viernes, 17 de octubre de 2014

FENÓMENOS NATURALES Y CATASTRÓFICOS, A. CARBONELL Y TRILLO DE FIGUEROA


D. Antonio Carbonell y Trillo de Figueroa

El ingeniero D. Antonio Carbonell y Trillo de Figueroa, recopiló una serie de notas suyas y otras facilitadas por D. Rafael Castejón y D. José de la Torre y Cerro. Como curiosidad, no figura un acontecimiento de gran importancia como fue el terremoto de Lisboa de 1755, y el gran vendaval que se llevó por delante el chapitel de la torre de la Mezquita. Así como otras grandes riadas del siglo XIX y principios del XX. Hay que tener en cuenta que la fecha de la publicación de estas notas fue en 1945.
  
"Fenómenos naturales y catastróficos

Noticias varias recopiladas en los itinerarios de campo y otras facilitadas de
fuentes históricas, por A. Carbonell Trillo Figueroa

Don José de la Torre y del Cerro

Debido a las notas que se insertan, que me facilitaron los señores Don Rafael Castejón y Martínez de Arizala y Don José de la Torre y del Cerro, y así mismo a otros antecedentes recopilados en mis numerosas excursiones por esta provincia, inserto a continuación un conjunto de datos que quizás puedan aportar elementos de juicio a los investigadores en este sentido.

Como siempre, remito al lector a otros trabajos como "El Aerolito de Ojuelos Altos" y "El terremoto de Montilla", y alguno más que en la nota de mis trabajos y publicaciones figuran, para no hacer más extenso este trabajo.

Don Rafael Castejón y Martínez de Arizala

Datos facilitados por Don Rafael Castejón y Martínez de Arizala, procedentes de Al Bayan al Mogrib, traducido por E. Fagnan, Argel, 1904:
  
El 7 chumada I (29 agosto 955) un violento y ruidoso temblor de tierra se sintió en Córdoba; otra sacudida análoga tuvo lugar el sábado 11 del mismo mes, hacia la hora del mismo día (Tomo II, pág. 365).

En 330 (26 Septiembre 941), en el mes de moharrem, la constelación de Zubana (pinzas del Escorpión), se elevó en el horizonte occidental de Córdoba frente al Escorpión, alejándose de este y pareciendo a simple vista muy próxima a tomar la esfera superior (?). Esto se vió por primera vez en la noche del viernes al sábado 27 moharrem a 16 octubre, y la constelación continuó elevándose cada vez más alto en el cielo, hasta que desapareció. (Tomo II, pág. 349).

Nota del traductor:
Se habla también de un fenómeno celeste en el año 939, probablemente un eclipse, y que no puede ser el mismo que este, por Sampiro. (Recherches de Dozy).

Inundación en Córdoba siglo XIX

En 943 una fuerte crecida del rio de Córdoba deterioró el puente de esta ciudad.

Un violento temblor de tierra se sintió en Córdoba en la noche del domingo al lunes 9 dulcada (15 julio 944); nunca se habían sentido tan vivas sacudidas, ni se había oído hablar de ellas. Tuvieron lugar después de la última oración de la tarde y duraron una hora. La población, grandemente aterrorizada, se refugió en las mezquitas, dirigiendo al cielo ruidosas invocaciones para pedirle el fin de aquella prueba, y las oraciones acabaron por ser escuchadas. La mañana siguiente se produjo un huracán, seguido bien pronto de otro, los cuales arrancaron gran cantidad de árboles, olivos, higueras, palmeras, etc., y quitaron gran número de tejas de los tejados, después de lo cual cayó una lluvia torrencial que inundó el suelo y una granizada violenta que mató cantidad de animales salvajes, aves y ganados, destruyendo también las cosechas sobre las cuales se desencadenó, de suerte que los efectos fueron desastrosos. (Tomo II, pág. 350).

En moharrem, (agosto-septiembre 944) un viento huracanado procedente del sur, sopló sobre Córdoba y cayó una fuerte granizada (id).

En el año 566 de la hégira (1,170-71 de J. C.), hubo terremotos en Córdoba, según consigna Averroes en sus "Comentarios a las Meteorológicas" de Aristóteles, libro II.

Al siguiente año de la batalla de las Navas de Tolosa, o sea el 1213, hubo gran peste en Andalucía y Marruecos, que diezmó a los habitantes. (Rz. Arellano, II, 436).

En 1227 no llovió en toda Andalucía ni Magreb y el cahiz de trigo llegó a costar 15 dinares. Hubo rogativas y procesiones, y en estas iban los predicadores y estudiantes con una tableta en la cabeza y un Corán en la mano, y cantaban versos a Alláh implorando su protección. Para remediar la sequía cantaban:

Tu lluvia, tu lluvia, oh Alláh. Agua, si le agrada a Dios.
Las espigas están secas, regadlas oh Señor nuestro,
Oh, nuestro dueño, nosotros imploramos tu clemencia,
¿Quién nos será misericordia, si no lo eres tú?.
Estamos delante de tu. puerta, oh clemente de los clementes.
Estas calamidades fueron frecuentes en este período.

En 1242 hubo nueva escasez, con pérdida de cosechas y peste espantosa, que dejó la mayor parte de España y Norte de África sin habitantes. El trigo llegó a 80 dinares el cahiz. La calamidad guerrera aumentaba estos males. (Ramírez de Arellano, Historia de Córdoba, II, pág. 440).

Qué cierto es que nadie se acuerda de Dios hasta que aprieta; y a este efecto, recuerdo la letrilla popular oída a los campesinos de Obejo y publicada en mi trabajo del Patatú, que no me resisto a copiar y dice así:

Agua, Padre Eterno,
Agua, Padre mío,
Que se van las nubes,
Sin haber llovido.

Tormenta en Córodba siglo XX

Nota de Don José de la Torre y del Cerro, referente a terremotos sentidos en Córdoba, tomada del Archivo de Protocolos.

Protocolo 4.° Oficio 18. Folio 470. "Domingo de la noche XXVII de Enero deste año entre las ocho y las nueve tembló muy mucho la tierra y ovo en las gentes mucho pavor".-26 Enero 1494.

Id. Oficio 18. Folio 470 vuelto. "Milagro.—En XXVII de Enero yo Fernando Ruis de Orvaneja fuemos a la torre Malmuerta e subimos a la torre e fallamos en presencia de ombres e mugeres que allí subieron todas las almenas de la torre despegadas de la torre e solevantadas e desmextidas, ecepto dos que estban junto con la alcoba, asy que avía treinta e ocho almenas desmetidas e dos de ellas abiertas, e deltas salidas un poco e otras metidas (Pedro González signado y rubricado).

Oficio 14.—Protocolo 36. Cuaderno 1.° Folio 22.—"Tembló la tierra jueves en la noche 3 de Febrero entre las diez y las once". Año 1502.


Noticias sobre algunos aerolitos

En el término de Hornachuelos me dicen que el día en que cayó el aerolito de Ojuelos Altos se sintió un gran estampido, un tableteo después y tres nubecillas blancas se unieron en el cielo.

En término de Villaviciosa, en el verano de 1926, en la Tejera, manifiestan que se oyó muy bien el bólido de Ojuelos Altos y que hubo otro en el verano de 1927.

En 10 de Noviembre de 1925, a las diez de la noche, se vio desde Córdoba el paso de un aerolito por la sierra.

Noticia de ABC 16 de diciembre de 1926


El 5 de Mayo de 1929, a las nueve de la noche, hora oficial, cruzó el cielo en dirección NE. al SO. un meteorito con vivísima luz y larga estela. Todo el que paseaba por el Gran Capitán a esa hora quedó sorprendido por el fenómeno, y acompañó el recorrido del meteoro con exclamaciones durante su largo trayecto.

Yo lo vi desde la puerta del Hotel España y Francia, y lo vi salir desde los perfiles de la Audiencia hasta el ángulo NE. del Gran Teatro, tras el que se ocultó. La gente esperaba que hubiese caído o explotado, por la persistencia del fenómeno e intensidad.

Otro meteorito fue visto por don Alfonso Navajas, hacia la sierra de Cabra, sin ruido, luz verdosa blanca y encarnada al fin.

Fenómenos de erosión

No vamos a entrar en detalle sobre este asunto, ya que la erosión es un capítulo de la historia geológica del país que ahora separamos de nuestra recopilación de antecedentes; pero si dejar aquí consignados algunos ejemplos según las notas reunidas; pues el caso es vario y en cada sitio, teniendo en cuenta todos los antecedentes. Así desde los enormes aportes de que di cuenta en la hoja de Venta de Cardeña y cuya fotografía allí se adjunta, hasta la observada en las inmediaciones de Córdoba, en la Cuesta de la Traición, en algunas pequeñas piedras colgadas sobre la tierra por el efecto de las lluvias, pudieran ser innúmeras las descripciones.

Algunas veces, como se observa en el itinerario del Vínculo a Villanueva del Rey, al SE. se pueden ver erosiones en las diabasas que se han traducido por la formación de formas redondeadas de hasta tres metros de diámetro; aquí, claro es, que también interviene la erosión eólica. Notables son también los fenómenos de erosión en los pórfidos del Arroyo de la Reina, del término de Espiel, que pueden verse siguiendo el camino de Villanueva del Rey a Villaviciosa.

De los lugares en que por el carácter calizo de las rocas y por las diferencias de nivel tales fenómenos de erosión revisten particular importancia se halla el río Bailón, en Zuheros, donde se halla el Tajo de Zuheros y grandes peñones debidos a ese fenómeno erosivo.

Razón también erosiva dió lugar en algunos casos a las llamadas piedras bombeables; y desde luego concretamente a ello se debe la llamada Piedra Encaramá, que se halla en término de Villaviciosa, al NE. de la junta del río Cabrilla y de la Chorrera del Oregón u Orejón, y que podría pasar por una piedra bombeable.

Granizada en el campo

Ciclones y tormentas

Como hemos indicado, en tales fenómenos erosivos han tenido intervención las aguas corrientes, pero también las acciones eólicas, y a tal efecto consigno los datos del ciclón de 1910, que destechó el Lagar de Pina en la Vega, en Posadas.

Otra tormenta célebre fue la que tuvo lugar en Luque el 14 de Julio de 1925. La Fuente Aljama fue tapada, aterrada; el agua en unas casas inmediatas tuvo dos metros de altura y arrasó el olivar y la carretera. A las 24 horas aún se conservaban montones de granizo a pesar del calor.

Otro ciclón tuvo lugar en 1926, en Villaviciosa, que arrancó gruesas encinas en Nava Morisca y en las Navas de Moreno. Seguramente se correspondió con la tormenta que en Agosto de ese año tuvo lugar en Sierra Marianta al SO. de Villanueva del Rey, que arrastró aportes extraordinarios, entre ellos algunos redondeados de un metro de diámetro, viéndose otros desde la Posadilla hacia el Guadiato, de la misma fecha.

En Zamoranos, Priego, en la carretera al Cerrajón, se ven restos de calizas de más de un metro cúbico, debidas a las tormentas que tuvieron lugar hacia las fechas señaladas.

Las alternancias de lluvias y sequías permiten el aporte de una serie de antecedentes que consignamos.

Color de las avenidas de Guadalquivir

Antes el régimen del Guadalquivir era de variabilidad tan extremosa, que en algunos estiajes llegó solo a representar 3 metros cúbicos en Palma del Río; en tanto que en épocas de grandes lluvias subió su caudal hasta 4.000 metros cúbicos por segundo, medidos en la presa de la Compañía Mengernor; con razón el Director de la misma Don Carlos Mendoza y Sáez de Argandoña, dice en su Memoria sobre la canalización del Guadalquivir de Córdoba a Sevilla: "El Guadalquivir es un mozo de cuidado". En aquella fecha, en las citadas crecidas del rio, si las lluvias dominaban en la sierra, las aguas se teñían de color rojizo, y si en la campiña, de color blanquecino.

Todo esto y además las características del subsuelo, particularmente en la campiña, definida por arcillas y margas, explica que las carreteras se corrieran al quedar muy fluido el subsuelo. Tal sucedía con frecuencia con la carretera de Córdoba a Espejo, pasado el Guadajoz y pasada la caseta de peones camineros; pudiendo verse aún hoy día, restos de viejos pontones que yo he conocido sirviendo para el tráfico y que hoy se hallan a 100 metros de distancia del paso de la carretera rehecha. También puede recordarse aquí, en esa misma carretera, el caso de la casilla de peones camineros de Torres Cabrera, que avanzó hacia la carretera cortándola; la carretera de Castro del Río a Bujalance, se pujó y subió más de un metro de su nivel original, también a causa de las lluvias.

Por aquella fecha se dieron casos similares en Sierra y Campiña.

En el temporal de 1925 los aportes de tierra y cascajo cerraron la carretera de Montoro a Charco Novillo, y recuerdo el siguiente caso curioso: El guarda vía en las inmediaciones de la Estación de Marmolejo, había sembrado un trozo de garbanzos al Sur de la vía; el deslizamiento de las tierras le obligó a hacer la recolección a su debido tiempo al Norte de la misma.

Sería interminable el conjunto de estos datos, y solo ya señalaremos los siguientes:

En Villaviciosa en el arroyo de las Navas, en 20 de Diciembre de 1926, el regajo se convirtió en un torrente dejando aportes pétreos de 20 x 20 centímetros por 1 metro. Esto da lugar algunas veces a el transporte de arenas fluidas, como se ve en el río Guadiato, siguiendo desde la estación de Villanueva del Rey al Sur en el arroyo de Villanueva; por estas arenas fluidas va desplazándose la corriente subálvea, y aunque el cauce está seco, los atascos son peligrosos; lo mismo ocurre en el Siguiñuela en el Valle de los Pedroches, en el Guadamora y en el Guadalméz.

Por el contrario en las zonas en que se está labrando el nuevo perfil como ocurre en el arroyo de las Cruces en la Aguja, término de Espiel, en algunas zonas normalmente corren las arenas finas con el agua.

Claro es que al llegar el verano el fenómeno de la evaporación interviene con el del desnivel para provocar otro fenómeno; tal ocurre en término municipal de Montoro al pié de la Loma de la Higuera, en el arroyo Rueda Orzas y en su afluente Gargantilla, que corren en el verano por la noche y se secan al salir el Sol, lo que como se vé constituye un caso muy interesante de evaporación.

Por el contrario las tierras de la Rivera al desecarse adquieren inusitada dureza, (tal sucede con las tierras limoso-rosadas del cortijo de Rivera, en Alcolea, que en el año 1928 se probó a labrarlas con motocultores de 80 caballos que habían sido usados en jerez con mal resultado).

Sobre esta cuestión de las aguas quiero dejar aquí consignada una  curiosidad que corre en boca del vulgo.

Curiosidad.

 Siguiendo el itinerario de Luque a Priego, en el camino a esta última población, hay un pozo llamado Pozo de Priego, con 4 o 5 metros de agua que dicen que es pesada y venían por ella los panaderos,

Restos erosivos procedentes de paisajes pretéritos

Al avanzar la erosión en las miríadas de los siglos geológicos y profundizarse el cauce del río Guadalquivir, que fue captando al Norte los afluentes y terrenos que vertían sus aguas a la cuenca del Guadiana en fechas anteriores y al provocar hoces en las sierras del Sur y dejar colgadas las coberteras de las mesas de la Campiña, quedaron vestigios de lo que en otro tiempo fue el paisaje tanto en sierra como en campiña del río principal de Andalucía; erosión tanto más intensa cuanto que el paisaje fue definiéndose por la misma y por la emersión general; de esta forma son numerosos los vestigios de lagunas más o menos amplias que quedaron colgadas al descender la base de los contornos.

Entre ellas podíamos citar las siguientes:

En Fuente Obejuna los restos que se observan hacia el término de Espiel por la Posadilla; los similares sitos entre las Cuevas de Artaza y el Alamillo; otros restos se hallan en Villaviciosa, junto al Priscalejo, en la llamada Laguna Alta, donde existen tres de este tipo que se secan en el verano. Hasta en la misma Dehesa de la Jara se hallan vestigios de esta naturaleza, como se observa siguiendo el camino de los Almadenes, del Soberbio a Pozoblanco.

Interesante es también esa erosión retrasada que se observa siguiendo desde Pedro Abad por la carretera de la Barca a Adamuz, en el cerro Alcurrucen, en la Mesa del Águila, donde queda un lagunazo en el alto. Restos similares hay entre Córdoba la Vieja y el cortijo de Quintos. En los Mochos, en la que llaman Madre Vieja; si bien aquí ello se debe a el retraso en la erosión de esta última.

Numerosos son los restos de lagunas que se ven por la Meseta de Guadalcázar hacia Écija, en las inmediaciones del Molino de San Eduardo, antiguo de Martos, y hacía el Molino Bajo. Otro resto de lagunazo hay hacia la casa del Ciprés y alguno más inmediato. También existen algunos más hacia la Casilla de la Niña y en la Dehesa de las Yeguas y hacia el Guadalmazán; en el término de Guadalcázar se ven otros restos similares y otros allí hacia el cortijo de "La Maraña".

Análogos son los vestigios que en la terraza cuaternaria se observan por el cortijo de Las Coronadas, al Sur de Córdoba y el mismo origen reconocen los que he visto entre los términos de El Guijo y Torrecampo, en el límite de la provincia de Ciudad Real; así como por el motivo de la erosión quedan las lagunas del Rincón y de Zoñar.

Meandros o sortijones

La labor de profundización de los cauces de ríos serranos y campiñeses, al acortar el cauce y al tropezar la corriente con recios diques, da origen a desviaciones y recovecos de la corriente en tanto se llega   a cortar la dificultad ingente y se restablece la dirección del curso. En todos los ríos campiñeses y en el mismo rio principal, esto es un hecho corriente que da lugar a las llamadas madres viejas, pero no faltan ejemplos de este tipo en la sierra; así en el Benajarafe, al Oeste del camino de las Mesas del Bembézar a las lomas del Turón y a Caballeras, hay algunos meandros muy interesantes, y esto mismo ocurre en el Benajarafe, cerca del camino de la Aguja a Lentiscares; igualmente en el Névalo y al pié del Puerto de Cárdenas, este fenómeno erosivo está muy avanzado.

Como se sabe, los meandros en nuestra sierra se llaman sortijones y debe anotarse entre ellos el que se encuentra en Montoro en el rio Arenoso, conocido por Sortijón o Sortija de la Encinilla. Otro se encuentra en Montoro, al Este del Cerro del Vidrio; así como en el río Gato hacía el contacto del granito con la pizarra y en el rio Cuzna al pié del cerro Corcobado, en Villanueva de Córdoba.

Marmitas de gigantes

La erosión provocada por la corriente de los ríos dá lugar a este fenómeno debido a que algún elemento arrastrado que encuentra entorpecimiento para seguir la corriente toma marcha giratoria y produce un horado en la base. De esta manera se definen hoyos en el fondo pétreo del cauce que a veces tienen dimensiones de consideración. Ejemplo de ello se puede ver al Sur de Villanueva de Córdoba, en el río Mata puercas, a 900 metros de la junta de éste con el río Varas. También en Obejo hay marmitas de gigantes en el arroyo de Obejo, al Oeste del cerro del Molino, en el Molino del Saltadero. Otros ejemplos en los cuales ya cesó la erosión del río se hallan en Villaviciosa, por los Valsequillos, al SE. del rio Guadiato, donde quedan colgadas dichas marmitas de gigantes con apariencia de cuevas. Otros hay en Almodóvar del Río, en las inmediaciones del Salto del Fraile, también en el rio Guadiato: y para no continuar esta relación indicaremos las marmitas de gigantes que se encuentran en el rio Guadalvacarejo, en Campillos Bajos, límite de los términos de Posadas y Hornachuelos, donde son varias; dos de ellas tienen 2 metros de hondo en el cauce de aquel riachuelo y allí les llaman los pozos gemelos, y otros los Baños de la Mora; estando estos dos comunicados porque la erosión rompió la pared que fue formándose entre los mismos. Aguas arriba en el Guadalvacarejo hay otras marmitas de gigantes, una de 80 centímetros de diámetro y otra de 1,20 metros en forma de tinaja y 2 metros de profundidad, así como otras en formación.

Piedra horadada del Camino de los Pañeros (Cerro Muriano)

Piedras horadadas.

Que con frecuencia por el hecho de aspirar la hache se designan entre el vulgo con el nombre de Piedra Jorá; efecto debido a la reunión de la acción hídrica y sádica y que son abundantes en la provincia; tal ocurre con la Piedra Jorá de Cerro Muríano en el camino de los Pañeros; donde el horado está hecho sobre el crestón del filón principal o de San Rafael de aquel coto minero; también existe una piedra horadada en la carretera de Espiel a Belméz, al descender al arroyo Albardado. Entre los numerosos ejemplos que sobre esto pudieran citarse, figuran los siguientes: Piedra del Portillo, en Villaharta, en la Cuesta de Pedrique; aquí la erosión ha tenido lugar sobre una cuarcita. Otra piedra horadada se encuentra al Oeste del camino de la Gargantilla, no lejos del Escorial de Pozoblanco, cuyo horado tiene 4 metros de alto por 11 de ancho. Así mismo la erosión provocada en Alcolea en el olivar de Chancillarejo, Córdoba, sobre las calizas miocenas, que van en bancos horizontales, ha dado lugar al llamado Puente del Diablo. Y también a ese mismo origen obedece el horado del Peñón del Moro Colgado situado al SO. del km. 7 de la carretera de Zuheros a Luque, como la Piedra Horadada situada cerca de esa misma localidad en la cuenca del rio Ullán, que es muy bella.

A estos antecedentes seguiré agregando otros en notas sucesivas, sin perjuicio de aquellos ya publicados y de los que constan en trabajo más avanzado y preparado para su publicación, que obra en mis archivos."
  
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Bibliografía BRAC 52/1945