ni
viajes del Imserso,trabajo y más trabajo.

Paco Muñoz dijo...

Sí, Rafael y Carlos, el diecisiete de marzo es la fecha oficial, pero me imagino que será unos días antes lo real, por el permiso y asuntos propios de 2012. La verdad es que como se siente uno útil aún, da un no se que de ello, concretando que no me está resultando muy deseado del todo, evidentemente no es esa la única razón hay algunas más.

Lansky dijo...

Pues yo te envidio. Donde subsisto me pagan por venir y casi por no hacer, pierdo el tiempo o me lo hacen perder, así que no sólo no me siento últil, sino que me siento algo imbécil (De eso va mi último post). Pues eso, una enhorabuena algo envidiosa.

Paco Muñoz dijo...

Gracias Lansky, y lamento que no trabajes en lo que te gusta, yo desde luego seguro que me gusta donde trabajo menos que a ti, pero...
Un abrazo.