lunes, 17 de septiembre de 2012

A LA UNA MI MULA, PIOLA, O A PÍDOLA.


Juegos infantiles. Jan Brueghel el Viejo.1560.

En la anterior entrada pasaba de puntillas por los juegos infantiles. Cuando recuerdas los inocentes juegos, de esos muchachos -nosotros- que no tenían teléfono móvil, ni playstation, pero si una capacidad importante para relacionarse con los demás, a la vez hacer ejercicio y sentir el sentido de la solidaridad y trabajo de equipo. Había uno que creo hemos jugado todos, que se llamaba “A la una mi mula”, o “a piola” o “pídola” como en el pueblo de mi padre Pinos Puente lo llamaban. 

Si consultamos el RAE nos dice: "piola. (Del lat. *pediŏla, traba). 1. f. Cuerda delgada. 2. f. Mar. Cabo pequeño formado de dos o tres filásticas. 3. f. Mur. Especie de triquitraque. pídola. 1. f. Juego de muchachos que consiste en saltar por encima de uno encorvado." Y el Diccionario de María Moliner dice: "Juego de muchachos que consiste en saltar unos sobre otro encorvado con los codos sobre las rodillas."

Por lo tanto nos quedamos con pídola, que consistía en ponerse un niño de burro, encorvado con las manos en las rodillas, en el plano horizontal, y los demás saltaban por encima de él, al estilo de saltar como en gimnasia. A la vez ejecutaban una serie de dificultades en el salto, y que quien fallara alguna de ellas sustituía al burro. En cada salto existía un canto y ese iba acompañado de un ejercicio distinto. 

Monumento a los juegos infantiles en el puerto de Castellón

“A la una mi mula,/ a las dos la coz,/ a las tres Juan, Periquillo y Andrés,/ a las cuatro la culá del gato,/ a las cinco te la hinco,/ a la seis espolique y culá del buey,/ a las siete salto y pongo mi caperuchete,/ a la ocho recojo mi mocho,/ a las nueve empina la bota y bebe,/ a las diez otra vez,/ a las once iban a llamar al conde,/ a las doce le responde,/ a las trece le amanece,/ a las catorce tingilitingili tingileterra,/ a las quince fueron a desollar una perra/… “

Una palabra muy significativa era el espolique, a la que se le quitaba el es inicial y quedaba en polique, que significaba que, al saltar y por el aire aún, dabas con el talón un pequeño golpe en el culo del burro. Algunos daban fuerte y podía ser doloroso, sobre todo si en lugar de dar en los glúteos daban en los muslos o corvas. Espolique viene de espuela y el golpe era similar al que se da con las espuelas al caballo. El “te la hinco”, no significaba lo que en la actualidad, una gracia sexual, significaba que al saltar por el aire, le ponías una especia de banderillas al burro. Cuando "llamabas al conde" hacías un gesto como de hablar por teléfono. Y así sucesivamente podíamos estar dando definiciones y nombres de los saltos todo el día, porque en cada barrio o ciudad tenían una nomenclatura y ejecución distinta.

Monumento a los juegos infantiles visto desde otro ángulo

Claro, luego estaban las protestas de que uno no había realizado el salto normalmente, que venían de los más amigos del burro o del propio "jumento". Estos procuraban que estuviera el menor tiempo haciendo de él, y que ocupara su lugar otro menos amigo. Antes del juego había que elegir al burro y se usaba una retahíla previa para jugar: 

"San Ju-an de Vi-lla-na-ran-ja/ lo bi-en que fu-ma/ lo bi-en que can-ta/ tie-ne la ba-rri-ga lle-na/ de vi-no tin-to/ de vi-no a-zul/ ¿a qui-én sal-vas tú?/." Y así, casi silabeando por jugador, rompiendo incluso los diptongos, se iban “salvando” hasta quedar el burro. 

O también: 

"Una dola,/ tela carola,/ Quina quinete./ Estaba la reina/ En su gabinete./ Vino Gil,/ Apagó el candil./ Candil candilón,/ Cuéntalas bien/ Que las veinte son." Y al que le tocaba la palabra “son” se quedaba.

Unos niños saltando

Raro era el barrio en el que no se veían a los niños jugando a este juego. Las niñas tenían otros, como por ejemplo; la tanga, que consistían en un talón de goma de un zapato viejo, que era la tanga, a la que había que empujar a pie cojito dentro de un entramado pintado en el suelo, de ahí el dicho “estás más tiráo que una tanga”; al corro de la patata; más moderno a las gomas; a la comba; pero los niños con los niños y las niñas con las niñas, separación que pretende hora el Sr. Wert recuperar para los colegios, aunque ese método no lo emplea con su esposa en la tertulia de los desayunos de TVPP en la que la dama se entremezcla con algunos especímenes del sexo opuesto, es decir con machos.

Hay muchos más juegos pero, para muestra...

Fotografías de la red, no se los autores, si algún autor tiene algún problema ruego me lo comunique.
Bibliografía de la memoria.

15 comentarios :

Andrés Ortega dijo...

Se podría decir que a mi me ha tocado una etapa de transición, pues, por suerte o por desgracia, recuerdo haber vivido los dos mundos... Yo nací, y he vivido siempre en El Higuerón, y aquí recuerdo mi infancia jugando en la calle con mis amigos, a la guerras lanzándonos piedras, o construyendo cabañas que eran nuestra base secreta en algún descampado... ahí demostrábamos todo nuestro ingenio arquitectónico que podríamos tener a esa edad... Más tarde llegaron las consolas, la Atari, Master System, Mega Drive, Nintendo... hasta acabar con las de nueva generación Play station, X box y demás...
PD: El monumento de la fotografía lo conozco muy bien, y siempre me ha encantado (yo soy escultor). Resulta que mi novia, aunque era de Fuencubierta (una aldea de La Carlota) ella vivía en el Grao de Castellón. Como ya he dicho la primera vez que vi el monumento me encantó. Afortunadamente ella volvió a su pueblo natal, así que ya la tengo más cerquita.

Paco Muñoz dijo...

Estimado Andrés, muchas gracias por tu aportación. Yo no llegué a las consolas, empecé con un ZX81 y luego los PC, no pasé por ahí, y no es bueno ni malo, a lo mejor como dices es más creativo, por lo menos vosotros en materia arquitectónica. El monumento he tratado de localizarlo con Google Earth pero se conoce que el vuelo es anterior. Es precioso el monumento y muy bien logrado lo que pretende decir. Tengo un amigo escultor (J.M. Serrano Carriel) y de pequeño he conocido a otro (A. Ruiz Olmo), y siempre me llama la atención como sois capaces de un bloque de piedra sacar una escultura, es increíble. Me alegra que te haya recordado el conjunto a una época. Los juegos infantiles son de lo más variado y en el fondo a los bélicos ha jugado todo el mundo. No puede el ser humano liberarse de esa lacra guerrera. Un abrazo y nuevamente muchas gracias.

CarmenBéjar dijo...

En mis tiempo (tengo 30 años) también jugábamos a pídola (ya ves que por aquí, al sur de la provincia de Salamanca se llama de la misma manera). Lo que no recuerdo es que hiciésemos gestos o cosa por estilo. Saltábamos y se acabó. Y creo que debe ser un juego antiquísimo, porque no se precisa de ningún aditamento para practicarlo a no ser los cuerpos de dos niños, uno que ejerce de "burro" y otro que salta. Por lo menos Bruhegel a finales del siglo XV, principios del siglo XVI ya lo demuestra en su cuadro de los juegos.
Saludos

Paco Muñoz dijo...

Efectivamente Carmen, en el siglo XV ya se jugaba, y de eso no se puede tener duda, en cuanto a que en tu tierra y hace pocos años no se ejecutaba así con aditamentos, tampoco se puede dudar. Por aquí todos los pasos tenían algo que podría establecer el error de cambiar de burro, una dificultad añadida al salto. Prueba de ello es que casi nunca se llegaba a los saltos número doce o trece, sin cambiar de “burro” so pena de ser unos superdotados. Luego veo que en Salamanca jugaban también las niñas, cosa que me congratula pues no habría ningún “Wert” por allí. De todas formas la dificultad con la falda de saltar es evidente. Había un juego más simple que era el burro solamente el equipo uno se agarraba el primero a una ventana, el segundo metía su cabeza entre las piernas del primero y así sucesivamente, el equipo dos saltaba sobre el equipo uno y esperaban si se derrumbaba no sin antes invocar una serie de palabras. Ahí solo era saltar encima de los que hacían el burro sin hacer nada.
Un cordial saludo y gracias por tu presencia.

Eduardo de Vicente dijo...

Muy parecido, quizá algo más "animal", jugabamos por aquí también al burro, aunque la copla era algo así como "churro, media manga, mango entero" que debían de adivinar los que estaban debajo del burro, apoyados contra la pared, podía ser una larga fila sobre la que saltaban sin miramientos los demás, y si adivinaban la posición que marcaba el primero en su brazo, les tocaba ponerse debajo a los siguientes. Un poco bruto el juego si que era.
Saludos.

fus dijo...

Yo recuerdo también el burro que cuenta Eduardo de Vicente, se ponían una fila de chicos agachados y se saltaban sobre ellos unos de los saltadores era el que decía manga entera...etc.etc. si los que mogaban (así le llamábamos a estar agachados) acertaban dejaban el sitio del burro para los otros....Eran muchas horas de juegos, risas y bromas.
Pero no eran tiempos ni mejores ni peores, eran diferentes.
Un fuerte abrazo Paco

Paco

Paco Muñoz dijo...

Eduardo más animal efectivamente, pero era el "burro" a secas, el primero en una ventana agarrado, y el resto de avestruz en lo de la cabeza con el de delante, saltaban los demás y había que ver como se iban "derrengando" algunos hasta caer al suelo, y la pregunta de ritual del cambio. Ese era el juego del "burro" y la similitud con pídola era que había que saltar aunque este te quedabas arriba.
Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Fus, lo dicho a Eduardo, era el "burro" a secas, con el churro, media manga, manga entera, en función de por dónde se cogían el brazo los de arriba y si lo acertaban los de abajo, porque estos últimos no podían soltarse entre ellos a hacer figuritas con las manos. Juegos burros, menos burros, y efectivamente tiempos distintos Paco.
Un abrazo.

Talbanés dijo...

En Montalbán: PIOLA. Anda que no he echado yo rato de chico jugando al salto piola, a la coroza, a la botella, a "resconder"... etc. Me ha traído buenos recuerdos esta entrada amigo. Enhorabuena.

Paco Muñoz dijo...

"A resconder", que bueno Andrés. Bien expresado. La coroza y la botella los desconozco, posiblemente sean más locales o variantes de otros. Gracias y un abrazo.

José Manuel Fuerte dijo...

Piola, mosca, marro, policías y ladrones... No quiero parecer retrógrado, pero ahora veo a mi hijo hablando por el "pinganillo" con sus amigos mientras juegan en común y a la vez desde sus casas a un juego de disparos y tiros en la play, y se me abren las carnes...

¿Me estaré haciendo viejo?

Paco Muñoz dijo...

Para tu hijo dentro de cuarenta años esto será lo antiguo, a lo que juega ahora. Es lo normal.
Saludos

Rafael Jiménez dijo...

Ahí va la imagen prometida, del juego parecido que llamábamos "mosca":

http://www.flickr.com/photos/rafaelji/3177529090/

Paco Muñoz dijo...

Rafael, este en mi barrio (había separaciones por barrios inclusive) se llamaba el burro y consistía en saltar un equipo encima de otro y cuando estaban todos arriba decir las palabras y que los de abajo las adivinaran para pasar arriba. Es cierto que al saltar decían lo de "mosca el culo te cosca". Muchas gracias.

Rafael Jiménez dijo...

Por curiosidad he mirado el libro "Juegos infantiles cordobeses de tradición oral" que publicó la Diputación en 1984 y le atribuye el nombre de "mosca". Aunque, como tu dices, el nombre podría variar de un sitio a otro, como hemos visto en Flickr con los nombres que les dan en otros lugares de España.
De nada. Y un abrazo.