miércoles, 30 de julio de 2014

¿CASA DE "PEPE EL FACHA"? NO, LA ASOCIACIÓN DE COLECCIONISMO

Desde la Ermita y al lado de la carretera quien dice que no es Casa de Pepe.

Ayer cuando subí a Torreárboles, antes de volver a Córdoba,  me llegué un momento a la Ermita de Santa María de los Pinos. Sin entrar en disquisiciones religiosas, es un lugar apacible y de fácil acceso. En una ocasión, hace bastantes años, estuve en él por la noche en una "quedada" astronómica, pero más bien por el lugar y ese cómodo acceso para los coches, que por las condiciones para la observación del cielo. La contaminación lumínica de la gran urbe, Córdoba, y de la pequeña, Cerro Muriano, lo invalidaban. Pero a pesar de eso disfrutamos de alguna que otra galaxia en el Cinturón de Orión.

¡Viva España!

Tiene la Ermita un mirador que le llaman de Media Andalucía, y permite una bonitas perspectivas. Al enfocar la cámara hacia el sur, abajo, tuve que restregarme los ojos un par de veces:

-¡Coño! -dije- ¿Qué estoy en Despeñaperros, en casa de Pepe el Facha, o en Cerro Muriano?

La similitud con el establecimiento citado es muy grande. Los barriles del exterior para los fumadores, con los colores patrios por excelencia, rojo y gualda. Tres mástiles en el tejado, dos de ellos con sendas banderas de España, uno sin ninguna. El anuncio de la pared una gran bandera. Hasta los bolardos para evitar el alunizaje, o el aparcamiento en la puerta, con los colores de la enseña nacional también.

Los patrioticos barriles

Peo no, no era casa de "Pepe el Facha", era la antigua Gran Parada, competencia de antaño de los famosos Pelitos y el Frenazo, en el pollo o el conejo con patatas, cuando no había controles de alcoholemia. Pero aun a pesar de conservar el nombre primitivo, el conjunto se llamaba ahora: "La Gran Parada Bar Antigüedades", y "Asociación de Coleccionismo". Decidí volver por la antigua carretera no sin antes hacer unas fotografías en la ermita.

Los mástiles

Al bajar me paré en la puerta y fotografié lo visible. No entré porque me dio un cierto "yuyu". No es por nada, ni siquiera por el simbolismo ultramontano y, aunque considero que cada uno puede tener la ideología que quiera siempre que respete a los demás, la sensación es la misma que sentí una vez en el túnel de la basílica de Cuelgamuros, al que entré un poco obligado. Es como utilizar una máquina del tiempo, pero de tiempos no añorados, por lo menos por mi parte. 

Rótulo del negocio

Pero... ¿es posible? en la puerta hay una pieza de artillería, vamos un obus. Me cuesta trabajo admitir que puedan existir obuses en manos de particulares, por muy inutilizados que estén, pero la pregunta es ¿quién ha vendido ese arma a quién? Esta es italiana, me parece que la usaba el ejército argentino. Dentro, en una especie de rincón santuario, con mesa de juntas, he podido comprobar por una fotografía, que había una ametralladora media con trípode encima de la mesa, y volvió a darme el repelús. Desde la mili no había visto ese tipo de arma cerca. 

El cañón. Un Obús Ligero Oto Melara M56 de 105 mm. (Italia)

Luego ya en casa investigué y en Internet figura como negocio de antigüedades, e incluso he podido acceder a sus existencias, variadas y curiosas algunas. Radios de válvulas, libros, material diverso, cartelería, postales. Lo cierto es que es muy pintoresco el negocio e interesante, los productos muy variados como he dicho y algunos llamativos. Todo ello se puede comprobar picando en esta Web. La realidad es que nuestro país es como decía la frase... diferente.

Es un retrato, no es el general sentado en un rincón. Y la ametralladora media con tripode. 

Fotografías del autor, una de la red.
Bibliografía de Internet.

martes, 29 de julio de 2014

TORREÁRBOLES, EL TECHO DEL TÉRMINO MUNICIPAL

Torreárboles desde la puerta de Santa Sofía

Torreárboles es un símbolo de nuestra ciudad. Desde cualquier parte de ella se divisa, y no digamos cuando vuelves de Sevilla por los Algarves ya lo ves, o desde la carretera de Málaga. Es, como la sierra de Grazalema, lo primero que se ve de España cuando regresas de América para atracar en Cádiz en barco, pues igual pero al regresar a Córdoba. Desde la ciudad en las avenidas de la República Argentina o Paseo de la Victoria, es lo que se ve al fondo, aunque en el segundo paseo se tape un poco por los nuevos edificios de la de Cervantes. 

Inicio del sendero a la derecha, a la izquierda para la ermita, al fondo al coto de caza

La primera vez que subí a Torreárboles tendría unos doce años, habíamos estado un fin de semana en Cerro Muriano, con la familia Galisteo Puntas, y decidimos subir a él, pero a lo bestia, sin sendero, cruzando por los terrenos de Villa Alicia, quedándonos como los pajaritos en la liria pegados con la jara. Ahora la subida está bien definida, desde el cruce a la ermita de Santa María de los Pinares, y a un bosque de pinos en la ladera sur de Torreárboles, parte la cerca cinegética de Villa Alicia y sin dejarla subes al cerro. 

El sendero se hace roca

En el transcurso del recorrido, Julio Galisteo, amigo de mi padre y primo Cándido y el jefe del taller dónde trabajábamos de sacadores de fuego, empezó a correr y a gritar desesperadamente:

-¡¡Me ha mordido una víbora. Me ha mordido una víbora!!

Llegamos a su altura, y se estaba sujetando el pie por el tobillo con un temblar exagerado.  Y cuando teníamos preparada la navaja para el corte en cruz y el torniquete -no es cierto, pero queda muy bien-, afortunadamente comprobamos que había pisado la morada de una avispa terrera y le había dejado su única marca. Nos costó trabajo tranquilizarlo, y convencerlo de que no era una mordedura de serpiente, sino un aguijón minúsculo pero muy doloroso. El susto desde luego se lo llevó y bien grande. Luego Torreárboles ha sido paseo habitual muchos fines de semana, solo y acompañado.

Sinuoso camino del primer tramo de subida

Un día, estaba sentado en el vértice geodésico disfrutando de un inmenso y hermoso panorama, y comiéndome unas nueces, cuando vi como se aproximaba un parapente a motor que venía de la zona de la Ermitas. Llegó casi a la altura del cortado sur del cerro, a unos tres o cuatro metros se mí. Nos saludamos, es decir nos dimos los buenos días cumpliendo con las más elementales normas de la cortesía campera, a 690 metros sobre el nivel del mar, a las siete de la mañana, en el punto más alto del término municipal, un artilugio volador y yo en tierra firme. Él siguió luego su camino aéreo enfilando hacía abajo a Salmerón y la vertiente de Pedroches, después de decirnos hasta luego. Lástima que entonces no se disponía de una cámara fotografía como ahora. De tebeo.


La abundancia de labiérnago

Otra vez casi de madrugada vi salir fuego de un olivar de los terrenos de Santa Sofía, en aquellos tiempos no había telefonía móvil, por lo menos yo no la tenía. El que la poseía la tenía en aquellos maletines voluminosos en el coche, como el de Federico Algarra, el director de Radio Córdoba, que fue una de las primaras que vi, a pesar de haber participado como cobaya radiofónico en las primeras pruebas de Telefónica en Córdoba para ese sistema de comunicación. Yo llevaba  siempre mi transmisor portátil en las bandas de V y UHF, con él busqué la frecuencia de Protección Civil y di el aviso del fuego. Luego resultó ser una quema de la poda del olivar, creo recordar, pero bueno ¿y si no hubiese sido?

Un pedregoso tramo de subida

Ahora que digo Protección Civil, la caseta de su repetidor la subió a Torreárboles un helicóptero. Es la que está junto al vértice geodésico, alimentada de paneles solares. Un episodio la subida. Otro día subí por el cortafuegos de Villa Alicia en un Land Rover, íbamos Miguel Serrano, José Antonio Cantos y yo, a una instalación de telefonía y buscando un emplazamiento para los repetidores del radio Club Córdoba. Nunca más, me baje de él cuando buscábamos la casi verticalidad. Horroroso. Y eso que el Land Rover no se coscaba.

La vertiente del arroyo Pedroches y las Huertas de Cabra. Alfondo la Meseta Blanca.

Ha habido veces, me imagino que según la meteorología, que en alguna parte del recorrido había que pasar por un túnel de labiérnago, es el lugar donde lo he visto más crecido, con categoría casi de árbol adolescente. La coscoja, la jara blanca y la pringosa, retama, aulaga, acebuches, incluso ombligo de Venus y gladiolos silvestres vi un día, pero porque me lo dijo un experto, pues yo no lo soy, y en esto yo como con los espárragos. Uno es aprendiz de todo y maestro de nada, aunque algo es algo. De todas formas tiene su flora característica. Y de fauna, marranos y ciervos. Todavía recuerdo el susto de un señor ciervo  -el mío fue mayor-, que estaba al otro lado de la alambrada cuando nos dimos de cara casi amaneciendo.

Riscos del cortado de Torreárboles

La subida es cómoda, desde el comienzo cerca de la ermita, se suben unos 120 m., desde los 572 m. hasta los 691,60 m.  Mi altimetro que se basa en Google, tiene un error de 56 metros. Tienes un primer tramo que subes hasta la cota 636 m. luego una bajada de once m. que te da un respiro, hasta los 625 m. y desde ahí hasta los 691,60 m., de la cota final. La realidad es que es un camino precioso, con unas vistas maravillosas, tanto al valle del Guadalquivir o a la Sierra. Por el noreste esta al atardecer el brillo del pantano de Guadalmellato.Si en la Ermita de abajo, hay un mirador que le llaman de Media Andalucía, desde aquí son tres cuartos. Debajo la vertiente del Pedroches y las Huertas de Cabra; a su izquierda Santa Sofía o Salmerón;

Un aguila sobre la vertiente del arroyo Pedroches

más abajo también a la izquierda San Enrique; Villa Enriqueta; la Loma de los Escalones; Las Albarizas; los Pradillos; Meseta Blanca; Santo Domingo; la ciudad y la campiña. Al este, Sierra Mágina; la de Martos con el chupa que chupa; Sierra Nevada; la Subbética buscando el sur, con el anticlinal de la Virgen de la Sierra y la Tiñosa, punto más alto de la provincia; la de Antequera, con el Torcal; Estepa; la de las Nieves y Grazalema. 

El vértice geodésico 691,60 m.

Y al oeste, primero el valle y después nos perdemos en la Sierra Morena, las Ermitas; el Lagar de la Cruz, y otro ejemplar serrano, Castri Picón, los Villares, Riscos de Vera, etc. Porque casi por el norte están Los Santos, la Chimorra, y la serranía de Cardeña. Son unos inmensos y hermosos 360º de paisaje y muchos pueblos y caseríos que, podemos divisar en día claro, o recién llovido. Claro por el contrario es el referente de nuestra ciudad como dije al principio cuando vuelves a ella o la tratas de situar desde alguna altura lejana, su figura triangular es característica.

A la izquierda los Villares y la torrevigia contraincedios

He encontrado una fotografía, del grupo Universitario Laboral de Montaña, de alumnos de la antigua Universidad Laboral de Córdoba, el GULMONT, en el que se ven a los miembros del Grupo Alfredo Tirso, José I. Fernández y Pedro Plana entonces -ahora Pere Plana-, que me parece fue el autor de la fotografía, en la atalaya árabe que existía aún en Torreárboles, en 1962, y que posiblemente de ahí proceda el toponímico de esta cumbre. Sea o no, es un testimonio importante de la torre árabe o atalaya, que había en Torreárboles.

La atalaya de Torreárboles, 1962 (Foto Pere Planas)

Los datos geográficos de la web del Ministerio: 

VÉRTICE_GEODÉSICO = V.G. 92329 - Torre Arboles. 
LOCALIZACIÓN = Andalucía: Córdoba: municipio de Córdoba Hoja nº 923 del mapa Topográfico Nacional 1:50.000 
LATITUD = 37.984246057980 LONGITUD = -4.779696983011 
ALTITUD = Altitud sobre el nivel medio del mar (referida a): (BP) 691,60 m.

Cerro Muriano, en primer plano el pantano de Villa Alicia

Ref1: = COORDENADAS GEOGRÁFICAS Sistema de Ref.: 
ED50 Longitud -4º 46' 42,18500'' Latitud: 37º 59' 7,77660'' 
Ref2: = COORDENADAS UTM. HUSO 30 Sistema de Ref.: 
ED50 X UTM: 343818,690 m. Y UTM: 4205767,240 m. 

Santa Sofía o Salmerón

Ref3: = COORDENADAS GEOGRÁFICAS Sistema de Ref.: 
WGS84 Longitud -4º 46' 46,90914; Latitud: 37º 59' 3,28581; 
Ref4: = COORDENADAS UTM. HUSO 30 Sistema de Ref.: 
WGS84 X UTM: 343707,784 m. Y UTM: 4205561,241 m. Hemisferio N Coordenadas GPS = N37 59 3.29 W4 46 46.91

San Enrique y la Loma de los Escalones


Fotos del autor, una de Pere Plana.
Bibliografía de la red.


sábado, 26 de julio de 2014

LA CASA DEL JUDIO

La Casa del Judío

La plaza de Jerónimo Páez, es un rincón de la ciudad que lo llevo muy dentro de mi memoria. Mi colegio estaba en Alta de Santa Ana, San Antonio de Padua, que regía D. Enrique Rodríguez Castro, mi maestro, a pesar de que lo fue sólo desde los seis a los nueve años, edad en la que dejé el colegio por el trabajo. Pero, todavía, algunas veces hago el número dos como él lo hacía muy particularmente, lo que significa que me acuerdo de mi maestro de vez en cuando. Eso sí, al final cuando me pegó con la correa -fue desde luego la primera vez-, por error, me marché del colegio diciéndole que era injusto el castigo. Después mantuve con la familia una relación buena de amistad. Corría el año 56 del siglo pasado.

Antigua de la Plaza de los Paraisos (Foto AMC)

Jugar entre los trozos de columnas que aún yacen tiradas en el jardín, procedentes, eso nos dijeron, del templo romano de Claudio Marcelo, y que a un arquitecto municipal le sedujo la idea de repartirlas por algunos jardines de la ciudad. O jugar en la Plaza de los Paraísos que, como puede verse en las fotografías del Archivo municipal, no tenía nada que ver con la actual, las casas que la componían eran normales de vecinos, una tienda de ultramarinos, una imprenta. Todo ello sin olvidar mi experiencia visual-sexual en la casa de Ceferino, la única de la escalera de Peramato, cuando su madrastra salió desnuda del baño al salón dónde estábamos.

Aérea de Google con expresion del teatro y el palacio

O la academia de la Casa de los Páez, el colegio nacional de niñas de la calle Julio Romero de Torres, el primero al que fue mi hermana Loli, y en el que estaba también un amor infantil de nueve años, y al que por causa de los celos le creé un disgusto escolar, por culpa de una lenguaraz compañera. Todo ello, hace que el entorno forme parte de mi almacén de la memoria que, cada vez y por la leyes de la genética, está más vacio de neuronas. El conjunto escolar hacía que el la Plaza de Jerónimo Páez, estuviera siempre llena de niños, niñas y menos niños, como los procedentes de la Academia.

Catastral

Pero me centraré en lo que todo el mundo conoce como La Casa del Judío. Una de las más fotografiadas por oriundos y foráneos, pero que en realidad es una imagen equivocada de la arquitectura y de la historia de la Plaza de los Paraísos, que lo es, hoy, de Elie J. Nahmias, cuyo mérito para tener una calle espero no fuera su dinero, sino la recuperación de un espacio que la piqueta podía, como otros haber dado cuenta de él. No he leído la exposición de los motivos desde luego. Otro decorado más de nuestra ciudad, un trampantojo histórico

Torre a cuatro aguas con celosías

Su graciosa torre a cuatro aguas, discreta como todo lo judío o musulmán, con sus celosías de la otra rama cristiana, del convento de clausura. Su enorme ciprés que no estaba, o por lo menos no lo recuerdo. Una fuente adosada que era puerta de carros. Un austero busto de autor de La Falsaria, nuestro paisano Lucano, al que los niños conocíamos más por el cine de verano de la calle de su mismo nombre, que por su obra. Los parquímetros de caballerías en las paredes, en un rombo y la obra más importante, una construcción neomudéjar, con una puerta tallada (procedente de un palacio toledano que no corrió la misma suerte que esta casa), donde están representados Fernando III (me niego a hacerlo Santo) y Pedro I el que si fue Cruel. Una vistosa reja encima de la puerta, y un no menos original postigo. 

Casa cochera adosada

Luego las puertas con dintel de viga vista, mucha cal, y bastante buganvillas, que le dan el toque floral. Todo ello completa la postal que se llevan en sus cámaras o "celulares", los extranjeros y oriundos, sin saber que la historia de la Córdoba misteriosa y hermosa, está fechada en los setenta del siglo XX. Sin olvidar eso si que estas casas formaban parte de las "casas altas" que regaló Fernando III, quitándoselo al musulmán que las disfrutaba, y que éste las había quitado al visigodo o edificado en el muladar que eran los restos del graderío suroeste del teatro romano, que ocupó el espacio desde el siglo I al III, hasta que posiblemente el terremoto de éste último siglo, y el abandono, lo convirtieron en calerín. Construido por el evergeta principal de la familia de los Marii, como dice el miliario de la calle Rey Heredia esquina Encarnación.

Ventana

Luego el Ducado de Medina Sidonia por la calle del Duque, actual Rey Heredia, o la casa del hijo bastardo fruto de los amores furtivos de Enrique II, en el 13 de esa calle. El entorno es muy rico en palacios, pero estos requieren un detallado y tranquilo relato por su importancia. Sí citaremos la casa que se adosa a la motivo de la entrada, por el Horno del Cristo,2. La historia de la Casa del Judío, con los aditamentos románticos y semileyenda son bastantes llamativos y dan para mucho más desde luego. 

Talla de Fernando III
Los propietarios actuales

En una visita de la rica familia Nahmías a Córdoba, formada por la esposa, Inna, rusa blanca, el judío sefardí, Elie, y la hija de ambos entonces (después fueron tres), que tuvo lugar en diciembre del año 1964 -sin mantener la fecha inamovible por aquello de la carencia neuronal-, parece ser que un cordobés estudiante, enamorado de su Córdoba, por amor a ella no por dinero, aquí lo de leyenda, les sirve de "ciceronne" -estamos en los sesenta- y los lleva por la judería y la Mezquita.  Una cosa similar me ocurrió a mí con unas parejas de colegas de radioafición israelitas, a los que le serví de guía, y con los que me entendía en mi macarrónico y técnico inglés, y sobre todo en el español sefardí de Rosa una de las chicas. Como es normal -me ha pasado casi siempre- estos visitantes ya nunca más se acuerdan de sus amigos o colegas cordobeses, sólo cuando los visitan. 

Pedro I el Cruel

Bueno el recorrido de la familia Nahmías les fascinó, como no podía ser de otra manera en nuestra ciudad, y decidieron tener casa en Córdoba. Más o menos lo mismo que nosotros cuando visitamos París en un viaje organizado en el 1995. Se marcharon a Madrid, donde seguro tenían también algún pisito, y una vez allí hablaron con el Director General de Bellas Artes que era amigo de Elie, D. Gratiniano Nieto, al que manifestaron su deseo de comprar una casa en nuestra ciudad. El Sr. Nieto se puso en contacto con D. Félix Hernández, arquitecto y conservador histórico, y Doña Ana María Vicent, directora por entonces del Museo Arqueológico. Estos buscaron y un par de semanas después le comunicaron que habían encontrado alguna que le podía interesar.

Llamador

Vuelta a Córdoba, ahora le enseñaron en primer lugar la que después ha sido el Hotel NH de las Plaza de las Bulas, pero está no gustó a Inna, su esposa. Entonces se dirigieron al Palacio del Duque de Medina Sidonia, o de los Armentas, o del hijo de Enrique II, Elie le dijo a D. Félix que le gustaba pero era necesario quitarle algunas cosas y poner otras. Decidió comprar el conjunto, que en el Catastro está  señalado con una superficie de 3826 m2, y fechado el año de su reconstrucción en 1970. La casa se reconstruyó entre D. Félix Hernández, un lujo que el mantenedor de la Mezquita y Medina Azahara actuara en ella, y otro arquitecto Rafael Manzano. El constructor fue Lara Troyano. Colaboraron en la obra importantes herreros, ceramistas, marmolistas, jardineros y carpinteros, como Moreno Anguita, sin olvidar el amigo de correrías de mi abuelo Rafael, el escayolista Mora.

Postigo

Se adosó a la propiedad la casa colindante de Horno del Cristo, 2, con portada renacentista y puerta de cocherón a la misma calle. Esta puerta del cocherón fue tapiada después de sufrir un robo en la casa, porque entraron los amantes de lo ajeno por ella. Se llevaron una tontería para el propietario pero se sintió muy  mal con su amada Córdoba, por culpa de unos cacos que mancillaron su casa. Y así está, tapiada, por lo que ya sabemos el motivo de una falsa puerta en esa fachada.  

Horno del Cristo esquina y puerta tapiada

El caso es que un judío sefardí, que se considera "español verdadero", como los moriscos o cualquier habitante o nacido en este solar, cuyos antepasados fueron expulsados por la monarquía reinante, vuelve a sus ancestros, rico y poderoso como los indianos que triunfan, salva un palacio de la posible piqueta destructiva, y crea un mito arquitectónico como es la Casa del Judío. Se da la paradoja que esto, he leido, le dijo, al propio monarca cuando recibió del Príncipe de Asturias el premio de la Concordia a las Comunidades Sefardíes: 

-Un antepasado me echa y un contemporáneo suyo me da un premio. Más o menos, sin literalidad.

Fuente y Plaza

Como estaba antes esta pared, una puerta y una fuente enmedio de la plaza(FotoAMC)

Luego suceden otras anécdotas curiosas, ellos habitan la casa esporádicamente, por temporadas. Tengo constancia del ofrecimiento a las instituciones para posibles recepciones ilustres, en alguna ocasión. Después, y como es natural, el Sr. Nahmías fallece en noviembre de 1994, esa es la única igualdad de los seres humanos, a pesar de las desigualdades, cada vez mayores, el nacimiento y el adiós, que no hasta luego, seguro. 

Rótulo de la Plaza

Se tienen conversaciones con su viuda la Sra. Inna, para crear un Centro de Estudios Hispano-Hebreos en la casa, cuestión que ve ella con bastante agrado. Pero a la hora de la verdad, uno de los hijos, haciendo gala del tópico espíritu negociador judío innato, que en el Mercader de Venecia lo dibuja perfectamente Shakespeare, rompe el principio de acuerdo y propone un alquiler de diez millones anuales, por un período verbal de cinco años sin opción de continuar. Los negociadores Sres. Mellado y Domínguez, se fueron con la pena de haber perdido para la ciudad un hermoso palacio.

Casa Horno del Cristo, 2

Cocherón tapiado

Fotografías del autor, dos de AMC.
Bibliografía de la Red.

domingo, 13 de julio de 2014

VISITA DE LA REINA ISABEL II A ACÓRDOBA 1862

Portada del libro de la Crónica del Viaje

La "reina de los tristes destinos", Isabel II de Borbón, Hija del felón Fernando VII y su cuarta esposa, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, visitó la ciudad de Córdoba un mes de septiembre de 1862, durante los días 14 y 17. Hacía un viaje por Andalucía y Murcia. La Crónica oficial la escribe Fernando Cos-Gayon. Un ejemplar de la Crónica lo he obtenido del Larbard College Library, y está disponible al final en Word, sólo la parte de Córdoba.

A la reina le quedaban escasos seis años para salir de España por la fuerza, en tren con destino Francia bajo la protección de Napoleón III y Eugenia de Montijo, que D. Pascual Madoz Ibáñez le sucediera como Presidente de la Junta Provisional Revolucionaria. Fue muy manipulada por la camarilla religiosa de la corte Padres Claret y Fulgencio, confesores suyo y de su marido,  los ministros, y Sor Patrocinio. 

Libro

La casaron con dieciséis años con Francisco de Asís, su primo por partida doble, homosexual, al que ella llamaba "Paquita". Tenía fama de poseer un furor uterino fuera de lo normal (1), teniendo en cuenta que la aristocracia de la época era muy dada a la promiscuidad sexual, además de su propia carga genético borbónica. Quiso incluso ser el presidente del Gobierno que le hizo ganarse la impopularidad de los políticos. 

Diez años antes de la visita a Andalucía, en febrero de 1852, había sufrido un atentado, un cura llamado Martin Merino y Gómez le había clavado un estilete en el costado, a los pocos días de haber dado a luz a su hija Isabel. Aquello no fue grave y su recuperación pronta. El cura fue ejecutado rápidamente y no se habló más del asunto al determinar que actuó por propia iniciativa. Murió en Francia en 1904 a los setenta y cuatro años, a pesar de haber parido diez veces y tenido algún que otro aborto, lo que demuestra lo que Marujita Díaz decía de no haber mejor fuente de juventud que el sexo.

Tienda de la Choza del Cojo

El viaje a Córdoba, como hemos dicho, fue en 1862 en septiembre. Había bajado a Andalucía en tren hasta Santa Cruz de Múdela y de ahí recorrió la provincia de Jaén hasta llegar a Córdoba por carretera. Entró por la actual NIVa, única vía existente en esa época. El Ayuntamiento había construido un pabellón en los llanos de la Choza del Cojo, junto al arroyo Pedroches. 

"Los trece arcos de herradura que formaban su pórtico, los de sus puertas interiores y los ajimeces de sus ventanas lo convertían en un bello monumento de arquitectura árabe. Sobre su planta, que media por la parte  de la fachada cerca de 120 pies, sin contar los jardines que lateralmente la adornaban, se habían distribuido galerías, un salón de recepción, cámara y gabinete para S.M. la Reina, otras dos piezas para S. M. el Rey y otras cuatro para los Príncipes, un salón para el Ayuntamiento y Diputación provincial , otro para el Capitán General y funcionarios militares, otro para los Ministros de la Corona, otro para las Damas de la Corte, y, por último, en la parte posterior y separadas por jardines se hallaban cocinas y otras dependencias."

Puerta del Perdón

El boato y baboseo de la nobleza cordobesa y los terratenientes, fue manifiesto. En el pabellón estuvieron una hora, el tiempo justo de cambiarse de ropa, refrescarse y descansar un poco, antes de partir para Córdoba. 

"La extensa llanura que atraviesa el arroyo los Pedroches presentaba vistosa perspectiva a la que contribuían no poco a dar animación los ricos trenes de la aristocracia cordobesa. El Conde de Torres-Cabrera, el de Benamejí, el Conde de Gavia, el Marqués de Valdeflores, la Marquesa viuda de Villaseca, habían enviado, el primero dos carruajes y los demás uno, arrastrados todos por soberbios tiros de seis caballos de las mejores razas del país y del extranjero. De los Señores Marqués de Villaverde, Duque de Almodóvar, D. Diego León y D. Rafael Cabrera lucían allí sendos coches arrastrados cada uno por cuatro caballos, también perfectamente apelados. Y, por último, entre otros muchos que pudiéramos citar, recordamos los carruajes de los Señores Conde de Hornachuelos, Conde de Fuente el Salce. D. Bartolomé María López, D. Martin de la Bastida, D. Rafael Chaparro, y otros." 

Arco de Puerta Nueva

La entrada a la ciudad fue por Puerta Nueva, en ese lugar se había erigido un arco de Triunfo, delante de la Puerta de la Muralla, delante del Convento del Carmen, arco de efímera vida, como la Puerta desde luego.
Un ejemplo del peloteo poético que fue la tónica general de toda la estancia:

"Esta es, Isabel, la puerta
que encontró Francia' cerrada;
mas hoy de gozo inundada
la tiene Córdoba abierta
á su Reina idolatrada."

Luego dice el cronista:

"Atravesó después las calles de la puerta Nueva. y del Poyo, plazuela de la Almagra, plaza de la Constitución, la Espartería, Librería, calle de San Fernando, la Cruz del Rastro, carrera del Puente, calle del Mesón del Sol y Grada Redonda hasta la puerta del Perdón de la Catedral, en donde la esperaban el Obispo la diócesis con el acompañamiento correspondiente para recibirla con las ceremonias debidas al Augusto Patrono de la Iglesia de España. "

Interior de la Mezquita

En la Cruz de Rastro se levanto un segundo arco, este por los labradores, algo reivindicativo por aquello que este gremio tiene fama de llorar siempre, porque nunca llueve a su antojo o necesidad. Decía éste arco:

"LA ILUSTRE CONFRATERNIDAD DE LABRADORES DE CÓRDOBA a SS. MM. Y AA. 

Los nombres de los cuatro Augustos Viajeros ocupaban el centro de una cinta suspendida de la Corona Real. Los de Columela, Herrera, Arias, Rojas y Clemente, una orla formada con frutos del país. A la derecha del arco inscripciones pedían para la agricultura 

CANALES DE RIEGO Y CAMINOS. 

Y otras tantas a la izquierda 

PROTECCION Y ENSEÑANZA. 

El buey y la oveja, el caballo y la mula, los frutos de la tierra y los instrumentos de la labranza estaban distribuidos, sobre trasparentes de  varios tamaños, por los miembros principales del arco que era de medio punto, siendo del orden jónico los capiteles de sus columnas. "

Hospital de San Jacinto y Casa de Expósitos

Entró a la Mezquita, bueno catedral, por la Puerta del Perdón, donde la esperaba el Obispo. Después de la recepción del Cabildo pasó al Palacio Episcopal que fue la residencia real durante su estancia en Córdoba. Es lógico el Palacio Episcopal era el Alcázar Califal y la propiedad era del Estado. Ahora con las inmatriculación aznarianas no sabemos si esa titularidad es vaticana. Al día siguiente visitó la casa de Expósitos, dando la casualidad de que en ese mismo momento habían depositado un niño en el torno

Isabel II

"Mientras SS. MM. Y AA. recorrían los departamentos Casa,  supose que en el torno acababa de ser depositado un expósito. Pronto se enteraron del suceso los Reyes, y en el acto dispusieron procediese al bautizo, y que su Augusta Hija la Sra. Infanta Doña Isabel le tuviese en sus brazos. La criatura que de este modo entraba en el mundo a un mismo tiempo infeliz y venturosa, siendo colocada, Dios sabe por qué y por quién, en el estrecho torno de una Inclusa, para ser recogido de él por una Infanta de España, era un robusto niño que recibió los nombres de Rafael, Francisco de Asís, María; y firmaron el acta como testigos el Duque de Tetuán, Presidente del Consejo de Ministros, Saturnino Calderón, Ministro de Estado, y el Marques de la Vega de Armijo, Ministro de Fomento. EL Gobernador de la provincia recibió aquella tarde una Real orden de la Administración general de la Real Casa y Patrimonio, proveyendo a los gastos de la crianza del niño." 

D. Francisco de Asis

Así que suponemos le tocó la lotería a Rafael, Francisco de Asís, María. Sería interesante buscar si es cierta la existencia de ese niño, conocemos el nombre y la fecha. Antes de entrar un coro de niños recogidos cantó un himno cuya letra había escrito Fernández Ruano también. Mucha poesía y loas a la monarquía que le quedaban seis Nochebuenas. Luego toros Manuel Domínguez y Manuel Fuentes (Bocanegra). Llegaron tarde porque D. Francisco de Asís se encontraba con un fuerte resfriado. Después el besamanos. Decir que los niños Alfonso e Isabel estaban vestidos de andaluces.

Molino de S. Antonio y puente

Hospicio, Conventos, Hospitales, caridad, a un pueblo que estaba necesitado de derechos en lugar de limosnas. A saber cómo se repartieron estas. Feria en la Victoria; subida a las Ermitas por la cuesta el Reventón en carruajes. Visita de la Huerta de San Antonio, dónde García Lovera y otros  literatos dieron la sesión poética de la huerta. Esa noche del día 16 se quedó en el palacio Episcopal y no salió a la feria, pero le hicieron los fuegos en el Campo Santo de los Mártires para que los viera desde allí.
                                   

Libreria de Cambridge

Como los médicos le aconsejaron al consorte reposo de un día o dos, aprovechó el siguiente para la visita a Conventos y Hospitales. Los sevillanos protestaron porque eso significaba que mucha gente que estaba esperando en Sevilla y habían venido de los pueblos, era un problema, tener que modificar el programa. En un alarde de entrega Francisco de Asís  a pesar del dictamen de los médicos de Cámara decidió partir para Sevilla. Así que el día 18 se despidió el pueblo cordobés, y los citados aduladores de sus majestades y sus altezas, en la Estación de ferrocarril, acompañándolos las autoridades cordobesas hasta la estación de Peñaflor. 

Auarela erotico satírica, la reina con Carlos Marfori y Francisco de Asis,
en la antesala esperan oficiales de la guardia

El Rey consorte con unos apéndices 


(1) Su biógrafa desmintió que tuviese furor uterino, a pesar de que tuvo un número considerable de amantes  oficiales: Francisco Serrano, José María Ruiz de Arana, Manuel Antonio de Acuña, el Sr, Puigmoltó y Carlos Marfori,  y otros, justificando que tener amantes era muy común en la aristocracia del momento. 

Las publicaciones satíricas la representaron en una seria de acuarelas en faena y a Paquita con unos enormes apéndices.


Bibliografía, grabados y fotografías de la Crónica del Viaje de Fernando Cos-Gayon.