sábado, 8 de octubre de 2016

RECUERDOS DE ANTONIO GALA



Yo he sido siempre un forofo de Antonio Gala. No me perdía sus conferencias, sus presencias en programas, tengo prácticamente toda su obra, y sus obras llevadas al teatro y cine las he visto. Más no se puede pedir. El dominio del lenguaje que tiene Gala no puede ser más ameno, elegante y poético . Luego como todos los artistas o personajes públicos que envejecen, tienen una deriva unos más y otros menos. Antonio Gala fue adalid de muchas cosas cuando era joven y contestatario, como todos tal vez para no salirnos, de las directrices de la filosofía orteguiana.






Después se ha dejado acariciar por el poder, y ha coqueteado con quienes ha criticado. Considero para mí, que su soltura lingüística no ha mermado acorde con el tiempo, o por lo menos en la proporción normal, pero estimo que ha dejado de ser el personaje admirado de muchos años. Como el que tuvo retuvo, hoy he visitado la muestra de los recuerdos de su vida en el antiguo Convento de la Santa Cruz, en la antigua también Cuesta de San Benito. He vuelto a recordar obras inolvidables que te las encuentras apiladas a la entrada formado la columna creativa de su vida.






He visto de cerca cientos de bastones, que dice no coleccionaba, sino que se los regalaban. He comprobado como en la mayoría de las veces es verdad que escribía sus obras en papeles usados, en los filos inmaculados de esos papeles, he imaginado lo que sería para su secretario a la hora de transcribir esos textos, una letra difícil y una línea aquí y otra allí. Decía que le costaba mucho escribir en un papel sin usar, que era un poco como romper la virginidad de esa hoja, manchar su blancura y que prefería utilizar una ya usada. Son manías de los escritores.




  

En la sala está la foto de las alineadas las tumbas pequeñas de sus perros, en su finca La Baltasara, en ese "jardín de Alá" que es Alhaurín el Grande. Animales que fueron su vida. El más famoso, Troylo, cuyas charlas semanales nos ponían al día en muchas cosas cotidianas así como en el vocabulario. Cuando una vez en la Academia le hicieron un obsequio, éste llevaba una frase grabada: "Los verdaderos amantes, en el tiempo venidero juraran su fidelidad por el nombre de Troylo", de un pasaje de Shakespeare. Cuando comentó que el perrillo se había muerto, recibió más de 27.000 cartas de pésame.

 

 

 

  

  


Podríamos estar enumerando anécdotas de su vida, como aquella que siempre contaba, de que había estado clínicamente muerto tres veces. O cuando hablaba del magma cultural del campesino andaluz, o siempre que piropeaba a Córdoba, de agradecer, a pesar de haber sido un rollizo niño mimado, manchego. Por esa razón las fotos no tendrán píe, y la recomendación es pasarse por la Fundación, ojo teniendo en cuenta los horarios, porque hay para entretenerse. 

Fotografías del autor

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