viernes, 19 de enero de 2018

CIRCULAR TORREÁRBOLES

 
Track de Wikiloc

Y hoy, 18 de enero, para culminar los paseos por Torreárboles, he hecho una ruta circular desde la Ermita, en el cruce de las lindes de la Armenta, Villa Alicia y Capellanía, subir al Vértice Geodésico, bajar por el oeste por la linde de Villa Alicia, dejar a la derecha la de Campo Bajo y luego hacer un giro al sureste, para por la linde de Valdegrillos, ir hasta el cruce de la casilla, subir la pista hasta la linde de Capellanía, y volver al punto de partida. 

El valle

Una escombrera

Mina de los riscos

No son muchos kilómetros, 3,770 me marcó el GPS, pero tenemos una subida desde los 483 m. hasta los 690, de 1,1 km. luego bajar 0,4 km. por un accidentada sendero destrozado en muchos lugares por las motocicletas, hasta los 593 m. continuar bajando 0,5 km. hasta los 513 m. cruce del camino de la casilla, subir por la pista 1,0 km. hasta los 600 m. y bajar nuevamente 0,770 km. hasta los 483 m. 

El vértice

Inicio de la bajada por el oeste

El deteriorado sendero oeste

Destacar que salvo la bajada por la cara oeste del monte, en la que ya he manifestado el destrozo, el camino es cómodo, y muy hermoso en la parte sur, donde se bifurca para la casilla de Valdegrillos, en los terrenos de su finca. La pista de 1.000 m. aproximadamente, nos lleva a la linde de Capellanía, en la cota de los 600 m.s.n.m. para desde ahí circular por esa finca 770 m hasta el punto de partida. 

A la derecha Villa Alicia

La deteriorada alambrada de la linde

Decir que en ningún momento me he encontrado ninguna prohibición ni alambrada, teniendo en cuenta que he circulado la mayor parte del terreno por dentro de la finca de Valdegrillos, salvo casi a la llegada del punto de partida, ya en los terrenos de Capellanía, donde está el cartel que señalaba en la anterior entrada del blog, que hoy, curiosamente está cerrado con una cadena, pero que no impide el pasar andando rodeando la puerta. 

Giro al sureste

Bajando al cruce

Era un reto que tenía en cartera, y al llegar al vértice geodésico, me acordé de un vuelo Sevilla-Valencia, que hice en la cabina de los pilotos, y me dijo el comandante que Manises, su aeropuerto, tiene un punto de no retorno, o aterrizas o remontas el vuelo. La pista es corta y si no pones la ruedas en ese punto es decisión del profesional seguir o remontar. Pues igual, el vértice geodésico fue mi punto de no retorno.

Al frente a la casilla a la izquierda para Capellanía

La pista ascendente

Al llegar a él tomé a decisión de seguir. Luego no me pareció oportuno abortar la bajada, aunque no me faltaron ganas al ver como estaba. Todo el recorrido lo tenía bastante medido con los planos y fotografías aéreas y no hubo sorpresas, si las del estado físico que tuve que dosificar adecuadamente. 1,12 h. en movimiento y 1,28 h. en total. los datos son de Wikiloc. El que  me dice que han habido 178 m. de subida y los mismos de bajada, en una longitud de 3,770 km.

Huellas de puercos

Roquedal hacia la cumbre por el sur

Un territorio el de la cara oeste, bien cuidado, salvo en las zonas que no reinan los rocas. No me he cruzado con nadie y en esta ocasión algunos pajarillos han amenizado lugares del recorrido. Huellas de jabalíes en el camino y muchas más explotaciones mineras vistas, ya que ahora las escombreras me las delatan. Una zona de apicultura por la que pasa relativamente cerca. Durante todo el camino por la finca de Valdegrillos, Huellas de ruedas de motocicleta, que supuse eran de la vigilancia de la finca. 

Cota de los 600 m. linde de Capellanía

Camino de la finca de Capellanía hacia el punto de partida

Luego al finalizar el recorrido, estuve con un amigo, al que tenía que darle un libro, encargo de otro y le dimos un fuerte repaso a autores como J.J. Benítez y Javier Sierra, conversación que se hizo corta por las coincidencias literarias. Ya tendremos tiempo de continuar, teniendo en cuenta que tenemos pendiente el desarrollo de una teoría suya.






Fotografías y vídeo del autor
Bibliografía de GoolZoom catastro

martes, 16 de enero de 2018

MINAS POR EL CAMINO DE CAPELLANÍA A VALDEGRILLOS

Track de Wikiloc hasta la linde de Valdegrillos

Cuando le cojo el gusto a una zona, además de estimar que se lo merece, trato de estrujar el entorno hasta tratar de conocer los más recovecos del mismo posibles. Oteando desde la altura satelital, ahora que lo conoces, gracias a los trabajos de expertos, ves las calvas en las laderas empinadas del macizo serrano, cuyo significado son escombreras a modo de imitación de la enorme del Rodadero de los Lobos, cerca de la inaccesible Piquín, que nos recuerdan la intensa explotación minera de hace más de dos mil años. 

Pinar en la finca de Capellanía

Escombrera de la mina del Cerro de la Ermita, ladera suroeste

Como dice Fernando Penco, en su artículo, ya citado en otra entrada Mons Marianus: "La manigua, verde oscura, se extiende hasta el borde de estas vías y cubre los pequeños cerros que rodean Torre Árboles, la cota más alta de la comarca y la que desde Córdoba descolla escarpada y abrupta entre todas ellas. Ascender sus 694 metros por una estrecha senda resulta agradable y, desde la cumbre, el paisaje es ameno y verde y uno puede ver 

Trinchera de la mina anterior colmatada arriba de la escombrera

Pista de Capellanía a Valdegrillos

al sur las llanas mesas tortonienses poco antes de que el valle del Guadalquivir se extienda y agrande más abajo de las colinas. Antaño, toda esta manigua alta y oscura era desbrozada por los carboneros que dejaban limpio el intransitable bosque volviendo a hacer visibles sus minas y anchurones. Pero hoy esa espesura ha cubierto de nuevo el paisaje y ha vuelto a ocultar los criaderos de cobre y los caminos que a ellos conducían."

Al fondo el valle del Guadalquivir con niebla

Seguimos en la pista

Más poética y literalmente no se puede describir. Hoy tocaba esa zona y visitar las escombreras que Fernando, el Director del Museo del Cobre cita. La escarpada ladera sureste del Monte Mariano, de los Marii, explotadores romanos de sus riquezas, hasta caer en desgracia por la ambición de Tiberio, es monumental, evidentemente para los cordobeses, cuya serranía no es de grandes alturas. Este lugar está ocupado por varias fincas importantes, la más centrada y boscosa es Capellanía, en otros lugares Helechar, con sus casi 67.000 m2 cuadrados de espeso y longevo pinar, Valdegrillos y Campo Bajo al oeste, al sur Santa Sofía o Salmerón y Balanzona, estando al noreste Villa Enriqueta. 

A la derecha roquedal y jaral, a la izquierda el pinar

La pista se adentra en el pinar

Lo primero que hice fue bajar, cuando me di cuenta el sendero al sur bajaba estrepitosamente que me hizo pensar en la dificultad de cómo subir luego. Me interné en el pinar para acercarme a la trinchera colmatada y la enorme escombrera inferior. La facilidad que oferta el GPS, para acercarse a los sitios es indiscutible. Una vez en la calva de los desechos mineros, tapizada de esa pequeña plantita rojiza que lo cubre casi todo, a lo mejor, piensa el neófito, tintada del color del mineral que acompaña a las rocas. Allí la trinchera ancha colmatada estaba igual que en las fotos del artículo de Fernando Penco.

Restos de la casilla en ruinas entre la jara

Parte del muro norte de la casilla

No encontré boca de mina, que la habrá seguramente, pero que estará tapada igualmente que la trinchera. Intenté subir la ladera suroeste del Cerro de la Ermita pero me resultaba complicado, por lo que decidí seguir la cota cercana para volver de la forma más fácil al punto de partida. Recordé cuando Conchi y unos amigos bajaron por esa ladera, a campo través, hasta la explanada de la Venta de Torreárboles en la carretera, mientras yo bajé con la mujer de uno de los amigos que estaba embarazada en el coche. Ahora comprendo las quejas y blasfemias del "gordo" (uno de ellos) y veo que, en el fondo, la bajada por ahí fue una proeza. Han tenido que pasar 15 ò 16 años para darme cuenta de ello. Eso sí, ahora veo que tiene un sendero de bajada que ellos no usaron.

Muro de 10 m. de longitud a la vera de la pista

El bosque de pinos y algunos alcornoques sueltos

Pensando se hace el camino más corto, ya me encontraba nuevamente en el cruce del Camino a la Ermita, el sendero a Torreárboles, el del Cerro Muriano y el cerrado con una cancela sin candado, pero con el cartel de la prohibición correspondiente. Son lugares de monterías y posiblemente se moleste al ganado, pero no está cercado cinegéticamente, por lo que puedes entrar sin darte cuenta por cualquier lugar, ya que el cartel sólo se encuentra a la entrada. Los carteles son para hacer una tesis doctoral, el prohibido el paso es elemental, aunque puede que haya alguno con falta ortográfica, pero cuando hay que prohibir más cosas, la sintaxis deja mucho que desear.

Llegando al arroyo del Helechar

Resto de un pino caído

Con esa escusa preparada en mente, de que había entrado por abajo, me decidí a seguir por el camino, que dicho sea de paso es muy hermoso. Una pista bien cuidada, tapizada de agujas de pino, y en algunos lugares, con agua aflorando a la misma, posiblemente procedente del frente que nos pasó días atrás. A la izquierda un bosque de pinos centenarios, espeso y umbrío que, lamentablemente es también silencioso, es una pena que cada día haya menos vida en los bosques, en el campo. Claro si hay poco que comer que van a hacer allí los animales.

Cauce seco del arroyo del Helechar

Otra vista desde allí 

Como está tapizado de agujas, no se sentían ni mis pasos, se escuchaba el moverse el agua dentro de la botella que llevaba en la mochila, por ser tal el nivel cero de decibelios en el exterior. Recorridos unos metros siempre con el bosque a la izquierda, y algo más clareado a la derecha y sobre todo rocoso, llegué a las ruinas de una casilla, que no he podido ver en el vuelo de los americanos, sí sin embargo en el de Sigpac, pero éste es mucho más moderno. Un grueso muro de mampuesto, de 10 x 3 m. es lo que queda de la casilla, aunque parece que en la parte de atrás tenía otra habitación.

Arriba el vértice geodésico de Torreárboles desde el sur

Rocas de la ladera sur

La pista continúa ascendiendo con poco desnivel y en una curva a izquierdas, está la cabecera del Arroyo El Helechar. Este arroyo considero es el de Linares. La cabecera del arroyo de Linares tiene tres cuencas, ésta del Helechar, que tiene la mayor longitud de todas, con 1300 m.; otra que cursa más al oeste, y que no he encontrado su nombre, que también baja de Torreárboles, tiene 900 m. de longitud; y una tercera que viene de la alcubilla que hay al norte de la venta del Frenazo, señalada en los planos antiguos, que tiene 560 m. Las distancias lo son hasta cuando por bajo de la Venta de Torreárboles se unen los tres y ya es Arroyo de Linares, Por lo tanto estoy según mi modesto y leal entender en el nacimiento del Arroyo de Linares.

Continuación de la pista, ahora finca de Valdegrillos

Desde lo que llamo el balcón de la cota de los 600 m.s.n.m.

Dice D. Francisco Carrasco, en su libro de los arroyos del arroyo de Linares: 
"Es el afluente más importante del Rabanales. Nace en Torre-Árboles; atraviesa la carretera de Cerro Mariano por el km. 259 y el viejo ferrocarril por el km. 12. Entra en la huerta de la Balanzona, abandonada en triste ruina. Riega su antiguo naranjal destrozado. La casa desolada. Va el arroyo por cauce muy hondo y cenado de zarzal agresivo. Al sur de la huerta existe un túnel de los varios que daban paso al tren de la Siena, y en la antigua estación aún puede verse un depósito que surtía de agua a las máquinas de vapor."

Vistas al oeste desde el citado "balcón"

Vistas al oeste Los Villares

Fotografío lo que he considerado el nacimiento del arroyo de Linares, y continúo ascendiendo y notando como el ataque de ciática me deja sin fuerzas la pierna izquierda a veces. Me preocupo porque si me aprieta será mucho peor. Al bajar un escalón me falló y perdí el equilibrio, menos mal que el tercer apoyo me sirvió. Ya estaba en la linde de Valdegrillos, antes había circulado por los terrenos de la finca Capellanía o Helechar en otros documentos, y en la cota de los 600 m.s.n.m. en un roquedal, que es la cota más alta de la pista, a partir de aquí desciende.

Escombrera de otra explotación minera

Otra escombrera y la trinchera arriba

Esta curva de la pista nos permite ver la zona del oeste, es una especie de balcón pétreo, 94 m. más abajo del vértice geodésico que está en los 690. Vemos perfectamente la pista que baja al arroyo de Pedroches, el valle del mismo y las Huertas de Cabra. Santo Domingo, el complejo de RTVE y otros servicios. El campo de golf y todas las crestas hacia el suroeste. Abajo también todo el nuevo entramado de carreteras, con el intenso tráfico abajo de la N-432 nueva que partió en dos Valdegrillos y algo de Santa Sofía o Salmerón. 

Vértice geodésico arriba

La pista que no seguí en Valdegrillos hacia abajo

Mis pretensiones eran haber bajado los 725 m. que me quedaban hasta el cruce del camino a la casilla, ahora aislada del todo, que está en la cota 530, para subir unos 460 m. hasta nuevamente la cota de los 600 m. y enlazar con el G48, después subir otros 460 m. y llegar al vértice geodésico. En total 1700 m. aproximadamente, bajando 70 m. para luego subir 160 m. con un notable desnivel. Me asusté, sobre todo por el problema de la conducción eléctrica de la pierna izquierda, que se cortocircuitaba temporalmente.

Una cancela y los carteles de prohibición

Detalle del cartel "Prohibido el pas o cazadores con fuego armas de"

Vuelta prudencial hacia el punto de partida, ahora es cuesta abajo y procurando pisar despacio apoyando adecuadamente el bastón. Se va notando lo lejos que está el 1947, cada vez más, por mucho que quiera uno engañarse. Había circulado por los terrenos de la finca Capellanía, visto la explotación minera en el Cerro de la Ermita, ladera suroeste, la casilla en ruinas, el nacimiento del arroyo de Linares (estimo yo), llegado a la linde de Valdegrillos, disfrutado del paisaje espectacular en un día soleado aquí y de niebla abajo en la ciudad.  

Torreárboles desde la puerta de la finca Santa Sofía o Salmerón.

Por encima de la casilla, en un roquedal muy acusado, vislumbré otra explotación a la que no subí, era arriesgar demasiado y lo principal era llegar al coche integro. Alegría, porque el canto de unos pájaros rompían el insultante silencio, de un lugar en el que no había ni hormigas, y que si había habido montería, los habitantes porcinos, estarían bien escondidos, claro aquellos los que no habían sucumbido al "ecológico", según ellos, tronar de las armas. De los más desgraciados serían sus colmillos, seguro, un atributo de un llavero cualquiera.



Fotografías y vídeo del autor
Bibliografía de "Mons Marianus" de Fernando Penco y Libro de los Arroyos de Fco.Carrasco

sábado, 13 de enero de 2018

DE VILLA ENRIQUETA A TORREÁRBOLES POR EL SENDERO DE LA MINA DEL CERRO DE LA ERMITA


Normalmente cuando salgo a dar un paseo nunca lo hago con destino prefijado, son muchos los destinos que me gustaría visitar y cada vez menor la capacidad física que me va quedando para ello. A lo mejor veo una localización en el plano, o en una fotografía aérea y lo dejo en cartera para cuando el "volunto" momentáneo me lleve allí. Por eso cuando algunos amigos me dicen; -Cuando salgas avísame. Como si yo pudiera acordarme o estar pendiente de ello. No obstante, he tenido casos de avisar a alguien y contestarme que está ocupado en ese momento. Evidentemente lo borro de las prioridades o compromisos. Por ello lo que digo es, tú llámame cualquier día, cuando estés libre y si coincide con una salida mía nos vemos.

Punto kilométrico donde empieza el sendero

Sendero

Explanada de la cantera

Señales en la foto aérea en la explanada que no había

Dicha esta tontería aclaratoria solo para mí, que no viene al caso, sí para manifestar la provisionalidad de mis destinos. Decir que el viernes, acabé tarde (tarde son las diez de la mañana) después de llevar a mi hijo a la rehabilitación, y comprar en el supermercado. Al llegar a casa me cambié de ropa y zapatos, cogí el coche y fui a visitar una zona minera -en el mapa- de la estribaciones de Torreárboles. Sobre la marcha, para evitar transitar el menor tiempo posible por la N-432A, y hacerlo por caminos o senderos, decidí aparcar en Villa Enriqueta, subir por el sendero de la Cañada real Soriana, ahora también Camino Mozárabe, por encima del Túnel de la Mocha o de los Piñoneros, luego bajar unos metros -112 escasos-, por la carretera,  para acceder al sendero en el punto kilométrico 256 de la N-432a.

La charca

El sendero sigue

Escombrera

Después de subir por el bonito sendero 266 m. con un desnivel de 40 lo que me da un 15%, llego a la explanada que buscaba. Un llano de unos 630 m2, de escarpadas paredes de cantera, de 20 m. de altura, pero en esa explanada no estaban las señales que en dos fotografías aéreas vi. Unos círculos llamativos, puede ser un efecto óptico, o que en el momento de la foto del vuelo estaban y después no. En su parte suroeste existe una charca con agua, de unos 70 m2. posiblemente procedente de las lluvias cercanas. No vi ningún pozo o boca de mina, por lo que tengo que deducir que fue cantera, posiblemente de piedra para la reparación de la carretera.

Trinchera

Boca del pozo

Hacia arriba con un 28% aprox.

Pasada la charca, sigue el sendero hacia arriba que a 60 m. se bifurca; el de la izquierda baja 700 m. cruzando el cauce del arroyo El Helechar, a la explanada de la carretera frente a lo que fue la Venta de Torreárboles, donde estuvieron los nostálgicos coleccionistas que ahora están en el Frenazo; el de la derecha sube 123 m. a una escombrera y una trinchera que me pareció una mina. El desnivel se hace grosero, es de un 20%, aunque de ahí a la ermita es ya insultante, sube al 28 %. Investigue la trinchera, con la natural precaución, sin llegar a asomarme a una boca que tiene. En ese momento pensé, esto lo tiene que conocer mi admirado amigo Fernando Penco, autor del libro "Historia de la minería en Córdoba", entre otros. Como no iba a conocerlo, me remitió a un artículo suyo.

Hacia abajo

Detrás de esos árboles la ermita, el punto blanco la virgen

Desde la ermita Torreárboles

En la Revista Digital de Patrimonio Minero Ibérico, "Hastial", en el número de 2011, págs.167 a 205, con el título Mons Marianus, están las minas que hay por los alrededores y ésta en exclusiva. Es una verdadera delicia leerlo y comparar con lo poco que has visto in situ, comprender como lo que me parece a mí, un absoluto lego, un cortafuegos, es una escombrera, de donde han sacado vestigios romanos y de otras civilizaciones anteriores. Cuando hable con Fernando hablamos de Bartolomé, "Barto Minero" en Facebook, un amigo común y vecino de mi barrio, luchador incansable, buena persona y enamorado de la minería, que de seguro conocerá bien todos estos entresijos cercanos. Después de leer un par de veces el artículo y volver a ver el terreno en las fotografías aéreas, descubres las múltiples explotaciones que existen en el lugar. Calvas que imaginas escombreras de distintas explotaciones. Habrá que dejarlas en cartera para más ocasiones, y si puede uno contra con el acompañamiento de estos expertos mejor.

Bosque de la ladera sureste

Casi arriba

El vértice geodésico

Como decía, el desnivel hasta la Ermita, que está en la cota 605, es de un 28%, como para hacerte pensar que la vuelta no la va a hacer uno por ahí, en evitación de un resbalón y la consabida caida. Llegue a la ermita, subí al mirador, que llaman de Media Andalucía y es verdad, hay casi 360º de visión. Miré abajo, de donde venía, y luego arriba, a Torreárboles, y me dije más o menos es la mitad del camino, por qué no subir, y decidí seguir el camino y hacerlo. El tiempo era bueno y los ánimos también. Volví a recorrer un camino con la cerca de Villa Alicia a la derecha, a pasar por el reino del labiérnago, que le ha quitado el protagonismo a la jara pringosa, coscoja y otros arbustos. Hay ocasiones que el labiérnago está en galería.

Al fondo Córdoba, a la derecha el valle del Pedroches

Las Huertas de Cabra en el valle del Pedroches

Villa Alicia y su laguna particular

Recordé la primera vez que subí a Torreárboles, fue en el 1959, y lo hicimos los compañeros del taller de Julio Galisteo, subimos campo a través, desde Cerro Muriano, por Villa Alicia, entonces no había tanta cerca prohibitiva como ahora. Luego han sido muchas las veces, durante un tiempo fue paseo habitual. Es una subida realmente cómoda y la sensación arriba es muy agradable. Cuando estaba bastante activo con la radioafición era un lugar de hacer muchos contactos con poca potencia. Hoy en día en la época de la telefonía móvil, cerca de la cima está lleno de servicios de distintas compañías. Recuerdo cuando subieron la casilla de comunicaciones de Protección Civil, con un helicóptero, fue de los primeros servicios que hubo allí.

El núcleo de la barriada

El antiguo CIR 4 hoy sede la Brigada

El antiguo CIR 5

Otra vez subimos con un Land Rover por el cortafuegos de Villa Alicia, fui con un amigo que llevaba el mantenimiento de un servicio de comunicaciones, y hubo un momento que me bajé del vehículo por miedo, se estaba poniendo casi vertical. Otro día muy temprano, casi amaneciendo, me di de cara con dos ciervos que estaban detrás de la cerca, nos asustamos los tres. Observé como la pileta tallada en la roca estaba llena de agua y la cerca levantada, no sé si para que los marranos pudieran pasar a beber allí y poder acecharlos. Luego la bajada. Al llegar al cruce con el camino a la ermita, bajé hasta el ventorrillo para continuar, más seguro por la Cañada Real Soriana, paralelo al arroyo del Fontanar. El mastín de la Venta de Las Mañagueñas se desgañitaba como siempre al pasar alguien por el camino.

Cañada Real Soriana

Pasado el túnel de la Mocha

Casilla del ferrocarril, restos

Luego cruzar la carretera, para bajar con la protección de la bionda y pasar por lo que en el paseo anterior se me asemejó a un glaciar rocoso. el gran jaral que ocupa todo el camino, la placa a la memoria de Vicente Mora Benavente, alma mater de la señalización del camino Mozárabe, que falleció joven, con 59 años (1942-2001), el bosque de ocho pinos siete en pie y uno talado, los dos raíles delante de la casilla del ferrocarril, eucaliptus, pita y feo toldo y nuevamente la N-432a, para, echándole valor hacer el recorrido por el arcén y aterrizar dos horas y tres minutos después en el punto de partida, Villa Enriqueta. Dice Wikiloc que estuve en movimiento una hora y cuarenta y cinco minutos, por lo que parado sólo dieciocho.



Fotos y vídeo del autor
Bibliografía artículo citado de Fernando Penco