sábado, 6 de agosto de 2016

EL HOSPITAL DE SAN BARTOLOMÉ DE LAS BUBAS Y SU PLAZUELA DESPUÉS


Vista aérea desde el suroeste (Foto Apple)

El otro día con motivo de la entrada de la Niña del Milagro nos movimos por la calle Alfonso XII, que en la fecha que estamos ahora de la máquina del tiempo se llamaba de la Puerta Nueva. En ella frente a la Plazuela del Conde de Gavia había un Hospital e iglesia llamado de San Bartolomé y Santa María Magdalena, y a su izquierda la estrecha calleja del Tomillar, que comunicaba la de la Puerta Nueva con la de Isabel II actual. 

Plano de 1811, Isabel II se llamaba Don Carlos. San Bartolomé y 
de la Puerta Nueva los otros tramos

En fechas en las que era Obispo de la Ciudad Leopoldo de Austria (1551-1557). Éste prelado era hijo del Emperador Maximiliano y hermano de padre de Felipe el Hermoso, tío por tanto de Carlos I. Tuvo un hijo ilegitimo, Maximiliano de Austria que fue obispo de Cádiz Segovia y Santiago. No se privaban de nada desde luego los prelados. Era austriaco pero se adaptó bastante bien... a las cordobesas.

Plano 1851, aun no está derribado el hospital

El gremio de los tejedores de paños se quisieron asociar, y Juan de Ávila les recomendó fundaran un hospital para el socorro de los enfermos, como no podía ser de otra manera. El sistema de la sanidad en ese tiempo estaba supeditada normalmente a la caridad de gremios y familias pudientes, a los que seguro les recomendaban las fundaciones para que el tránsito celestial fuese más garantizado. Fundaron por tanto el Hospital de San Bartolomé y Santa María Magdalena, detrás de la parroquia de igual nombre.

Plano de 1884, ya está la plaza

La financiación consistió en dar una real por pieza de paño tejido, ello les dio para conseguir los terrenos de la iglesia y del hospital que construyeron en la calle de Alcolea entonces. Se les unió Pedro Fernández de Valenzuela, fundador. Fueron patronos también los Sres. Montesinos a los que había de regalársele un cubierto de plata anualmente. La primera misa se dio en el año 1557, y se dedicaron a la curación del venéreo que estaba muy extendido, no hay más que ver como funcionaban hasta los obispos.

Retablo en el Hospital de San Sebastián, calle Torrijos

Se le llamó San Bartolomé de las Bubas para distinguirlo de otros. En el plano de Córdoba figuran dos San Bartolomé el viejo capilla de la calle Averroes y el Nuevo éste. El hermano Mayor Andrés Muñoz acuerda junto con el rector de la Magdalena Alonso Ponce establecer unos estatutos que se aprobaron un 4 de septiembre por el Obispo Francisco de Alarcón, que ocupó la sede de Osio, de 1657 a 1675. El Catastro de Ensenada 1752 dice de él:

"—otro, con el título de San Bartholomé, al que le consideran de útil anual once mil reales, que están destinados para la curación de mugeres pobres que padecen fiebres, a excepción de los contagiosos en los quatro meses desde primero de junio hasta fin de septiembre de cada año;"

Foto del Hospital en ruinas

Pasó el tiempo y nos trasladamos al siglo XIX, (1842) ya sólo abría intermitentemente el hospital con veinte camas, la Junta de Beneficencia lo incorporó al Hospital de Crónicos, o del Cardenal Salazar que en 1836 asumió todos los hospitales de Córdoba centralizando la sanidad cordobesa en él. Al perder la función el edifico se arrendó. Estuvo en él la Escuela Normal de Magisterio, antes de que pasará ésta al hospital de Antón Cabrera en San Nicolás de la Villa. Se volvió arrendar y el estado ruinoso en el que estaba hizo que el ayuntamiento proyectara hacer en su solar una plaza.

Foto de la iglesia en ruinas

La iglesia, dice Teodomiro Ramírez de Arellano era modesta en su arquitectura, de una sola nave. El retablo que tenía pasó al Hospital de San Sebastián en la calle de Torrijos. "estaba pintado de encarnado con adornos en oro, teniendo en el centro la imagen del titular, que ya hemos dicho está en la Magdalena, y por encima un gran cuadro que representa a Santa María Magdalena, y es al parecer de algún mérito. En otros altares estaban la Virgen de los Remedios, con cofradía, y una Concepción, que también están en la expresada parroquia, y la que sacaba el rosario tres veces en semana"

Plano de planta del hospital y proyecto de Nolasco 
("Córdoba en el siglo XIX, Modernización de una trama histórica", de Cristina Martín)

Por último en 1860 fue denunciado por ruinoso y el Ayuntamiento, a propuesta de su presidente D. Carlos Ramírez de Arellano, lo compró, derribándolo en 1861 y dejando la plaza que lleva su nombre. El hospital que pertenecía a la Beneficencia fue sacado a subasta en 1861, según las leyes desamortizadoras de 1855 y 1856, y se adjudico al municipio por 45.000 reales.  La escritura se firmo el 2 de agosto de 1861. D. Carlos Ramírez de Arellano manifestó que la idea era crear una "extensa plazuela que además de servir de desahogo al vecindario de aquellas inmediaciones haría desaparecer la estrechez de la calle del Tomillar", al tiempo que, según las razones aducidas por el Alcalde, ello serviría de "estímulo poderoso" para que los propietarios colindantes reformasen el aspecto de sus casas por lo que esta mejora beneficiaría notablemente "el ornato público"". Nunca son las cosas así. 

Proyecto alineamiento calle Tomillar
("Córdoba en el siglo XIX, Modernización de una trama histórica", de Cristina Martín)

Pedro Nolasco Meléndez dijo lo siguiente: "Que no era conveniente establecer una plazuela sin afluentes céntricos y desembarazados y que la que en tal caso se determinaría sólo tendría por tal un tramo irregular y angosto de la calle del Tomillar para comunicarse con la calle de Isabel II, situado en una de sus extremidades por otra parte hallándose frente (al Sur) del edificio actual un tramo corto de calle, pero amplio y desahogado, que comunica a la plazuela del Conde de Gavia, teniendo a distancia de 110 metros la plazuela nombrada del Vizconde de Miranda y a N. E. el paseo de la Magdalena, la nueva plazuela no se halla ciertamente justificada, tanto más cuanto que por sus dimensiones no merece esta calificación".

Plano del jardín de San Bartolomé
("Córdoba en el siglo XIX, Modernización de una trama histórica", de Cristina Martín)

En una palabra, manifestó su contrariedad a los deseos del Alcalde confeccionando otro proyecto con una calle y parcelas a los lados en un claro intento economico. Decía que había que abrir una calle de siete metros a la "avenida" de Isabel II, dado que la calle de la Puerta Nueva (Alfonso XII) era la carretera general, para después abrir conde de Gavia por Siete Revueltas, y facilitar las comunicaciones en el mayor número de direcciones posible. Acompañaba un estudio económico que arrojaba beneficios para el Ayuntamiento en la operación urbanística, en la cuantía de 38.976,42 reales.

Jardín de San Bartolomé (foto Paseos por Córdoba)

La negativa de la Corporación al proyecto de Nolasco se basaba en lo siguiente: "Que habiendo de determinarse la nueva vía por construcciones particulares que se proyectaban en los terrenos excedentes de ella, era más seguro que probable que la venta de los solares no llegase a efectuarse en mucho tiempo sí se tenía en cuenta el escaso interés que ofrecían en el sitio apartado de la población que ocupan, el elevado precio que se marca al metro superficial en el presupuesto facultativo y sobre todo la gran desproporción que aquí se observa entre los productos de la propiedad urbana y el capital que representa, que es el origen justificado de los obstáculos que en la actualidad impiden el desarrollo de las edificaciones, fuera de aquellos casos en que la necesidad o circunstancias muy especiales colocan a los propietarios en la precisión de emprenderlas" 

Aérea de la plaza desde el este (foto Apple)

Se acordó por tanto derribar y se adjudicó el derribo a la empresa Antonio Quiles por 31.180 reales. La crujía norte 214 m2. quedó en suspenso porque la quería comprar Juan Rodríguez Modenes para hacer una casa. Como no se llegó al acuerdo se ordenó el derribo total. Como es normal en este tipo de cosas en nuestra ciudad, la plazuela estuvo mucho tiempo abandonada a su suerte. Los vecinos se quejaban que era necesario su arreglo, ponerle bancos y algunos árboles. Los árboles se pusieron algunos en 1864 y su ajardinamiento se decidió en 1900, treinta y siete años después del derribo. Luego la obra del murallón no es lo único que pareció eterno en esta ciudad. Bueno el Palacio del Sur también.

Aérea desde el norte (Foto Apple)

1882, el concejal Antonio Murado en nombre de los vecinos solicitó la remodelación de la Plaza. el 10 de julio de 1882 se aprobó la ejecución. Los motivos eran los siguientes :"1º.- Porque debido a su suelo terrizo y a su falta de arbolado y riego había en ella constantemente polvo nocivo para la salud de las personas y perjudicial para muebles y ropas. 2º.- Por resultar su amplio espacio feo para el ornato de la población." Por lo tanto se aceptó el proyecto del ingeniero José Coscollano el 14-1-1901 además se incluyó una fuente  de 3,50 m. de diámetro y 0,80 m de profundidad. La vegetación fueron naranjos y acacias. Y se acabó en  Febrero de 1901 costando 888,71 ptas.

Plaza de San Bartolomé

Esta plaza tuvo un kiosco de quiquis y tebeos durante mucho tiempo, que regentaba una señora "muy sui generis" para mí, como de tebeo. Era un personaje especial. Yo iba a él desde la Mezquita a comprar tebeos de Superman de la editorial mexicana Novaro, que se especializó en la década de los cincuenta en traducir tebeos (a mi me cuesta decir comic) norteamericanos. Aquí no se comercializaban aún y no sé cuál era la razón de tenerlos ella. Eran usados y de "contrabando". Si la memoria no me engaña me parece que esta señora, murió en su casa y se encontraron en ella bastante dinero escondido en diversos lugares. Entonces no había Tele5. No se fiaba de los bancos y hacía bien. Ignoro en realidad si estos extremos son del todo ciertos. La única verdad es que falleció y los tebeos hubo que buscarlos en otro lugar.

Fotografías de Internet, Apple, AMC, GoogleZoom
Bibliografía "Córdoba en el siglo XIX, Modernización de una trama histórica", de Cristina Martín y "Paseos por Córdoba" de Teodomiro Ramírez de Arellano.

6 comentarios :

Juan Miranda dijo...

Buenos dias Paco, otra delicia leerte. Pues vaya nombre, San bartolome de las bubas, en medicina, en l antiguedad, bubas, definia a dos enfermedades, la peste bubonica y luego a la sifilis, no se cual de ellas padeció el santo. Lo que si se es que he pasado infinidad de veces por allí, la ultima este mes de mayo. Creo que esa señora cambiaba los tebeos, por unos centimos, yo habia ido a cambiar, de Cañero allí, un paseo, ahora concociendo su historia, la proxima vez, disfrutaré mas del paseo.

Gracias Paco.

Salud y tercera republica.

PATXI GUERRIKABEITIA dijo...

Buenos días, amigos. Paco, gracias por el instructivo trabajo con el que nos ilustras. Me ha llamado especial atención esto: “1882, el concejal Antonio Murado en nombre de los vecinos solicitó la remodelación de la Plaza. el 10 de julio de 1882 se aprobó la ejecución. Los motivos eran los siguientes:"1º.- Porque debido a su suelo terrizo y a su falta de arbolado y riego había en ella constantemente polvo nocivo para la salud de las personas y perjudicial para muebles y ropas” Igualito que ahora. Un abrazo salud y República

Paco Muñoz dijo...

Gracias Patxi, la realidad es que es lo mismo, lo que pasa es que en esos tiempos de miseria preocuparse por los muebles y las ropas era una cuestión muy peregrina. A mi me llamó la atención es que 1882 (salvo errores en las fechas) es la petición y al final se termina el jardín en 1901, 19 años después, que lo más normal es que el concejal ni existiera.
Salud compañero

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias Juan, no he reparado en eso, pero dice que le pusieron ese nombre por diferenciarlo de la otra capilla de la calle Averroes, y si una buba es una adenopatía, de cualquiera de esas enfermedades que citas, y tomar a San Bartolomé era por ser el patrón de los que trabajan las pieles y seguro que del gremio que lo fundó. Lo que es curioso también es el nombre, es el Nthanael de los apóstoles, Bar-Tolmay- o hijo de ptolomeo, igual a Bar tolomeo. Me alegra que conocieras aquel kiosco de cambio de la literatura infantil, pero no consigo recordar el nombre de la señora que me sabía bastante bien. Difusamente recuerdo, pero no estoy seguro si mezclo algo, me parece que vivía por la Cuesta de la Pólvora, ya que me dio referencia un amigo del Cortijo de Santa Matilde, pero son muchos años, tendría que preguntarle a él.
Salud y República Juan.

Carmen ¨Fernández dijo...

Muchas gracias. Me encanta todo lo que publicas. A mis amigos se lo recomiendo y están encantados.

Paco Muñoz dijo...

Muy honrado Carmen Fernández y muchas gracias, ese es el objetivo incentivar la memoria de los demás. Un saludo para tí y tus amigos.
Gracias nuevamente.