viernes, 9 de marzo de 2012

LA CALLE DE LA PIERNA Y ALREDEDORES

Rótulo antiguo y moderno de la calle de La Pierna

La antigua calle de la Pierna es ahora la calle Barroso, es una calle que comienza en Ángel de Saavedra y finaliza en la Plaza de San Juan. Confluyen a Barroso dos calles, Saravia y Leiva Aguilar, y la que actualmente se llama La Pierna, sin salida, que antes se llamaba Pan y Conejo. Bueno ésta última tiene al final una casa de paso que la lleva a un pasaje de Ángel de Saavedra frente al Conservatorio. En el tramo de paso se encuentra una pequeña tienda de Electricidad que se llama Electricidad Santa Ana, y que es propiedad de mi primo Paco, el que ha hecho las veces de mi hermano mayor, así lo considero yo, muchos años.

Vista aérea de la zona de la calle Barroso, Pierna y alrededores

La calle de La Pierna, actual Barroso, se llamaba así por una pierna de piedra caliza que estaba en un nicho en la fachada de la casa número cuatro. Era un resto de una pieza romana que se encontró en una obra, y el propietario en lugar de tirarla, como podría haber hecho, la colocó como curiosidad en el nicho. Esta es la narración más verosímil el resto son leyendas más o menos creíbles; la del Sr. curioso con entierro incluido, la del Dr. Serrano, la de la bella y cruel dama… El número cuatro citado ahora es un hotel y antes creo recordar fue sede de una emisora de radio local. Esta casa tiene, decorativamente hablando, dos columnas con capitel, pintadas de azul enquistadas en su pared.

Casa número cuatro, la que según D. Teodomiro tenía la hornacina con la pierna

En su momento la calle de La Pierna sólo llevó ese nombre hasta el ensanchamiento de la esquina de la casa de los Velascos y la que fue Casa Adriano, un bodegón donde estuvo también la Sociedad de Colombicultura. Ahí desemboca la calle Leiva Aguilar en confluencia con Saravia. La primera se llamó de Jesús Crucificado por estar en ella la iglesia de ese nombre que pertenece a la Residencia de las Hermanitas de los Pobres, de la calle Buen Pastor. 

Entrada a la calle de La Pierna, antigua Pan y Conejo

Leiva Aguilar tenía en su rincón, una casa de paso que daba a la calleja Ricardo de Montis, de las muchas casas de paso que existían en nuestra ciudad, y al lado de la citada estaba la casa y consulta particular, con muchos gatos incluidos, de unas de las mejores personas que ejercieron  la medicina en esta ciudad y que tuve la suerte de conocer, el Dr. D. Emilio Maya, y además como curiosidad en esa calle  también se ubicó la sede del Partido Comunista de España en los albores del despertar de la democracia. 

Calle de La Pierna desde Barroso

Este ensanchamiento se llamó Plazuela del Hospital de San Jacinto y luego de la Tercia, también de los Velascos por estar en ella la casa solariega de esta familia. Desde aquí y hasta la Plaza de San Juan le llamaron calle de San Juan, por dar a ella una de las puertas de la parroquia. En la casa de los Velascos estuvieron instalados los Maristas en sus primeros tiempos, allá por el año 33 del siglo XX. Esta casa era propiedad entonces de D. Francisco Natera, cuyo hijo fue uno de los primeros alumnos junto con un tal Anguita (No tiene nada que ver con nuestro Julio Anguita, que yo sepa y me permito el nuestro, por la amistad que me une con él). 

Calle de La Pierna, al fondo Barroso

La mencionada casa de los Velascos data del siglo XV, perteneció a los condes de Fuente el Salce, y en ella vivió el arqueólogo D. Ángel Casas. Tiene un precioso ajimez en una de sus esquinas, que consiste en una ventana dividida por una columna en el centro, que está sellado y posiblemente protegido por la cal, que atribuyen a Hernán Ruiz, pero que están en un deplorable estado sus figuras. Similar al de la Casa de los Luna de San Andrés, o el del Museo Arqueológico, en la esquina con la calle Marques del Villar. 

Fondo de la calle de La Pierna y casa de paso.

La bodega de Pozo o de San Rafael, fue antaño el Hospital de San Jacinto el Viejo e iglesia, pues aún tiene parte del imafronte encima del balcón. Luego cuando se trasladó el Hospital, se usó para almacén de vinos de los diezmos de la iglesia y se llamo de la Tercia. Fue Casa del Pueblo y ahora vuelve a ser bodega de ricos caldos. El propietario de la bodega que es de la familia de los Pozo, con bodega también de la familia entre las calles Pompeyos y Reloj, era íntimo amigo de mi primo Cándido, por el que siempre me preguntaba cuando iba a reponer mi barril, hoy su propio hijo al preguntarle por él, me comentó que había fallecido, y relativamente joven, con 69 años. 

Casa de los Velascos
En la Casa de Adriano, según nos comenta una vecina del barrio, Isabel Burón, vivía D. Pedro Palop en académico:  "D. Pedro Palop vivía en la casa de Adriano. Existía una puerta y escalera justo a la vuelta en barroso, que daba acceso a la planta alta de la casa y era donde vivía el profesor.  Esa vivienda daba, y da, a Leiva Aguilar donde se ven dos balcones. Además de esta parte alta y todo el bar en la parte central con patio y una escalera grande, etc., esa casa tenia mas partes: una vivienda pequeña de no más de 40 metros a la que se accedía por una puerta a la derecha del bar y que era la casa de la hermana de Rafael Pintado.".

Cualquier calle de nuestra Córdoba, a medida que se descarna la cal de cualquier fachada, aunque sea superficialmente, nos da unas posibilidades de historia local inmensas. Nos hemos dejamos una historia del principio de la calle Barroso de una lápida de la guerra civil, que nunca me ha gustado ver ni recordar, y las historias citadas en primer lugar, que nos llevaría mucho espacio relatar.

Casa de la Tercia y antiguo Hospital de San Jacinto, ahora bodega de San Rafael

Luego están la de los amigos que vivían en esa calle, alguno de ellos “andaba” muy bien en bicicleta, o la tienda de Pío Gómez que estaba en la entrada a Barroso desde Ángel de Saavedra, con puerta a las dos calles, dónde compraba mi madre. Ángel de Saavedra antes se llamó de Pedregosa. Fidela, sí la Fidela que todos conocéis, ya jubilada, que tiene que tener un pacto con alguien porque no envejece, encerraba su carromato, de arropías y tebeos, en esa calle. Era una odisea verla arrastrarlo todos los días desde la puerta de Carbonell, hoy Vimcorsa y subir el escalón de la calle La Pierna.

Ajimez de la casa de los Velascos

De la actual calle de la Pierna, antes Pan y Conejo dice D. Teodomiro Ramírez de Arellano:

“Casi al principio de esta calle encontramos otra sin salida titulada desde muy antiguo calleja de Pan y Conejo, tal vez apodo de alguno de sus vecinos, pues no de otro modo se explica tan ridículo nombre. Ésta debió comunicarse antiguamente con la de los Santos en la calle de los Moros, por la dirección que ambas tomaban, no advirtiéndose ahora tanto por haber acortado la última.


Casa de los Velascos desde el ensanche

“En la casa que hace frente ha reinstalado el señor conde de Gavia el hospital de huérfanas y viudas de San Andrés, fundado por Torreblanca en la calle de La Palma y plazuela del Vizconde de Miranda, de cuyo piadoso asilo es patrono el señor conde, y que sin atender sus justas reclamaciones le vendieron en virtud de las leyes desamortizadoras.

Casa del Aceite y antigua casa Adriano

“Dos casas principales existen aún en esta calle. Una la número 9, principal del mayorazgo fundado por Luis Fernández de Valenzuela, después incorporado a la casa de Villaseca. Los caballeros de aquel apellido en Córdoba descendían de don Lope Sánchez, hermano mayor del rey Fernando III, cuando la conquista de Córdoba, en la que le dieron el castillo de Valenzuela que sus descendientes adoptaron como apellido. Dicho don Lope Sánchez se casó con doña Sancha Alfonso de León, sobrina carnal del Santo Rey, y por consiguiente descendían o descienden en línea recta de don Alfonso de León y de doña Aldonza Martínez de Silva, su mujer. De este ilustre linaje hace muchas citas el padre Ruano en su Historia de la Casa de Cabrera en Córdoba, y cuantos autores se ocupan de la nobleza de Andalucía.”

Calle Barroso desde el ensanche, al fondo Iglesia y alminar de san Juan

Y sobre los Velascos dice:

“La otra casa digna de mención es la número 10, hoy morada de los señores condes de Fuente el Salce, pero propia de la casa de Guadalcázar. Es la solariega de los Velascos, como ya indicamos en la capilla de la Pastora en San Juan. Tiene algunos restos antiguos dignos de conservarse, y sobre todo un precioso ajimez en esquina, tapiado y embadurnado con mil capas de cal y ocre. Su arquitectura es de fines del siglo XV y será una lástima acaben de destruirse los bustos, escudos y demás adornos que allí lucen.


Calle Barroso desde Ángel de Saavedra, a la derecha antigua tienda de Pío Gómez

Los Velascos han figurado en Córdoba desde poco después de la conquista, prestando grandes servicios a la misma y dejando el recuerdo de su apellido en muchas fundaciones de mayorazgos, capellanías y otras memorias, demostración de su riqueza y su piedad.”


Ajimez de la Casa de los Páez (Museo Arqueológico) esquina Marqués del Villar


Fotos y vídeo  del autor
Bibliografía de D. Teodomiro Ramírez de Arellano

6 comentarios :

v dijo...

Pues no ha salido el comentario, bueno lo repito.
Me encantan este tipo de entradas, me encantan estas historias y sobre todo me encanta como lo cuentas.
Un saludo.
P.D. Siempre que paso por esta calle y que es muy a menudo, siempre me fijo en el Ajimez de la Casa de los Velascos y que pena el estado en que se encuentra.

Vértice dijo...

Pues no se que es lo que pasa,ahora no sale mi nombre, vueno haber ahora.
Un saludo.

Paco Muñoz dijo...

No te preocupes, lo pones al final de la entrada y ya está. José Manuel Fuerte está teniendo problemas también, es que han cambiado cosas y hay problemas. Yo no puedo entrar en algunas web ni como anónimo me es imposible.
Muchas gracias por tus palabras Emilio, es que esas cosas están ahí, las tenemos muy cerca y la mayoría de las veces no las vemos. Ese mismo día, que estaba haciendo hora, en el primer día de asueto de mi nueva vida laboral, y a tratarme un catarro y una contractura muscular, así que trabajando desde los nueve años me encuentro que el primer día de descanso me pongo enfermo, es suerte. La cosa ya está mejor pero tiene "tela marinera" la casualidad.
Un abrazo.

Molón Suave dijo...

Enhorabuena por la entrada, Paco, tan amena como todas las tuyas. Y más enhorabuena aún por tu nuevo estado, que, creía empezaba el día 17. Cuídate y no te pongas malo, que tienes que dar mucha guerra todavía, más ahora, con una buena cantidad de tiempo para disponer de él a tu capricho, porque, en efecto, tiene tela que te vayas a caer enfermo precisamente en día tan señalado.
Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

Rafael y es el diecisiete, lo que pasa es que ya no les veo el polvo a quien no se lo merece. Tengo para escribir un libro e incluso me han dado ideas, si te lo contara es como una película de Berlanga. Lo oficial es el diecisiete, ahora son unos días que me quedaban de permiso. Pero hasta luego Lucas no respiraré más un ambiente enrarecido que he estado respirando 35 años. Bueno verdaderamente 65.

Anónimo dijo...

Isabel Burón una vecina del barrio de la calle Saravia, nos aclara algunas cuestiones al respecto de la entrada: He disfrutado muchísimo leyendo todas estas entradas del blog. Solo decirte que D. Pedro Palop no vivía en la casa de los Velascos sino enfrente...en la casa de Adriano. Existía una puerta y escalera justo a la vuelta de Adriano, en barroso, que daba acceso a la planta alta de la casa y era donde vivía el profesor al que recuerdo, aunque yo era muy chica, y sobre todo a su hija. .que siempre salía con un perro pastor alemán rubio...al que yo temía bastante. Esa vivienda daba, y da, a Leiva Aguilar donde se ven dos tred balcones. Además de esta parte alta y todo el bar en la parte central con patio y una escalera grande, etc., esa casa tenia mas partes: una vivienda pequeña de no más de 40 metros a la que se accedía por una puerta a la derecha del bar y que era la casa de la hermana de Rafael Pintado. .una señora gruesa de unos 60 años, que se sentaba a menudo en esa puerta con su abanico..y que tenia la piel muy blanca y los labios siempre pintados de rojo. Vivía sola. El interior era muy recargado de cojines bordados y adornos de porcelana..son mis recuerdos de niña. Además ya en la esquina estuvo la sastrería de Alfredo Sáez en la que yo jugué mucho con su hija mayor..estaban las tres costureras muy simpáticas..y me encantaba el probador con grandes espejos, las telas, las tijeras grandes, ver al sastre cortar patrones. ...Cuando hable con mis hermanos mayores seguro que me recordaran más cosas de estas calles...Gracias Paco por estos relatos del barrio. Se me olvidaba decir que al hacer la reconstrucción de lo que hoy llaman Casa del aceite..desaparecieron esas puertas y divisiones de la casa. La puerta de la sastrería, de la casa baja, y la de barroso para subir arriba..no estoy ahora segura si existe o no.."