sábado, 26 de mayo de 2012

SITUACIONES KAFKIANAS EN UNA MAÑANA CORDOBESA

Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo.

Como decía en una anterior entrada, hace un par de días pretendí encontrar la señal geodésica que cita D. Dionisio Casañal en su plano de 1884, y que dice estaba dentro del recinto del monumento del Triunfo de San Rafael al lado de la Puerta del Puente.

Me encontré el Triunfo cerrado (recuerdo que antes lo abría el amigo Pascual, un ordenanza de la Oficina de Turismo del Ayuntamiento) y la puerta pequeña es de uso exclusivo para la Casa Sacerdotal. Previamente pregunté en la Oficina de Turismo de la Junta (está a ciento ocho metros de la puerta del Triunfo, y si sales a la calle Torrijos se ve), para saber a qué hora abrían el recinto. No lo sabían. Primero interpretaron que preguntaba por el arco de la Puerta del Puente. Les tuve que aclarar que eso no era el Triunfo si no la Puerta del Puente que ahora es un arco, y que el Triunfo es el monumento a San Rafael. En la oficina de Turismo de la Junta no sabían si se abre o no el recinto cerrado del Triunfo, y llaman a la Puerta del Puente el Arco del Triunfo (aunque ahora parece un arco de triunfo). Inaudito. ¡Qué pena de información turística! Está más cercana a cochero de coche de caballos, que a una oficina turística.

Una vista del patio que tenía intención de ver.

Afortunadamente abrieron el Triunfo y pude comprobar que no está la señal geodésica. Salvo que esté debajo de un capitel que está dentro de la reja del monumento. Luego al pasar por el antiguo palacio del Marqués de Santa Rosa que hoy es la Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, pretendí ver el patio y recordar como estaba antes, cuando era Auxilio Social. Entré en el recinto y un guardia de seguridad privado, sin levantarse de su asiento y sin salir de la portería donde se encuentra, cuestión que me hace volverme atrás unos metros, me dice:

Otro rincón del patio que pretendía ver y que se ve desde la calle.

-¿Dónde va Vd.? -Me dice el vigilante, después de un siseo y la ayuda de una señora .

-Pues mire soy un antiguo vecino de este barrio y solo quería ver el patio. -le contesté.

-Esto es un edificio público, no es turístico. -aclara.

-Ya lo sé Sr., por eso mismo que es un edificio público y yo soy un ciudadano quiero verlo. Ah, y no soy un turista. -le contesto.

-Pues no se puede –me reitera algo cabreado.

-¿Que no puedo mirar este patio? –le pregunto.

-¡No, no puede! –me respondió cada vez más cabreado, o por lo menos a mi me lo parecía.

-Pero...¿Vd. sabe lo que me está diciendo? Me prohíbe mirar un patio… -Hice un nuevo intento.

¡Qué no se puede mirar el patio, coño! (1)

-¡Sí. No se puede! este edificio no es turístico, es un edificio público.

- Eso ya me lo ha dicho antes y ya lo se, además yo no soy un turista. Mire me va a perdonar, entiendo que Vd. tendrá instrucciones y está trabajando, pero éstas son una verdadera tontería, no quiero decir que Vd. sea tonto –aunque pensé, este hombre es muy cortito, o le he caído mal-, ya me guardaría de ello, pero quien ha puesto estas normas si lo parece. No tiene sentido lo que me está diciendo. Si tratara de hacer unas fotos, lo entendería. Si quisiera subirme a una ventana también, pero mirar un patio que se ve desde la calle, con una cancela  enorme que permite verlo desde fuera casi en su totalidad, es una verdadera tontería. –Me sentí predicando en el desierto

-¡Pues es así! –reiteró, recalcando su contestación.

Comprobé si llevaba pistola, pues entonces me estaría exponiendo a algo más serio poniendo nervioso a un guardia de seguridad. No la llevaba, o por lo menos no la vi. Es broma. Entonces nuevamente traté de hacerle comprender la lógica, a pesar de estar completamente seguro que sería imposible.

-Mire Sr. si yo en lugar de decirle la verdad de mis intenciones le hubiera dicho que iba, por ejemplo, a hacer una gestión sobre la firma digital, o a efectuar una consulta de cualquier clase a la Delegación, o a mirar el Tablón de Anuncios ¿qué pasaría entonces?

-Pues que yo tendría que comprobarlo antes y si descubro que no es verdad, no pasaría, pues yo soy quién tiene que autorizar su entrada.  -Quedó perfectamente claro que estaba ejercitando de una forma muy sui generis su pequeña potestad.

Obligatoriedad de identificación para el acceso a la Delegación

Comprendí que estaba inmerso en un diálogo para besugos, como aquellos de los tebeos. Pensé solicitar en ese momento permiso para pasar y efectuar una reclamación en la Delegación, pero eran las nueve y poco de la mañana, de un día espléndido que me llevaba a ver la exposición de las Trece Miradas a la capilla del Cardenal Salazar, y una mente cuadriculada no me la iba a estropear.

-Miré Sr. yo no tengo ganas de discutir con Vd. nada más. Así que hemos terminado, muchas gracias por su “amabilidad” -recalqué- y su información. Buenos Días.  –Y me marché.

En menos de veinte minutos topé con dos aparentes incompetencias. Unas informadoras turísticas desinformadas y una cabeza cuadrada que ejercía su pequeña potestad para impedir a un ciudadano –seguro que le caí mal, pues no tiene sentido- que es quien en teoría le paga una alícuota parte de su sueldo, mirar un patio de un edificio público de la Junta de Andalucía que, dicho sea de paso, también se mantiene con los impuestos de los ciudadanos. Es, además, un organismo donde se pueden hacer una serie de gestiones a diario. Que tiene un tablón de anuncios para consultar. Que se puede autentificar la firma digital, etc. etc.. 


Una cosa es la identificación de quien pretenda entrar, cuestión lógica, y otra la interpretación personal de las instrucciones e impedir a un ciudadano, que no turista, ver un patio. Esto es verdaderamente de locos, kafkiano, aunque bastante peor es tener albañiles en la casa.

(1) Esta fotografía no tiene nada que ver con el vigilante, es de coña.

Fotos: del autor dos días después, cualquiera sacaba la cámara.La del guardia con pistola es de la red.
Bibliografía: cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

16 comentarios :

Lucas Jurado Marín dijo...

En fin, tipos como ese señor loas hay y no sólo ejerciendo de vigilantes. Al parecer la lógica y las buenas formas no forman parte de su "escasa" formación para el cargo que ejercen o bien de las funciones que desempeñan.

Jose Luis Chacón dijo...

Veo que te estás convirtiendo en algo parecido a un corresponsal de guerra. Cuidadín con tus magníficos reportajes, que empiezan a ser de riesgo.

Molón Suave dijo...

Kafkiano del todo, Paco. Y no sé qué más, si lo de la Oficina de Turismo o lo otro. Lo de la Oficina de Turismo es casi dramático, en una ciudad que pretende vivir más que nada del turismo. ¿Tanto cuesta darle un cursillo a estas personas? Algo parecido a lo de la Delegación de la Junta me pasó a mí el otro día en la Casa Árabe, por la mañana. Entré en ella por primera y entraba despacio, observándolo todo, cuando, nada más pasar la caseta del perro, digo del guarda, este me sisea y me espeta lo mismo, ¿dónde va usted? La poca educación de no llamar la atención con un ¡Oiga!, sino con un siseo, como, como si fuéramos animales o algo así. Y lo mismo, de aquí no se puede pasar. Y el caso es que yo no había entrado por curiosidad, sino por un motivo que le podía interesar tanto a la Casa Árabe como a la Córdoba turística en general. Pues nada. Se lo expliqué.¡Y nada! Pregunté por un responsable y me contestó expeditivamente que no había ninguno más que él, pero que él no estaba autorizado a dejarme pasar. Pregunté a qué hora llegaría alguien con autoridad suficiente y me dijo que no sabía que no tenían hora de llegada. En fin, de besugos, que me tuve que ir sin ver más que el callejón de entrada y medio de solayo el patio principal.

Paco Muñoz dijo...

Amigo Lucas yo creo que es un problema de formación. O un no saber donde está su límite. Tenemos la tendencia a poner siempre algo màs de nuestra cosecha.
Un abrazo

Paco Muñoz dijo...

José Luis
Pues la verdad es que cada vez hay menos ganas de complicarse uno la vida. Esa actitud me ha llevado a darme de baja de una asociación, que no ha comenzado aún a andar, pero que me agobiaba. Se hace cada vez uno más ácrata.
Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Estoy de acuerdo Rafael, no costaría ningún trabajo cultivar el primer contacto con el turismo. Yo también le daría un curso a los cocheros. En éste colectivo están los de la Córdoba romana y Córdoba árabe y si los escuchas es un verdadero poema, hablándoles en inglés de chiste (español silabeado despacito).
En la Casa Árabe es parecido, aunque allí lo mejor es ir cuando hay exposición. Puedes subir al otro patio que es precioso y recoleto con su pozo y todo. El que no puedes ver es uno del lado oeste que tiene un pilón como el de la entrada. En resumen puedes ver casi el 75 % de la casa. Lo del siseo es una muestra de la poca formación, y lo de llamarte a distancia lo mismo. El "oiga caballero", o "por favor señora" es practicamente desconocido. Y en cuanto a lo de la responsabilidad nadie asume nada, el no se no hay nadie es muy común.
Un abrazo,

Sonia dijo...

jajajajajaja....ay Paco perdóname pero me he partido de risa leyéndote y el caso es que no tiene ni puñetera gracia...la Mezquita de la Iglesia y la Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de un guarda de seguridad!!! ojú ojú... y la desinformación de la mismísima Oficina de Turismo!!! con la de gente competente que podría estar ahí...

Paco Muñoz dijo...

Si Sonia sí, pero no está el patio para crearle conflictos a la gente. Sólo que con una poca formación se solucionaba. A lo mejor no es problema del último escalón, si no de escalones que cobran mejores sueldos y son más responsables.
Un beso Sonia y muchas gracias

Diego Diaz Fernandez dijo...

no veo en las fotos el gran Magnolio que habia en el patio y desde el que un dia cayo matandose un hombre (no recuerdo su nombre) porque a la directora del colegio se le antojo adornar la capilla con magnolias. No se si recuerdas esta historia Paco.
un saludo Diego Diaz

Paco Muñoz dijo...

No lo recuerdo Diego, ten en cuenta que nos fuimos del barrio en el 69, si pasó después... mi conocimiento de tu casa era por la amistad de mi madre con tu abuela y de mis primos con tu padre y mis tíos. Mi primo Paco que es el que queda de aquellos tiempos no se ha ido del barrio -ahora vive en Conde y Luque- por lo que si se acordará. Yo por otra parte sólo conozco el exterior del colegio (si se le podía llamar a eso un colegio), si tengo amigos que su infancia la pasaron allí. Si puede escribe lo que te acuerdes de ello, por favor.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Estimado Paco,
Admiro tu blog y lo visito con frecuencia porque me gusta mucho la historia de mi ciudad y cómo tú la reflejas. Por la parte que me toca, y me toca, me gustaría aclarte lo de la oficina de turismo.
La oficina de turismo de la calle Torrijos pertenece a la Junta de Andalucía, es una oficina única e independiente de las entidades locales.
No tiene nada que ver con los tres puntos de información turística situados en Tendillas, en AVE y frente al Alcázar, que pertenecen al Consorcio de Turismo de Córdoba, del Ayuntamiento de Córdoba (situado en la calle rey Heredia, donde también encontrarás a Pascual). El Consorcio de Turismo está a cargo de la apertura y cierre del Triunfo que comentas, en concreto, de lunes a domingo de 10:00 a 21:00 h.
En caso de que no lo encuentres abierto en ese horario, por favor, no dudes en llamar al 957 20 17 74 y dar parte en la Administración de la entidad.
Lamento cómo fue la cosa aquel día, y en la parte que toca a turismo, reitero, nada tienen que ver la oficina de Torrijos con los restantes puntos de información turística, en los que se hace mucho por atender bien a todos los visitantes -de dentro y de fuera-.

Anónimo dijo...

Tan solo añadir (para el resto de comentarios que he leído) que todo el personal que trabaja en estos puntos de información está titulado con mínimo de diplomatura, en posesión de dos idiomas diferentes del castellano -por lo general inglés y francés-.
La entidad hace públicas, entre otras muchas cosas, -periódicamente- las cifras de la atención al visitante que se lleva a cabo desde estos puntos de información.
Gracias, Paco, por tu blog y por las magníficas imágenes que compartes con los que te seguimos.

Paco Muñoz dijo...

Te agradezco tus palabras y tu información para el resto de lectores. Yo conozco a casi todo el personal de la Oficina de Turismo tanto municipal, como la del Consorcio, y se dé su profesionalidad. Por eso hacia la aclaración pertinente, “En la oficina de Turismo de la Junta no sabían si se abre o no el recinto cerrado del Triunfo“. Puntualizando por lo tanto que era de la Junta la oficina en cuestión. Y como no, agradecer la disposición para cualquier problema, que me imagino es extensiva a cualquiera que quiera utilizarla. No tienes porque lamentar ese episodio que no atañe a tus compañeros, aunque te honra el pedir las disculpas globales. En el fondo no deja de ser una anécdota sin importancia, teniendo en cuenta aquello de que “el mejor escribano echa un borrón”.
Muchas gracias por tu aportación y aclaración.

Anónimo dijo...

Querido Paco, Gracias por tu respuesta y un afectuoso saludo

Talbanés dijo...

Es incongruente, no se puede prohibir entrar en un edificio público y mirar, otra cosa bien distinta es que fuese privado. Imagino que esta decisión la habrán tomado para evitar que "manadas" de turistas entren al patio a hacer fotos y demás. Sinceramente pienso que el vigilante de seguridad no tuvo mano izquierda ninguna, porque si vas solo y simplemente echas un vistazo te podría haber dejado entrar sin ningón problema. No hubiera estado de más haber llamado a la Policía Local e informarle de que no te dejaban entrar, porque a fin de cuentas es un edificio público. Un saludo Paco.

Paco Muñoz dijo...

Andrés si pero anecdótico, en ese momento piensas muchas cosas, pero te quedas con que el Sr. es cortito y seguro que le caí mal. Lo más probable es lo que tú dices, que durante todo el día estarán los turistas entrando. Pero de mano izquierda nada. Y la cosa no es para generar un problema policial, y lo que es más doloroso, laboral, porque no vayamos a que por una tontería le llamen la atención hasta el extremo de causarle problemas y ya tenemos muchos los trabajadores. Lo dejamos en la anécdota graciosa. Gracias