jueves, 8 de mayo de 2014

EL PATIO DE LA CASA DE LA FAMILIA ROMERO BARROS/TORRES DELGADO

Cartel

Hace la friolera de más de cincuenta años, tuve la oportunidad de entrar en la casa de los hijos de Julio Romero, y que yo llamo en esta entrada de Romero Barros/Torres Delgado, o de la familia del ilustre onubense, más cordobés que muchos de nosotros. La relación con esa casa era el pago de las rentas del alquiler de una vivienda en una casa de la calle Julio Romero de Torres, hoy Peña Flamenca, que era propiedad de la familia. 

Puerta de la casa

El ver a las hijas del pintor Julio Romero en vida, exageradamente pintadas, boca y ojos, muy educadas, no puedo precisar la que estaba mejor de la cabeza, y por lo tanto su nombre, y quiero recordar que era siempre la misma la que nos recibía. Yo acompañaba al inquilino que era el jefe del taller de platería, clandestino por supuesto, que se ubicaba en la casa citada. En aquella casa también vivía el Sr. Monroy, un guía oficial de la Mezquita que, junto con Manuel Salcines y otros, muy pocos, componían la plantilla oficial con chapa legal, y era la época de aplicación de la dolorosa Ley de Vagos y Maleantes, a los guías clandestinos.

Hornacina de la fachada

También un empleado de Telefónica, Ramón, me comentaba el otro día que se rifaban la visita para el cobro de un teléfono, que, normalmente, no pagaban muchas familias "ilustres", por la permisividad con ellos de parte de la compañía. Decía que le llamaba la atención la extraña sensación que le causaba esa casa. A mí también, las veces que la visité acompañando al jefe al pago del arrendamiento e incluso a las negociaciones de la subida de éste, me llamaba mucho la atención, sobre todo la amalgama de objetos amontonados, polvorientos -no era la limpieza un motivo que destacara en la casa, incluso en el Museo-, posiblemente por la edad de las personas que allí vivían, y las dificultades económicas. 

Azulejos del dintel de la puerta

Luego tuve ocasión de conocer de primera mano, las vicisitudes de la herencia de los hijos, y los esfuerzos legales que hubo que hacer para conseguir que no acabara el legado de Romero Barros y Julio Romero de Torres en las manos que acababan, normalmente, las fortunas de las "pías" personas mayores. En tiempos pretéritos para salvarse de infierno, se creaban hospitales, casas de acogida o conventos, siempre regentados por manos eclesiales. De estos tejes y manejes tenemos antecedentes recientes en la conocida  materia de las vigas.

Zaguán de la casa y escaleras de los dormitorios

Afortunadamente, sin poder precisar cuánto del legado se perdió, que acabaría en manos de aprovechados, antes y durante, el ejercicio "legal" de las instituciones consiguió que lo que hoy podemos disfrutar quedara propiedad de la ciudad. Da igual que sea en un trío institucional, Junta, Diputación y Ayuntamiento, pero hay que felicitarse por ello. También instar a quienes pueden determinar los que fueron las personas que colaboraron en el feliz final del legado, sean conocidas por todos. Yo conozco varias, pero carezco de detalle y además no me compete, pero si me gustaría que se les pudiera agradecer de alguna manera su esfuerzo para con Córdoba.  

Decoración del dintel de la puerta

El Patio arqueológico. 

Hoy en día, es de reconocer, que estas iniciativas -siempre basándome en mi percepción política de las cosas- son dosis de champú que alivian lo que llamaba mi madre, peluquera, la espuma de la sangre, la caspa, en este caso de una ideología. A dios lo que es de dios y al césar lo que es del césar. Sombrero y notable iniciativa. El patio es un oasis de tranquilidad -esperemos que no lleven allí las sesteras mecedoras turísticas, creo que no y es una broma-, y está rodeado de un halo de misterio e historia que, cuando comparas las fotografías antiguas realizadas en el mismo, ves que ha cambiado muy poco. Incluso su entrada está reflejada y ha servido de modelo en algunas obras. 

Decoración del dintel de la alacena

En cualquier momento, por lo menos yo, esperaba ver asomar esas figuras repintadas de las nietas de Romero Barros. Trato de que, a pesar de reconocer que es muy difícil, el nombre de Romero Barros, no sea eclipsado por el de su hijo Julio, ya que estamos comentando la casa familiar, y el patriarca era D. Rafael Romero Barros y la matriarca Doña Rosario su esposa. Los naranjos y las plantas e incluso el chorrito de la fuente, si la visita la efectúan en horas que la gente no lo llena, da la nota sonora del agua en el agradable recinto.

Otra puerta

No hemos podido precisar el lugar del famoso ciprés, y si estaba en ese patio como dice el texto de un panel. Si comentar que cuando quitaron las piezas arqueológicas, de la galería, aún estaban las marcas en la pared de haberlas contenidos casi un centenar de años, y todavía como me dijo el Sr. Vallejo, habían mantenido incluso algunas de las alcayatas que las sujetaban.

El pasillo representado en algunas obras

Una curiosidad. Cuando formaba parte activa de una sociedad de radioaficionados cordobeses (aún lo soy porque no ha desaparecido legalmente), que rompimos una lanza en favor de la ruptura del monopolio estatal de la radioafición en España, el Radio Club Córdoba, tuvimos la ocasión de relacionarnos con Rafael Romero Pellicer, que era director del Museo, para pedirle autorización del uso del nombre para un Diploma relacionado con la radioafición. La memoria y bocetos del Diploma (que tuve la suerte de ser el diseñador) estuvieron expuestos en la entrada del museo algunos años en la vitrina de recuerdos. Creo recordar que era el cincuenta aniversario de la muerte del pintor.

Las estatuas togadas en el patio

Texto del díptico: 

"Patio de la Casa Romero de Torres propiedad de la Diputación de Córdoba 
REAPERTURA mayo de 2014

Dentro de las actuaciones de conmemoración del bicentenario de la Diputación de Córdoba, la Corporación Provincial ha rehabilitado el patio de la casa Romero de Torres, que se podrá visitar entre los días 6 y 18 de mayo, coincidiendo con la fiesta de los patios.  El conjunto de los actuales museos de Bellas Artes y Julio Romero de Torres tiene su origen en 1493, con la fundación del hospital de la Caridad. El hospital tuvo una vida muy activa hasta la fundación del hospital del Cardenal Salazar, y fue desamortizado en 1837. A partir de 1862 es propiedad de la Diputación.


Las estatuas togadas actualmente

El patio recuperado está muy vinculado a la familia Romero: en 1862 llega a Córdoba como director del Museo Rafael Romero Barros, y se establece en la vivienda anexa al museo. En esta casa nace Enrique Romero de Torres, que sucede a su padre como director, y que acomete importantes obrasen el conjunto. También nace aquí su hermano Julio, que realiza muchas de sus obras en esta casa. Los Romero de Torres ocuparán la casa familiar con su patio-jardín hasta 1980.


Elementos en el estudio 

El patio de la casa familiar pudo ser utilizado como cementerio del Hospital en los siglos XVI al XVIII. Se ha llamado frecuentemente "jardín arqueológico" por las numerosas piezas de la colección familiar. En él se reunían las personalidades más destacadas de la cultura cordobesa. Se caracteriza por su frondosa vegetación de naranjos y por sus numerosas especies vegetales: setos de boj, esparragueras y escaramujos, macetas con clivias, amor de hombre y begonias. El pabellón norte fue tradicionalmente el taller de restauración del museo, y tras la muerte de Julio Romero se depositaron en él numerosos objetos procedentes de su estudio en Madrid, por lo que es conocido como "estudio de¡ pintor Julio Romero".


Arcadas

Durante los meses de marzo y abril de este año, la Diputación ha abordado la recuperación del patio, conforme al proyecto redactado por los arquitectos Joaquín Gómez de Hita y Juan Aparicio Sánchez, interviniendo en la dirección de obra el arquitecto técnico José Antonio Romero López. Se han resanado los pavimentos de empedrado de guijarro y baldosa cerámica, los muretes enfoscados o revestidos con piezas cerámicas, los bordillos y los elementos decorativos, reponiéndose las piezas dañadas. 


Puerta en el jardin

Se han rehabilitado las fachadas, picando y enfoscando las partes deterioradas, y pintando en blanco los paramentos, en azul las carpinterías, en negro las cerrajerías y en almagra las cornisas. La intervención sobre la jardinería ha eliminado las especies invasoras y ha recuperado los setos de boj, conservando y reponiendo la cubierta vegetal. Se han sembrado helechos, begonias, costilla de Adán, oreja de elefante, amor de hombre, laurel y tuyas."


Rinconera en el jardin

Otros textos de paneles

"Casa de Julio Romero

Julio Romero de Torres (Córdoba, 1874 - 1930), el menor de los hijos varones, habitó en esta casa de manera permanente hasta 1916, en que se trasladó a Madrid como profesor de la Cátedra de dibujo del natural y ropaje de la Real Academia de San Fernando. Desde entonces, sólo volvió a Córdoba intermitentemente para estar con su familia - ya que aquí habían quedado su esposa y tres hijos -, aprovechando también para pintar.


Una vista desde el sur del patio

Teniendo a su padre y a su hermano mayor Rafael como maestros, aquí desarrolló su actividad pictórica al calor de la Escuela Provincial, acompañado muy estrechamente de su hermano Enrique, con quien pintó obras en común y de temática similar entre 1895 y 1907. La casa fue frecuente escenario de sus composiciones, especialmente sus zonas más comunes y transitadas, como el tramo comprendido entre el zaguán y el jardín, donde se daban cita fuertes efectos de contraluz."


El patio de Romero Barros de Señán González

"La familia Romero de Torres

La familia Romero de Torres surgió del matrimonio celebrado en Sevilla en 1859 entre Rafael Romero Barros (Moguer, 1832 - Córdoba, 1895) y Rosario de Torres Delgado (Sevilla, 1840 - Córdoba, 1926).


El patio

A partir de 1862 se establecieron en Córdoba al haber sido nombrado Romero Barros restaurador de los museos de Bellas Artes y Arqueología, que acababan de instalarse en el recinto del Hospital de la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, perteneciente a la Diputación Provincial de Córdoba. Tres años después se instaló también en esta sede la Escuela Provincial de Bellas Artes, donde se formarán todos los artistas cordobeses entre 1865 y 1898.


Árbol Genealógico de los Romero/Torres

La casa familiar ocupó parte del edificio y en ella vieron la luz siete de los ocho hijos del matrimonio. Aquí vivieron tres generaciones sucesivas hasta 1991, año en que falleció María Romero de Torres, hija menor de Julio Romero y última de la saga. En esta residencia atesoraron un rico patrimonio familiar."


La familia en el patio principal de la casa


El patio principal, fachada del actual museo de Julio Romero

Patio principal, fachadas de la capilla de la Caridad y actual Museo de Bellas Artes





Fotografías y vídeos del autor
Bibliografía de los textos oficiales

6 comentarios :

werrybee dijo...

Paco me vas a permitir un comentario como seguidor y amante de los patios cordobeses: Te puedo afirmar de buenas fuentes que la restauración y posterior reapertura se ha hecho aprisa y corriendo, a tiempo para el festival de los patios. Por consiguiente solo me queda pensar que esto es una excusa por parte de los políticos de turno para ponerse una medalla y subirse al carro de los patios, con motivo de la declaración de la Unesco. Entre el Ayuntamiento, la Diputación, la Junta y Viana se van a cargar la gallina de los huevos de oro, independientemente de la visión del origen del concurso que da nuestro amigo Manuel. Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Querido amigo Antonio y seguro llevas razón, pero a pesar de estar de acuerdo contigo y conocer eso que comentas, sobre todo lo del oportunismo, innato en la clase política, peor estaba cerrado. Por lo menos ahora, durante unos días la ciudadanía lo puede disfrutar. Mi pena es que cuando estaba el otro partido de turno controlando la Diputación no lo ha hecho, y tengo que reconocer, que lo han hecho estos de ahora, aunque las diferencias en lo esencial son mínimas, y muchas de cara a la galería también. Un abrazo y muchas gracias.

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos días, amigos. Paco, como dicen ahora: el trabajo es bueno, es lo siguiente. Las ciudades y sus bienes, culturales, o no, son patrimonio de los ciudadanos, independientemente de quien gobierne. Muchas veces, los ciudadanos salimos perjudicados porque los políticos de turno discuten por competencias, y discutir por competencias, es asunto de incompetentes.
Córdoba sigue en deuda con esa familia Romero, y sobre todo con Julio, porque su monumento se inauguró en 1940, pero se hizo incompleto. Supongo que por cuestiones políticas. Recuerdo que las piezas que no se pusieron estaban en unas cajas abandonadas a su suerte, en un almacén al aire libre que Las aguas potables tenía en el barrio de Santa Rosa entre el viaducto, y el colegio Cronista Rey Díaz. Cuando se urbanizó esa zona desaparecieron y… bueno, igual era un leyenda urbana, pero quien me lo contó trabajaba en ese depósito y sabia bien lo que decía. Un abrazo, compañero.

Molón Suave dijo...

¡Qué recuerdos otra vez, Paco! Más de una vez tuve ocasión de entrar en ese patio y en esa casa. Tuve la suerte de conocer al hijo de Julio Romero, un hombre ya mayor, con una enorme bartola, bonachón, también pintor, aunque sólo como copista de las obras de su padre, que tenía el estudio lleno de fotografías de artistas de variedades españolas a las que, al parecer, había conocido a fondo. Iba con mi padre, que le hizo algunos arreglos de carpintería a la familia y algunos específicos al hijo de Julio, que se llamaba Rafael, si no me falla la memoria.
Recuperar ese patio es una buena cosa, la haya hecho quien la haya hecho y por la razón que sea. La lástima es que no se hubiera hecho antes.
Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Patxi no tenía conocimiento de eso que dices, pero recuerdo que en el hall del museo estaban algunos bocetos de los presentados para la construcción del monumento. En 1934 se celebra la reunión del jurado que fue el Gobernador Civil, Armiñan Odrioozola; Pascual Calderon Ucles Alcalde; el arquitecto Luis Moya; D. Antonio Jaen Morente, Director del Instituto; Enrique Pérez, escultor; Antonio del Poza Comisón; y Victoriano Chicote Director de la Escuela Artes y Oficios. Se preveía la inauguración para mayo del 1936, y es posible lo que dices porque los tiempos eran los que eran y si la inauguración fue en el 40, nada de extraño tiene que posiblemente se modificaran algunas alegorías, pero no lo sé y es interesante averiguarlo. Por otro lado si se perdieron algunas piezas cuando la gente harta de los abusos del poder, decidió destruir el monumento a Barroso que estaba en el mismo sitio eso si en 1918, y que había realizado Mateo Inurria. En principios pensaba que te referías a esas alegorías que al final parte de ellas están en los jardines del Alcázar, menos la cabeza de Barroso que se perdió. Decía Martínez de Arizala que la vio rodar por la calle a costa de las patadas que le daba un sufrido proletario, que estaba hasta aquello que dijimos. Por eso pensé que serían los restos del monumento de Barroso que la gente parece que con las manos y piedras destrozó. Un abrazo.
http://notascordobesas.blogspot.com.es/2009/10/cierre-del-capitulo-sobre-el-monumento.html

Paco Muñoz dijo...

Me alegro de activar esos recuerdo, o por lo menos colaborar en ello Rafael. Y efectivamente esa era la imagen que daba Rafael Romero, ya en sus últimos tiempos bastante ajada. Estoy de acuerdo con lo de la recuperación, casi siempre se dan todas en periodos electorales, es casual. Pero lo importante creo que sería la recuperación de la memoria de Romero Barros y su dilatada lucha en la conservación del patrimonio de nuestra ciudad.
Un abrazo Rafael