domingo, 9 de octubre de 2016

ANTONIO DEL CASTILLO EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA, PALACIO DE VIANA


Obviando los sitios cerrados, como comenté anteriormente de San Agustín y Santa Marina, no ocurrió lo mismo con el Palacio de Viana, esa joya que perdió la Córdoba pública para la empresa privada y que merece la pena visitar cuando menos en primavera para gozar de la paz y belleza de sus patios, tiene a su vez una serie de colecciones únicas en su género de distintas disciplinas artísticas. Como no podía ser menos su colección pictórica es muy importante. En esta exposición de la ciudad de Córdoba, organizada por el Museo de Bellas Artes, se expone un cuadro de Antonio del Castillo, recuperado, posiblemente antaño, por el mecenazgo de los Marqueses de Viana y seguido actualmente por la Fundación Cajasur.

Patio de acceso

Escalera a la primera planta

Entrada a la sala del tesoro pictórico

He de señalar la amabilidad del personal del Palacio, para facilitarte la visita al cuadro expuesto, y a la vez puedes ver la Sala del Tesoro, donde están con él otros cuadros y esculturas que denotan la grandeza de nuestros artistas cordobeses y alguno de fuera. Al hilo de la presencia de Antonio del Castillo con su obra Prendimiento de Cristo, incorporo a esta pequeña y modesta muestra en el blog, otro que lo señala la organización, como el de la Inmaculada con San Francisco y Santa Clara, de José Ruiz de Sarabia, y los Valdés Leal, Palomino y Julio Romero de Torres, este último pintor más contemporáneo nuestro. 

Las Obras:


"PRENDIMIENTO DE CRISTO
Antonio del Castillo y Saavedra (1616-1668) hacia 1660- Óleo sobre lienzo

Correspondiente a la etapa de madurez de Antonio del Castillo, esta pintura fue realizada en los últimos años de su vida. Pese a sus reducidas dimensiones, se trata de una obra de gran calidad, que resume las tendencias pictóricas que adquiriera a lo largo de su trayectoria artística. Autor de numerosas pinturas religiosas, este lienzo forma parte de alguna de las series que dedicara a la vida de Cristo. .../... Antonio del Castillo solía inspirarse en grabados nórdicos para recrear sus composiciones. En esta ocasión se valió de un pequeño dibujo del francés Jaccques Callot relacionado con la Pettite Passion, .../... No obstante, en el Prendimiento de Cristo se advierten también otras influencias. En las tres figuras del primer término, ya citadas, se aprecia la huella de Pablo Rubens, recordando a los poseídos representados en San Ignacio de Loyola expulsando a los demonios.


"INMACULADA CON SAN FRANCISCO Y SANTA CLARA
José Ruiz de Sarabia 1653/1738 Hacia 1662 Óleo sobre lienzo

Uno de los temas religiosos más debatidos por los teólogos de la época medieval fue el misterio de la Inmaculada Concepción de María. El mismo Alberto Magno llegaría a negar tal posibilidad, al igual que su discípulo Santo Tomás de Aquino.../...La presente obra responde claramente a este contexto histórico,... Desde el punto de vista iconográfico se trata de una alegoría de la defensa de la Inmaculada Concepción de María por los franciscanos. En la parte superior del lienzo se laza la figura de la Virgen con las manos unidas en actitud de oración. Viste túnica púrpura y manto azul, sirviéndole de base la media luna con las puntas hacia arriba y tres querubines..../...Procede del Monasterio de la Santa Cruz de Córdoba, la obra fue adquirida por la Fundación Cajasur. El lienzo fue encargado en el siglo XVII por las religiosas clarisas de este cenobio, con el fin de sustituir una pintura mural del mismo tema. Respecto a su autoría, aunque la pintura ha sido publicada en un catálogo como obra anónima, los investigadores José María Palencia y Manuel Pérez la han atribuido al pintor sevillano José Ruiz De Sarabia."

En la misma preciosa sala del Palacio de Viana, también acompañan al cuadro Prendimiento de Antonio del Castillo, otras obras de Palomino y Valdés Leal, coetáneos y no coetáneos del primero.



"EL ARCÁNGEL SAN RAFAEL
Acisclo Antonio Palomino, 1677
Colección Cajasur

Es esta una preciosa pintura salida de los pinceles del artista cordobés Antonio Acisclo Palomino que era originario de Bujalance. La obra se encuentra firmada en la parte inferior derecha con el monograma de Palomino y la fecha de 1677. Es por lo tanto, esta pintura un claro testimonio del espíritu del pleno Barroco del cual Palomino, pintando en Madrid, alcanzó máximos niveles de belleza y elegancia; al mismo tiempo posee un claro mensaje catequístico puesto que a este arcángel se le invocaba como Medicina Dei, es decir el médico que empleaba la voluntad divina para curar a los enfermos y por ello su imagen en pintura estaba siempre en casi todos los hospitales. La figura distinguida y armoniosa del arcángel muestra claramente su signo, que es el pez, con cuya hiel se curó la ceguera del padre de Tobías. Justamente al fondo de la pintura se representa un bello paisaje en el que el arcángel junto con Tobías extraen un gran pez del río que será utilizado en la mencionada curación.
Enrique Valdivieso González. Catedrático de Historia del Arte."


"EL ARCÁNGEL SAN RAFAEL
Valdés Leal, hacia 1654-1656, Óleo sobre lienzo
Colección Cajasur

El Arcángel San Rafael forma pareja con el San Miguel también expuesto en esta sala y tiene la particularidad de estar firmado y fechado por Valdés Leal, aunque la fecha fue visiblemente alterada en una restauración realizada a principios del siglo XX. La devoción al Arcángel San Rafael se extendió en Córdoba a raíz de la peste que asoló la ciudad a partir de 1649, puesto que según la tradición, protegió a muchos ciudadanos de la plaga mortal. En la captación del modelo del Arcángel, Valdés Leal parece haberse inspirado en un dibujo original de Rafael, aunque modificó libremente la disposición del cuerpo y la movilidad de brazos y piernas. La expresividad de la figura del Arcángel se subraya con el agitado revoloteo de su túnica y con el impulso aparatoso de sus alas desplegadas; su rostro de anchas facciones posee rasgos suaves y delicados, intensificando su belleza el efecto de su rubio cabello ceñido a la frente con una rica diadema de orfebrería. Su aristocrático vestuario e incluso su calzado aparecen adornados con elegantes broches que realzan la calidad de su lujoso atavío. De esta manera, alternando aspectos de distinción física y espiritual, Valdés ha configurado un prototipo corporal poseedor de una belleza ambigua y seductora, de gran atractivo visual; el Arcángel lleva como atributo un gran pez, alusivo a la curación de la ceguera del padre de Tobías, realizada con su hiel. Con la mano derecha sostiene una cartela de recortado perfil en la que aparece pintado el episodio de Tobías y el Arcángel extrayendo el pez del río. Los dos últimos guarismos de la firma aparecen actualmente como un 3 y un 0, aunque se advierte con claridad que están repintados al igual que el resto de la firma. Al repintarse se alteraron sus primitivas grafías, que por las características subyacentes podrían ser un 5 y un 6.
Enrique Valdivieso González. Catedrático de Historia del Arte."


"EL ARCÁNGEL SAN MIGUEL
Valdés Leal, hacia 1654-1656, Óleo sobre lienzo
Colección Cajasur

Gran interés despierta la pareja de representaciones con el Arcángel San Miguel y el Arcángel San Rafael que se conservan en la colección CajaSur. Son obras relativamente bien conservadas, que permiten conocer con relativa proximidad la técnica de Valdés Leal en los últimos momentos de su actividad cordobesa. El Arcángel San Miguel muestra a través de su actitud física una presencia elegante, reforzada por la arrogancia que expresa su gesto de satisfacción al haber triunfado sobre el demonio que yace a sus pies. Su imagen, tal y como preconizaba la ideología de la Contrarreforma, transmite seguridad y confianza en la lucha contra el mal. El artista ha plasmado también una bella imagen en su aspecto físico, otorgándole un atractivo rostro descrito con facciones dulces, enmarcadas por una larga y rizada cabellera negra que cae por encima de sus hombros. Su amable presencia se intensifica merced a la calidad de su vestuario, en el que se armonizan elegantemente aspectos cortesanos y guerreros, configurándose así la presencia de un aristocrático efebo que al mismo tiempo muestra su talante belicoso en la misión de defender la causa celestial.
Enrique Valdivieso González. Catedrático de Historia del Arte."

Y aunque estas obras que preceden de Julio Romero de Torres, no están relacionadas con la obra de Antonio del Castillo, son acompañante de lujo de la sala donde se expone la del primero, por esa razón he querido que en esta entrada también lo acompañen.


"AMOR MÍSTICO AMOR PROFANO
Julio Romero de Torres, 1908
Colección Cajasur

“…En este cuadro admirable de Amor Místico y Amor Profano hay dos figuras de mujer que tienen entre sí una vaga semejanza, toda llena de emoción y de misterio, algo como el perfume de dos rosas que una fuese diabólica y otra divina. La rosa de fuego y sangre, y la otra de castidad y de dolor. Y esta semejanza de tan profunda emoción, parece querer decirnos el origen común de uno y otro amor, y que aquellas que van a juntar sus manos son dos hermanas. Aquel sepulcro que en el término distante aparece entre ellas nos dice, en la paz cristalina y silenciosa del fondo, que uno mismo será su fin. El pintor ha realizado una obra triunfadora del tiempo, porque ha conseguido hacer las cosas mudas y quietas más intensas que la vida misma…” Ramón María del Valle-Inclán. La permanente presencia de los pintores italianos en la obra de Julio Romero de Torres, es evidente una vez más, en este cuadro especialmente influido por el lienzo Amor Sagrado y Amor Profano del maestro renacentista Tiziano. Este lienzo se presentó en la Exposición Nacional de 1908 en la que el artista fue galardonado con primera medalla por su cuadro Musa Gitana.
Mercedes Valverde Candil. Directora de los Museos Municipales de Córdoba."


"LA SAETA
Julio Romero de Torres
Colección Cajasur

Romero de Torres recogió en este poema plástico que es La Saeta, la expresión de la Semana Santa andaluza en la plenitud de su sentimiento y hondura de su tragedia. Toma como inspiración el texto de la popular saeta cordobesa del Santo Cristo de Gracia.

Señor de Gracia te pido./Echad la cara atrás./
A los ciegos dadles vista./ Y a los presos, ¡libertad!

Una vez más, la presencia de los maestros barrocos que tanto influyeron en la formación del artista, es una constante en la forma de resolver esta escena. Sitúa en el eje de la composición piramidal a Amalia Fernández Heredia, conocida popularmente esta bailaora en Córdoba, como Amalia la gitana. Vestida con traje negro y mantilla, eleva sus manos y rostro al cielo en actitud de plegaria. Aparece arrodillada en un rico reclinatorio cuyos motivos decorativos recogen detalles de la obra de Valdés Leal, La Virgen de los plateros, y que se remata, con un fragmento del lienzo El Calvario del cordobés pintor Antonio del Castillo.

Al fondo de la composición, dos procesiones sirven de enlace con el primer plano; la de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores Coronada y Santísimo Cristo de la Clemencia y la del Santísimo Cristo de Gracia y María Santísima de los Dolores y Misericordia. Casas solariegas del patrimonio cordobés completan la composición. La obra se expuso en 1919, en la Sala Majestic Hall de Bilbao en la muestra individual, dedicada al artista de Córdoba.

Mercedes Valverde Candil. Directora de los Museos Municipales de Córdoba."