sábado, 18 de octubre de 2014

EL HORNO DE CAL DEL CAMINO DEL LAGAR DEL TORREÓN

El horno con la pared principal derruida

Un ambiente otoñal, gris, era lo que nos rodeaba (pero como dice mi amiga Eu, el gris contiene los colores del otoño; ocres, naranjas, dorados, incluso rojos de los madroños, o el bello color negro azulado de las bayas del mirto), con bastante humedad, que le daban al bosque un tinte nostálgico, de leyendas contadas al calor de la chimenea. Una mañana de mediados de octubre, con los madroñales rutilantes de rojo, y a la vez en flor. La búsqueda concreta era una oquedad que podía ser una cueva o algo parecido, pero derivó, en función de la oferta de nuestra sierra, en la visita de dos hermosas cortijadas, además de un horno de cal. 

Una vista más cercana.

La construcción citada, es muy conocida de los senderistas y ciclistas, o lo que es lo mismo de bastantes cordobeses. Está su fondo (su olla) en aparente buen estado y gran parte del cono. No se puede precisar con exactitud la altura que tenía pero aún queda bastante trozo de pared. Su situación geográfica es al lado del camino que va hacia el hermoso cortijo del Torreón, o Lagar del Torreón, pues el toponímico es profuso y confuso. El catastral lo llama finca Jardinito. La gente corriente lo conoce como Cortijo del Torreón, que es lo que hemos decidido llamarle a pesar de los mapas . 

La boca superior

Algún miserable ha arrojado dentro del horno, los restos de un perro, cuando los podía haber enterrado en otro lugar. Es tremenda la cantidad de desalmados que hay sueltos. En los más insólitos lugares encontramos restos de todo tipo, insólitos y hermosos, que dejan de serlo un poco por la porquería abandonada. Pero ese es el resultado de una educación ambiental inadecuada o inexistente. Y una gran parte de incivismo endémico.

La olla y la repisa para la bóveda

Lo cierto es que para aquellos enamorados de las construcciones en desuso, de la arqueología industrial, este horno forma parte del inventario que aún puede disfrutarse. Al hilo de la visita se puede disfrutar de un paseo cómodo, sano, tapizado de una enorme variedad vegetal. Jara, labiérnago, lentisco, madroño, mirto, coscoja, retama, aulaga, pinos, encinas, y otras desconocidas para mí, que decoran el entorno.

Boca de alimentación

Se puede acceder por varios sitios, como a Roma, a la que van todos los caminos, con el vehículo se puede llegar hasta allí, pero cuidado si eres torpe como uno que conozco puedes hasta casi quemar el embrague. Los caminos están encharcados y puedes quedarte embarrado en uno de ellos. Lo más sano dejar el coche en la curva de abajo de la torre del Beato, y a ochocientos metros más o menos tenemos el horno. A mitad del camino cambias el rumbo al oeste y a la derecha te lo encontraras. Hay que estar atento pues está muy tapado de vegetación.

Un detalle de la repisa

No hemos tomado medidas del horno, como dijimos antes, pero tendrá una circunferencia diámetro (lo de diámetro es un decir, el aro parece el de la Maestranza) de unos 2,5 m., que aplicando la formula 2 pi R, nos da unos siete irregulares metros aproximadamente "por unos tres metros de altura actual, a partir del poyete lateral, para (según el sistema de cocción) llenarlo de material y luego cubrirlo. Alimentarlo para mantener una determinada temperatura y en dos o tres días el trabajo realizado.

Otra vista del cono

Parece sencillo pero no lo es, requiere el trabajo de cocción de un control adecuado. Luego nos llamó la intención el lugar, que parece poco rico en caliza, pero no sabemos. A lo mejor la situación era la idónea para servir a los cortijos cercanos, por estar en un punto equidistante de las grandes cortijadas. La cal a lo largo de la historia ha sido uno de los primeros elementos químicos usados. Indispensable para proteger la construcción, para fabricar el cemento, e incluso para la desinfección de terrenos y aguas. 
Esquema a mano alzada del sistema de cocción

Otro elemento patrimonial de nuestro catálogo no escrito. Que como la mayoría de las hojas, se caen por el inexorable paso del tiempo sin que nadie lo remedie. No se cansa uno de denunciar el abandono de todas estos pequeños, pero importantes testigos de la industria artesanal. No estimamos mucha la edad pero para que tenga más del centenar de años no hace falta andar mucho. Y quien nos dice que no ha sido reformado a lo largo del tiempo y le queda de su época inicial tanto como el Puente Romano. Una cosa a petición de una amiga, las coordenadas de Google: 37º55'09.2"N y 4º51'55.6"O.

Vista aérea del Lagar del Torreón y el horno abajo a la derecha


 

Fotografías vídeo y esquema del autor
Bibliografía de la red.