miércoles, 6 de julio de 2016

CORTIJO EL ÁLAMO "VIEJO"

Aérea de Apple desde el sureste

El culebrón del Álamo es tan grande como el de San Antonio (Texas), esos héroes de western, que no tenían los USA, y que los puso derechos el Gral. Santana, después del robo territorial al estado mexicano. O el de aquel japonés, Sr. Toshio que iba a hacer de Las Jaras el centro turístico por excelencia: hotel cinco estrellas; hospital; campo de golf; helipuerto; club náutico; escuela de idiomas, etc. y que enredó bien a la Junta y al Ayuntamiento allá por 1989, lo que no recuerdo es si sirvió para que alguno de nuestros políticos conociera Japón. Vamos los japoneses preveían un desembarco previsto similar al de los Japón en Coria.

 Vuelo de 1956, el arroyo del Álamo destaca a la derecha

Vuelo de 1977

Centro logístico del Corte Inglés, y multitud de industrias se señalaban para los terrenos de El Álamo (Córdoba), pero al final una deuda de 800.000 euros de IBI impagado, y los terrenos embargados es como está la situación, aunque parece que la Gerencia de Urbanismo está estudiando un proyecto de sustituir los terrenos embargados por otros de la misma empresa.

Aérea actual 

Plano catastral

La realidad es que solo se ha quedado en humo lo que parecía la rehabilitación de la industria cordobesa. Pero siempre pasa lo mismo en esta ciudad. Como si no tuviéramos la experiencia en Córdoba del proyecto del Sr. Pegaux (Pego) y lo bien que lo define Manuel Harazem en su libro. Desde entonces cualquier cosa fallida es en Córdoba un Pego, o pegolete. Poco trabajo me costó a mi definir que era un pego en Cataluña en cierta ocasión.

Plano de planta (Cortijos, Haciendas y Lagares) 

Catastral superpuesto en el terreno

Pero no es de la idiosincrasia cordobesa, o de los pegos lo que toca hablar, sino de esas grandes cortijadas que está desapareciendo, más pronto que tarde. Ayer me lo comentaba un experto del terreno, Felipe Molina Pérez, pastor -creo que este es el nombre por el que desea se le conozca, que aún conserva él y su familia, en ese ancestral mundo de la trashumancia-, me decía sobre el cortijo: 

"-Esa zona la conozco bien, son tres generaciones y 60 años trashumando mi familia a esa zona de la campiña. Es una pena como esta todo. Desde que en los cortijos ya no vive nadie, los pozos y demás construcciones se han derruido."

 Aérea de Apple desde el norte

 Aérea de Apple desde el sur

Desde que en los cortijos ya no vive nadie, porque la economía, los sistemas de las grandes corporaciones que controlan la alimentación, comprando antes de la siembra. copando producciones, etc. así lo han querido. Es la sobreexplotación de la tierra, y la comodidad del terrateniente, pero sin complicaciones, sólo poner la mano al final. Así es todo. Dinero, dinero y dinero. Lo ha sido siempre desde luego, pero parece que antes más adaptado, más ecológico si cabe. Y aunque pagaban poco -como es la tónica de las oligarquías agrarias-, más familias comían de esto.

Aérea de Apple desde el este

Pozo en la orilla del arroyo

Y no hablemos de la propiedad y de los derechos, porque si nos retrotraemos al siglo XIII, todas estas tierras han sido reparto de botín de guerra. En una palabra han estado regadas de la sangre de los que las pierden, que siempre son los de abajo. Qué antes de que se las repartieran los castellanos y la iglesia católica, eran de otros que hicieron lo mismo, pues claro que sí. Por eso era tan romántica y esperanzadora la Reforma Agraria de la II República española. Que hasta el general bajito de voz de tiple e inglés macarrónico, la copió a su manera fascistoide.

 Antes de subir el camino

Explanada de entrada

Con las primeras luces de la mañana, la inmensa explanada del cortijo del Álamo viejo, se iluminan de la tristeza de los tiempos en las que estaba llena de vida. Ajetreo agrícola, animales, hombres, mujeres y niños. Eso en los periodos normales, pero en los períodos de siega, arado o siembra, sería de un ajetreo considerable. Y las sentadas de tradición oral en la era, al fresco del atardecer, supliendo los "reality show" televisivos amarillentos de ahora, que funcionaban para no olvidar. O de los amores que surgían como consecuencia de la presencia de los distintos géneros en las labores diarias.

 Muelle y edificación principal

Otra vista

Antes pasabas con la bicicleta cerca de un campo de trigo, y veías a las cuadrillas de segadoras, tapadas como los tuareg del desierto, sólo eran sombreros y pañuelos perdidos entre los dorados del cereal, y cuando se metían contigo diciéndote barbaridades, algunas que te ruborizaban y todo, fruto del colectivo, pedías al dios del ciclismo: 

-¡Que no pinche ahora por favor, que éstas me cogen y lo menos que me hacen es un "salmorejo".

No era tan fiero el león como me parecía a mí. Era un rato de risa entre el grupo que bastante tenían de sufrimiento para todo el día.

 Nave solitaria

Casa principal y segunda explanada, detalle argollas para amarrar los animales

Si pides el catastral de El Álamo, ahora te sale una ciudad parcelada con calles. La edificación ha desaparecido dentro de la cuadrícula. El cortijo está situado en la cota de los 130 m.s.n.m. en una loma que domina el valle que a lo largo de los siglos ha modelado el río Guadajoz. Por un lado la línea férrea Córdoba Bobadilla, por el otro la A-4, o E5, trazando un ángulo casi recto.  El camino lo primero que cruza es el vado del Arroyo del mismo nombre, del Álamo, al que le queda poco para desaguar en su río mayor, siendo fiel a su cauce. Dos pozos, uno aún activo y un segundo desaparecido.

 Explanada de la casa

Fachada principal

Al subir la cuesta, te encuentras enfrente un muelle de carga, y una enorme edificación detrás. A la derecha una nave solitaria a la que el tiempo ya ha hecho mella en el tejado. y una calle perpendicular al río con una fachada en bastante buen estado, seis ventanas con rejas, un gran portalón metálico y dos poyetes para sentarte, y argollas para amarrar animales, configuran junto con la nave del tejado roto, otro gran espacio, arbolado por el borde de la loma. Dentro un patio trapezoidal. Y por detrás sujetan la naves norte y este de este conjunto con, yo conté doce, contrafuertes.

 Rejas casa

Esquina este

Este conjunto está separado del conjunto oeste, por una estrecha calleja. Otra fachada, portalón y cuatro ventanas azules. Adosadas dos naves más de tejado a dos aguas y portalones metálicos, cerrando el conjunto por el sur, con otra edificación que configura con la primera un patio interior. Separado del cortijo la torre del transformador. Poco más tiene la atalaya del Álamo. Eso sí, un inmenso territorio la rodea, de suaves y fértiles lomas. Algunas más altas por el oeste y el gasoducto que la cruza por ese punto cardinal.

 Contrafuertes establo

Contrafuertes pajar

Al sur el repuesto, el cortijo del Álamo Nuevo. Para que sea uno el viejo debe haber otro de reciente creación que lo haga así. Este se ve más remozado, posiblemente  con la misma tónica de explotación, pero con una fachada de edificio de dos plantas, amplias balconadas mirando al sureste, situado en la cota de los 160 m.s.n.m. también con fácil acceso a la A-4, por la gasolinera. No sabemos si se resolverán los problemas económicos (siempre son estos) y para el 2018 será una realidad el complejo. de lo único que estamos seguros es que el cortijo del Álamo está en la cartera de las desapariciones.

Cortijo El Álamo Nuevo, segregado en 1960 del Viejo

 Nave solitaria

Esquina nave principal

El libro de la Junta de Andalucía, Cortijos, Haciendas y Lagares de Córdoba dice:

Cortijo el Álamo (364)

"En plena campiña de calmas al sur de Córdoba, cerca del cauce del Guadajoz, es un ejemplo de edificación al servicio de una gran explotación de sembradura de secano. Fue la cabecera histórica de una extensa propiedad perteneciente a la nobleza local -como documenta G. Florido- hasta que después de la Guerra Civil el marqués de Valparaíso la vendió a un notable labrador de Fernán Núñez, más tarde, en la década de 1960, se desgajo de la finca el Cortijo Álamo Nuevo, que se dotó por entonces de su propio caserío.

Muelle y naves

El Cortijo el Álamo ocupa una amplia superficie mediante dos núcleos con patios cuadrados y algunas piezas exentas al borde de la explanada de la era. El conjunto de la obra, de tapial y ladrillo bajo cubiertas de teja curva y plana, es resultado de un continuado proceso de ampliacio­nes y reformas. La totalidad de las construcciones es de una altura y acentuada sencillez.

Vista del Álamo desde El Viento

El núcleo principal, probablemente germen del conjunto actual, está formado por la vivienda, habitaciones de trabajadores, antiguo pajar y cuadras ante un patio empedrado, habiéndose adaptado muchos de los antiguos espacios de habitación y del ganado de labor para graneros y cocheras. Tras otras naves de maquinaria y almacén en posición intermedia se dispone otro núcleo con patio, en origen de funcionalidad ganadera, con zahúrdas y naves que pudieron servir de tinahón."

Fotos del autor, GoolZoom, libro citado
Bibliografía Cortijos ,Hacienda y Lagares de Córdoba