sábado, 31 de diciembre de 2011

INDICE DE ENTRADAS NOTAS CORDOBESAS AÑO 2011

INDICE 2011 ( 199 ) NOTAS CORDOBESAS

ENERO ( 18 )


FEBRERO ( 19 )


MARZO ( 10 )


ABRIL ( 13 )


MAYO ( 7 )


JUNIO ( 32 )


JULIO ( 32 )


AGOSTO ( 20 )




OCTUBRE ( 10 )






miércoles, 28 de diciembre de 2011

PUENTE Y PUERTADE LOS SACOS (II)



En septiembre de 2010 publicamos una entrada sobre esta Puerta de la ciudad hoy desaparecida. Decíamos que tenemos muchos rincones, prácticamente desconocidos para la inmensa mayoría de los cordobeses. Otros reconstruidos cuando en los cincuenta se trató, con adecuada visión de futuro, embellecer la ciudad para el turismo que venía. Jardines del Alcázar, el propio recinto de la antigua Cárcel, murallas, etc. Otros, con motivo de la nueva recreación de las murallas de la ciudad y la construcción de nuevas vías; Avda. del Corregidor, del Alcázar y Puente de San Rafael, se derribaron o quedaron debajo de las nuevas construcciones. Dos elementos patrimoniales muy importantes y que quedaron debajo del arco que configura el cruce de las avenidas citadas, fueron la Puerta y el Puente de los Sacos. Hoy con nuevas fotografías tratamos de ampliar la citada entrada.

Esquina de la muralla de la Puerta de los Sacos y Puente

Vamos a efectuar un recorrido desde la antigua cárcel de la Inquisición. Si nos situamos en la bajada de la antigua cárcel (Avd. del Alcázar con c/. Teresa Jornet), y bajamos al río, lo primero que aparecía entonces era una casa de estilo regionalista sobre una de las torres de ese lienzo de la muralla, ya desaparecida, pero que estuvo en pie hasta las cercanías de los cincuenta del s. XX, cuando se construyó la Avenida del Alcázar. En muchos textos se cita diciendo que en ella vivía el portero del Santo Oficio. Después, camino de la Alameda del Obispo una torre de planta octogonal, que aún está. Esta torre es muy similar a la albarrana de la Malmuerta, ahora tiene un paso inferior y una escalera que, cuando la repararon por los citados años servía para poderla visitar.

Vista de la esquina antes de los años cincuenta del siglo XX

Vaca de Alfaro, cita que en las otras torres redondas, construidas con argamasa, los domingos por la tarde, los músicos interpretaban canciones, y los caballeros ejercitaban sus caballos, y otra de ellas se encontraba cerca de la fuente real, en ese paseo inferior de la muralla se ha instalado un hermoso pilar que recibe las aguas de los jardines del Alcázar. Llegando al final de la muralla, toda ella de época ya cristiana -ampliación del barrio del Alcázar Viejo, huerta y Castillo de la Judería-, existían dos torres en muy mal estado de conservación, separadas con un arco donde se encontraba la Puerta de los Sacos, y para acceder a ella el Puente también llamado de los Sacos, que era de época califal y salvaba el arroyo que discurría pegado a la muralla, que procedía de la Huerta del Rey -hoy en día es el que discurre por la calle de Cariuan y puerta de Sevilla-, de la alcubilla de los aledaños de la puerta de Almodóvar, que también surtía al barrio de la Judería y patio de los Naranjos, distribuyendo el preciado líquido en el Arca del Agua del muro norte de la Mezquita, en la calle Cardenal Herrero, antes de la Puerta del Perdón. El origen del Puente de los Sacos era califal, como hemos dicho, porque servía para el paso del Camino de Las Almunias.

Momento de las obras de la Avda. del Alcázar y Puente Nuevo

El toponímico de los Sacos, era porque se supone que por él entraba la harina al Alcázar, molida en los molinos del río, cuyo azud se utilizó en nuestros días para la cimentación del Puente de San Rafael o Nuevo. A partir de esta esquina la muralla tomaba dirección norte, en ángulo recto, para después quebrar hacia la puerta de Sevilla. Según Orti Belmonte, este lienzo fue construido con barbacana y foso, similar a como está actualmente reconstruido.

Una vez terminadas las obras en el 1953

Una serie de fotografías antiguas, del Archivo Municipal de Córdoba (AMC), nos permiten ver con más detalle la ubicación de la puerta y el motivo de su desaparición, la situación de la muralla en esa esquina, antes de la construcción de la Avenida del Corregidor, Alcázar y puente, con el Camino de la Alameda del Obispo, y luego otras en las que se ve la Puerta y como la muralla del Puente de San Rafael, que describe un arco en ese lugar, la va a dejar debajo del paso, y una segunda en la que ya está desaparecida debajo. No obstante tenemos una primera de un grabado de Wingaerde de 1567, dónde detalla esa esquina que citamos y las torres que enmarcaban la Puerta de los Sacos. Esta puerta, en la decada de los cincuenta del siglo XX, de acuerdo con la Comisión de Monumentos, se traslada e inserta en otro lugar de la muralla, que por esa misma época se estaba restaurando

Detalle de la puerta antes de quitarla

Puerta una vez insertada en la muralla, que es la de entrada a la huerta del Alcázar
 desde la barbacana de la Avd. del corregidor

En un plano que ilustra el extraordinario trabajo, de D. José Manuel Escobar Camacho “El Recinto amurallado de la Córdoba Bajomedieval”, y que se acompaña, se detallan las puertas y diferentes reseñas de las murallas. Frente a la muralla, al abrigo del Cementerio de la Salud, y de los que llamaban muros gordos, que se estima serían los que existían en la Colina de los Quemados, primer asentamiento de la ciudad de Córdoba, a finales del s. XIX se configuró un barrio que se llamó del Maimón.

Puente de los Sacos debajo de la Avenida del Alcázar

Los planos de la ciudad, de 1811 y 1851 nos siguen permitiendo conocer el lugar, así como se localizan el azud, los molinos, puertas y torres de la muralla, así como la barbacana y el arroyo. En ambos planos, en la esquina de la Puerta de los Sacos y Puente, se visualiza una construcción separada de la muralla que pudiera ser la que figura en el grabado de Wingaerde. En el último, el de 1851 ya está construido el cementerio de la Salud, del que en el ángulo superior izquierdo se divisa parte de la edificación adosada a la capilla que ahora es una institución religiosa. El río, en ambos, se ve con un gran cauce seco, por el que discurren distintos canales posiblemente configurados por los molinos del Puente Viejo.

Plano de las Puertas de Córdoba de José Manuel Escobar donde figura

El lugar puede visitarse entrando por la Puerta Sevilla, continuando el paseo paralelo a la barbacana de la muralla y el arroyo. Allí podemos disfrutar con el pequeño arco del puente que nos presenta sus dovelas y su majestuoso arco. En el lienzo de la muralla se tapió la puerta y no existen indicios claros de su anterior presencia. Luego pasamos por debajo de la carretera y discurrimos por la base de la muralla, el antiguo Camino de la Alameda del Obispo, para subir a la Avenida del Alcázar, pasado el pilar citado del agua de los jardines, por un arco que a través de una rampa nos lleva al jardín superior. Ese camino continuaba antes por el del molino de la Albolafia, para salir por otra rampa a la altura del Arco del Triunfo o Puerta del Puente.

Plano de 1811

Estos dos elementos patrimoniales de nuestra historia, el Puente y la Puerta de los Sacos de la muralla cristiana, están semiescondido uno, y el otro desaparecido, desde los años cincuenta del siglo XX. Nuestra misión, con la humilde reseña o la pobre cita, es conseguir que no se pierda el tesoro patrimonial que tiene nuestra ciudad, aunque parte de él solo esté en el recuerdo.

Plano de 1851

Fotografías del AMC, Wyngaerde y autor
Bibliografía citada.

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL JARDÍN LABERINTO DE LA ALAMEDA DEL OBISPO

El jardín laberinto de la Alameda del Obispo

En una de las rutas del programa de visitas a Medina Azahara y sus alrededores, coincidimos con José González, Doctor en Ciencias Ambientales y Biólogo, y que es a su vez  Director regional de la Unidad de Cultura Científica (UCC) del IFAPA, con sede en la finca La Alameda del Obispo, y programamos una visita a la citada finca, junto con un amigo de Paco Madrigal, David Lozano Ingeniero Agrónomo y excelente creador de vídeos que está inmerso con Pepe en un ambicioso proyecto que puede verse en YouTube en el Canal IFAPA TV. Todo surgió con motivo de la presentación del libro de Rafael Blanco, Jardines Arcanos, dónde hablaba del  jardín en crucero y presentaba una fotografía del laberinto. Este último es uno de los pocos laberintos que existen en España y había levantado nuestra curiosidad por conocerlo y fotografiarlo.

Fotografía del vuelo de 1956, el laberinto está destruido

Como tal quedamos el jueves 22 de diciembre a las nueve y media de la mañana, para aprovechar la luz. A la “expedición” se sumó Antonio Lozano, padre de David, que también es un aficionado a la fotografía. Con todos los pertrechos fotográficos nos reunimos en la avenida principal dónde nos esperaba Pepe, y desde allí cursamos la visita a ambos jardines. Para mí, concretamente, que había andado por esos lares de pequeño, como comentaré más adelante, los jardines eran unos auténticos desconocidos. Luego sobre la marcha, van saliendo anécdotas de vivencias de unos y otros, de personajes contemporáneos que vivieron en el lugar y de historias. La fotografía más importante había que hacerla subido en una pluma, elevándose a unos 25 o 30 metros sobre el suelo, para poder captar el conjunto, ya que no hay ninguna altura desde la que se pueda hacer.

Fotografía aérea de Google actual

Solicitados los permisos correspondientes y autorizado el maquinista del artilugio, fueron subiendo en la máquina, primero David con su cámara de vídeo, luego Paco Madrigal y después Antonio Lozano, que fue el que hizo mis fotos ¿para qué iba a subir yo si el objetivo eran las fotografías? La realidad es que no me encontraba con ánimos de ensayo de subida a la Luna como D. Enrique Barranco, es decir, que me daba miedo de subirme en una barquilla a la que seguro hubiera marcado mis dedos en la baranda como si esta fuese de plastilina, y quien sabe si el piso de la misma con otra cosa. Por lo tanto la panorámica de altura es de Antonio Lozano.

Emparrado de acceso al laberinto

Esos terrenos que llamábamos de las huertas, hasta llegar a la Alameda del Obispo -que se también se llamó la Granja del Estado-, y sus caminos, posiblemente en época califal, fuesen parte del llamado de las Almunias, e incluso por sus cercanías estuviese lo que otros investigadores sitúan al este de la ciudad, Medina Azahira. Más adelante lo dice D. Rafael Castejón, en su artículo "Una Córdoba desaparecida y misteriosa."

Escudo en la entrada y la fecha de 1775

Yo recuerdo haberlos pasado muchas veces, algunas de “cacería” -más bien de ayudante, ya que soy incapaz de disparar a ningún elemento vivo-, con las escopetas de plomillos cuando trabajaba con Rafael Gil, al que siempre consideré mi maestro en la joyería. El taller estaba en la calleja de los “Enterraores”, una sin salida que tiene la calle de Almanzor, el mismo que parece tenía por allí, por los terrenos de la Alameda del Obispo, su palacio perdido. Desde la calleja, en las cercanías de la Puerta de Almodóvar, poníamos rumbo a las huertas y llegábamos hasta la carretera de Casillas. Hoy esa carretera sigue paralela a la autovía que lleva al puente Abbás Ibn Firnás, o “de las habas”, como dice mi amigo Juan, desde la de Puesta en Riego, la N-437 o del Aeropuerto.

Fachada sur, la que da al río

Al llegar a la Granja del Estado subíamos -porque existe un talud en todo el camino, desde lo que hoy es la Avenida del Corregidor hasta el cruce de la carretera de Casillas, por dónde está el abandonado edificio de Agrónomos, premio de Arquitectura, vigilado pero abandonado esperando convertirse en un Noreña cualquiera- a la terraza superior para dirigirnos a la Huerta de los Ríos en las cercanías de la del Alcaide, a coger almezas y alguna caña para, utilizar bélicamente a modo de cerbatana amazónica después y molestar a los amigos disparándoles los huesos, después de haber disfrutado de su dulzona y escasa carne. Como curiosidad comentar que el Molino de Casillas fue central eléctrica, y los terrenos que tiene allí Sadeco, que han quedado al otro lado de la autovía, se utilizaban para las prácticas de tiro de la guarnición militar de la ciudad, disparando hacia el talud del río, desde la orilla derecha.

Fachada oeste

Pepe nos describió la finca y una historia de la misma cuando el Obispo Barcia la reacondicionó. También la problemática de la misma que, cuando el río sube y busca su madre vieja se queda para el arrastre. De algunas riadas que ha sufrido, dan fe un par de placas de hasta dónde llegaron las aguas. La última riada del Guadalquivir dejó destruido el laberinto y los jardines anteriores, los cuales parece que por las mismas vicisitudes han aumentado su nivel poco más de un metro, por lo que no es el suelo original el que pisamos.

Parte de la fachada oeste y la norte

Madoz, dice en su diccionario enciclopédico:

“ALAMEDA DEL OBISPO: sitio de recreo de los obispos de Córdoba, con palacio cómodo, a menos de ¼ de legua de dicha ciudad, al SO sobre el Guadalquivir, en cuya orilla derecha tiene extensas alamedas, de dónde toma su nombre; diversidad de jardines deliciosos, huertas de árboles frutales, laberintos, un soto dónde se cría abundante caza de conejos, muchas plantas medicinales, y varias fuentes con graciosos surtidores. Su restablecimiento se debió al Sr. Obispo D. Martín de Barcia, quien costeó también el magnífico monumento, llamado Triunfo de San Rafael, cerca de la Catedral de la misma ciudad. Las puertas meridionales y occidentales del alcázar de los califas correspondían hacia esta hacienda, que era el más precioso de sus sitios reales, y comprendía el nombrado la Arrizafilla que le está contiguo y tiene también casa de recreo. A su inmediación se hallaba en tiempo de los romanos el barrio de los marineros, cuyas murallas se conservan todavía en parte. Cuando los franceses restablecieron la navegación del Guadalquivir por su cauce, situaron el embarcadero por bajo de la Alameda: los romanos tenían su muelle más arriba, junto al puente, por bajo del edificio que sirvió de Inquisición. Fuera de la cerca de esta pingüe finca de la mitra de Córdoba, hay también huertas y dilatados plantíos de olivares y álamos blancos.” 


Fachada norte desde el mirador

D. Teodomiro Ramírez de Arellano en su libro Paseos por Córdoba, tiene un capítulo que se llama “La Alameda del Obispo y Huertas de la Sierra”, y allí dice de la Alameda:

“Al suroeste de la ciudad y orilla del Guadalquivir existe una hermosa hacienda conocida aún por la Alameda del Obispo, sitio de recreo de los de Córdoba desde muy antiguo, si bien la abandonaron muchas veces, hasta que don Martín de Barcia la restableció, haciéndole la hermosa casa que aún conserva, plantándole infinidad de diferentes árboles y formando preciosos jardines y un enredadísimo laberinto, donde encontraban motivos de bromas las muchas personas que allí concurrían.

En virtud de las leyes desamortizadoras fue vendida por el Estado a don José Bonel y Orbe, y luego por éste al señor marqués de Casa Irujo, desde cuya época está en poder de arrendadores que sólo se han cuidado del mayor producto, perdiendo, por consiguiente, sus mejores atractivos.”

D. José Bonel y Orbe que cita D. Teodomiro

Este asunto de la venta al que se refiere D. Teodomiro no está muy claro; D. José Bonel y Orbe, fue obispo de Córdoba durante los años 1834 al 1845 y fue después cuando el Estado se quedó con la propiedad posiblemente comprándosela al Marques que cita como consecuencia en la desamortización del XIX.

Ramírez de la Casas Deza, en su indicador cordobés (1865) dice de la Alameda del Obispo: 

“La Alameda que perteneció a los obispos, y tiene tierra de labor, mucha arboleda de varias clases, y un palacio muy capaz;”

Rafael Castejón, tiene un artículo sobre Medina Zahira “Una Córdoba desaparecida y misteriosa” en el que define el sitio: 

“Atraviesa la madre vieja (Guadalquivir) por el sitio, donde están aquellas hazas, y huertas, y todo aquel dónde están la Alameda, jardines, y arboleda del Señor Obispo: de modo que el lugar que hoy tiene esta deliciosa y nobilísima hacienda, que decimos Alameda del Obispo, es la madre antigua del río, como loses también parte de las huertas, que están al frente por donde baxa el muro. En este sitio de la Alameda, su palacio, y parte de las huertas dichas no se descubren cimientos, ni rastro alguno de edificios, sino que su suelo es de tierra limosa, y arenosa como madre antigua del río que caminaba por allí pegado a la ciudad antigua” 

Una de las calles del laberinto

El plano de 1884, señala la Huerta de Marimón o Maimón, con sus restos de la muralla del primer asentamiento humano de Córdoba, por el actual IES Séneca, o Zoológico camino de la Alameda. La Huerta de la Alcubilla, hoy Zoológico y la de Cabritera algo más al oeste, y en el río señala también el Molino de las Tripas como ruinas. Pero en todos los planos existe el camino a la Alameda del Obispo.

Hay un trabajo de Dª María Isabel García Cano, titulado “Los intereses locales de una monarquía universal: la venta de jurisdicciones en Córdoba en la época de Felipe II”, dónde se habla de un trueque que se pretendía hacer con la hacienda, para utilizar la Alameda del Obispo como caballeriza real, quería el monarca traer a Córdoba 600 yeguas de vientre. Hubo un toma y daca con el obispo, que entonces era D. Leopoldo de Austria y que le pidió al rey la villa de Trassierra. La ciudad pleiteó para no perder la villa, diciendo que el valor de ésta es mayor que el de la Alameda. Como dice Marcos Martín, en su trabajo “España en Almoneda”, entre el Corregidor y el Obispado pretendieron la maniobra, pero al final, cuando ya estaba convencido el monarca, de lo contrario, que la Alameda era más valiosa que Trassierra, entró en escena el Marqués de la Guardia D. Rodrigo Mexia, ofreciéndole al Rey la finca Ribera de Alcolea, para permutarla con Torremilano que le interesaba al Marqués.

Planta del laberinto

Otro trabajo más actual, de Marcelo A. Gustin de Chaco (Argentina) y de Rafael Fernández de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agronomos y Montes - Universidad de Córdoba (España), describe preciosa y técnicamente el entorno y los jardines que nos ocupan.

"Separando el jardín en crucero descripto, encontramos una galería emparrada, cubierta por una pérgola forjada que anticipa la forma de arco de medio punto que luego se repite en los aventanamientos que se abren hacia ambos jardines: el de crucero y el del laberinto. Tampoco esta galería se encuentra en el nivel del suelo original, por lo que recurrieron de nuevo a la solución de los escalones para acceder al jardín del laberinto.


Arriba rodando David

El segundo cuerpo del conjunto está constituido por un jardín, donde se encuentra un laberinto, cuyo recorrido total está formado por setos de euonimus. En este caso el nivel del suelo se deduce que es el primitivo, debido a que fue necesario llegar al mismo para poder rescatar el trazado del laberinto, guiándose a partir de los restos de los canalillos de riego originales. Luego de resolver el laberinto, uno se encuentra en su espacio central al igual que en el jardín en crucero, con una reconfortante fuente, también muy deteriorada. Nuevamente los muros que cierran el laberinto tienen ventanas con rejas en todas sus caras. Se tiene conocimiento, que este sector se inicia bajo el obispado de Don Martín de Barcia (1756 - 1771) alrededor de los años 1770.


En esta ocasión no se ve pero es Paco Madrigal

En la portada de acceso al jardín del laberinto se encuentra un escudo en el cual se puede ver la fecha de 1775, la que probablemente corresponda a la finalización de la construcción de dicho jardín, encontrándonos ya en el período de Obispado de Don Francisco Garrido (1772 – 1776), sucesor de Don Martín de Barcia. Como consta en los distintos documentos de la época, la belleza de los jardines era mayor que la de hoy, contando además del laberinto, con numerosas fuentes, jardines de flores e incluso un jardín botánico con plantas aromáticas y medicinales, que eran distribuidas a los hospitales de la ciudad.

Al producirse la venta de los bienes de la Iglesia, en la llamada época de “desamortización”, en tiempo de Mendizábal, cambió la titularidad de la finca, sucediéndose distintos propietarios que transformaron el uso y condenaron a una paulatina degradación al conjunto arquitectónico. En la actualidad todo el enclave, la residencia y los jardines, están situados dentro de la finca del Centro de Investigaciones y Formación Agraria de Córdoba (CIFA), el cual depende de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía.”


Y ahora es Antonio

Como curiosidad, y para terminar, decir que si se escribe Alameda del Obispo, en cualquier buscador de Internet, figura como si fuese un pueblo en el que ofertan hoteles –de Córdoba desde luego- y muchas cosas más. Del mismo modo figura en algunos mapas de GPS. En cierta ocasión les envié a estos últimos una rectificación advirtiéndoles del error, pero parece que ha caído en saco roto.
Fotos del autor, de Antonio Lozano y de la Red
Bibliografía la apuntada en las diversas notas.