domingo, 27 de mayo de 2012

AUNQUE CON BASTANTE RETRASO, UNA ALEGRÍA Y UNA PENA


Fachada de la casa de los Guzmanes con la señal en la pared

Ayer por la mañana, durante un paseo matutino y al pasar por el Realejo, me fijé  nuevamente en la retirada de la placa de Varela de la Casa de los Guzmanes. De ese lugar me acuerdo cuando tenía el tacón, y la vista de un solar en ruinas hacía comentar a mi padre, que era una casa que estaba así por un bombardeo de la guerra civil. La motivación decía, porque allí vivió el general Varela, había caído al lado una bomba, porque falló la aviación de los “rojos”.

El tacón del Realejo esquina Isaac Peral

En aquellos tiempos mi padre, posiblemente por la cercanía del conflicto, por la persecución de que eran objeto los disidentes, y porque así era la mayoría de la gente, era muy “nacional”.  Oscuros personajes fueron los actores del guión del levantamiento y represión sangrienta en Córdoba. De ello se puede mirar en el libro de Francisco Moreno. Eran: Ciriaco Cascajo, Eduardo Quero, junto con Cruz Conde, Bruno, Pardo y otros muchos más de tercera división. Lo de Varela fue temporal, vivió un tiempo corto, en el Palacio de los Guzmanes, y continuó después su “cruzada” por el territorio.

La susodicha placa de tres cuartos de siglo

En el Realejo instalaron una placa conmemorativa del protector General Varela, dos veces laureado, por haber vivido allí, simplemente por eso. Claro seguro también le agradecían la limpieza de republicanos y su manto protector. Individuo que mucho antes participó en la tentativa de Sanjurjo, por la que fue detenido y perdonado. Después lo hizo en otra sonada que no sonó, y sin embargo Gil Robles lo hizo General en el 32. Para ser parte importante en el golpe del 36. Luego fue Ministro del Ejército.

El coronel golpista Ciriaco Cascajo

En 1953, con seis años, me llevó mi padre al entierro de otro golpista, el citado CoronelCascajo, que ya era General.  A este personaje lo llevaron en un armón de artillería desde su casa -el “chalet de Cascajo”,  que los latifundistas y la burguesía cordobesa le habían regalado en la Avd. de la República Argentina, esquina  Antonio Maura con Ximénez de Quesada-, hasta el cementerio de la Salud. El recorrido fue por un camino que cruzaba los llanos de Vistaalegre, paralelo con la Avenida del Conde de Vallellano, el suegrísimo, comenzando en el solar de la Diputación que luego se llamó de Rumasa, y que se puede ver en la fotografía.

El llano de Vistaalegre, a la derecha el solar de la Diputación y el camino al cementerio

Los árboles al lado del camino hasta el cementerio estaban en alto, rodeados de un cilindro de tierra para protegerlos, porque toda la zona estaba siendo rebajada. Ese acontecimiento al que me llevó mi padre, seguro que por curiosidad, me permitió ver al Sargento Segura, un vecino, gordo, con correaje y casco metálico, cosa que me llamó la atención acostumbrado a verlo en la taberna La Mezquita, de paisano pasándose del veinticuatro, muchas veces por la piquera.

Cascajo (con gafas), el segundo a su izquierda Quero, en una misa.

Yo no compartía los comentarios de mi padre,  porque recibía otra información distinta en las noches de escucha de la onda corta, en casa de mi tío Pepe, lo mismo de Radio Pekín con el perfecto castellano de sus locutoras, que Radio Moscú, Radio Tirana, Radio Paris, con Paco Díaz Roncero -que se llamaba igual que el famoso orfebre, Paco Díaz Roncero, “Paco el de la Luisa” como le llamábamos, por haber vivido juntos en Medina y Corella, 4. Con él fue mi primer trabajo con nueve años-, o la BBC de Londres, sin descuidar la información del interior que recibíamos de Radio España Independiente, estación pirenaica, aunque transmitían desde Rumania, quejándonos de las interferencias que el régimen le metía.

Varela y Muñoz Pérez (primer Alcalde fascista) por Ambrosio de Morales

Luego al contrario de lo decía Ortega sobre la edad, mi padre fue derivando un poco hacia la izquierda, y se convirtió en un “revolucionario”, bueno es un decir, y hasta criticaba con dureza al “führer” español.  Pues como estaba diciendo, dejando a un lado la “pequeña deriva hacía el rojo de mi padre”, que no pasó de ahí, hoy lo importante es dejar constancia en este Blog de la retirada de ese símbolo. 

Quitando la placa 

La placa de Varela se quitó en septiembre del año pasado, por personal de la empresa que quiere construir en el palacio un hotel de cinco estrellas, y ha estado allí casi tres cuartos de siglo. Yo simplemente quiero dejar constancia de ello en este Blog, a pesar de faltar poco para un año de su retirada. Distintos medios ya lo comunicaron en su momento: Diario Córdoba; El Día de Córdoba; El Plural, ArsOperandi... y de ahí la alegría.

La señal en la pared

Ya no está, aunque su marca para los que la hemos visto mucho tiempo, y soñado con su desaparición, se ha quedado marcada en nuestras neuronas.  La Ley obligaba a la desaparición de los símbolos fascistas, que había muchos, pero nadie se mojó en los muchos años de gobierno municipal de la izquierda, y esa es la pena, que durante el mandato de un gobierno municipal de derechas, ha desaparecido. Es evidente que no ha sido por su iniciativa, pero lo importante es que ha desaparecido.

Ya en el suelo

Alegría por su desaparición y pena porque la izquierda no ha sido capaz de actuar en su momento, con arreglo a las leyes vigentes. Claro, la deriva de la izquierda municipal por el compadreo final, que la desvirtuó, y acabó en transfuguismo, fue al contrario de la de mi padre, derivó hacia el rosita, sin que valga el juego de palabras. Y esas pequeñas cosas son las que le han hecho perder credibilidad.

La entrada de carruajes del palacio

Bienvenida sea la retirada –aunque tarde- del símbolo del horror fascista.

Fotos del autor, de ArsOperandi y del AMC
Bibliografía de los medios y de la memoria. 

sábado, 26 de mayo de 2012

SITUACIONES KAFKIANAS EN UNA MAÑANA CORDOBESA

Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo.

Como decía en una anterior entrada, hace un par de días pretendí encontrar la señal geodésica que cita D. Dionisio Casañal en su plano de 1884, y que dice estaba dentro del recinto del monumento del Triunfo de San Rafael al lado de la Puerta del Puente.

Me encontré el Triunfo cerrado (recuerdo que antes lo abría el amigo Pascual, un ordenanza de la Oficina de Turismo del Ayuntamiento) y la puerta pequeña es de uso exclusivo para la Casa Sacerdotal. Previamente pregunté en la Oficina de Turismo de la Junta (está a ciento ocho metros de la puerta del Triunfo, y si sales a la calle Torrijos se ve), para saber a qué hora abrían el recinto. No lo sabían. Primero interpretaron que preguntaba por el arco de la Puerta del Puente. Les tuve que aclarar que eso no era el Triunfo si no la Puerta del Puente que ahora es un arco, y que el Triunfo es el monumento a San Rafael. En la oficina de Turismo de la Junta no sabían si se abre o no el recinto cerrado del Triunfo, y llaman a la Puerta del Puente el Arco del Triunfo (aunque ahora parece un arco de triunfo). Inaudito. ¡Qué pena de información turística! Está más cercana a cochero de coche de caballos, que a una oficina turística.

Una vista del patio que tenía intención de ver.

Afortunadamente abrieron el Triunfo y pude comprobar que no está la señal geodésica. Salvo que esté debajo de un capitel que está dentro de la reja del monumento. Luego al pasar por el antiguo palacio del Marqués de Santa Rosa que hoy es la Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, pretendí ver el patio y recordar como estaba antes, cuando era Auxilio Social. Entré en el recinto y un guardia de seguridad privado, sin levantarse de su asiento y sin salir de la portería donde se encuentra, cuestión que me hace volverme atrás unos metros, me dice:

Otro rincón del patio que pretendía ver y que se ve desde la calle.

-¿Dónde va Vd.? -Me dice el vigilante, después de un siseo y la ayuda de una señora .

-Pues mire soy un antiguo vecino de este barrio y solo quería ver el patio. -le contesté.

-Esto es un edificio público, no es turístico. -aclara.

-Ya lo sé Sr., por eso mismo que es un edificio público y yo soy un ciudadano quiero verlo. Ah, y no soy un turista. -le contesto.

-Pues no se puede –me reitera algo cabreado.

-¿Que no puedo mirar este patio? –le pregunto.

-¡No, no puede! –me respondió cada vez más cabreado, o por lo menos a mi me lo parecía.

-Pero...¿Vd. sabe lo que me está diciendo? Me prohíbe mirar un patio… -Hice un nuevo intento.

¡Qué no se puede mirar el patio, coño! (1)

-¡Sí. No se puede! este edificio no es turístico, es un edificio público.

- Eso ya me lo ha dicho antes y ya lo se, además yo no soy un turista. Mire me va a perdonar, entiendo que Vd. tendrá instrucciones y está trabajando, pero éstas son una verdadera tontería, no quiero decir que Vd. sea tonto –aunque pensé, este hombre es muy cortito, o le he caído mal-, ya me guardaría de ello, pero quien ha puesto estas normas si lo parece. No tiene sentido lo que me está diciendo. Si tratara de hacer unas fotos, lo entendería. Si quisiera subirme a una ventana también, pero mirar un patio que se ve desde la calle, con una cancela  enorme que permite verlo desde fuera casi en su totalidad, es una verdadera tontería. –Me sentí predicando en el desierto

-¡Pues es así! –reiteró, recalcando su contestación.

Comprobé si llevaba pistola, pues entonces me estaría exponiendo a algo más serio poniendo nervioso a un guardia de seguridad. No la llevaba, o por lo menos no la vi. Es broma. Entonces nuevamente traté de hacerle comprender la lógica, a pesar de estar completamente seguro que sería imposible.

-Mire Sr. si yo en lugar de decirle la verdad de mis intenciones le hubiera dicho que iba, por ejemplo, a hacer una gestión sobre la firma digital, o a efectuar una consulta de cualquier clase a la Delegación, o a mirar el Tablón de Anuncios ¿qué pasaría entonces?

-Pues que yo tendría que comprobarlo antes y si descubro que no es verdad, no pasaría, pues yo soy quién tiene que autorizar su entrada.  -Quedó perfectamente claro que estaba ejercitando de una forma muy sui generis su pequeña potestad.

Obligatoriedad de identificación para el acceso a la Delegación

Comprendí que estaba inmerso en un diálogo para besugos, como aquellos de los tebeos. Pensé solicitar en ese momento permiso para pasar y efectuar una reclamación en la Delegación, pero eran las nueve y poco de la mañana, de un día espléndido que me llevaba a ver la exposición de las Trece Miradas a la capilla del Cardenal Salazar, y una mente cuadriculada no me la iba a estropear.

-Miré Sr. yo no tengo ganas de discutir con Vd. nada más. Así que hemos terminado, muchas gracias por su “amabilidad” -recalqué- y su información. Buenos Días.  –Y me marché.

En menos de veinte minutos topé con dos aparentes incompetencias. Unas informadoras turísticas desinformadas y una cabeza cuadrada que ejercía su pequeña potestad para impedir a un ciudadano –seguro que le caí mal, pues no tiene sentido- que es quien en teoría le paga una alícuota parte de su sueldo, mirar un patio de un edificio público de la Junta de Andalucía que, dicho sea de paso, también se mantiene con los impuestos de los ciudadanos. Es, además, un organismo donde se pueden hacer una serie de gestiones a diario. Que tiene un tablón de anuncios para consultar. Que se puede autentificar la firma digital, etc. etc.. 


Una cosa es la identificación de quien pretenda entrar, cuestión lógica, y otra la interpretación personal de las instrucciones e impedir a un ciudadano, que no turista, ver un patio. Esto es verdaderamente de locos, kafkiano, aunque bastante peor es tener albañiles en la casa.

(1) Esta fotografía no tiene nada que ver con el vigilante, es de coña.

Fotos: del autor dos días después, cualquiera sacaba la cámara.La del guardia con pistola es de la red.
Bibliografía: cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

viernes, 25 de mayo de 2012

TRECE MIRADAS A LA CAPILLA DEL CARDENAL SALAZAR



El barrio que me vio nacer, el lugar de los juegos infantiles, sus gentes  -que ya no están-, sus problemas, sus calles, siempre es un lugar bonito para pasear en una mañana agradable. Me refiero al barrio de la Judería o de la Mezquita, como se le quiera llamar. Primero fui a buscar la señal geodésica de Casañal del s. XIX, en el recinto cerrado del Triunfo, que no está tampoco. 

Laura Meca“Dulce Piedra”

Después eché un rato de plática con mi homólogo Paco Muñoz, en los Baños Árabes de los Mártires, y pude una vez más comprobar su profesionalidad y como miman allí a los visitantes. Su atención llega hasta el extremo de limpiar una simple deposición de pájaro en la baranda de acceso. Son pequeños detalles que justifican esa entrega con su trabajo. Descubrí que la entrada es gratuita de 8,30 a 10,30 en los museos municipales, no lo sabía.

Gloria Martín“Ausencia I”

Y luego sentir vergüenza ajena al impedirme un vigilante VER, simplemente VER (no fotografiar), el patio de la Delegación de Economía, Innovación y Ciencia, que además se ve en su totalidad desde la calle. Aunque esto requiere una entrada exclusiva. 

Samira Ouf Calero“El Reflejo”

Luego entrar a otro edificio público el Antiguo Hospital del Cardenal Salazar, de Agudos ahora Facultad de Filosofía y Letras, y disfrutar de la nueva exposición, en este caso fotográfica, de las Galerías del Cardenal, dedicada a la Capilla de San Bartolomé, pero vista desde la perspectiva y con esa sensibilidad especial que tiene trece miradas femeninas.

Gabriela Adriana Caballero“Tranquila”

Las autoras y las obras son: Laura Meca, “Dulce Piedra”; Gloria Martín, “Ausencia I”; Samira Ouf Calero, “El Reflejo”; Gabriela Adriana Caballero, “Tranquila”; Jessica Gibson, “La telaraña de fe cambiante”; Rita del Río, “Asomos de complicidad”; Amalia Ortega Rodas, s/t; María Romero, “Un apunte en el tiempo”; Patricia Alonso, “La historia es una línea recta”; Marisa Vadillo, “Bonalidad y simulacro”; Mariló Fernández Taguas, “Solo Alá permanece”; Carmen Osuna, “Mar de estrellas”; Hisae Yanase, “Medusa en capilla”. 

El orden es como están expuestas, de izquierda a derecha.

Jessica Gibson“La telaraña de fe cambiante”

Texto del folleto:

“Trece miradas a la capilla de San Bartolomé, es una exposición que nace como un modesto homenaje a este importante elemento del patrimonio cordobés. Basándose en el respeto y fascinación hacia este monumento artístico las trece artistas han realizado esta inmersión en la historia desde una mirada contemporánea.

Rita del Río“Asomos de complicidad”

Con el requisito previo del formato y la técnica, como aspecto de uniformidad, las autoras utilizan la fotografía como nexo de unión para dar una nueva dimensión creativa a este espacio.

Amalia Ortega Rodas, s/t

El proyecto responde a la iniciativa del decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Eulalio Fernández, quien quiso a partir de la presentación de un libro sobre un grupo de fotógrafas dirigir específicamente   la mirada femenina hacia este singular espacio:

María Romero“Un apunte en el tiempo”

‘Se trata de un diálogo creado sobre la base de nuevos códigos y distintos soportes de los que, sorprendentemente, entiende nuestro pasado y nuestras manifestaciones artísticas y culturales’ (Eulalio Fernández, Decano de la Facultad de Filosofía y Letras)

Patricia Alonso“La historia es una línea recta”

Por su parte, las autoras han respondido realizando una transmutación del lugar en el que han dejado para siempre su huella invisible, con el fin de hacernos revisar nuestras propias miradas:

Marisa Vadillo“Bonalidad y simulacro”

‘La unión de este grupo de autoras, desde los más diversos ámbitos, creativos, supone el ejercicio de una mirada casi radiográfica hacia la capilla’ (Marisa Vadillo, artista, profesora BBAA y comisario de la exposición)

Mariló Fernández Taguas“Solo Alá permanece”

‘En la capilla, la mirada de estas trece artistas ha querido recuperar una lectura del lugar, de ellas aquí, aprovechando muchos matices, todos diferentes.’ (Pablo Rabasco, Profesor UCO, Director de las Galerías del Cardenal Salazar)

Carmen Osuna“Mar de estrellas”

Lugar: Galerías del Cardenal Salazar. Facultad de Filosofía y Letras de la UCO. Planta primera. Plaza del Cardenal Salazar 3. Horario: de lunes a viernes de 8,30 h  a 21,30 h. Sábado de 8,30 h a 14,00 h.

Hisae Yanase“Medusa en capilla”


Fotografías del autor
Bibliografía del folleto.

viernes, 18 de mayo de 2012

EL PLANO DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA DE1884, DE DIONISIO CASAÑAL Y ZAPATERO.


Plano de Córdoba de 1844, de D. Dionisio Casañal y Zapatero

Jugar con los planos de la ciudad es en cierta medida trasladarte al pasado, comprobar como la ciudad cambia, compruebas como los nombres de lugares actuales provienen la mayoría de los antiguos. Lees los nombres de huertas y de arroyos desaparecidos y los asocias con los de ahora. Lástima que los planos que disponemos sean la mayoría del siglo XIX, y no existan de la Colonia Patricia, o de la época del Califato, lo que nos permitiría tener la trama urbana de ese tiempo, y comprobar como era nuestra ciudad hace dos mil y mil años antes.  Uno de los planos de la ciudad más completos que tenemos es el de 1884, que lo realizó D. Dionisio Casañal y Zapatero, por encargo del Ayuntamiento de Córdoba.

D. Dionisio fue oficial del Cuerpo de Topógrafos. Era maño, natural de Zaragoza. Durante 7 años mandó la Brigada Topográfica de Instituto Geográfico y Estadístico, que operó en Córdoba, Sevilla, Cádiz y Málaga. Fue Vicepresidente del Comité Central de Geómetras de Francia y de la Comisión Internacional de Geómetras. Fue premiado con el nombramiento de Caballero de la R. y D.O. de Carlos III, por sus servicios como único representante español en el Congreso Internacional de Geómetras, que durante la Exposición Universal de París, de 1978, se reunió en Trocadero. También realizó los planos de las ciudades de Zaragoza y Pamplona.   

D. Dionisio Casañal y Zapatero

El plano que normalmente usamos, y al que nos referimos cuando hablamos de lugares de la ciudad, fue un resumen, a la escala de 1:5000, de los laboriosos trabajos y documentos, llamado “Levantamiento del plano geométrico de la ciudad de Córdoba y sus arrabales”. Para su elaboración se hicieron planos a diferentes escalas. 1:1.250, 1:500 y 1:300. Existe una propuesta del Ayuntamiento de 1882, en la que se detallan los objetivos que se perseguían con el trabajo y que obra en el Archivo Municipal de Córdoba, en la Sec. 8ª Ser. 5. Leg. 30. Exp. s/n relativo a la formación del plano que nos ocupa, se decía: 

“El plano geométrico ante todo ha de formarse para apreciar los trazados existentes pero no debe limitarse a facilitar una efímera solución del momento sino por el contrario, alcanzar y conseguir una base sólida donde se asienten los desarrollos sucesivos..."

En las bases del concurso se fijó lo siguiente:

“El plano de la ciudad de Córdoba, sus barrios y afueras comprenderá el casco de la población y la parte exterior de la zona de un kilómetro de distancia que la circunvalan marcándose en ella los caminos, veredas, arroyos, ríos, puentes, cementerios, estaciones de los ferrocarriles, barrios y caseríos extramuros así como cuantos otros detalles de importancia se consideren convenientes. Las operaciones habrán de dividirse en tres períodos, 1.°.- Triangulación.- 2.º Poligonación.- 3.-° Nivelación".

Respecto a la representación gráfica se estableció:

"El plano de Córdoba, sus barrios y afueras se dibujara en la escala de 1 por 500, en hojas cuadriculadas que contengan los puntos trigonométricos (triangulación y poligonación) situadas por coordenadas rectangulares, consignándose al margen de cada hoja el número de orden, las coordenadas de los puntos que contenga y la altitud de éstos sobre el nivel del mar, siendo además preciso para reunir mayor conjunto dentro de cada hoja que se dibuje otro plano en la escala de 1 por 1.250 para que en el mismo se marquen después con líneas convencionales las alteraciones que hayan de hacerse a fin de atemperar al nuevo trazado que se determine la alineación futura de cada calle o plaza. También se dibujarán en el número de hojas necesario los planos de las distintas calles de la población y sus afueras en la escala de 1 por 300,... Además se formará el plano-conjunto regular y armónico en la escala de 1 por 1.250 con los detalles y pormenores que se expresa... Dicho plano, contendrá el perímetro de cada manzana, los caminos, carreteras, caseríos y corrientes de agua de la zona exterior al casco de la población y las curvas de nivel a la equidistancia de 5 metros...".

Altitud de las aguas del Guadalquivir en el puente

Hay que manifestar que D. Dionisio se comprometió a realizar el trabajo en dieciocho meses, con un costo de 32.475 ptas. Incluyendo la grabación y publicación del plano del conjunto en escala de 1 por 5000, del que entregó a la Corporación 150 ejemplares. Por tanto, el material entregado por D. Dionisio Casañal al Ayuntamiento, el día 2 de septiembre de 1884, según consta en el inventario fue el siguiente:

- Una carpeta que contenía el plano de la población y su zona exterior en la escala de 1:1.250, dividido en 18 hojas. - El plano de la población y su zona exterior en la escala de 1: 500, dividido en 93 hojas.
- En plano general en la escala 1:1.250, dibujado en dos grandes trozos de papel pegado sobre tela, unidos entre sí. - Los croquis de toda la poligonación con los valores de los ángulos y lados y error de cierre de cada polígono; cálculo de acimutales de la poligonación y estado general de coordenadas de la misma; estado de orientación, cálculo de acimutales y croquis de la triangulación;... y por último 359 carpetas con los planos y perfiles de todas las calles de Córdoba, según figura en el expediente citado en el tercer párrafo, en las págs. 79-81

Trozo del plano ampliado

En el plano citado se reflejan las curvas de nivel con equidistantes un metro, un listado de los edificios públicos y un nomenclátor de la ciudad. Un excelente trabajo y material de consulta para investigadores y enamorados de la ciudad de Córdoba. Se reflejan importantes cambios en la ciudad, comparada con los anteriores planos de 1811, del Ingeniero de Minas Barón de Karvinski, y el Ingeniero D. Joaquín Rillo, llamados de los franceses, en escala de Cien Estados Decimales de a dos Baras (sic) castellanas con notables errores, y el de 1851 reducido del anterior de D. José Mª de Montis y Fernández, comprobado por el Arquitecto D. Pedro Nolasco Meléndez y aprobado por la Real Academia de San Fernando, en escala de 500 varas castellanas.

Ya forman parte de la ciudad las vías del ferrocarril, los cuarteles militares en la periferia, Medina Azahara y el Marrubial. La zona industrial, en los alrededores de la estación del ferrocarril, y las fábricas de gas ciudad en Campo Madre de Dios. Las nuevas rondas con la caída de la murallas y puertas, las rondas son las que hoy se llaman así, del Marrubial, de la Manca, de Isasa, de los Tejares. Los paseos ajardinados modernos como el de la Victoria, llamado así por el Convento de la Victoria. Las grandes vías interiores, como el paseo de San Martín hasta la Ronda de los Tejares. La primera parte de Claudio Marcelo.

Actual plaza del Dr. Emilio Luque 

Todavía no se han saltado del todo las murallas de la ciudad, tímidamente se empiezan a poblar los alrededores, pero todavía queda algo de tiempo para saltarlas. En 1862 se recoge la última, o una de las últimas versiones de la España romántica, Jean Charles Davilier y Gustavo Doré con los grabados, la crean, pero no es una estampa agradable:

"Esta pobre Córdoba, tan floreciente bajo la dominación árabe, sólo es hoy la sombra de lo que fue antaño, y desde hace mucho tiempo los escritores españoles deploran a cual más el estado de decadencia en que se encuentra. En todas partes, fachadas sin edificar donde crecen el musgo y la hiedra, ventanas abiertas por donde pasan libremente los pájaros amigos de las grandes ruinas, monasterios deshabitados y templos desiertos, lugares donde crece la hierba, calles silenciosas a todas horas, mercados donde nada se vende, talleres donde ya no se trabaja, una población inactiva, dormida, reducida a nada, pobre, privada de los beneficios de la civilización del Islám, divorsiada (sic) de las dulzuras del progreso cristiano, marcada con el estigma de una dolorosa decadencia material y moral”.

De talante similar es la visión que nos ofrece el médico cordobés Norberto González y Martínez en su trabajo “Memoria acerca de algunas condiciones sanitarias de la ciudad de Córdoba”, dice:

“Teniendo en cuenta la bondad de su clima, la transparencia y alegría de su cielo, la frondosidad y el verdor sus campos y los infinitos manantiales de aguas que tienen sus nacimientos en los montes de nuestra renombrada Sierra, se explica perfectamente la importancia y poderío que tuvo  la ciudad de Córdoba en lo antiguo".

"Ateniéndonos, pues, a su topografía, a sus condiciones climatológicas y a la belleza y alegría de sus alrededores, la ciudad de Córdoba poco tiene que envidiarle a otras capitales de España. En cambio de esto, pocas poblaciones habrá cuyo casco urbano deje más que desear en cualquier concepto que se le considere. Fuera de algunas vías de regular anchura y longitud la mayor parte de sus calles son estrechas y tortuosas; sus plazas, cuyo número es insuficiente con relación a ¬la extensa superficie que comprende la ciudad, no tienen nada de espaciosas ni de bellas, encontrándose en su mayor parte desprovistas de arbolado y jardines".

"Por estas y por otras circunstancias de la ciudad de Córdoba, sobre todo en barrios, reúne detestables condiciones de salubridad …” .

Teodolito Brunner

Hay unas curiosidades que se reflejan en el plano y que son:

1ª.- Las altitudes se refieren al nivel medio del mar en Alicante. Las cantidades que acompañan a las curvas indican sus cotas sobre este nivel. 2ª.- Todas las nivelaciones han partido de la señal N.P.173 colocada por el instituto Geográfico y Estadístico en el pavimento del monumento columna “El Triunfo” y dentro de la verja del mismo, siendo su altitud 100, 437m. .- Este trabajo fue encomendado por el Excmo. Ayuntamiento en virtud de concurso cuyas condiciones publicó la “Gaceta de Madrid” correspondiente al 24 de Octubre de 1882. El presente plano es reducción de los que en las escalas de 1:1250, 1:500 y 1:300 se han entregado al Excmo. Ayuntamiento. .- La cuadrícula señalada en este plano indica la última división de hojas de la escala 1:500. Puede por tanto servir de índice para el manejo de estas. 6ª.- la cota 88,28 escrita en el río junto al centro del puente, indica la altura sobre mar del nivel de las aguas en el momento de la operación. 7ª.- las líneas trazadas en el interior de las manzanas para limitar los edificios públicos son convencionales. También las que cierran el perímetro de las manzanas en el interior de las huertas del Rey, Alcázar, P.P. de Gracias y San Cayetano. 8ª.- El paso de las curvas de nivel por el interior de las manzanas y huertas del Rey, Alcázar, P.P. de Gracia y San Cayetano es convencional. 9ª.- Las curvas se han sustituido por un escarpado donde la pendiente es escesiva (sic). 10ª.- Para aclara la representación de algunas calles ha sido necesario exagerar algo su anchura.

Relaciona 81 edificios públicos. Se imprimió en Imp. y Lit. N. González, Princesa 19, Madrid y P. Peñas fue el grabador. El personal que colaboró en el levantamiento del plano fue: Trabajo de Campo, Topógrafo: Eustaquio de Castro y Zea, Trabajo de Gabinete: Faustino Jelinér, Francisco Fernández, José Marco Hidalgo, León Pedro Pinós, y Manuel Villacampa. Los instrumentos utilizados en las operaciones de campo fueron: Teodolito Brunner, Teodolito Troughton, Nivel Kern y Nivel Egault.

Con el plano de 1884, nos pasa a muchos como con el libro de Cristina Martín López, “Córdoba en el siglo XIX”, por lo menos a mí, que lo considero uno de los mejores volúmenes sobre el urbanismo del XIX en Córdoba, elemento indispensable de consulta para cualquier cuestión urbanística de la ciudad, sin desmerecer a otros.

Fotografías trabajo de José Luis Villanova “Plano de Córdoba (1884)”
Bibliografía “Córdoba en el siglo XIX”, de Cristina Martín López

miércoles, 16 de mayo de 2012

SALUD MÁRMOL DONCEL, "LA BERENJENA"


Prostituta vieja de Oscar Hugo

Mientras me acordaba del dicho de Rafael Guerra Bejarano, cuando en actitud meditativa, en la plaza de San Sebastián miraba al toro, echado en sus puños cerrados, uno encima de otro, el de arriba sujetando la barbilla y el de abajo en la barrera. Y le dijo el subalterno: 

-¿Don ‘Rafaé’ le preocupa ‘er’ bicho? 

–¿El toro? que va, el toro me suda aquello, la preocupación es que tengo albañiles en mi casa de Córdoba y no sé lo que me voy a encontrar allí cuando volvamos. 

Pues yo los tengo cuando trato de emperejilar este comentario. Y no se lo deseo a nadie, es lo peor que te puede pasar, albañiles en tu casa.

Mujer berenjena de EyeKane

Hace algún tiempo recordando las respetables señoras autónomas del amor, eventual, de momento de apuro, de calentón,  en una entrada del Blog, Prostitutas de Córdoba, en la que se mencionaban los lugares donde ejercían el llamado oficio más antiguo del mundo. Lo de más antiguo supongo, sería por la llevada al huerto de Eva a Adán con su entrepierna, pero es mucho suponer. Hablaba del Charco de la Pava; Parilla Eléctrica; Jardines de los Patos; Jardines de la muralla del Alcázar, estimando estos como de tercera división. Luego estaba la división de plata: Cardenal González, La Feria, Caldereros, y los alrededores como siempre de los medios de transporte, Cercadillas. Y la primera división o de Honor como, Obispo Fitero (siempre los obispos antiguos cerca de los lupanares); Velázquez Bosco, Rey Heredia y calle Caño, entre otros. Los lugares modernos los obviamos.

Prostitutas de primeros del siglo XX

Desde la conquista por los castellanos de estas tierras, la mancebía estaba situada en la vía de de entrada a la ciudad camino de la Catedral de Santa María; Lineros, Potro, Lucano, Pescadería, Santa María. Mesones para el buen yantar, lupanares para el desahogo testicular y Santa María para perdonar. Eso es inamovible, y en la actualidad en las cercanías de las estaciones de ferrocarril y carreteras, donde hay flujo de personal. También en los mercados. La Corredera era entonces el mercado por excelencia de la ciudad y en su alrededor también se asentaban lupanares y servicios eventuales de calle.

Arcadas de la Corredera

A raíz de esa publicación me escribió Lucía Mármol un correo, desde Cataluña, estimando que yo era un “experto” en la materia, con un gran interés por conocer sus antepasados, preguntando por un familiar suyo, que podía ser su abuela o su tía abuela, que había sido prostituta, natural de Castro del Río. Lucía estaba un poco cabreada con su familia, por el ocultismo que existía en las familias con estos asuntos y en aquellos tiempos, lógico por otra parte, porque en el fondo en un pueblo era un estigma ejercer la prostitución. Y ella sólo quería conocer a su familia no juzgar a nadie, simplemente porque no se puede juzgar a nadie.

Pensión La Paloma de Paco Madrigal

Transcribo el correo que me envió porque merece la pena conocerlo, por ser el punto de partida de la pequeña investigación:

“Hola! El mensaje es para Paco Muñoz, no sé si lo envío bien. Veo que sabe mucho sobre la historia de las prostitutas de Córdoba, y estoy buscando a alguien que me pueda decir si sabe algo sobre la Berenjena, que fue o mi abuela o la hermana de mi abuela, no puedo averiguar mucho pues mi familia no me dice nada. He estado buscando y hace dos años, en Córdoba, al preguntar a un señor mayor me indicó una calle, por lo que debía ser conocida. Estaba cerca de la Corredera. Me gustaría mucho poder averiguar algo pues siempre me han interesado estos temas y al enterarme que tuve un familiar tan cercano que fue, me parece dueña, no sabe el ilusión que me hizo. Al final será verdad esto de la memoria genética. Inclusive sé que mi padre iba con su primera mujer a verla, o sea que existió la Berenjena, pero a él no puedo preguntar pues falleció cuando tenía yo tres años. Y a los de Córdoba no hay quien les arranque nada de nada. Si puede averiguar algo me haría muy feliz, pues me da rabia que quieran olvidar una parte de nuestra historia familiar, que no es ningún pecado. Muchas gracias. Lucia Mármol.”

Plaza de la Corredera

A partir de aquí Lucía y yo, iniciamos una relación epistolar electrónica,  y nos pusimos manos a la obra para recabar información, y nos hicimos amigos. A mí me interesó ayudarla, pues en mi familia había existido una serie de datos poco concretos de mi bisabuela Antonia, que le expliqué. Siempre, en estos casos, se echa mano de personas a las que consideras también “expertas” no en prostitución, pero si en conocimientos  y en historia local, como es el amigo de San Lorenzo, Manuel Estévez, el cual nos prestó una ayuda extraordinaria para conocer los hechos y vivencias de la Berenjena. A pesar de que Lucía sabía de su existencia, los datos que ofrecía Manuel y los que yo encontré, nos situaron muy cerca de saber mucho más de esa señora. Sabemos que se movió por los famosos portales de la Corredera, en alguna que otra pensión que por allí había, e incluso trabajaba algunas veces en la calle. También decir que es obvio que algunas cosas, por no ser de interés, no las comentamos.

Mujeres en un burdel

También Alfonso Gómez, en su libro “La Córdoba Golfa (1950-2000)” la cita:

“La Berenjena. Así era conocida, razón por la que no se da su nombre, Estaba establecida en una casa próxima a la Plaza de la Corredera, incómoda, antigua y sin servicios adecuados. La clientela era escasa y de bajo nivel, allí hubo varias peleas sonadas.” 

Partida de defunción de Salud (Anverso)

En este caso la información última venía de un erudito en la materia, ya no eran los recuerdos de juventud y comentarios de los mayores, la confirmación de su existencia venía de un experto. Nosotros sabíamos ya que la “Berenjena”, se llamaba Salud Mármol Doncel, natural de Castro del Río, soltera, y que nació allá por el 1878, y murió con setenta y cinco años de caquexia (1), en su domicilio de Pedro Rey, 3. Certifica su muerte el Dr. Kindelán, y son testigos los Sres. Antonio Martos y Eloy Ceular, con domicilio respectivamente, en las calles Cara y Guindo, y el asiento se hace por manifestación personal, de Antonio Gutiérrez García, de la calle Zarco, 6. Fue enterrada en el cementerio de San Rafael hace casi sesenta años. Todo ello lo dice la partida de defunción. Nadie renovó la sepultura y sus restos fueron a parar después a la fosa común.

Partida de defunción de Salud (Reverso)

De todas formas hay que pensar en una vida azarosa, cruel, de miseria, que la obligó a venirse del pueblo, a ejercer la prostitución por no tener, seguramente, otra salida. Y luego está la crueldad que también sufrió Lucía, el olvido de la familia. Teniendo en cuenta que era la propietaria de su casa, aunque de no mucha categoría, fue “madame” o “dueña” y que algún heredero, en el mejor de los escenarios posibles, pensamos que legalmente, por no tener pruebas de otra cosa, se quedó con la casita y la vendieron a los actuales propietarios. Para eso seguramente si era familia la “Berenjena”, para eso no era una prostituta apestada. Aprendí a respetar a las prostitutas con una obra de un escritor holandés, Maxence Van der Meersh, que leí en mi lejana juventud, "Una esclavitud de nuestro tiempo".

Calle Pedro Rey, antes Muela

No tenemos ninguna fotografía de ella, pero por las informaciones de gente que la conoció, no fue muy agraciada por la naturaleza en atributos de belleza, no hablamos de otros como los de la fortaleza que hay que tener para trabajar en ese oficio y aguantar lo inimaginable, que en ellos sí lo fue. Bien es cierto que por lo menos llegó a los setenta y cinco años. Edad no habitual en esa época. Lo que no es menos cierto, es que no fue un producto de la guerra 36-39. Ella cuando comienza el siglo XX tiene veintidós años, y cuando la guerra civil 58, edad poco aceptable para el ejercicio de su profesión.  

La que fue su casa hoy reformada y de otros propietarios

De todas formas no necesitamos más, Lucía Mármol, su sobrina nieta, ha movido todo lo imaginable para conocer sus ancestros que nadie le aclaraba, y nosotros, Manuel Estévez y yo, hemos colaborado con ella, moviendo los cimientos del olvido y roto una lanza como homenaje a una mujer, que sufrió lo que muchas mujeres, que han tenido que ejercer la prostitución, plato de no muy buen gusto, por no tener otra salida a mano. Por esa razón no aireamos más su vida y la información adicional sobre ella, porque tampoco aporta nada. Y desde aquí quien lea estas modestas líneas sabrá que existió una prostituta en Córdoba, no muy famosa, pero menos lo necesitaba, castreña, que fue “dueña” o “Madame” en francés, que se llamaba Salud Mármol Doncel, se apodaba LA BERENJENA y que Lucía Mármol es su sobrina nieta.  

Catastral de la casa y alrededores

A Lucía Mármol.

Fotos del autor, de F. Madrigal, de EyeKane y de Oscar Hugo
Colaboración de M. Estevez.

(1)La caquexia es un estado de extrema desnutrición y atrofia muscular. Puede ser síntoma de patologías variadas; cuando se diagnostica caquexia, los médicos consideran la posibilidad de algún tipo de cáncer. Enfermedades infecciosas como tuberculosis y  sida, son también causantes, aunque esta última la tenemos que descartar.

lunes, 14 de mayo de 2012

TABERNA EL SEIS DE LAS CINCO CALLES.


Esquina de Consolación con Lineros, El 6, Carlos Rubio y esquina calle D. Rodrigo 
donde estuvo el antiguo Bar Los Mosquitos

Hablar de la taberna "El 6 de las Cinco Calles" (1), es hablar un poco de la vida de uno, por lo menos de algunos de los acontecimientos más importantes de mi vida. Es curioso como nuestra vida se liga también de alguna manera a la de las tabernas. Ordenar la serie de vivencias y de anécdotas ocurridas en ese establecimiento me llevará un rato y posiblemente me quedaré muy corto. Son muchos años, hablamos de medio siglo, entre el XX y el XXI. Pero empezaremos primero por hablar del establecimiento. La taberna formaba parte de varias sucursales -hoy se llamaría cadena o franquicia-. Hubieron en Córdoba hasta siete: Cinco Calles; Puerta Nueva; Duque de Hornachuelos; Infanta Doña María; El Brillante; Campo Madre de Dios; Alonso Aguilar. Quedan las dos primeras. Su nombre procedía de 6 plateros que se unieron para crearlas, Miguel Berjillos fue uno de ellos. Tenían bodega propia, concretamente estaba en el Convento de Regina Coeli.

Estas tabernas eran muy clásicas, sólo vino, no había tapas, en todo caso unas patatas fritas o algo de aceitunas, pero el concepto actual de tapas no. En esta taberna la gente entraba a la tertulia, a beber vino, blanco normalmente, o a jugar al dominó, o por la mañana a matar el gusanillo con la clásica de aguardiente. Se daba la circunstancia que los clientes habituales tenían hasta su propio vaso. Algunos el clásico catavinos con peana de plata y todo. Hay que decir que el medio de vino,  es la medida de medio cuartillo, 125 ml., ocho medios es un litro. El medio de vino, solo conocido aquí en nuestra tierra, es un vaso característico, lo del catavinos es un modernismo.  Por eso cuando la gente pide una  copa de vino en catavinos se extraña que se la pongan por la mitad, claro le ponen un medio. Normalmente al catavinos le cogen un par medios, luego cuatro catavinos normales son un litro. Bueno esto parece aquello de la Enciclopedia Grado Medio Dalmau Carlés Plá, el capítulo de pesos y medidas. Hay también que decir que hay diversos tamaños de catavinos, y nos referimos al estándar.

El vaso del medio, equivalente a medio cuartillo, o 125 ml..

El mozo de la taberna era Antonio Aguilar, que la regentó hasta su jubilación. Él vivía en la planta alta de la taberna con su esposa y sus dos hijas. El establecimiento tenía puerta a Lineros y a la calle Carlos Rubio (El Baño) 28, por donde tenía además del portal de entrada a la vivienda. Tenía un arco central que creo sigue, y el mostrador con las botas estaba a la izquierda. Normalmente los precios eran curiosos, con céntimos incluidos, un medio podía costar 1,75 pesetas, dos medios eran 3,50, y entonces para cabrear al tabernero, que en el fondo era un “malange”, le dabas cuatro pesetas y le decías que se quedara con los 0,50 cts. Y te contestaba cabreado y digno, diciendo que allí no se aceptaban propinas. Le pedias perdón, te reías "por bajo cuerda" y a por otra broma. Cuando entrabas con un amigo no parroquiano habitual, antes le decías a éste que le pidiera una tapa. La contestación era:

–¡Aquí no hay tapas!

Tu lo reforzabas diciendo:

–¡Hombre, no te dije que Antonio no tiene tapas, para que pides tapa!

Inocentes bromas y cabreos de taberneros. 

El catavinos, con la cantidad de 125 ml. Lleno contiene 250 ml.

Otra curiosidad. La tapa viene de la necesidad de tapar el vaso de vino para que no le cayeran mosquitos, o cualquier otra cosa. Y normalmente lo hacían con una loncha de queso o de jamón, de ahí el origen de la tapa. Pero aquí en esta taberna, como en muchas, los propios parroquianos, además de tener su propio vaso, tenían una tapadera para éste, algunas de notable calidad artística. Manolo Gómez Carnago primo de Conchi la tenía de filigrana cordobesa tupida, claro era filigranero. Otros de simple madera con un asidero central. Los cierto es que además de los mosquitos, como normalmente estaban en la barra los vasos, casi siempre se depositaban en los mismos las microscópicas y no tan microscópicas a veces, salpicaduras de saliva del contertulio, por eso el taparlos.

Bernabé Álvarez Fernández "Catalino"

De entre los personajes que frecuentaban la taberna, podemos entresacar varios. Unos de una época y otros más actuales, tomando por actuales, los años sesenta o setenta. De los antiguos eran famosos los "picaores" de toros, "Catalino" y Carnago (no era apodo era apellido). El primero, Bernabé Álvarez Fernández, nació el 15 de febrero de 1895 y murió en Córdoba, el 23 de diciembre de 1958. Había picado corridas de Machaquito, Joselito y Belmonte, y finalmente de Manolete. Contaba sus historias, en las temporadas mejicanas, e incluso otros lances no tan taurinos, de esos tan habituales en las tabernas como son los de cama. En las tabernas se pescan los mayores peces, se cazan muchos conejos y se fornica, de palabra, en demasía. Catalino decía haber tenido que saltar en pelotas desde un balcón, porque el marido ofendido de la corrida particular que estaba picando apareció por la casa. Bueno.

Rafael Carnago, el "picaor", José Carnago, el tintorero

Carnago era distinto. Soltero, muy castigado por las distintas caídas sufridas, ya mayor, cuya única y última distracción fue la pesca en la ribera, y la tertulia y el vino en la taberna.  Rafael Carnago Rodríguez era hermano de mi suegro José Carnago, el tintorero de Mucho trigo 10. Y como se puede entender tío carnal de Conchi Carnago, mi mujer.  Rafael Carnago estaba mal de dineros y habitualmente era invitado. No había llevado una vida cómoda, teniendo en cuenta que los “picaores” antes, al no usarse el peto en los caballos, tenían que soportar la embestida del toro con la puya, para evitar que éste hiriera al caballo. Con todo y con eso morían habitualmente muchos caballos en las corridas por lo que, en ocasiones, tenían que echar mano de incluso los de los coches de caballos. Ahora al tener peto los caballos el picador espera que el toro llegue al caballo con la seguridad de su protección y entonces le pone la puya. Claro antes las caídas desde lo alto del caballo eran mucho más habituales que ahora. Rafael Carnago Rodríguez, que había nacido el 6 de diciembre de 1890, entregaba la pica y la caña de pescar, por una insuficiencia en miocardio y bronquitis crónica, a las nueve de la mañana del 25 de marzo de 1960. Lo certificó D. Emilio Aumente.

Partida de defunción del picador de toros Rafael Carnago Rodríguez

Habían también  otros clientes muy peculiares, Lolinet pícaro donde los hubiera, vecino de la calle El Baño, decía haber estudiado derecho, lo cierto es que tenía una habilidad innata, a pesar de no tener la titulación en leyes, para irse abriendo paso con pequeños enredos. Luego estaba Paco Cuevas, practicante, del médico que en aquel entonces trataba a los deportistas, Ortiz Clos. Vecino de mis suegros, en la calle Mucho Trigo, y gran perolero, con una gran afición a la cocina cordobesa. Desgraciadamente en un perol sufrió desprendimiento de retina que le llevó después de un tiempo a la ceguera. Era habitual con unas grandes gafas oscuras. 

Esquina Lineros, Carlos Rubio

Estamos en los años sesenta del siglo veinte. Comienzos de noviazgo y después de pelar la pava en la esquina o dar un paseo la reunión en la taberna. Mi buen amigo de entonces, casi mi hermano mayor, era el “Pegoletes”, Joaquín Ruiz ya desaparecido, y nos veíamos en la taberna. Cierto día nos atrevimos a jugar al dominó con dos famoso jugadores de la casa; el Bombero, y otro que le llamaban el profesor de matemáticas. Aquello fue apoteósico les ganamos, pusimos un “mandil”, como se dice en el argot del dominó. Dos chavales le habían puesto un “mandil” a los mejores del 6. Muchas palmadas en la espalda y felicitaciones. Lo que no sabían es que habíamos hecho trampas, Joaquín y yo teníamos un código de comunicación muy sofisticado, y lo que empezó por una broma, se nos fue de las manos, y aunque no quisimos llegar al extremo de dejarlos a cero nos fue imposible. Las últimas jugadas se precipitaron y perdieron. No les dimos la revancha. Dejamos la cosa ahí. Mejor no volver a tentar la suerte, las manos del bombero eran descomunales. Y ahora desgraciadamente no podré jugar más al dominó con Joaquín, pues falleció. El delito de las trampas ha prescrito.

Una vista de la casa

Los noviazgos antes tenían un ritual marcado, para entrar en la casa de la novia había que obtener la autorización del padre de ésta. En complicidad con Manuel Gómez, primo de Conchi, planeamos que sacara a su tío al 6 y allí me lo presentaría para solicitar la autorización. Todo el mundo estaba al tanto de lo que iba a suceder, pero todo el mundo guardaba las formas. Manolo Gómez dijo a su tío Pepe: 

–Tito Pepe, aquí te presento a Paco, que pretende a tu hija Conchi. 

Nos dimos la manos después de la presentación y sin darle tiempo a reaccionar tomé la palabra:

–Como está Vd. Pepe, Conchi y yo hemos nos hemos hecho novios y yo quería solicitar su permiso para ello y para poder entrar en su casa.  

–Bueno, pues por mi parte no hay problema. -contestó- A mí no me gusta la calle para los novios. 

A mi suegro, que aquello le venía más gordo que a mí, dio la autorización que se cerró con unos medios. Después nos fuimos a su casa a cumplimentar al resto de la familia que estaba en ello. Antoñita la mujer de Manolo Gómez -una excelente filigranera-, fue la cómplice principal, y Concha mi suegra, esperaban la culminación de la autorización. Se había cubierto el protocolo con éxito. Se acabaron las esquinas. Fue el comienzo de una década hasta el 1973, fecha de la boda y de verle la cara a Julián Caballero, el párroco de San Pedro, segunda comunión mía y hasta hoy. Bueno le vimos la cara otra vez en el 1975, en el bautizo de Paco nuestro hijo mayor.


Puerta de la vivienda y entrada de la calle El Baño (Carlos Rubio)

Más de una vez, coincidí en la taberna con el barbero que tenía la barbería en el local que colindaba por la calle Lineros, era muy amigo de Manuel Gómez. Ahora ese barbero, Pepín Muñoz, es mi consuegro, motivo por lo que mis nietos son de apellidos, Muñoz al cuadrado. Somos de la misma edad. Pepín tiene ahora el negocio en Ciudad Jardín y como he dicho es el suegro de mi hijo Paco. Además como barbero de barrio es una enciclopedia de vivencias del barrio. Manolo Gómez y Antoñita Arenas, su mujer, se fueron a vivir con sus hijas que viven y trabajan en el Puerto de la Cruz (Tenerife), y allí murieron. Magdalena, casada con Juan Antonio, canario, y Mari soltera, con las que mantenemos un contacto habitual, el año pasado sin ir más lejos nos visitaron. 

La esquina de la izquierda El 6, en el portalón de la derecha estuvo el bar Los Mosquitos.

En el fondo los bares, eran un poco el como foro romano de los barrios, casi todos los asuntos se culminaban allí. Desde la copa festejando un nacimiento, o el inscribir en el registro un nacido, hasta el cierre natural del episodio de la vida, después de un entierro. Según aquello de que: “el que va a un entierro y no bebe vino el suyo le viene de camino”, y por lo que por lo que tronara el sepelio se despedía en la taberna. El 6 de las Cinco Calles fue el foro de esa parte del barrio, que antaño fue de la collación de San Nicolás de la Axerquía, y hogaño de San Pedro. Desde que Antonio Aguilar dejó el establecimiento, lo tienen otros propietarios, los parroquianos son otros también, y parece que va medianamente bien. Este barrio como muchos del centro de la ciudad se han visto despoblados.

(1)El nombre de las Cinco Calles es porque son cinco las que confluyen allí. Lineros (antigua Coronel Cascajo); Carlos Rubio (antes del Baño, por unos baños árabes que existen en ella); D. Rodrigo; Mucho Trigo y Consolación.


Fotografías del autor y Wikipedia.
Bibliografía de la vida misma.y algunas notas de M. Carreño