sábado, 18 de febrero de 2012

CANAL DEL GUADALMELLATO (ANTIGUO TRAZADO)

Panorámica general del trazado del antiguo canal del Guadalmellato

Llevaba varios días dándole vueltas, al antiguo Canal del Guadalmellato. Esta importante obra civil, que forma parte de la memoria cercana y no tan cercana de los cordobeses. Importante tanto como cuando venía seco, como cuando rebosaba de agua, a pesar de sus muchas “goteras”. Esta obra lleva muchos años aliviando la sed de los campos de la vega cordobesa, ahora ocupados por multitud de parcelaciones clandestinas (una gran mayoría). En otras ocasiones a pesar de las prohibiciones de baño en la época veraniega, siempre era noticia porque ocurrían desgracias, el baño en él era muy peligroso, por su corriente, por la dificultad de salir en una emergencia, etc.,

Antigua presa de derivación desde donde partía el Canal del Guadalmellato

Mi suegro José Carnago fue mucho tiempo guarda-mantenedor del mismo. Su trabajo consistía en dar agua a diferentes arterias más pequeñas, o acequias, que derivaban de él, cerrando y abriendo las compuertas durante el tiempo marcado para el riego. Además de vigilar la picaresca del que quería, furtivamente, más tiempo de agua. O simplemente limpiándolo en épocas de no riego. Por él conocíamos muchas cosas del canal, al que iba y venía andando.

El canal por el margen izquierdo del río Guadalmellato

Luego cayó en mis manos un artículo de la Revista Obras Públicas, del Colegio de Ingenieros de Caminos, Puertos y Canales, del último año del siglo XIX, 1899, en el que se proyectaba la creación de un pantano en la cuenca del Guadalmellato, aprovechando las cuencas del Guadalbarbo, el Cuzna y el Varas, y los afluentes de estos, el Gato del Cuzna y el Matapuercas del Varas, en la zona de la finca  las Mestas, dónde se renombraban todos en el Guadalmellato. 

Otra vista aérea del canal inundado

El proyecto dentro del plan de 1902, de dotar de riego a la vega del Guadalquivir, en su margen derecha, era notablemente ambicioso. Pero lo curioso es que no fue el dictador (ninguno de los dos importantes que ha tenido este país, siendo el segundo el famoso inaugurador de los pantanos), sino durante la Regencia y posterior monarquía del Alfonso XIII, cuando se inició el proyecto, en lo que se llamó la Restauración.   

Otro túnel del canal y la carretera del pantano Guadalmellato

Se perdieron las colonias y estaba próximo el inicio del siglo XX. Pero centrándome en el Canal del Guadalmellato y partiendo del documento citado, comencé a hacer memoria de lo que significaba “el canal”, como vulgarmente se le conoce en Córdoba. Hubo una zona de baños famosa, con sus “chiringuitos” y todo, que se llamó “Los Sifones”, camino de la presa del pantano del Guadalmellato, a la que en 600, Renault 4, Vespa o Lambretta, Guzzi Hispania, en Isocarro, o simplemente en bicicleta, la gente frecuentaba en verano. Esa zona fue la chispa o el elemento principal del recuerdo, allí estaba el canal que venía del pantano del Guadalmellato y que dejó de funcionar en el 1991, año que se construyó San Rafael de Navallana, por ello el canal del Guadalmellato debió bautizarse de nuevo y llamarse Canal de Navallana por ser ese su origen.

Vista del canal inundado cerca de los sifones

En uno de los recorridos de Medina Azahara, mi amigo Antonio Lozano, me aclaró un poco las ideas comentándome que el canal en los sifones se perdía por la sierra, es decir se hacía subterráneo. Yo había encontrado parte de la obra civil, colmatada por el tiempo, dónde se une al actual, en el puente y algo más arriba. Mi compañero Roberto me comentó haberlo visto en sus correrías esparragueras. Pero no encontraba el nexo de unión entre los sifones y el actual canal, la salida del túnel.

Traza del canal en la orilla izquierda y puente de los sifones abajo, vuelo 1956

El viernes pasado 17, dando un paseo de quince kilómetros por el mismo, y al pasar por la Confederación tuve la suerte de que con motivo de no poder fumar en los organismos, un amigo, Antonio Lara, que trabaja allí estaba en la puerta, me llamó la atención y aproveché después de los saludos para preguntarle si podrían aclarar mis dudas. Amablemente me atendió y me presento a un ingeniero técnico con el que hablé en su despacho pero me recomendó a un ingeniero superior, D. Pedro Escribano, que amablemente, durante el corto tiempo que le permitió su trabajo me aclaró varias cuestiones, y me señaló el sitio dónde está la salida del túnel, porque la entrada está inundada.

Vuelo de 1956 en el que se ve perfectamente la traza del canal desde la salida del túnel

Antes de lo anterior había hablado con mi amigo Vicente Suarez, por si la empresa donde trabaja tenía datos o cartografía antigua, aunque a él le pregunté no por el canal sino por otra conducción concreta, la de la traída de agua del pantano Guadalmellato a la potabilizadora de Villa Azul en Córdoba, que me ofrecía también unas dudas. Vuelta a consultar el vuelo de los americanos de 1956, las cartas del Servicio Geográfico del Ejército y las hojas que obraban en mi poder (quien guarda halla), en las que figura perfectamente el detalle. Luego, aprovechando los vuelos posteriores, de Google y Bing, fui siguiendo todo el recorrido inundado y el terrestre, los restos de la obra civil hasta la unión con el actual canal cuyo punto de partida es el Embalse de San Rafael de Navallana.

Restos del antiguo canal en la confluencia con el actual (puente sobre la carretera)

Me dijo D. Pedro Escribano que le habían puesto un “tapón” de hormigón en la entrada, y es normal cuando la inundación de Navallana llegara al canal seguro que sin “tapón” se desaguaría hasta nivelarse el embalse de derivación citado. Ese túnel viene a medir aproximadamente unos mil cuatrocientos metros, y parte de una cota que estará en los ciento cincuenta y tantos -todo es aproximado-, aunque esos datos solo me sirvieron para la búsqueda de la salida, equilibrando cotas porque su conducción es por gravedad, y como ésta está ya localizada no son de mucha importancia.

Revista Obras Públicas, año 1899

“Pantano del río Guadalmellato o de Las Mestas.

El río Guadalmellato, afluente directo al río Guadalquivir por la margen derecha, nace en la confluencia de los ríos Guadalbarbo, Cuzna y Matapuercas. Se presenta en dicha confluencia u origen un vasto recipiente limitad por elevados cerros de donde sale el río por la estrechura llamada de la “Tiesa”, punto muy indicado para el establecimiento de una presa de embalse. Esta presa, con 50 metros de altura y 140 de longitud en su coronación, podría embalsar más de 124 millones de metros cúbicos, cantidad que excede notablemente  de la capacidad de los mayores pantanos de España; la posibilidad de llenar tan vasto embalse, resulta evidente con sólo el dato de que la cuenca de alimentación pasa de 1500 kilómetros cuadrados y la naturaleza rocosa de la misma.

Las aguas de este pantano seguirían el curso del Guadalmellato en una longitud de 8 kilómetros hasta la tablea de Don Sancho, y estableciendo en este punto una pequeña presa de derivación, arrancar en canal por la margen derecha del río hasta el arroyo de “Arenas doradas” y desde aquí con un túnel de 3.500 metros salir al arroyo Guadalbarbo, evitando así el considerable desarrollo que necesitaría el canal en las abruptas laderas del Guadalmellato para salir al valle del Guadalquivir. Una vez cruzado el arroyo de Guadalbarbo, el canal no ofrece dificultad de ninguna clase hasta Almodóvar, pudiendo regar las fértiles vegas de Córdoba y dicho punto en extensión de 15.099 hectáreas. La longitud del canal será de 48 kilómetros. El coste de alzado de todas las obras puede evaluarse en 3.809.000 pesetas.

Puede asegurarse que esta región suministra aguas suficientes para llenar más de una vez depósito tan considerable, teniendo en cuenta la extensión de la cuenca, la impermeabilidad de los terrenos que la constituyen, de rocas pizarrosas en su casi totalidad, pertenecientes al grupo siluriano, y la altura de la capa de agua de lluvia, pues aun suponiendo que, la cuenca quede reducida a 1.200 kilómetros cuadrados, ó sean 1.200 millones de metros cuadrados, bastaría una capa de agua de 10 centímetros para producir un volumen de 120 millones de metros cúbicos; ahora bien, la altura de lluvia anual en la estación meteorológica de Córdoba ha sido en el año de 1898 de 510,60 milímetros, y dicho año no ha resultado abundante en lluvias. La citada estación dista próximamente 23 kilómetros, en línea recta, de la cuenca del Guadalmellato. A pesar de le expuesto, y para mayor confianza en los datos, se ha fijado una escala en el perfil de emplazamiento de la presa para determinar la sección mojada en los diferentes estados del río, tomando además datos de velocidad de la superficie de las aguas.

Para el aprovechamiento de las aguas de este embalse, la Dirección Hidrológica estudia el trazado de un canal de riego derivado del río Guadalmellato, 8 kilómetros aguas abajo del punto elegido para emplazamiento de la presa del pantano. Se utiliza, pues, el cauce natural del Guadalmellato, en la longitud expresada, para conducir las aguas procedentes del embalse, disposición que, además de disminuir considerablemente la longitud del canal muerto, ofrece la ventaja de salvar grandes accidentes del terreno, que se presentan en la región superior, y que harían más difícil la realización de esta obra. Hecha la elección del punto de derivación del canal en un sitio a propósito para emplazamiento de la presa aguas abajo de la cerrada, que se designa con el nombre de Tabla de Don Sancho, resta estudiar las condiciones de esta presa, cuya altura no excederá, de 4 a 5 metros.

El canal, a partir de este punto, se dirigirá por la margen derecha del Guadalmellato, faldeando una ladera de poca pendiente, que forma extendiéndose la parte más ancha del valle del Guadalmellato. En una longitud de 2.500 metros no se presenta accidente alguno notable, y únicamente algunos barrancos de poca importancia hasta llegar a la desembocadura de arroyo “Aguas Doradas”, en donde el río cambia completamente de dirección describiendo una curva casi circular, barrada en la margen derecha por elevadas sierras, que constituyen la divisoria entre este río y el Guadalquivir. Se pensó en un principio continuar el trazado del canal por la indicada margen derecha del Guadalmellato, siguiendo el curso del río, rodeando la sierra hasta ganar las estribaciones opuestas que dan principio al valle del Guadalquivir cerca de Alcolea, pero en vista del desarrollo tan grande que era preciso dar al canal, y la importancia de las obras de fabrica necesarias para salvar extensos y profundos barrancos, se decidió estudiar otra solución, que consiste en atravesar la divisoria en túnel desde el arroyo “Aguas Doradas”, afluente del Guadalmellato, hasta el arroye Guadalbarbo, afluente del Guadalquivir. La longitud total del túnel en línea recta es de 3.500 metros, y la profundidad máxima con respecto al punto más alto de la divisoria, es de 292 metros.

Desde luego, por muy atrevida que parezca esta obra, es una solución que ofrece positivas ventajas si se la compara con la indicada anteriormente, que exige una longitud de canal muerto de más de 38 kilómetros, con grandes obras de fabrica para el paso del canal por profundas cortaduras y barrancos de la sierra, dando lugar, por el excesivo desarrollo, a una pérdida considerable de altura. Por otra parte, la naturaleza geológica de los terrenos que forman esta gran divisoria, el estrechamiento de la misma entre los profundos cautos del Guadalmellato y del Guadalbarbo, todo induce a pensar en la posibilidad y conveniencia de atravesar la divisoria en túnel, empresa que, a nuestro juicio, no habría de presentar dificultades insuperables. La boca de salida del túnel situada en la margen izquierda del arroyo Guadalbarbo, y a poca altura sobre el fondo del mismo, ofrecería condiciones inmejorables para el paso del canal a la ladera opuesta, recogiendo al propio tiempo por medio de una pequeña presa las aguas de este arroyo, que son abundantes en invierno.

Se ha continuado después el estudio de la traza del canal siguiendo por la margen derecha del Guadalbarbo, en una corta longitud de 2 a 3 kilómetros, hasta salvar esta estribación de la sierra en un punta donde se domina ya todo el valle del Guadalquivir, en el término de Córdoba, y se ha proseguido el estudio de la traza faldeando la sierra de Córdoba hasta llegar frente a esta ciudad, con una altura de 15 metros sobre la estación de los ferrocarriles, y una longitud total de canal que es próximamente de 25.801 metros.

En todo este trayecto no se han presentado accidentes del terreno que merezcan especial mención; el canal se desarrolla con facilidad por laderas de peca pendiente, y únicamente es digno de estudio detenido el paso de la carretera de Córdoba a Almadén, a la vez que el arroyo Pedroches, profundo barranco que se presenta a continuación de la carretera, constituyendo en conjunto un paso difícil que requiere una obra de verdadera importancia.

En la actualidad, la División Hidrológica trabaja en el estudio de este canal, cuyo trazado se propone continuar hasta Almodóvar, población situada a 23 kilómetros de Córdoba.”


Plano del Servicio Geográfico del Ejército, L-Córdoba-hoja 16-37/923 -1993.

Pero no se siguió el proyecto, y el canal continuó por la margen izquierda hasta lo que llamamos Los Sifones y desde allí por un Túnel bajar paralelo a la carretera, para buscar la curva donde hoy está el enlace con la salida actual de San Rafael de Navallana. Por otro lado, el proyecto, o la idea, si sirvió para la traída de aguas del Guadalmellato a Córdoba, desde Las Huertezuelas hasta el cortijo de la Tierna Baja a orillas del Guadalbarbo, para las dos conducciones, pero eso será necesaria otra entrada.

Portada Documento del plan de 1902
Pág. 59
Pág. 60



Fotografías de Bing y del vuelo de 1956
Bibliografía Revista de Obras Públicas

5 comentarios :

Anónimo dijo...

Aún hoy se usa el canal para baños de grupos de gente joven, y no tanto, a la altura de San Rafael de la Albaida, en los meses estivales, a pesar de su peligrosidad.

Interesantísima entrada que me da datos que desconocía, pero que viniendo de ti, no me sorprenden.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Un comentario Anónimo que me ha llegado por vía correo, pero que no se ha publicado en el blog dice:

"Aún hoy se usa el canal para baños de grupos de gente joven, y no tanto, a la altura de San Rafael de la Albaida, en los meses estivales, a pesar de su peligrosidad.

Interesantísima entrada que me da datos que desconocía, pero que viniendo de ti, no me sorprenden.

Un abrazo."


En primer lugar muchas gracias, y efectivamente amigo anónimo, así es en muchos lugares aún se usa para el baño (que se lo pregunten a los vecinos de las Margaritas), antes incluso, en las acequias derivadas de él, que ofrecían menos peligro para el baño. Pero estoy preparando la entrada del tramo que aún está en servicio. Aunque en Almodóvar los nuevos barrios han tapado la salida al Guadalquivir del mismo. Pero como las toponimias quedan hay una calle que se llama de la Acequia y me parece que era el último capilar de la gran arteria hidrológica de la vega cordobesa.

Un saludo.

Mike S. Blueberry dijo...

Fantástico trabajo Paco, que gozada de lectura. Este canal lo hemos intentado en varias ocasiones hacer con la bici de montaña en los tramos practicables, y de verdad que ha resultado muy esclarecedor tu artículo. Gracias

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Mike. Ahora estoy terminando el tramo actual, el que está en servicio. Son muchas fotografías, arroyos , sifones, puentes en los casi cuarenta y algo kilómetros de su recorrido.
Un abrazo

fus dijo...

Como siempre tus entradas nos informa y nos hace entender un poco màs la historia.

un fuerte abrazo

fus.



pd.¿ cuando por Màlaga?